Contextos

La economía turca sufre la reacción rusa

Por Ricardo Ruiz de la Serna 

Bandera de Turquía.
"Ambos tienen un historial de siglos de enfrentamiento. Rusia siempre ha anhelado una salida al Mediterráneo y el libre paso por los estrechos, que controla Turquía. Esta siempre ha visto en Rusia un rival que podía desestabilizar su expansión hacia el Asia Central turcomana o acabar con su dominio sobre el Bósforo y los Dardanelos"

Es difícil predecir los acontecimientos que seguirán al derribo del bombardero táctico Su-24M ruso por un F-16 de la aviación militar turca. Por lo pronto, en las primeras horas, Moscú y Ankara se lanzaron acusaciones de complicidad con el Estado Islámico y violación del espacio aéreo, respectivamente. Parece claro que ninguno de los dos países desea una escalada militar, que podría resultar devastadora para la región. Ambos tienen un historial de siglos de enfrentamiento. Rusia siempre ha anhelado una salida al Mediterráneo y el libre paso por los estrechos, que controla Turquía. Esta siempre ha visto en Rusia un rival que podía desestabilizar su expansión hacia el Asia Central turcomana o acabar con su dominio sobre el Bósforo y los Dardanelos. Moscú envió ejércitos para defender a las minorías cristianas del Imperio Otomano y la República. Estambul primero y Ankara después afirmaron el nacionalismo turco a costa del exterminio de aquellas minorías, como sucedió con los armenios desde finales del siglo XIX –ahí están las Matanzas Hamidianas, entre 1894 y 1896– hasta 1922, año del gran incendio de Esmirna.

Por supuesto, los rusos y los turcos de hoy no son los de comienzos del siglo pasado, pero los precedentes históricos sí permiten contextualizar unas relaciones problemáticas en una zona de conflictos étnicos, religiosos y políticos. Vladimir Putin apoya a Asad contra todos sus enemigos –el Estado Islámico, el Frente Al Nusra y los demás–, mientras Recep Tayyip Erdogan acoge a parte de la oposición siria y es un agente imprescindible para la pacificación del país vecino. Turquía es el aliado clave de la OTAN en el mundo islámico.

La reacción rusa ya se ha dejado sentir en el plano militar y, sobre todo, en las relaciones comerciales y económicas.

La fuerza aérea rusa anunció el miércoles que las operaciones de ataque se harían en lo sucesivo solo bajo protección de cazas y que recibirían apoyo de las defensas antiaréreas del crucero Moskva, que se desplazaría a la zona costera de Latakia. Los contactos militares con Turquía han quedado cancelados. Moscú ha recomendado a los rusos residentes allí que abandonen el país.

Moscú se siente traicionada. El presidente Putin ha declarado que Rusia ha estado “registrando el movimiento de una gran cantidad de petróleo y productos derivados desde los territorios ocupados por el Estado Islámico a Turquía”. “Esto explica los fondos que los terroristas están recibiendo. Ahora nos apuñalan por la espalda derribando nuestros aviones, que están luchando contra el terrorismo. Esto está sucediendo a pesar del acuerdo que hemos firmado con nuestros socios americanos para evitar incidentes aéreos”. El presidente ha recordado que Turquía forma parte de ese acuerdo. Hay que recordar que el Estado Islámico controla tanto yacimientos como instalaciones de refinado en Siria e Irak. Jean-Charles Brisard y Damien Martinez calculan que el tráfico de petróleo genera a los yihadistas unos ingresos de entre 730 y 1.460 millones de dólares al año. Hay que añadir a esta cantidad lo que obtienen de la explotación del gas del territorio que controlan. Las estimaciones más bajas cuantifican estos beneficios en más de 400 millones de dólares al año.

El comercio y la economía ya están sufriendo la reacción rusa. Por lo pronto, peligra la inversión en el gasoducto a través de Turquía que Putin había anunciado hace casi un año. Ankara también iba a beneficiarse de descuentos en el precio y de un aumento de 3.000 millones de metros cúbicos de gas anuales. Turquía importa el 55% de su gas natural y el 30% de su petróleo de Rusia.

A esto se suma la detección repentina de fallos y defectos en los productos importados de Turquía. El New York Times informa de largas colas de camiones cargados de fruta turca que sufren lentas y meticulosas inspecciones motivadas por sospechas de una amenaza terrorista. En Krasnodar han detenido a un grupo de 39 hombres de negocios turcos por asistir a una feria comercial con visados de turista en lugar de visados de negocios. Las cancelaciones de viajes a Turquía se han disparado y los turistas rusos, que son los segundos en número de visitantes, parecen buscar otros destinos. El turismo crea en Turquía más de dos millones de puestos de trabajo y aporta más de 96.000 millones de dólares al PIB.

Esto parece ser solo el principio. Medvedev ha anunciado que las sanciones a Turquía podrían incluir la paralización de proyectos conjuntos, la limitación de la cooperación financiera, las restricciones al comercio y una modificación del régimen de aranceles aduaneros. El proyecto de una zona libre aduanera entre la Federación Rusa y la República de Turquía está en peligro.