Revista de Prensa

La arabización de la política americana

 

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Lee Smith critica en este artículo la creciente tendencia en Estados Unidos a evaluar sus políticas en función de la cantidad de manifestantes, a favor o en contra, que generen. Según Smith, se trata de un rasgo típico de las sociedades árabes que EEUU haría bien en no importar.

Hablar de multitudes es un síntoma de cómo la percepción y las expectativas americanas han sido sutil y profundamente alteradas por nuestro compromiso con las sociedades árabes de Oriente Medio –antidemocráticas y tradicionalmente autocráticas–, especialmente desde el inicio de los levantamientos de la Primavera Árabe, hace poco más de seis años. Ciertamente, los sangrientos acontecimientos de la Primavera Árabe deben recordarnos que la política de las urnas es preferible a la de las calles. Pero eso no es lo que ocurre. Al contrario, el movimiento de protestas masivas de la Primavera Árabe fue visto en todo el espectro político americano, a izquierda y derecha, como una manifestación genuina del espíritu democrático. (…)

El número importa en el Tercer Mundo porque es el mecanismo por el que un partido o facción muestra su fuerza y trata de intimidar a los demás. Si estás en una facción minoritaria, a menos que poseas el poder de las armas, tienes que retroceder. Tu vida depende de ello.

La política de las multitudes es lo contrario de la política electoral. En las sociedades democráticas, la política de las multitudes es generalmente hostil a la política electoral y al sistema gubernamental, y a menudo presagian su destrucción. (…)

Las manifestaciones masivas no son un signo de salud democrática. Más bien, como se decía oportunamente en la marcha del pasado sábado [hace referencia a la Marcha de las Mujeres contra Trump], son un símbolo y un mecanismo de “resistencia”. Adoptar y remodelar a las masas árabes como “resistencia” –a menudo armadas y habitualmente dirigidas contra Israel– no es una moda nueva para el campo progresista. (…) Los árabes se han convertido en la cultura de la resistencia por antonomasia. Han resistido a todo y ahora están pagando caro por ello. Si el pueblo sirio hubiera tenido opción, ¿habría elegido la “resistencia” hace medio siglo, o una manera diferente de llevarse con sus vecinos, nacionales y extranjeros? ¿No habría preferido resolver sus disputas políticas en las urnas antes que en las zonas arrasadas de Alepo? 

John Capello, de la Foundation for Defense of Democracies, rechaza en este artículo la estrategia fallida de intentar establecer zonas de exclusión aérea en el conflicto sirio. En su lugar, Capello propone un nuevo enfoque ascendente que lleve la seguridad a zonas cada vez más amplias del país.

Permitir a socios locales que proporcionen seguridad y desarrollen estructuras legítimas e inclusivas de gobierno, para después repetir eso mismo en territorios contiguos, podría facilitar en última instancia una alternativa al régimen de Asad.

(…)

Establecer bolsas de normalidad permitirá a la oposición siria moderada desarrollar y proporcionar una alternativa viable a las facciones violentas y bien financiadas. Los grupos opositores que carecen de legitimidad y estructuras institucionales efectivas son susceptibles de alianzas rápidamente fluctuantes y del tipo de luchas internas que han lastrado desde hace mucho a los rebeldes.

Murat Yetkin critica la actitud autoritaria que, a su juicio, está exhibiendo el nuevo presidente de EEUU y advierte de que ese es precisamente el modelo presidencialista que Erdogan quiere imponer en Turquía.

Erdogan cree que este sistema [el presidencialista] permitirá al líder electo y al Gobierno tomar decisiones y ejecutarlas rápidamente, aumentando así la eficiencia gubernamental para servir al pueblo y cumplir mejor sus promesas.

A pesar de las críticas de la oposición de que los ya débiles mecanismos de control en Turquía quedarán severamente dañados, el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) dice que la gente siempre podrá castigar al Gobierno en las próximas elecciones, cuatro años después.

Pero los movimientos de Trump nos demuestran a todos que las acciones rápidas pueden basarse en diseños o cálculos erróneos y tienen que ser corregidas antes de que haya unas nuevas elecciones.

El sistema presidencial ejecutivo es su mayor proyecto político hasta el momento, Sr. Erdogan. Usted ha dedicado toda una vida a eso y ha logrado la posición que tiene con el apoyo popular. Comprendo que tal poder puede ser irresistiblemente atractivo para un político fuerte como usted. Pero considere el caso de Trump, piense de nuevo, por favor, en el borrador de reforma constitucional antes de que la flecha salga del arco, por el bien del pueblo y del país, en esta etapa tan crítica de la política mundial.