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Jordania: no queremos palestinos

Por Jaled Abu Toameh 

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"En las últimas décadas, la mayor pesadilla de los jordanos ha sido que se hable de reubicar a los palestinos en el reino convirtiéndolos en ciudadanos permanentes""Los países árabes han justificado reiteradamente sus políticas discriminatorias hacia los palestinos con el argumento de que es la única forma de garantizar que los refugiados vuelvan algún día a sus antiguos hogares en Israel""A los árabes no les importan los palestinos, y quieren que sigan siendo un problema de Israel. Países como el Líbano y Siria preferirían verlos vivir como 'animales de la selva' antes que concederles derechos básicos como el empleo, la educación y la ciudadanía"

La reciente decisión de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Medio (UNRWA) de recortar sus servicios ha causado honda preocupación en Jordania y otros países árabes, ante la posibilidad de que puedan verse obligados a conceder la ciudadanía a millones de palestinos.

En las últimas semanas, muchos jordanos han manifestado su profundo temor a que las medidas de la UNRWA formen parte de una conspiración para obligar al reino a reubicar a los refugiados palestinos. Según las cifras de la UNRWA, más de dos millones de refugiados palestinos registrados viven en Jordania. La mayoría de ellos, aunque no todos, tiene pleno derecho a la ciudadanía jordana, según dichas cifras. Los refugiados viven en 10 campamentos jordanos reconocidos por la agencia.

Jordania es el único país árabe que ha concedido la ciudadanía a los palestinos. Aun así, muchos de los jordanos consideran que su presencia en el reino es temporal. Aunque no hay datos censales oficiales acerca de cuántos de los habitantes son palestinos, se calcula que constituyen la mitad de la población jordana, estimada en unos siete millones. Algunos afirman que los palestinos, en realidad, suponen dos tercios de la población del reino.

En las últimas décadas, la mayor pesadilla de los jordanos ha sido que se hable de reubicar a los palestinos en el reino, convirtiéndolos en ciudadanos permanentes. La idea de convertir Jordania en un Estado palestino también ha suscitado pánico e indignación entre los jordanos.

El problema demográfico jordano volvió a surgir la semana pasada cuando un destacado político del país advirtió de los planes de reubicar a los refugiados palestinos en el reino. Taher al Masri, un exprimer ministro estrechamente vinculado a la monarquía hachemita, hizo sonar las alarmas en una entrevista concedida a una agencia de noticias turca.

Al comentar la profunda crisis financiera de la UNRWA, que ha ocasionado el recorte de servicios a los refugiados palestinos que viven en Jordania, Siria, el Líbano, la Margen Occidental y la Franja de Gaza, Al Masri declaró:

Creo que todo esto forma parte de un plan para convertir el problema de los refugiados palestinos en un problema interno de Jordania. La UNRWA está allanando el camino a una liquidación de la causa palestina.

Al Masri, cuyos puntos de vista a menudo reflejan los de la corona, manifestó su temor de que los recortes de la UNRWA hagan que el mundo considere la idea de convertir a los palestinos residentes en Jordania en ciudadanos permanentes, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de ellos ya cuenta con pasaporte jordano. Al Masri y otras autoridades jordanas sostienen que su país tiene derecho a proteger su identidad nacional negándose a absorber a los no jordanos.

A comienzos de la semana pasada el primer ministro jordano, Abdulá Ensur, sorprendió a muchos cuando anunció que había más de dos millones de palestinos que vivían en Jordania sin ser ciudadanos permanentes. Al parecer, el premier se refería a los palestinos que cuentan con un pasaporte jordano temporal. Los analistas políticos jordanos y palestinos han descrito los comentarios de Ensur sobre los palestinos que viven en Jordania como “confusos” y “polémicos”. Han señalado que mencionó a los palestinos junto a los refugiados iraquíes y sirios que se han cobijado en el país en los últimos años, y que los jordanos consideran que la presencia de palestinos en su país es sólo temporal.

“Los comentarios del primer ministro son ambiguos, polémicos y muy preocupantes”, comentaba Basam al Badarín, un respetado periodista de Amán. “Se refirió a los palestinos como parte de los refugiados iraquíes y extranjeros que hay en Jordania”.

Las observaciones de Ensur, como las de Al Masri, son una nueva prueba de que Jordania y el resto del mundo árabe no están interesados en ayudar a resolver el problema de los refugiados palestinos. Jordania, el Líbano y Siria (los tres países árabes en los que viven la mayoría de los refugiados) se oponen enérgicamente a cualquier solución que contemple que los palestinos se reubiquen dentro de sus fronteras. Por eso estos países y la mayor parte del mundo árabe siguen discriminando a los palestinos y los someten a leyes y regulaciones segregacionistas. Aunque Jordania ha concedido la ciudadanía a muchos palestinos, sigue tratándolos como ciudadanos de segunda.

En los últimos años las autoridades jordanas han retirado la ciudadanía a palestinos, en una decisión que ha sido considerada injusta y anticonstitucional.

Los países árabes han justificado reiteradamente sus políticas discriminatorias hacia los palestinos con el argumento de que es la única forma de garantizar que los refugiados vuelvan algún día a sus antiguos hogares en Israel. Según este razonamiento, los países árabes no desean conceder la ciudadanía o al menos derechos básicos a los palestinos para evitar una situación en la que Israel y la comunidad internacional usaran eso como excusa para negarles el derecho de retornoPero algunos palestinos rechazan este argumento y acusan a los países árabes de dar la espalda a sus hermanos palestinos.

El Dr. Ahmad Abu Matar, un profesor palestino residente en Oslo, critica duramente al mundo árabe por su reiterado maltrato a los palestinos. “Todos los países árabes se oponen a la reubicación y naturalización de los palestinos, no porque les importe la causa palestina, sino por cuestiones internas y regionales”, escribe. “Es necesario que tengamos el valor de decir que mejorar las condiciones de vida de los refugiados palestinos en los países árabes, incluso concederles la ciudadanía, no implica anular el derecho de retorno”.

Abu Matar, que es consciente de que los palestinos llevan mucho tiempo privados de sus derechos civiles en el mundo árabe, especialmente en el Líbano, donde se les prohíbe ejercer muchas profesiones y tienen que vivir en campamentos no aptos siquiera para “los animales de la selva”, señala que Estados Unidos y Europa han abierto sus fronteras a los palestinos e incluso les han concedido la ciudadanía.

El académico se dirige a los países árabes en estos términos:

Mejoren las condiciones de vida de los refugiados palestinos. Permítanles asentarse. Concédanles la ciudadanía para que puedan vivir como seres humanos.

Pero probablemente el mundo árabe haga oídos sordos al llamamiento de Abu Matar. A los árabes no les importan los palestinos, y quieren que sigan siendo un problema de Israel. Países como el Líbano y Siria preferirían verlos vivir como “animales de la selva” antes que concederles derechos básicos, como los relativos al empleo, la educación y la ciudadanía.

No es ninguna sorpresa que los refugiados que huyen de Siria no tengan interés por establecerse en ningún país árabe. Saben que en ellos no correrían mejor suerte que los palestinos que viven en Jordania, Siria, el Líbano y otros países del mundo árabe.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio