Revista de Prensa

John Kerry, al servicio de Irán

 

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Elliott Abrams, del Council on Foreign Relations, denuncia en esta nota que el todavía secretario de Estado estadounidense actúa como intermediario voluntarioso con bancos e instituciones financieras para que presten dinero al régimen de los ayatolás. Kerry llega a sugerir que esos negocios no serán perseguidos por el Departamento del Tesoro estadounidense, algo que, según Abrams, es falso.

A pesar de las innumerables formas en que Irán ha demostrado mala fe –desde su apoyo continuo a grupos terroristas a la detención de marinos británicos en enero, [pasando por su decisión de] armar a los rebeldes huzis en el Yemen con misiles con los que pueden atacar a buques americanos–, Kerry quiere hagamos lo imposible para impulsar su economía. No es suficiente con suprimir las sanciones que impiden a los bancos prestar dinero a Irán; Kerry se ha convertido en el animador que urge a los bancos a conceder más préstamos, sean cuales sean los riesgos (…) Kerry anda ahora dando a los bancos malos consejos; consejos que contradicen directamente a los funcionarios del Tesoro estadounidense…

La designación de Irán –incluidos su banco central y sus instituciones financieras– por parte del Departamento del Tesoro como una preocupación primordial en materia de lavado del dinero (…) sigue en pie. (…) el Tesoro determinó que “el sistema financiero internacional [es] cada vez más vulnerable al riesgo de que otras instituciones financieras responsables participen involuntariamente en las actividades ilícitas de Irán (…)”.

Por tanto (…) Kerry está actuando como un vendedor para Irán, presionando a los bancos para que hagan negocios con entidades de allí que presentan un peligro real. Con anterioridad, los bancos han sido multados con miles de millones de dólares por tales transacciones. El Tesoro no deja de recordarles los peligros, y es el Tesoro, no el Departamento de Estado, el que se encarga de su cumplimiento.

Emanuele Ottolenghi, Said Ghassemineyad, Annie Fixler y Amir Tumaj, de la Foundation for Defense of Democracies, trazan un perfil muy preciso del principal beneficiario en Irán de la supresión de las sanciones de la comunidad internacional: la famosa y temida Guardia Revolucionaria, cuyo poder en la República Islámica se ha visto muy reforzado.

(…) se han levantado restricciones a las exportaciones y al comercio que, con anterioridad, prohibían que la tecnología occidental llegara a Irán. El reto de negar el acceso de la IRGC [siglas en inglés de la Guardia Revolucionaria] a tecnología prohibida –incluido la de doble uso y los equipos para vigilar a disidentes– será todavía más arduo. La desaparición de las sanciones puede también facilitar la adquisición de armamento avanzado, que mejorará la capacidad militar convencional de Teherán, incluida la capacidad de la IRGC, que, a su vez, puede trasvasar[las] (…) al régimen sirio, a Hamás en la Franja de Gaza, a Hezbolá en el Líbano y a los rebeldes huzis en el Yemen, por nombrar unos pocos.

[Además], EEUU y la Unión Europea han levantado sanciones específicas contra sectores estratégicos de la economía iraní. Creemos que [esos] sectores son importantes por dos razones: la IRGC tiene una participación abrumadora en ellos, que, en conjunto, suponen casi la mitad del PIB de Irán. Además, (…) esos sectores son importantes para el desarrollo de los misiles balísticos de Irán.

El periodista saudí Mshari al Zaidy incide en la importancia de la toma de posiciones para cuando acabe la guerra contra el Estado Islámico. De momento, apunta, Turquía parece llevar la peor parte.

Estados Unidos no es el único país entusiasmado con la batalla de Raqa. Francia, Gran Bretaña y, por supuesto, Turquía lo están también, todo el mundo está de acuerdo en combatir al ISIS y derrotarlo. Sin embargo, la disputa es sobre quién dirige los combates y quién maneja la situación cuando la batalla finalice.

En otras palabras, la guerra contra el ISIS, que es una guerra necesaria y legítima con la que todo el mundo está de acuerdo, se ha convertido en una excusa para (..) alcanzar logros políticos y sobre el terreno.

Esas ganancias, se alcancen por las Fuerzas de Movilización Popular de Irak o por las milicias de las Unidades de Protección del Pueblo, se obtendrán a expensas de Turquía, y eso es algo que está claro.

Quizá los turcos paguen el precio de su demora en acudir al campo sirio, contra el ISIS o contra otros. Y es que el que llega tarde a la fiesta tiene difícil encontrar asiento.