Revista de Prensa

Jerusalén no necesita a la Unesco

 

Jerusalén

En Israel Hayom, Ariel Bolstein rechaza y minimiza el efecto real de la última resolución de la Unesco, que niega la soberanía de Israel sobre su capital y tacha al Estado judío de potencia ocupante.

Con o sin la Unesco, Jerusalén es el fundamento de la nación judía, la capital de Israel. Todos los demás son solo huéspedes. No hay Jerusalén sin Israel y no hay Israel sin Jerusalén. Nosotros, los judíos, trataremos de acoger a todos y cada uno de los invitados con los brazos abiertos, pero haremos un esfuerzo aún mayor para establecer nuestra propiedad, reforzando nuestro control sobre todas las partes de la ciudad y eliminando cualquier intento de poner en duda su futuro, provenga de una organización internacional inútil y poco importante como la Unesco o de cualquier otra. Hemos regresado a los aljibes, al mercado y a la plaza, y nadie puede detener el retorno del pueblo judío a su legítimo hogar.

Meir Jolovitz denuncia las a su juicio bases erróneas sobre las que EEUU asienta sus intenciones de gestionar una paz entre palestinos e israelíes. Fundamentalmente, Jolovitz se refiere a la incapacidad del bando palestino de abordar una negociación sincera, dadas sus agudas contradicciones internas.

La versión abreviada de una solución fundada en la asunción de que la diplomacia bien hecha podría engendrar la paz se basa en tres mentiras fundamentales. La primera, que Israel tiene un socio negociador que también desea la paz, la Autoridad Palestina. La segunda, que la entrega de territorios por parte de Israel llevará a la paz. Y la tercera, que el mundo occidental apoyará el derecho de Israel a defenderse después de que acepte unas fronteras menos defendibles.

No hace falta ser un Premio Nobel para entender este hecho básico: si la premisa es errónea, la conclusión que se deriva de ella, lógicamente, tiene que serlo también.

(…)

El presidente Donald Trump no puede cometer el mismo error. Tiene que comprender que, a menos que los que se enfrentan de forma beligerante a Israel en Oriente Medio abandonen milagrosamente sus propias ideologías, la paz en Oriente Medio es no solo improbable sino imposible. Esa es la verdad.

El Jerusalem Post editorializa sobre el nuevo documento político, aparentemente moderado, que ha hecho público la organización terrorista palestina que detenta el poder en la Franja de Gaza.

En su Carta Fundacional de 1987, Hamás hacía un llamamiento a la instauración de un Estado islámico en la Palestina histórica, el territorio entre el Mediterráneo y Jordán, que incluye a Israel. También decía que Hamás rechazaba el reconocimiento de Israel, frente a lo que hizo la Organización para la Liberación de Palestina en 1993.

“No habrá reconocimiento de la legitimidad de la entidad sionista”, reza el documento [recientemente aprobado]. (…) “No hay alternativa a la liberación completa de Palestina, desde el río hasta el mar, no importa lo que dure la ocupación”, prosigue, despejando cualquier duda de que el objetivo último de los terroristas sigue siendo la destrucción de Israel.

(…)

El documento acepta la idea de un Estado palestino en los territorios ocupados por Israel tras la Guerra de los Seis Días de 1967, pero descarta el establecimiento del Estado de Israel por “ilegal”, reivindica la reclamación palestina de toda la tierra de Israel y el “derecho de retorno” de la cuarta generación de descendientes de los refugiados.

Hamás reafirma una vez más su compromiso con una solución final no estatal para los judíos israelíes, sean sionistas o no. ¿Un cambio real? No.