La Librería

Jerusalén: fascinante y contradictoria

Por Juan Antonio Cabrera Montero 

Jerusalén
"Para judíos, cristianos y musulmanes, creyentes o no, Jerusalén está presente de uno u otro modo en la propia vida, personal y colectiva"

Hay pocas ciudades en el mundo que consigan cautivar los anhelos y las esperanzas de tantos pueblos como Jerusalén. Ya sea visitándola, recordándola o imaginándola, Jerusalén es la capital no sólo de Israel sino del mundo entero. Habrá quien piense que exagero o que me dejo llevar por la pasión. Quizás más bien por esto último, pero en manera vital, no irracional, ya que para judíos, cristianos y musulmanes, creyentes o no, Jerusalén está presente de uno u otro modo en la propia vida, personal y colectiva. Forma parte de nuestra historia, de nuestras religiones y de nuestras culturas. Incluso para quien no haya estado allí, su constante presencia, expresada en tantos modos, logra transportar al lector a un lugar real e ideal, remoto e íntimo.

La periodista italiana Fiamma Nirenstein nos presenta su último libro, A Gerusalemme. Se trata de una obra muy personal que podrá ser sometida a todas las críticas posibles, positivas y negativas, ya que nadie puede ser imparcial tratando algo que pertenece a la esencia misma de la propia vida. Nirenstein no pretende escribir una historia de la ciudad en sentido estricto, para este aspecto remite a otras obras sobre el tema en una espléndida aunque breve bibliografía. Tampoco fue su objetivo mandar a la imprenta una guía del lugar, aunque lo describe minuciosamente. No ha hecho sino referir esa experiencia que es Jerusalén, que ella ha vivido, sufrido, amado y añorado. Experiencia, eso sí, enriquecida por innumerables datos históricos, religiosos, culturales y arqueológicos.

Jerusalén es memoria o quizás, con mayor propiedad, memorial. No son sólo recuerdos de experiencias pasadas, sino actualización de una historia que allí es invariablemente presente y futuro. Para sus habitantes y para quienes la visitan, Jerusalén es siempre polémica, en el más noble sentido del término. Las crónicas periodísticas que encontramos cotidianamente en nuestros periódicos de referencia no hacen sino actualizar el relato de algo que viene ocurriendo allí desde hace unos tres mil años, cuando el rey David la proclamó capital de su nuevo reino.

Fiamma nos conduce magistralmente por esa ciudad que tan bien conoce. Un relato que conmueve e inquieta. Tanto cuando detalla las experiencias del más desinteresado amor -el único verdadero– entre sus habitantes, como cuando relata las sangrientas huellas que dejan en Jerusalén los conflictos que duran ya demasiado. Relata sus encuentros como periodista con quienes intentan gobernarla y con quienes se empeñan en derruirla. Nos abre su casa, nos presenta a su familia, a sus vecinos. Las alegrías, las tragedias y las esperanzas de un pueblo que transmite lo que ha vivido: pasión por un lugar símbolo de paz y realidad de viscerales hostilidades.

Nirenstein consigue elaborar un relato ágil, que logra transmitir al lector los encantos y las contradicciones de esta ciudad excepcional. La antigua, religiosa y, en ocasiones, inhóspita Jerusalén que ha constituido desde siempre la razón de ser, más o menos razonada y justificada, de los pueblos que la ambicionan.

Este libro compite en las librerías italianas con otras novedades similares en formato e intenciones. Habrá tiempo para dar un repaso a todas ellas. Ahora recomiendo éste, que ojalá se traduzca al español, algo lamentablemente difícil, conociendo tal mercado editorial. Sería bueno no privar al mundo de habla hispana de una visión sobre Israel alejada de los lugares comunes a los que nos han habituado los políticos mediocres y los medios de desinformación que por desgracia dominan gran parte del panorama actual, sembradores de mentiras y prejuicios.

Fiamma Nirenstein, A Gerusalemme. Rizzoli, Milán, 2012, 214 páginas.