Contextos

Jared Kushner, el ignorado héroe del Nuevo Oriente Medio

Por Edy Cohen 

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"Su contribución a los Acuerdos de Abraham y a la resolución de la querella entre Arabia Saudí y Qatar fue decisiva"

En junio de 2017, Arabia Saudí, Egipto, Baréin y Emiratos –denominados “el Cuarteto” en los medios árabes, o “los países del Asedio”– rompieron relaciones con Qatar y desencadenaron una crisis diplomática que se prolongó durante los tres años siguientes. El Cuarteto bloqueó diplomáticamente a Doha, y hasta cerró su espacio aéreo a Qatar. Arabia Saudí llegó incluso a clausurar el paso de Sloa, la única frontera terrestre de la península catarí.

Fueron varios los factores que condujeron a la crisis. Entre ellos, el apoyo financiero de Qatar a elementos de la Hermandad Musulmana que agitaban contra Arabia Saudí y Egipto y la agenda de la cadena catarí Al Yazira, desestabilizadora de varios países árabes. Los líderes del Cuarteto no han olvidado que Al Yazira alentó a las multitudes a tomar las calles durante el levantamiento eufemísticamente denominado Primavera Árabe. Por su parte, los cataríes decían que la hostilidad del Cuarteto se debía a que les envidiaban por sus éxitos, como la organización del mundial de fútbol de 2022.

Recientemente se ha informado de que Arabia Saudí llegó a plantearse invadir Qatar, pero las fuertes presiones norteamericanas le llevaron a desistir.

El Cuarteto puso 13 condiciones para levantar el sitio de y normalizar relaciones con Qatar, entre las que se contaban el fin de la financiación del terrorismo y el cierre de Al Yazira. Doha no cedió. En su lugar, se volvió hacia Turquía e Irán, que le procuraron asistencia logística a cambio de inversiones milmillonarias. Al Yazira, que venía siendo crítica con Irán, cambió el tono y elogió al jefe de la Fuerza Quds Qasem Soleinami, eliminado por EEUU en enero de 2020.

Jared Kushner triunfó donde tantos otros fracasaron. Durante más de tres años, países como Kuwait intentaron cerrar la brecha entre saudíes y cataríes en pro de la reconciliación. Pero el conflicto era demasiado serio, y el caso Jashogui no hizo sino agravarlo. Al Yazira dedicó decenas de periodistas e investighaciones a dañar la imagen del príncipe heredero saudí, Mohamed ben Salman, considerado actor clave en el asesinato de Jashogui.

Con todo, mediante la presión ejercida por el presidente Trump y los esfuerzos diplomáticos de Kushner y su equipo, EEUU consiguió finalmente la reconciliación entre Ben Salman y el emir de Qatar, Tamin Zani.

No hace mucho, el príncipe heredero saudí inauguró la cumbre anual del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en llamando a adoptar una posición común contra Irán: “Precisamos desesperadamente de un esfuerzo unitario para desarrollar nuestro consejo y afrontar los desafíos que tenemos planteados”, dijo. Previamente fue a recibir al emir de Qatar al aeropuerto, donde se abrazaron y dieron muestras de haberse reconciliado.

Puede que esa cumbre sea recordada como un escenario de reconciliación donde se encontró un camino hacia la paz, aunque los detalles del acuerdo aún no están claros. Sí se sabe que una condición es que Qatar retire sus demandas contra Riad por los daños que le causó el bloqueo. Sólo el tiempo dirá si se trata de una reconciliación auténtica, pero los medios de comunicación de ambas partes han rebajado el tono y las batallas en las redes sociales prácticamente han desaparecido.

Con su decisiva contribución a los acuerdos de paz entre Israel y cuatro Estados árabes y su éxito en la resolución de la querella entre Arabia Saudí y Qatar, Jared Kushner es el héroe ignorado del Nuevo Oriente Medio.

© Versión original (en inglés): BESA Center
© Versión en español: Revista El Medio