Revista de Prensa

Jamenei, "el nuevo Hitler"

 

Alí Jamenei, Líder Supremo de la República Islámica de Irán.

El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed ben Salman, ha afirmado en una entrevista con el New York Times que el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, es “el nuevo Hitler”. En esta pieza publicada por Al Arabiya, el periodista Mamdú al Muhaini secunda y justifica la comparación.

El príncipe heredero saudí recordó una parte importante de la historia para poner la amenaza iraní en su verdadero contexto. El régimen iraní no difiere del de la Alemania nazi o de cualquier otro régimen totalitario en lo relacionado con sus ambiciones expansionistas. La contención transmite debilidad y rendición gradual y sólo excita la avaricia [de los expansionistas].

La descripción de Jamenei como “el nuevo Hitler” hecha por el príncipe heredero saudí, Mohamed ben Salman, es un recordatorio a los países árabes y occidentales del fracaso de las políticas de contención, como quedó claro con la experiencia de Chamberlain, que muchos parecen haber olvidado, pese a que casi cambia la cara del mundo para siempre.

Este es el sombrío vaticinio del analista israelí Alex Fishman, que ve su pesimismo reforzado por los acontecimientos de los últimos días.

El pasado fin de semana ha puesto de manifiesto que no deberíamos esperar cambios sustanciales en Oriente Medio a corto plazo: los rusos aún no han sofocado la agitación en Siria, los egipcios siguen sin tener éxito en expulsar al Estado Islámico del Sinaí y las conversaciones de El Cairo han revelado que no hay indicios reales de reconciliación entre los palestinos.

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Egipto generó la impresión de que la erradicación de la amenaza del ISIS en el Sinaí estaba realmente a mano. El viernes quedó claro que se trató de un espejismo.

La matanza del viernes debe servir de toque de atención a las autoridades egipcias. Si no recluta a la población del Sinaí para la lucha, en los años venideros el Segundo Cuerpo de Ejército no hará más que perder el tiempo y desangrarse. Como los ejércitos sirio y ruso y sus aliados –los turcos y los iraníes– perderán el tiempo en Siria en su empeño de combatir la desobediencia civil, a los movimientos yihadistas y a los kurdos.

En su blog del CFR, Elliott Abrams se hace eco de la histórica visita que dos exministros saudíes hicieron recientemente a una sinagoga parisina y la enmarca en el cambio en la política israelí de Riad.

Hay numerosos signos de que la actitud oficial de Arabia Saudí hacia Israel está cambiando.

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Creo que los saudíes están obteniendo la mayoría de lo que quieren de Israel por medio de canales militares y de inteligencia secretos. Dudo de que asuman grandes riesgos de hacer cosas en público que puedan acarrearles ataques significativos.

Pero están haciendo algunas cosas, y esto es algo potencialmente importante. (…) Dado el auge del antisemitismo en Europa y en todo el mundo en los últimos años, que los saudíes muestren respeto públicamente al judaísmo es un paso beneficioso y útil para Israel y para los judíos. Ojalá le sigan más. Si el embajador saudí en Francia puede visitar una sinagoga, ¿puede hacerlo el embajador saudí en Washington, que da la casualidad es hijo del rey? ¿Puede el jefe de la Liga Mundial Musulmana emitir una declaración clara y contundente contra el antisemitismo y cualquier intolerancia religiosa? ¿Pueden los saudíes limpiar sus manuales escolares de contenido antisemita? Todo esto parecía ridículo hace bien poco, pero ahora son preguntas perfectamente pertinentes, con alguna esperanza de que en los años venideros la respuesta sea afirmativa.