Revista de Prensa

Israel y el 'Brexit'

 

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El analista británico Howard A. Patten considera que la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea es una oportunidad para reforzar los lazos de todo tipo entre Londres y Jerusalén.

A la luz de su decisión histórica de abandonar la Unión Europea y volver al autogobierno tras 40 años de cesiones de soberanía, Gran Bretaña está buscando asegurar acuerdos de libre comercio y nuevas oportunidades a escala global; Israel será un socio muy bienvenido.

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Indudablemente, interesa tanto a Israel como a Gran Bretaña aprovechar plenamente la dinámica de esta nueva realidad política, forjada en 2016 por el ‘Brexit’ y Trump. Los vanos y pseudoaltruistas intentos de obstaculizar el proceso democrático a ambos lados del Atlántico solo sirven para restringir el potencial de las Administraciones británica, americana y, por asociación, israelí. May está alejando a Gran Bretaña de la Unión Europea con un estilo presidencial singular; Trump y Netanyahu son los mejor bienvenidos para aprovechar al máximo [esta circunstancia].

Las campañas para denigrar a Israel olvidan que su lucha contra organizaciones terroristas no estatales le exige un esfuerzo especial para preservar la seguridad de la población civil. Lo explica Liram Koblent-Stenzler en este artículo para el Jerusalem Post.

Una de las principales estrategias [de las organizaciones terroristas] es luchar contra la población civil israelí y los soldados de las IDF [Fuerzas de Defensa de Israel] desde sus propias poblaciones civiles, para difuminar intencionadamente la distinción entre civiles y combatientes, por ejemplo lanzando cohetes o morteros desde instalaciones civiles como escuelas, mezquitas, iglesias y hospitales. De esta manera esperan obligar a las IDF a atacar esas instalaciones y, en consecuencia, privarlas de legitimidad para actuar, [y provocar] la condena de la comunidad internacional.

Tales actos (…) adjudica [a las organizaciones terroristas] la responsabilidad de poner en riesgo la seguridad de los civiles, no a las IDF. Sin embargo, durante la batalla, las IDF –como un Ejército moral– son indudablemente responsables de mantener no sólo la dignidad humana de los civiles y soldados de Israel, también la de los civiles y soldados del otro bando. Es decir, las IDF deben esforzarse para minimizar tanto como sea posible el daño causado a la población civil del otro bando.

Sin embargo, debe comprenderse que mientras la ONU y las organizaciones de derechos humanos no sean capaces de comprender la enorme diferencia entre las guerras convencionales y las de baja intensidad, y hasta que las justificaciones legales y morales para las diversas acciones adoptadas durante el combate se ajusten en consecuencia, continuaremos asistiendo a la condena internacional de las acciones israelíes y de las IDF.

Benjamín Netanyahu hizo saber a Vladímir Putin en su último encuentro que actuará contra la expansión iraní en Oriente Medio, en la que Siria es un escenario crucial. Eyal Zisser, vicerrector de la Universidad de Tel Aviv, reflexiona sobre cómo afecta esto a la relación Jerusalén- Moscú.

Irán podría tener una influencia importante en Siria y, potencialmente, incluso el control físico del país, gracias a sus decenas de miles de operativos sobre el terreno, en forma de miembros de Hezbolá, soldados de la Guardia Revolucionaria o milicias chiíes ‘importadas’ por Irán (…) desde todo Oriente Medio.

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El presidente ruso, Vladímir Putin, probablemente escuchó con atención las advertencias de Netanyahu, pero, por ahora, Rusia mantiene su cínica alianza con Irán. Teherán y Moscú quieren sobre todo apuntalar el control de Asad sobre Siria, y la presencia de operativos iraníes y chiíes en el país es fundamental para este fin.

Netanhayu fue inteligente al dejar claro a Putin que Israel está decidido a defender sus intereses regionales y a no permitir a nadie a cruzar sus líneas rojas, incluso si Rusia ve las cosas de manera diferente.