Revista de Prensa

Israel, Latinoamérica y la amenaza iraní

 

Alí Jamenei, Líder Supremo de la República Islámica de Irán.

Emanuele Ottolenghi y Michaela Frai, de la Foundation for Defense of Democracies (FDD), escriben en el Jerusalem Post sobre la importante gira americana de Benjamín Netanyahu, al que urgen a dar gran prioridad a la inquietante presencia de Irán y su peón libanés, Hezbolá, en el Hemisferio Occidental.

Israel y América Latina tienen una larga historia de asistencia militar y apoyo económico, que el viaje de Netanyahu reforzará y potenciará.

Pero la amenaza que representa la presencia de Irán y Hezbolá [en América] debería ser una prioridad para Netanyahu. Trabajar en conjunto para poner fin a la penetración de Irán y Hezbolá es la única forma de garantizar una estabilidad y una seguridad duraderas para Israel y sus nuevos amigos latinoamericanos.

Jonathan Schanzer y Gran Rumley, de la FDD, dan cuenta en el Wall Street Journal de una iniciativa legislativa norteamericana que tiene por objeto dejar de financiar a las instituciones palestinas si no se vuelcan verdaderamente en la lucha contra el terrorismo. Y sugieren al presidente Abás una vía que podría darle chances ante el Congreso de EEUU.

La Taylor Force Act está cogiendo impulso en el Congreso. Llamada así por el graduado de West Point apuñalado hasta la muerte por un palestino durante un viaje que hizo [Force] a Israel en 2016, la ley podría interrumpir la ayuda norteamericana a la Autoridad Palestina hasta que dé “pasos creíbles para poner fin a los actos de violencia” y deje de pagar estipendios a los terroristas convictos. (…)

El reloj está corriendo para la Autoridad Palestina (AP), que recibe de EEUU cerca de 350 millones de dólares todos los años. (…)

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Hay un paso que el señor Abás podría dar para demostrar que se toma en serio al Congreso: podría presentar una definición de terrorismo a su propia gente. Llamativamente, la Ley Básica de la AP no menciona el terrorismo. El Departamento de Estado dice que aunque la AP ha proscrito actos terroristas, carece de una legislación “específicamente elaborada para el antiterrorismo”.

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Una ley aprobada por el Parlamento palestino que definiera y criminalizara el terrorismo tendría más peso y casi con toda seguridad obtendría más respeto del pueblo palestino. Pero las querellas intestinas han dejado moribundo el Parlamento, lo que hace prácticamente imposible que pueda aprobarse una nueva ley.

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El Congreso tendría todo el derecho a cortar los fondos, y la Taylor Force Act podría ser sólo el principio. Pero si el señor Abás verdaderamente quiere tomar una vía alternativa, una definición del terrorismo sería un buen comienzo.

El periodista saudí Abdulramán al Rashid advierte del potencial desestabilizador que tendría la independencia del Kurdistán iraquí, donde el próximo día 25 se va a celebrar un referéndum sobre este asunto, precisamente.

Estoy prácticamente seguro de que la mayoría de los árabes de fuera de Irak simpatizan con el deseo kurdo de ser independientes y tener su propio Estado. (…) En el plano personal, tiendo a estar de acuerdo con el derecho de los kurdos iraquíes a establecer su propio estado. Pero en los ámbitos político y racional, pienso que ese deseo ha de cumplir ciertas condiciones antes de ser materializado.

(…)

La salida del Kurdistán del sistema estatal [iraquí] muy probablemente amenace enseguida el equilibrio demográfico iraquí y puede causar nuevos conflictos domésticos. La tiranía del sectarismo político ha dominado la escena desde el colapso del régimen totalitario de Sadam [Husein], a medida que Irak se gobernaba por medio de un relativo equilibrio, mitad chií, mitad suní (…)

La mitad de los suníes [iraquíes] son kurdos y la otra mitad, árabes. (…) La marcha de los suníes kurdos perturbará la ecuación y afectará negativamente [el panorama político]. Puede conducir a una lucha sectaria o a llamamientos para la separación [de las zonas donde se concentra la población árabe suní], en particular [la provincia de] Anbar.