Revista de Prensa

Israel: cunde la preocupación por la actitud de la Administración Trump

 

Donald Trump. presidente de EEUU

Eso es lo que sostienen Brian Katulis y Yoram Schweitzer, del Center for American Progress, que acaban de estar en Israel y afirman haber percibido gran inquietud por lo que se percibe como desconcertante imprecisión de la política mesoriental del Gobierno norteamericano.

Lo que hemos escuchado el mes pasado en Israel sobre Irán tenía menos que ver con el destino del acuerdo nuclear y más con la preocupación suscitada por los evidentes vacíos en la estrategia norteamericana de poner freno a las acciones desestabilizadoras de Irán y al apoyo de Teherán a grupos terroristas en todo Oriente Medio.

(…)

(…) la posición poco clara y descoyuntada de la Administración Trump sobre Oriente Medio está desconcertando a aliados clave [de EEUU] como Israel, mientras deja el campo libre a la emergente coalición de Rusia, Irán, Siria y el Líbano. Numerosos israelíes se mostraron consternados cuando el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lávrov, aseveró [la semana pasada] que la presencia de Irán en Siria es legítima y que no forzarían a las milicias chiíes alineadas con Teherán a retirarse de sus posiciones próximas a la frontera sirio-israelí.

(…)

En ausencia de un enfoque norteamericano más coherente, las potencias de Medio Oriente seguirán poniendo a prueba los límites de su poder.

No esperen que Netanyahu vaya a arriesgar la vida de sus soldados en el Líbano porque así lo quiere el nuevo hombre fuerte de Arabia Saudí, el príncipe heredero Mohamed ben Salman, advierte en esta pieza para Foreign Policy Amos Harel. Sí, dice el analista israelí: Arabia Saudí e Israel comparten interés en poner freno a la expansión iraní en la región, especialmente en un país tan importante para ambos como el Líbano; pero eso no quiere decir, añade, que Jerusalén quiera iniciar un nuevo conflicto con su vecino del norte.

El primer ministro [de Israel], Benjamín Netanyahu, siempre ha sido extremadamente cauteloso a la hora de enredarse en asuntos exteriores. En sus casi 12 años en el cargo, sólo ha emprendido dos operaciones en la Franja de Gaza (…), y sólo tras ser directamente provocado por Hamás. En comparación, su predecesor, Ehud Olmert, fue a la guerra en el Líbano en 2006 y en Gaza en 2008, y se las apañó para bombardear una planta nuclear siria entre medias.

Es difícil imaginar a Netanyahu, que sólo ha reconocido uno de las decenas de ataques de la fuerza aérea israelí contra convoyes de armas de Hezbolá en Siria, abandonando ahora toda precaución y asumiendo la apuesta saudí. Si Hezbolá no quiere una guerra en este momento, ¿por qué debería iniciarla Israel? Desencadenar una guerra es siempre un asunto especialmente delicado en la arena política israelí, y con Netanyahu soportando una enorme presión por sus problemas legales, sería muy impropio de él que emprendiera ese rumbo.

En Al Arabiya, el periodista saudí Masari Alzaidi llama a todos los árabes –de hecho, a toda la comunidad internacional– a plantar cara a la República Islámica de Irán, a la que acusa de ser un agente profundamente perturbador de la estabilidad regional.

La amenaza del proyecto jomeinista no perdona a nadie. Es un golpe en curso contra todos. (…)

En resumidas cuentas: esto no es sólo una batalla de Arabia Saudí. Es la batalla de todos los árabes y todos los musulmanes, o incluso de todos los seres humanos, contra un régimen que incita a la sedición. Quien no libre la batalla hoy bajo sus propias condiciones será golpeado por los villanos.

La reciente declaración ministerial árabe de que ha llegado la hora de librar a la región de la amenaza iraní debe traducirse en hechos.