Revista de Prensa

Irán tiene un plan para el Mediterráneo

 

Alí Jamenei, Líder Supremo de la República Islámica de Irán.

Envalentonado por los conflictos que asuelan la región y por la retirada de EEUU del escenario bélico, el régimen de Teherán trata de culminar sus planes de dominación de la zona, refiere Martin Chulov en The Guardian.

El corredor se inicia en los puntos de entrada que Irán ha utilizado para enviar suministros y mano de obra a Irak a lo largo de los últimos doce años. Son las mismas rutas utilizadas por la Fuerza Quds [de la Guardia Revolucionaria Iraní] para su guerra de guerrillas contra las fuerzas estadounidenses cuando ocuparon el país, una campaña librada por las mismas milicias iraquíes que han estado inmersas desde entonces en la lucha contra el Estado Islámico.

Las milicias están ahora, (…) en gran número, (…) listas para avanzar hacia el límite occidental de Mosul, (…) alrededor de 50 millas al sudeste de Sinyar, que (…) es la siguiente punta del corredor.

De todos los puntos entre Teherán y la costa siria, Alepo ha concentrado las energías de Irán más que ningún otro. Más de 6.000 milicianos, la mayor parte procedentes de Irak, se han congregado allí (…) para tomar la parte oriental de la ciudad, en poder de los rebeldes, [campaña] que podría comenzar aproximadamente al mismo tiempo que se inicia el asalto a Mosul.

“Si perdemos Siria, perdemos Teherán”, dijo [el comandante de la Fuerza Quds, Qasem] Suleimani al fallecido político iraquí Ahmed Chalabi en 2014. “Convertiremos todo este caos en una oportunidad”.

El analista libanés Eyad Abu Shakra critica en este artículo la estrategia política de la principal formación de los cristianos libaneses, el Movimiento Patriótico Libre (MPL), comandado por Michel Aún y su yerno Gibrán Basil.

El MPL de Aún, cuyo presidente, el señor Basil, encontró tiempo suficiente como ministro de Exteriores para condenar el último ensayo nuclear de Corea del Norte en Extremo  Oriente, parece ignorar la tragedia siria, que ha provocado hasta el momento la muerte de más de medio millón de personas y obligado a desplazarse a cerca de 12 millones, destruido docenas de ciudades y llevado a Siria a todo tipo de extremistas y terroristas de todo el mundo.

(…) el MPL sigue ignorando el papel desempeñado por la milicia de Hezbolá –que tiene fachada libanesa pero un indudable núcleo iraní– en el asesinato, la mutilación y el desplazamiento brutal de decenas de miles de sirios; y, de hecho, en llevar a cerca de un millón de ellos al Líbano. En realidad, mientras el MPL ignora el papel de Hezbolá, dirige su ira y odio hacia sus víctimas, como si hubieran decidido convertirse en refugiados sin hogar, en lugar de hacerlo contra la milicia con la que se ha alineado para mendigarle una presidencia impotente ¡bajo el influjo del Guía Suprema de esa milicia [el ayatolá Jamenei, hombre fuerte de Irán]!

El MPL está trabajando denodadamente (…)  para asegurarse de que generaciones de emigrantes (mayormente cristianos) en países lejanos recobren su ciudadanía (o nacionalidad) libanesa. Pero olvida cómo decenas de miles de cristianos libaneses están abandonando el Líbano en busca de una vida digna después de que Irán haya conseguido –a través de Hezbolá, su peón aliado del MPL– arruinar el sector servicios del país (…), donde los cristianos han sido siempre actores dominantes.

John C. Hulsman, del Council on Foreign Relations, analiza en este artículo para Al Arabiya la manera en que Ankara y Riad han estrechado sus relaciones tras el desinterés de Obama por los asuntos regionales y el papel cada vez más influyente de Teherán. Para Hulsman, esta alianza anuncia la llegada de un nuevo equilibrio de poder en Oriente Medio.

(…) tanto Riad como Ankara han quedado profundamente decepcionadas con su antiguo socio estratégico, EEUU. Bajo la Administración Obama, EEUU es visto de manera creciente como una fuerza que, en lugar de ser un aliado y una fuente de ayuda, está interponiéndose en sus esperanzas y designios a causa de su ostensible timidez y sus prácticas divergentes en política exterior, oscilando entre sus perceptible apocamiento en Siria y su emblemático acuerdo nuclear con Irán. Para los Gobiernos saudí y turco, esta nueva inclinación de América hacia Teherán, sacando a Irán del congelador diplomático, es inaceptable y peligrosa.

(…)

Dado que los regímenes del rey Salman y el presidente Erdogan son actores racionales en el tablero estratégico, ambos han seguido el curso previsiblemente lógico de equilibrar juntos el creciente poder iraní en la región. No se ve ahora, pero un perdurable nuevo equilibrio de poder (con todas sus fluctuaciones evidentes) está llegando a Oriente Medio.