Revista de Prensa

Irán no ha cambiado ni cambiará

 

Alí Jamenei, Líder Supremo de la República Islámica de Irán.

Las elecciones presidenciales iraníes de mayo no van a producir cambio sustancial alguno, adelanta el periodista árabe Jarailá Jarailá. Tampoco en su política exterior.

La experiencia de (…) Hasán Ruhaní, elegido hace cuatro años, es la mejor prueba de que el presidente iraní no desempeña ningún papel. Muchos decían que Ruhaní era un reformista y pensaban que cambiaría Irán. Al final resultó que los conservadores lo utilizaron durante (…) para convencer al expresidente Barack Obama de que era posible jugar la carta iraní y retomar las negociaciones sobre el programa nuclear hasta alcanzar un acuerdo.

(…)

No ha habido ningún cambio en Irán y no lo habrá mientras Jamenei controle el país (…) Irán seguirá siendo un Estado que sueña con desempeñar un papel por encima de su tamaño y sus capacidades, mientras ignora que el mundo está cambiando mucho más rápido de lo que piensa.

(…)

Irán no puede cambiarlo un presidente. Lo que puede cambiarlo en estos momentos es una política americana diferente. En cuestión de semanas veremos si Trump y su equipo dicen que ha llegado el momento de que cada fuerza regional e internacional conozca su tamaño real sobre el mapa.

El veterano periodista de origen iraní Amir Taheri denuncia el artificio que, a su juicio, constituyen las elecciones para el recambio en la Presidencia iraní. Y es que el presidente es una figura testimonial en manos de los verdaderos amos del país: los clérigos jomeinistas.

Para Jamenei, las elecciones presidenciales no son nada más que un respaldo de cuatro años al sistema jomeinista, una especie de referéndum sobre la legitimidad del régimen en lugar de la elección de un presidente (…)

La cuestión a la que se enfrentan los iraníes no es sobre cuÁl de las varias marionetas [del ‘líder supremo’ que concurren a la presidencia] está más cualificada. El verdadero asunto es si desean que este sistema quebrado continúe. (…) Hace cuatro años, las elecciones presidenciales registraron el porcentaje más bajo de participación y Hasán Ruhaní ganó con el margen más pequeño en la historia de la República Islámica. A su manera limitada, las últimas elecciones fueron, por tanto, una bofetada en la cara de los jomeinistas. ¿Veremos otra bofetada también esta vez?

Contra la pretensión generalizada de que el nacimiento de Israel tiene su origen en el sufrimiento del pueblo judío por el Holocausto, la diputada israelí Einat Wilf proclama que el Estado judío tiene legitimidad por sí mismo.

Los israelíes no se “regocijan” en el Holocausto como fuente de legitimidad de su Estado, [sino que] lloran por la visión de un Estado que podría haber sido el hogar de muchos más [judíos]. (…)

Israel existe no por que los europeos arrojaran a los supervivientes judíos en el colonialmente controlado Oriente Medio. Israel existe porque los judíos lo hicieron existir. El moderno Estado de Israel existe porque los judíos que lo crearon creían ser descendientes de los israelitas y habitantes de Judea que eran soberanos allí en los tiempos antiguos y pagaron un alto precio por preservar su existencia separada como pueblo. El moderno Estado de Israel existe porque durante siglos y milenios los judíos siguieron anhelando Israel, y ponían fin a la Pascua judía con las palabras ‘El año que viene en Jerusalén’.