Contextos

Hezbolá se lo pone cada vez más difícil a la UE

Por Pablo Molina 

Logo de Hezbolá.
"El Gobierno búlgaro confirmó hace meses la pertenencia a la organización chiita de los autores del atentado de Burqas contra turistas judíos""Las actividades de Hezbolá en suelo europeo no se limitan al terrorismo, sino que incluyen el tráfico de drogas, el blanqueo de capitales o la falsificación de moneda"

La resistencia de la Unión Europea a incluir a Hezbolá (Partido de Dios) en su listado de organizaciones terroristas podría estar llegando a su fin. No porque la organización chiita radicada en el Líbano haya modificado sus fines –intactos desde su creación, a comienzos de los años ochenta del siglo pasado–, sino porque las evidencias de sus actividades delictivas en suelo europeo, incluida la comisión de ataques terroristas, ponen cada vez más difícil a la UE mantener su política de mirar para otro lado en lo que respecta a este grupo financiado por Irán.

Muchas son las voces que reclaman a la UE un gesto de coherencia. Entre las más cualificadas están las de José María Aznar y David Trimble, exmandatarios de España e Irlanda del Norte, respectivamente, que en un notorio artículo conjunto publicado a finales de enero en The Times pedían a las autoridades europeas “estigmatizar a Hezbolá y sus actividades, su visión y sus objetivos”, porque “no es el partido de Dios, es el partido del terror y como tal ha de ser tratado”.

Hezbolá ha cometido atentados en lugares tan distantes como Argentina, Georgia, Tailandia, Israel, Turquía, Arabia Saudí y, por supuesto, el Líbano, cuya zona limítrofe con Israel controla de hecho y donde ha fundado un Estado dentro de otro Estado. También en Europa ha cometido atentados, como el del pasado verano en Bulgaria, en el que murieron seis turistas judíos y el conductor del autobús en que viajaban; en 2012 intentó asimismo atentar en Chipre, donde uno de sus miembros está siendo juzgado por planear un atentado en los vuelos regulares entre Israel y la isla mediterránea. Pero las actividades de Hezbolá en suelo europeo no se limitan a la comisión de acciones terroristas, sino que abarcan un amplio espectro, que comprende el tráfico de drogas, el blanqueo de capitales o la falsificación de moneda, a pesar de lo cual sigue siendo una organización legal a ojos de la Unión Europea y, por tanto, es libre de operar en el continente y de recaudar fondos en la manera que estime oportuno.

La mayoría de los países europeos anunciaron en su momento que si se demostraba que el atentado cometido en Burqas (Bulgaria) contra turistas judíos era obra de Hezbolá, solicitarían a la UE su inclusión en el listado de organizaciones terroristas. El Gobierno búlgaro hace meses que confirmó la pertenencia a la organización chiita de los dos autores del atentado, no obstante lo cual los órganos de la UE no han tomado ninguna iniciativa al respecto. Como suele suceder en los órganos de gobierno continental, todo depende de la decisión de Alemania y Francia.

La inclusión del grupo libanés en el listado de organizaciones terroristas no sería una mera acción testimonial: supondría que sus actividades en suelo europeo quedarían inmediatamente fuera de la ley, de manera que no podría mover capitales ni recaudar fondos de manera legal, como ha venido haciendo hasta ahora. La organización terrorista lo acusaría sensiblemente en sus finanzas, y la UE estaría enviando a todo el mundo un mensaje claro de que no colabora con el terrorismo.