Contextos

Heroísmo y rivalidad en el gueto

Por Marcel Gascón 

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"El odio ideológico contra quienes muchos en la izquierda sionista veían como fascistas era más fuerte, y se imponía a la realidad que ellos mismos habían vivido y visto con sus propios ojos"

Aunque muchos editores parecen no entenderlo, algunos lectores no leemos los medios para ver replicado lo que publican El País y The New York Times. Por eso se agradecen periódicos como El Medio, que ofrece un producto único en español y nos cuenta cada semana historias que nadie más cuenta y la mayoría de sus lectores no conocíamos.

Hace poco El Medio informó de la muerte de Moshé Arens, un histórico de la derecha israelí que nació en Lituania en 1925 y acabó sus días escribiendo artículos para el diario de izquierda Haaretz. Antes había tenido una exitosa carrera política, en la que fue varias veces ministro, así como embajador en Estados Unidos. El último artículo de Arens, leíamos en la nota de El Medio, estaba dedicado al héroe del gueto de Varsovia Simja Rotem, que combatió a las órdenes de los legendarios comandantes y militantes de la izquierda judía Mordejai Anielewicz y Marek Edelman.

Además de homenajear a Rotem en el momento de su muerte, el texto hablaba de aspectos poco conocidos (desconocidos hasta ahora para mí) del alzamiento del gueto, como la fiera rivalidad entre los integrantes de las dos organizaciones que se levantaron contra los nazis en la capital polaca. Arens explicaba que, como muchos de los que se sublevaron con él, Rotem se fue de este mundo sin reconocer la participación en la rebelión de los sionistas de derechas de la Organización Militar Judía de Pawel Frenkel.

“Cuando conoció a Juta Hartman, que luchó con los hombres de Frenkel (…) junto a Edelman y Rotem, Rotem se negó a reconocer su participación en la lucha, lo que provocó el llanto de Hartman”. No importaba que hubieran luchado juntos contra el enemigo invencible que ya había liquidado a la mayoría de sus familiares y vecinos. Ni que en su momento Rotem pudiera salir del gueto asediado a través de un túnel excavado por la Organización Militar Judía. El odio ideológico contra quienes muchos en la izquierda sionista veían como fascistas era más fuerte, y se imponía a la realidad que ellos mismos habían vivido y visto con sus propios ojos.

En el juicio contra el nazi Adolf Eichmann declararon los supervivientes de la Organización de Combate Judía Antek Zuckerman y Zivia Lubetkin, que no hicieron mención de la Unión Militar Judía durante su testimonio sobre la revuelta. El propio Edelman, que formaba parte de uno de los grupos socialistas no sionistas que se sumaron a la Organización de Combate Judía, desacreditó siempre que pudo a los hombres de Frenkel, a quienes llamó “contrabandistas y ladrones”. Más justo fue el sionista marxista Emanuel Ringelblum, que documentó los acontecimientos del gueto en un diario publicado en libro, en el que mostró su admiración por la conducta y la precisión militar de la Unión Militar Judía, cuyo sionismo de derechas veía parecido al “fascismo de estilo italiano”. Las informaciones de este párrafo las ofreció Arens en Haaretz, en un artículo publicado con motivo del aniversario de la muerte de Frenkel que tituló “Un héroe del Holocausto que debe estar en los libros de historia”.

Yad Vashem, la institución oficial israelí que se encarga de promover la memoria del Holocausto, explica así la rivalidad entre los dos grupos en su entrada sobre la Unión Militar Judía:

La ZZW [siglas polacas de la Unión Militar Judía] tenía vínculos con el Ejército Polaco del Interior y recibía armas de militares polacos. Sin embargo, la ZZW no tenía buena relación con la Organización de Combate Judía [grupo liderado por Anielewicz, ZOB en sus siglas polacas], la organización clandestina judía más importante. La ZZW aseguraba que la ZOB rechazó incorporarles en la estructura del grupo, mientras que la ZOB sostenía que la ZZW pretendía tomar el control de la operación. Además, ambos grupos cobraban impuestos a los judíos más ricos del gueto, lo que provocó más tensión entre ellos. Con todo, los dos grupos hicieron las paces a tiempo para actuar conjuntamente en el Levantamiento del Gueto de Varsovia. Los miembros del ZZW libraron de manera heroica una de las batallas más importantes del levantamiento; después, escaparon a través de un túnel a la parte aria, donde muchos murieron luchando contra los soldados alemanes.

El desprecio del papel de la Organización Militar Judía de Frenkel en el que es el mayor acto de resistencia judía contra los nazis del Holocausto no se limitó a los combatientes de la Organización de Combate Judía de Anielewicz y Edelman, que sí recibió desde el final de la II Guerra Mundial el crédito que merece por los hechos del gueto de Varsovia.

En la muerte de Juta Hartman (2015), uno de sus nietos declaró al portal de noticias israelí Ynet: “En los tiempos del Gobierno del Mapai, todas las acciones de la Organización Militar Judía fueron silenciadas, y durante décadas sus más audaces hazañas no fueron reconocidas”. El Mapai, o Partido de los Trabajadores de Israel, es el precursor del actual Partido Laborista, y dominó de forma abrumadora la vida social y política de Israel hasta la primera victoria electoral del sionismo de derechas de la mano de Menájem Beguin, en 1977.

Según contó el nieto de Hartman a Ynet, la injusticia cometida con Frenkel, su abuela y los demás hombres y mujeres que combatieron con ellos comenzó a corregirse en los años 60 del siglo pasado con la publicación de Masada of Warsaw, de Jaim Lazar. En el año 2000 llegó otro trabajo que hacía justicia a la Organización Militar Judía: Flags over the Warsaw Ghetto, de nuestro Moshé Arens.