Revista de Prensa

Hay que reforzar el secularismo en Turquía

 

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El analista turco Murat Yetkin repasa en este artículo la situación del proyecto laicista de Kemal Ataturk, 93 años después de su puesta en marcha. El intento de golpe de Estado del pasado mes de julio, las actividades de los seguidores del clérigo Fethullah Gülen y los atentados de los grupos terroristas islamistas son elementos que entran en juego en la redefinición del secularismo de la sociedad turca.

Un debate silencioso ha comenzado dentro del AKP [Partido de la Justicia y el Desarrollo, actualmente en el Gobierno] después del intento de golpe de Estado del pasado 15 de julio. La indignación causada por el Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL) ha irritado a la mayoría de musulmanes de Turquía, que están ahora aún más resentidos por las acciones de la red de Gülen, que también actuaba en nombre del islam. En estos momentos, no sólo los partidos con raíces seculares –como la principal formación socialdemócrata opositora, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), el Partido del Movimiento Nacionalista (MHP) y el Partido Democrático del Pueblo (HDP), centrado en el problema kurdo–, también los creadores de opinión del AKP han comenzado a valorar más el régimen secular.

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Es cierto que la implantación del laicismo en Turquía llegó a veces al extremo, colocando presión extra sobre los musulmanes piadosos. Pero también está claro que la naturaleza secular de la democracia turca debería mantenerse, quizá con ciertas modificaciones. Es algo necesario para no perder la perspectiva política y económica prooccidental que podría ayudar definitivamente a Turquía a volver a ser vista como un ejemplo para otros países de mayoría musulmana.

El diputado israelí Benny Béguin escribe sobre el centenario de la Declaración Balfour, que dio lugar al nacimiento del moderno Estado de Israel, y examina las posibilidades actuales para un acuerdo de paz con los palestinos.

Muchos en Israel y en el resto del mundo no terminan de comprender la dificultad básica. (…) Desde el punto de vista de la OLP, un acuerdo permanente que arraigue a Israel eternamente en una parte de Palestina y aplique una cuota para la realización del “retorno de los refugiados a sus hogares” no puede incluir también la cláusula esencial que declare “el fin de las reclamaciones mutuas”. En consecuencia, la OLP, que desprecia la Declaración de Balfour 100 años después de su publicación, no está capacitada para firmar un acuerdo permanente con el Estado de Israel, incluso en los términos más modestos que la izquierda sionista pueda pensar. Un intento internacional para obligar a dicho acuerdo llevará al desmantelamiento de la OLP y la eliminación de su dirección, y fracasará.

Jalad Ahmad al Habtur, importante hombre de negocios emiratí que trata de mejorar la imagen de su país y de las demás naciones árabes en Occidente, reconoce el mérito del lobby iraní en Washington y considera que Arabia Saudí, los países del Golfo y sus nacionales deben volcarse en el terreno de las relaciones públicas internacionales.

Yo pediría a nuestros jefes de Estado que consulten con prominentes ciudadanos para idear una hoja de ruta que incluya un grupo de trabajo integrado por expertos en relaciones públicas, escritores, profesores, académicos y líderes cualificados para contrarrestar las impresiones negativas hacia los árabes en universidades estadounidenses (y europeas), conferencias y convenciones. Tengo muchas ideas al respecto y agradecería ser incluido en estas reuniones.

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Hace unos días me sorprendió gratamente un vídeo del legendario director y guionista Francis Ford Coppola hablando con pasión acerca de la belleza de los valores centrales del islam, su gracia y misericordia. Me llamó la atención por sus sencillas y sentidas palabras. Sentí el genuino amor del Sr. Coppola por esta gran fe. (…)

Debe alentarse a todos los ciudadanos a verse a sí mismos como embajadores de sus países cuando viajen. Yo siempre hago todo lo posible para ofrecer un retrato exacto de los Emiratos a todo el que me encuentro en el extranjero, pero, como individuo, mi contribución es sólo una gota en el océano.