Revista de Prensa

Hay que frenar el antisemitismo en Europa

 

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Arsen Ostrovsky, director del Israeli-Jewish Congress, hace algunas recomendaciones para acabar con esa lacra, poniendo como modelo lo que se está haciendo en el Reino Unido y en Francia.

Fue muy satisfactorio ver lo ocurrido el mes pasado en el Reino Unido, mutado en un foco de antisemitismo –especialmente en los campus y en el discurso político–, (…) el primer país en adoptar formalmente la definición de antisemitismo de la International Holocaust Remembrance Alliance. Fue importante porque esta definición es muy explícita al reiterar que el ataque a la legitimidad de Israel, incluido el sionismo y la aplicación de un doble rasero a Israel, es una forma de antisemitismo.

Otros Estados deben seguir la senda iniciada por el Reino Unido y adoptar esta definición, que enviaría un mensaje claro e inequívoco de que no se tolerará el odio hacia el pueblo judío ni contra su Estado.

(…)

Al reconocer que el movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones es la plasmación misma en los tiempos actuales del antisemitismo, los países europeos deberían también considerar el modelo francés de legislación, que ilegaliza el BDS sobre la base de la no discriminación contra un grupo de gente por su origen o pertenencia a un grupo étnico, nación, raza o religión.

El presidente turco continúa su cruzada para acabar con la red de su antiguo aliado, Fethullah Gülen, exiliado en EEUU. Erdogan confía en que la llegada de Trump a la Casa Blanca provoque un giro en la política estadounidense respecto al clérigo islamista. Sin embargo, como apunta Murat Yetkin, no parece que todo vaya a salir como pretende el líder turco.

Las buenas noticias para Erdogan son que la Administración Trump puede que dé algunos pasos para acabar con la red de Gülen, al menos en sus operaciones desde EEUU. Pero puede que no sea en la forma que quiere Turquía, y es que podría llevar a cabo acciones legales contra la red de Gülen del mismo modo que contra cualquier otra red islamista dentro y fuera de EEUU.

Y aquí vienen las posibles malas noticias. Trump y su equipo podrían adoptar acciones legales contra Gülen no porque su red intentara un sangriento golpe de Estado en un país aliado de la OTAN, sino porque dirige una red islamista y porque muchos pesos pesados en el equipo de Trump son abiertamente antimusulmanes, por no decir islamófobos.

El político laico egipcio Mohamed Noseir arremete en este artículo contra la política de acercamiento a Moscú, que incluye la colaboración para la instalación de una central nuclear en su país, porque considera que Rusia no es el socio adecuado.

La burocracia y la corrupción son denominadores comunes en ambos países. Fortalecer nuestras relaciones con Rusia, especialmente en el desarrollo de un proyecto crucial como el de la planta nuclear, puede que acabe siendo más de lo que podamos sacarnos de encima.

Mientras tanto, Rusia sospecha que Egipto está intentando situarse como [su] socio internacional solo temporalmente, para llenar el vacío creado por las [malas] relaciones entre Sisi y Obama. Sin embargo, el apoyo a Sisi expresado públicamente por el presidente electo Trump debería llevar al primero a revisar sus relaciones políticas bilaterales con Rusia.

(…)

Lo que debemos hacer ahora es cancelar el encargo a Rusia para la construcción de nuestra planta nuclear con fines pacíficos. Además, Egipto necesita [abordar sus problemas internos] antes que precipitarse a restablecer una nueva y fundamental relación internacional, que a menudo se lleva a cabo a expensas de los ciudadanos egipcios.