Contextos

Hamdalá y el mal gobierno palestino

Por Jonathan Schanzer 

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás.
"La crítica que Hamdalá hace de la Autoridad Palestina recuerda a la de su predecesor Salam Fayad, que dimitió en medio de grandes diferencias de opinión con Abás acerca de la importancia de la transparencia y la erección de instituciones sólidas para el buen gobierno"

El presidente palestino, Mahmud Abás, aceptó ayer la dimisión del recientemente designado primer ministro, Rami Hamdalá. Hamdalá, un administrador académico sin experiencia política, ha ocupado el puesto de primer ministro durante menos de un mes. Sin embargo, puede que permanezca en el cargo de forma provisional hasta que se forme un nuevo Gobierno, según el portavoz Nabil Abu Rudeineh.

La crisis estalló el jueves, cuando Hamdalá presentó su dimisión. Al parecer, se sentía profundamente molesto en su nuevo puesto debido a luchas de poder con sus vices: Mohamed Mustafá, un asesor de asuntos económicos muy próximo a Abás, y Ziad Abu Amr, un exministro de Exteriores procedente de Gaza. La comunicación con Abás también resultaba complicada, según fuentes palestinas.

En los días siguientes, al parecer Abás trató de convencer a su nuevo primer ministro de que no dimitiera. Por lo visto, Hamdalá retiró su dimisión durante un breve periodo de tiempo, pero el acuerdo con el presidente palestino resultó efímero. Así, ayer mismo escribió en su cuenta de Twitter:

La situación de este país me ha obligado a dimitir. Conflictos, confusión, corrupción. Palestina necesita una verdadera reforma política.

La crítica que Hamdalá hace de la Autoridad Palestina recuerda a la de su predecesor Salam Fayad, que dimitió en medio de grandes diferencias de opinión con Abás acerca de la importancia de la transparencia y la erección de instituciones sólidas para el buen gobierno.

En otras palabras, a Abás el nombramiento de Hamdalá le ha salido por la culata. El presidente quería un primer ministro débil que le permitiera consolidar su poder. Designó a Hamdalá porque era un neófito leal a Al Fatah. Pero éste, con su golpe de gracia en Twitter, está desafiando claramente el estilo de gobierno de Abás, cuando no su misma autoridad.

El breve mandato de Hamdalá pone nuevamente de manifiesto que la Autoridad Palestina sufre de inestabilidad crónica. Esto podría afectar gravemente a su política exterior y a su labor de recaudar fondos entre los países donantes. Abás tendrá que moverse rápidamente si desea proyectar una imagen de estabilidad.

La dimisión de Hamdalá también pone de manifiesto que en la era post Fayad la necesidad de mejorar la gobernanza palestina va a seguir ahí.

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