Revista de Prensa

Hamás quiere volver a las andadas

 

Terroristas de Hamás.

Eyal Zisser, de la Universidad de Tel Aviv, cree que Hamás quiere volver a elevar el tono contra Israel y tensar la situación, y urge al Estado judío para tomar las medidas oportunas para evitar que la organización terrorista islamista que detenta el poder en Gaza se salga con la suya.

El juego de Hamás es obvio, pero su decisión de buscar (…) [la] reconciliación con la Autoridad Palestina e Irán representa un desafío para Israel. Durante la operación Margen Protector, Israel permitió a Hamás que permaneciera en el poder en Gaza porque creía que eso la contendría y constreñiría. Ahora, sin embargo, Hamás está tratando de deshacerse de esas restricciones y, esencialmente, sacarse de encima las presiones israelíes. Israel no debe consentir que eso suceda.

Efraim Imbar, presidente del Jerusalem Institute for Strategic Studies (JISS), sostiene que la única manera de que la República Islámica renuncie a desarrollar armas atómicas pasa por atacar sus instalaciones nucleares; y que Israel no puede confiar en que la gestión de este asunto quede en manos de la comunidad internacional.

Un ataque exitoso a la infraestructura nuclear de Irán alteraría el equilibrio regional de poder y revertiría los avances iraníes. A la mayoría de los Estados le encantaría que Israel hiciera el trabajo sucio, y, en vista de los ataques que llevó a cabo en el pasado contra los reactores iraquíes y sirios, al Estado judío difícilmente le creara problemas.

Ciertamente, Irán tiene métodos para vengarse sobre Israel. Sin embargo, eso sería más soportable que tener que pagar el precio de permitir que Teherán tenga armas nucleares.

En Hurriyet, la analista Nuray Mert arremete contra la manera en que está enfocando las relaciones con Moscú el régimen de Ankara, pues la considera pueril y peligrosamente ilusa.

(…) Rusia no tiene la intención de enfrentarse a las potencias occidentales por Turquía. Putin es un gran estratega que no se deja engañar con las fantasías del eurasianismo. Conoce los límites del poderío internacional ruso. Además, Rusia tiene grandes intereses en juego en la región, que no quiere que la agitada política turca ponga en riesgo. (…) Incluso en los años de la Guerra Fría, el orden internacional no se basaba en una simple lucha de poder entre Rusia y Occidente. Hoy en día es incluso más complicado. Bajo estas circunstancias, resulta ingenuo esperar que Rusia sea un aliado entusiasta e incondicional de cualquier país enfrentado a EEUU y Occidente y conforme su política exterior en función de unas alianzas extravagantes.

Espero que los gobernantes de Turquía dejen de hacer el ingenuo en lo relacionado con la política regional e internacional. Si no, tendremos que conformarnos con vender tomates.