Contextos

Hamás, contra las cuerdas

Por David Barnett 

Terroristas de Hamás.
"Los ataques contra Israel podrían devolver al grupo parte de su honor perdido tras 'Pilar Defensivo', hacer que las conversaciones de paz descarrilen o incluso desencadenar una tercera intifada"

El jueves hará un año desde que las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) lanzaran la operación Pilar Defensivo sobre la Franja de Gaza, controlada por Hamás. El ataque, fundamentalmente aéreo, comenzó cuando la Fuerza Aérea israelí señaló como objetivo y mató a Ahmed Jabari, líder de las Brigadas de Ezedín al Kasam, pertenecientes a Hamás, y eliminó en cuestión de minutos buena parte del arsenal de cohetes iraníes Fajr 5 de dicha organización.

Tras una semana de combates que concluyeron como tras un acuerdo de alto el fuego en el que Estados Unidos y Egipto actuaron como intermediarios, los palestinos de Gaza dijeron que Hamás era más fuerte que nunca. Un año después, el Movimiento de Resistencia Islámico se encuentra en uno de sus peores momentos desde que fuera fundado, en 1987.

Pese a que se haya negado insistentemente, al parecer el desacuerdo por la actual dirección del movimiento islamista va en aumento. Además, Hamás afronta una crisis financiera sin precedentes. La economía de Gaza pierde 230 millones de dólares al mes como consecuencia de la campaña egipcia contra los túneles de contrabando. Por otro lado, la organización se ha visto obligada a depender más de armamento de fabricación local.

Tras la operación Pilar Defensivo, el entonces ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, se ufanó de que pasaría bastante tiempo antes de que Hamás y otros grupos terroristas radicados en Gaza tuvieran “ganas de repetir la experiencia por la que acaban de pasar”, lo que se ha cumplido en buena medida.

Hamás y las IDF sólo se han enfrentado en un incidente fronterizo grave tras la entrada en vigor del alto el fuego. Además, desde el fin de la operación, desde Gaza y el Sinaí sólo se han lanzado contra Israel 71 cohetes y morteros. En cambio, en los seis meses posteriores a la operación Plomo Fundido (entre diciembre de 2008 y enero de 2009) los gazatíes lanzaron al menos 219 cohetes y morteros contra territorio israelí.

Pese a que Hamás se está preparando para el próximo asalto (Israel también), sus ansias por una escalada de violencia siguen siendo limitadas. Ahora bien, sus dirigentes y agentes buscan activamente la violencia en la Margen Occidental. Los ataques podrían devolver al grupo parte de su honor perdido tras Pilar Defensivo, hacer que las conversaciones de paz descarrilen o incluso desencadenar una tercera intifada.

Sin embargo, puede que no sean más que ilusiones por su parte. La mayoría de los habitantes de la Margen Occidental afirman que no apoyarían una tercera intifada. Y representantes de Israel insisten en que la probabilidad de un nuevo levantamiento es mínima, ya que tanto las autoridades israelíes como las palestinas “no permitirán que [Hamás] levante cabeza, ni en Hebrón ni en las localidades de los alrededores”.

Un año después de cantar victoria contra Israel en la operación Pilar Defensivo, Hamás está a la defensiva política, económica y militarmente. Queda por ver cómo pretende resurgir.

Foundation for Defense of Democracies