Contextos

¿Ha supuesto algún cambio la visita de Asad a Moscú?

Por Haid Haid 

Bashar al Asad y Vladímir Putin, en Moscú (octubre de 2015).
"Moscú está tratando de emplear el poder que ha demostrado tener en Siria para presentarse como el intermediario del país. A ello han contribuido su creciente intervención militar y su habilidad para sacar a Asad de Siria por primera vez desde el comienzo del levantamiento en marzo de 2011""La convocatoria de la reunión de Viena también sirvió para demostrar cómo las intervenciones en Siria han devuelto a Rusia su papel protagonista en la escena mundial"

La visita de Asad a Moscú la semana pasada fue toda una sorpresa: tuvo lugar con gran secretismo y sólo se anunció a posteriori. Pero lo que sucedió a continuación también fue sorprendente: Putin habló por teléfono con los monarcas de Arabia Saudí y de Jordania, así como con los presidentes de Egipto y Turquía, para ponerlos personalmente al corriente de los detalles. Tanto entre los aliados como entre los rivales del mandatario sirio surgió un sinfín de especulaciones sobre las verdaderas intenciones que habría tras la visita, así como sobre su impacto en el conflicto sirio. Los partidarios de Asad la consideraron un signo positivo, que anunciaría una inminente victoria, ya que significaría que habría más apoyo ruso y una mayor coordinación con Moscú. Sus detractores, en cambio, la consideraron una señal de mayor debilidad: estaría siendo usado por Rusia para demostrar la influencia que Putin ejerce sobre él. Pero las dos principales preguntas en torno a esta visita siguen sin respuesta: por qué ha tenido lugar y si supondrá alguna diferencia.

Observaciones

Si bien los detalles de la visita de Asad a Moscú siguen sin estar claros, cabe señalar una serie de observaciones significativas que podrían ayudar a aclarar algunos aspectos de las cuestiones planteadas.

El viaje fue considerado una visita de trabajo, un encuentro oficial con un homólogo extranjero, que es el nivel menos importante entre las reuniones diplomáticas internacionales. Normalmente, una visita de este tipo se habría considerado visita de Estado: la visita formal de un jefe de Estado a un país extranjero, que normalmente comprende una gran delegación diplomática, de entre 8 y 10 miembros, y que requiere ceremonias especiales de recibimiento. Los partidarios de Asad han tratado de ignorar este hecho y se han centrado en la confianza que va ganando en el ámbito internacional, pero sus detractores lo consideran una señal de la creciente influencia rusa sobre él. Algunos incluso han señalado que lo recibieron más como al líder de un grupo sirio que como al presidente de Siria; se referían a la reunión celebrada en Moscú entre los rusos y grupos de la oposición siria.

Las ulteriores llamadas que, al parecer, Putin habría realizado a los furibundos enemigos regionales de Asad (Turquía y Arabia Saudí) tuvieron como consecuencia una reunión inmediata en Viena, lo que demuestra que Moscú está tratando de emplear el poder que ha demostrado tener en Siria para presentarse como el intermediario del país. A ello han contribuido su creciente intervención militar y su habilidad para sacar a Asad de Siria por primera vez (al menos que se haya podido verificar) desde el comienzo del levantamiento en marzo de 2011. Este hecho también ha sido interpretado de diversas formas: mientras que algunos lo consideran una señal positiva, indicativa de una victoria de Asad, otros lo interpretan como señal de un posible acuerdo internacional en una solución para una Siria sin Asad. El futuro del dirigente sirio sigue siendo la cuestión clave que divide a las grandes potencias en el conflicto sirio, y por eso la convocatoria rusa de una inmediata reunión con sus enemigos podría considerarse una señal de que algo ha cambiado en la ecuación.

La reunión de Viena

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y los ministros de Exteriores ruso (Lavrov), turco (Sinirili) y saudí (Al Jubeir) se reunieron el pasado viernes, convocados por Rusia, para acelerar los esfuerzos por poner fin a la guerra siria. Kerry dijo a los periodistas que la reunión había sido productiva y había hecho surgir nuevas ideas, que no compartió con la prensa. Sin embargo, puede que no sea ninguna sorpresa que el encuentro no trajera consigo ningún gran avance sobre cómo acabar con el conflicto sirio, particularmente en relación a la marcha de Asad.

Las declaraciones posteriores a la reunión no señalan cambio alguno en las posturas de los principales actores regionales e internacionales. El Departamento de Estado estadounidense anunció el sábado que EEUU y Arabia Saudí habían acordado aumentar su apoyo a la oposición moderada siria mientras se buscaba una solución política al conflicto. Tras visitar Siria, parlamentarios rusos afirmaron que Asad había dejado claro que su prioridad es derrotar al terrorismo antes de celebrar elecciones de cualquier tipo –legislativas o presidenciales– y que está dispuesto a participar en unas elecciones presidenciales si el pueblo sirio lo considera necesario. Semejantes declaraciones eran de esperar en alguien como Asad, pero oír cómo diputados rusos las apoyaban, especialmente después de la reunión de Viena, resulta digno de mención.

Aunque el apoyo ruso a Asad es ahora más decisivo que nunca, sigue siendo improbable que Moscú pueda presionarlo o convencerlo para que se retire, siquiera como parte de un plan de transición. Por eso parece que el principal propósito de Moscú en la visita de Asad es apoyar la versión rusa de la efectividad de su campaña aérea en Siria levantando el asedio político al que está sometido el dirigente sirio e invitándolo a cenar. La convocatoria de la reunión de Viena también sirvió para demostrar cómo las intervenciones en Siria han devuelto a Rusia su papel protagonista en la escena mundial. Además, parece que el único acuerdo –aunque fuera tácito– que todos los principales implicados pudieron alcanzar en Viena es que mantendrán su implicación militar en Siria mientras hablan de buscar una solución política.

© Versión original (en inglés): NOW
© Versión en español: Revista El Medio