Revista de Prensa

Goebbels sigue vivo y coleando. Trabaja en la Unesco

 

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El periodista italiano Giulio Meotti arremete contra las resoluciones judeófobas y antiisraelíes del organismo internacional que niegan la judeidad de las dos ciudades más importantes para el judaísmo, Jerusalén y Hebrón, y augura una larga y próspera vida al Estado de Israel pese a los intentos de sus enemigos por destruirlo.

El doctor Josef Goebbels no se suicidó con Hitler en el búnker berlinés. Está vivo y comanda los trabajos de la Unesco (…) En tres días, [los de la Unesco] convirtieron en ‘Jüdenrein’ [limpias de judíos] las dos ciudades más sagradas para el judaísmo, Jerusalén y Hebrón. Han islamizado la ciudad de Abraham, Isaac, Sarah, Jacob y el rey David. Esos burócratas que han vendido sus almas a los países árabo-musulmanes están reescribiendo la historia no sólo de Israel y los judíos sino de la civilización occidental.

(…)

Entre tanto, los turbantes islámicos que han arruinado Irán han inaugurado en Teherán el reloj que cuenta los días que faltan para la destrucción de Israel (…) ¿Una fantasía? Tanto como los intentos de la Unesco de reescribir la Historia.

No, queridos fanáticos musulmano-iraníes (…) y negacionistas de la Unesco, en 204 el Estado judío seguirá ahí, más bello y fuerte de lo que es ahora. En Tel Aviv y en Hebrón.

Soner Cagaptay, autor de una reciente biografía del presidente turco, denuncia que, un año después de la intentona que trató de desalojarlo del poder, Turquía no es más democrática sino menos. Y que la culpa no es de quienes trataron de dar ese golpe de Estado sino el propio Erdogan, para quien la democracia no es más que un engorro.

(…) para sacar adelante su programa de cambio revolucionario [en] una sociedad dividida, ha reprimido a sus opositores y encerrado a los disidentes. Aunque ha ganado elecciones democráticamente, Erdogan ha ido siendo cada vez más autocrático, asegurándose (…) de que el terreno de juego esté desnivelado a fin de impedir que el poder se le escape de las manos.

En consecuencia, aunque las elecciones en Turquía siguen siendo libres, son cada vez menos limpias. La estrategia electoral de Erdogan ha creado una profunda polarización (…): sus bases conservadores, que constituyen cerca de la mitad de la población, se piñan fervientemente a su alrededor en su defensa; la otra mitad lo odia.

(…) Erdogan sabe que no puede seguir gobernando Turquía como él quiere si sigue siendo una democracia, de ahí que esté dando pasos para acabar con ella.

Eyal Zisser, de la Universidad de Tel Aviv, repara en el desarrollo de los acontecimientos en Siria y pone de relieve los riesgos que para la seguridad nacional israelí entraña el cada vez más evidente dominio iraní sobre vastas extensiones del país vecino.

El alto el fuego en los Altos del Golán y el establecimiento de una ‘buffer zone’ bajo control rebelde que sirva mantener a los iraníes alejados de la frontera con Israel y Jordania es sin duda un notable logro táctico. Pero es un logro temporal que no cambia el panorama general en Siria, saturada de los colores de Irán y las milicias que respalda. Y en lo relacionado con la amenaza libanesa que representa Hezbolá, Israel podría descubrir que el alejarla de la línea fronteriza le puede llevar a aceptar la presencia iraní en el corazón de Siria, una presencia que proyectaría su sombra sobre el Golán y más allá.