Revista de Prensa

Gane o pierda, Netanyahu ya ha triunfado

 

Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel.
"Israel disfruta de un consenso ideológico muy amplio sobre cuestiones fundamentales en materia política, económica y social. Ese acuerdo es tan tan amplio que es difícil encontrar diferencias significativas entre las principales fuerzas políticas. Así que no es de extrañar que la mayoría de los partidos hayan centrado sus campañas en las personalidades de los candidatos"

Por su interés, traducimos buena parte del artículo que, bajo el título de Netanyahu isn’t just a prime minister; he represents a paradigm that is here to stay” (Netanyahu no es sólo un primer ministro: representa un paradigma que está aquí para quedarse), ha publicado el analista israelí Dorón Matza en Fathom Journal.

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Las elecciones israelíes de 2019 se han centrado en una sola cosa: Benjamín Netanyahu y su futuro. Uno incluso tiene la impresión de que Israel nunca ha vivido una campaña tan centrada en la personalidad. (…)

(…) algunos analistas sostienen que, con independencia de cuáles sean los resultados, estamos ya aproximándonos a una era post-Netanyahu.

No estoy de acuerdo. En estos momentos, Israel disfruta de un consenso ideológico muy amplio sobre cuestiones fundamentales en materia política, económica y social. Ese acuerdo es tan tan amplio que es difícil encontrar diferencias significativas entre las principales fuerzas políticas (…) Así que no es de extrañar que la mayoría de los partidos hayan centrado sus campañas en las personalidades [de los candidatos].

(…)

De alguna manera, la consolidación de ese consenso es una reacción contra el experimento acometido por el Partido Laborista y las élites progresistas a mediados de los 90. El Gobierno de Isaac Rabín de 1992 trató de impulsar dos procesos cruciales de manera simultánea. El primero era un proceso de paz utópico, que comprendía la paz no sólo entre Israel y los palestinos y sus vecinos árabes, basada en la [fórmula de] paz por territorios, sino la configuración del Nuevo Oriente Medio concebido por Simón Peres. El segundo fue un intento de llevar a Israel desde su judaísmo cultural fundacional hacia un modelo cosmopolita y progresista, hacia una sociedad basada en una identidad cívica abstracta similar a la que rige en los Estados de Europa Occidental. Ambos empeños fracasaron totalmente.

(…) Y es Netanyahu el que ha desempeñado un papel fundamental en el establecimiento de una concepción alternativa basada en una idea que podemos denominar el Terreno Intermedio.

En su núcleo, esta concepción exige que Israel deje de esforzarse por alcanzar metas óptimas y en su lugar opte por unas políticas más realistas, tanto en el terreno político y estratégico como en el socioeconómico. En el ámbito estratégico, esto significa que Israel deje de lado el paradigma de los dos Estados y los acuerdos de estatus definitivo, pero también que se abstenga de promover la anexión de la Margen Occidental o de conceder la ciudadanía israelí a los palestinos. En el ámbito socioeconómico, implica la adopción de un enfoque neoliberal sin dejar de tratar de mitigar sus defectos, especialmente desde las manifestaciones del verano de 2011.

El Terreno Intermedio ha obtenido una serie de éxitos. Israel ha mantenido una relativa seguridad y estabilidad en la Margen Occidental y establecido una cooperación en materia económica y de seguridad con la Autoridad Palestina (aunque ambas partes se peleen en la arena diplomática internacional); ha combatido a Hamás sin volver a ocupar Gaza ni derrocar su régimen; sin atacar a Irán directamente, ha tratado de contener su programa nuclear y se ha mostrado activo en Siria a la hora de impedir que la República Islámica lo convirtiera en una base de avanzada; también ha conseguido revolucionar sus relaciones con el mundo árabe, incluso ha logrado de alguna manera desanudar la conexión entre la normalización regional y la paz con los palestinos. Mientras, su pragmatismo económico le ha permitido capear el crash financiero [internacional], establecerse como superpotencia tecnológica y procurar a sus ciudadanos una buena calidad de vida.

[…]

Las políticas de Netanyahu –no su retórica– ya han ganado las elecciones, y él ha legado los fundamentos del modelo que definirá las del próximo Gobierno.