Revista El Medio http://elmed.io Noticias de Medio Oriente en español Thu, 09 Apr 2020 11:46:00 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.2.26 Taiwán e Israel: colaboración sin reconocimiento http://elmed.io/taiwan-e-israel-colaboracion-sin-reconocimiento/ http://elmed.io/taiwan-e-israel-colaboracion-sin-reconocimiento/#comments Thu, 09 Apr 2020 11:46:00 +0000 http://elmed.io/?p=27398 Ambos países buscan el reconocimiento internacional... pero no se reconocen mutuamente.

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A finales de la década de 1940, tanto Taiwán como el Estado de Israel moderno consiguieron doblegar a fuerzas muy poderosas que rechazaban categóricamente su derecho a disponer de su tierra. La oposición a los israelíes la conformaban una serie de ejércitos árabes y organizaciones terroristas (y sus valedores internacionales), mientras que los taiwaneses hicieron frente al Partido Comunista chino. Los dos países son islas, en cierto modo: en el caso de Taiwán, es una isla literalmente, próxima a la China continental; en el de Israel, se trata de una isla metafórica rodeada de Estados que rechazan su mera existencia.

Debido a su aislamiento físico, ambos necesitaron que una superpotencia los protegiera, y EEUU estaba listo, dispuesto y en condiciones de desempeñar ese papel. Israel y Taiwán ven a EEUU como un gran aliado y se benefician de su apoyo económico y militar, y los dos desean que EEUU los vea a su vez como aliados importantes. 

Ambos tienen algo más en común: una escasez de recursos naturales y un abundante capital humano

Tanto Israel como Taiwán luchan por el reconocimiento internacional, y sin embargo no se reconocen el uno al otro. Esto se debe esencialmente a que los israelíes desean tener una relación positiva con Pekín y los taiwaneses quieren lo mismo con el mundo árabe.

Israel fue el primer país de Oriente Medio que reconoció al Partido Comunista de China como el representante único y oficial del pueblo chino, tras la guerra civil que enfrentó a aquél con el Gobierno de la República de China (el otro nombre de Taiwán), liderado por el Kuomintang. Por su parte, los taiwaneses, como los chinos, temían reconocer a Israel o mantener cualquier tipo de relación abierta con él por si ponían en peligro su relación con el mundo árabe.

Taiwán e Israel iniciaron un tímido acercamiento en la década de 1980, acercamiento que se fue estrechando en la de 1990. En 1993 (un año después de que Israel y China establecieran relaciones diplomáticas), el Ministerio de Economía y Comercio de Taiwán abrió una oficina en Tel Aviv, e Israel instaló un ministerio equivalente en Taipéi. Ese fue el inicio de la relación, pero costó una década que la conexión empezara a dar frutos. Israel y Taiwán han firmado ya más de 30 acuerdos comerciales, entre ellos uno de cooperación tecnológica (2006), uno de cooperación en e-gobernanza (2008) y uno de cooperación hídrica (2011).

Ese nuevo nivel de cooperación fue posible por los grandes cambios registrados en el panorama geopolítico. La guerra entre Irán e Irak (1980-1988), la primera Guerra de Irak (1991) y la Conferencia de Madrid (1991) dejaron claro al mundo de que el conflicto israelo-palestino no era el único, ni siquiera el más importante, de Oriente Medio. Lo cual alivió los temores taiwaneses en lo relacionado con sus relaciones con el mundo árabe. El cambio geopolítico permitió a Taiwán y a Israel colaborar de maneras significativas y reforzar su relación.

Aunque se considera bajo amenaza constante de los chinos, Taiwán tiene un acceso limitado al mercado de armas por sus limitadas relaciones diplomáticas. En agosto de 2019 se informó de que Taipéi había presentado un vehículo aéreo no tripulado llamativamente similar al Harpy israelí. No era la primera vez que los taiwaneses exhibían algo que era prácticamente una copia exacta de un producto israelí. He aquí un indicio de cooperación no revelada, de un secreto que nadie se afana en ocultar.

Además de por su industria de defensa, Israel es famoso por su tecnología agrícola, área de especialización que para Taipéi es incluso más atractiva. Entre las dificultades que afronta Taiwán en este ámbito se cuentan su escasez de tierra cultivable y los cambios demográficos que ha experimentado a causa del envejecimiento de su población y de sus elevados niveles de urbanización, lo cual le ha generado un problema de falta de mano de obra en el sector agrícola. La tecnología agrícola israelí está ayudando a los taiwaneses en su empeño por desarrollar una agricultura inteligente que le permita mitigar esos problemas. 

En ambos casos –las armas y la agricultura–, los beneficios para Israel son claros: amplía mercados y gana nuevos clientes.

“Israel y Taiwán se complementan mutuamente en la cadena de suministro de alta tecnología”, declaró en 2016 Walter Yeh, presidente y consejero delegado de Taitra (el Consejo Taiwanés de Desarrollo del Comercio Exterior), tras una reunión con su homólogo israelí. Lo que quiso decir fue esto: Israel es un importante hub internacional de start-ups, y Taiwán lo es de fabricación de hardware (más del 83% de los ordenadores portátiles del mundo se producen en la isla). Ambos países se complementan y ofrecen a los consumidores internacionales un paquete completo. Se espera que esta sinergia israelo-taiwanesa siga cobrando fuerza.

Las estrechas relaciones de ambos países con EEUU dan lugar a circunstancias dignas de consideración. Así, EEUU ha venido a forzar a Israel a establecer un mecanismo de evaluación de la inversión extranjera, lo que no deja de ser una suerte de eufemismo: se trata principalmente de una herramienta para analizar la inversión china en Israel, que los estadounidenses quieren monitorear.

Una escalada en la guerra comercial entre China y EEUU podría abrir nuevas oportunidades a ambos países, pero especialmente a Taiwán. Numerosas fábricas podrían abandonar China a causa de los aranceles americanos y de otras dificultades que surjan de la lucha entre los dos gigantes. Ahora bien, los taiwaneses también podrían sufrir perjuicios: los chinos podrían provocar a Taipéi para poner a prueba el compromiso estadounidense con la seguridad de la isla. En cuanto a las empresas israelíes, la guerra comercial podría abrirles puertas como alternativas a las compañías estadounidenses.

La rotunda victoria de Tsai Ing Wen en las elecciones presidenciales taiwanesas del 11 de enero fue un duro golpe para China. Tsai obtuvo el 57% de los votos, frente al 38% de su principal rival. El líder del Partido Progresista Democrático apoya la separación de China y quiere preservar la independencia de Taiwán, mientras su principal rival, Han Kuo Yu, del Kuomintang, apuesta por un enfoque más conciliador y por mantener un fuerte vínculo con Pekín.

“Estamos mostrando al mundo lo mucho que valoramos nuestro estilo de vida libre y democrático, y cuánto apreciamos nuestra nación”, dijo Tsai en su discurso de la victoria, en el que además advirtió a China de que se mantenga al margen de los asuntos de la isla. “También espero que las autoridades de Pekín comprendan que el democrático Taiwán y nuestro Gobierno democráticamente electo no aceptarán amenazas e intimidaciones”, añadió.

© Versión original (en inglés): BESA Center
© Versión en español: Revista El Medio

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El coronavirus, la nueva excusa de Hamás para atacar a Israel http://elmed.io/el-coronavirus-la-nueva-excusa-de-hamas-para-atacar-a-israel/ http://elmed.io/el-coronavirus-la-nueva-excusa-de-hamas-para-atacar-a-israel/#comments Thu, 09 Apr 2020 09:48:06 +0000 http://elmed.io/?p=27396 'Ayudadnos o mataremos a seis millones de judíos'.

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En plena pandemia de coronavirus, los líderes de Hamás, el grupo islamista palestino que controla Gaza desde 2007, dicen que están preocupados por la escasez de ventiladores clínicos en la Franja. Estos tipos, que no han hecho prácticamente nada para procurar atención sanitaria básica a los gazatíes, tratan ahora de hacer a Israel responsable de la escasez de respiradores en los hospitales de la Franja.

De hecho, están amenazando con recurrir al terrorismo para forzar a Israel a suministrárselos.

Son los mismos líderes que hasta hace poco andaban autorizando ataques de cohetería desde la Franja contra comunidades israelíes. Los mismos que jamás pierden la ocasión de recordar a todo el mundo que su deseo es destruir Israel. Los mismos que nunca se hacen cargo del bienestar de su pueblo y constantemente buscan la manera de culpar a Israel de sus miserias.

Los líderes de Hamás que denuncian ahora la falta de respiradores en sus hospitales son los mismos que han invertido decenas de millones de dólares en fabricar y contrabandear armamento –cohetes incluidos– para atacar a Israel. Desde 2014, Hamás ha invertido unos 120 millones de dólares en sus túneles terroristas. Según algunas estimaciones, un túnel cuesta entre 3 y 10 millones de dólares, según la profundidad y longitud que tengan.

Si Hamás hubiera invertido una pequeña cantidad de esa suma en comprar equipo médico, la situación en los hospitales gazatíes sería hoy bien distinta. Pero, evidentemente, la atención sanitaria figura muy abajo en su lista de prioridades.

En vez de ofrecerse a cooperar con Israel en la lucha contra el coronavirus, Hamás pretende desviar la atención de sus fracasadas políticas amenazando con asesinar judíos. En vez de pedir ayuda a Israel, sus líderes le comunican: «Ayúdanos o mataremos a seis millones de judíos”.

Eso es lo que el líder de Hamás Yahia Sinwar declaró en el curso de una entrevista el pasado día 2 en un canal de TV afiliado a su organización: 

Si [Israel] no trae los respiradores, los traeremos a la fuerza y dejaremos sin respiración a seis millones de colonos.

Sinwar no hizo mención a que la semana previa Israel envió cientos de tests de detección del coronavirus al personal médico de Gaza. Tampoco dijo que fueron médicos israelíes los que le salvaron la vida cuando, estando preso en una cárcel israelí por asesinar a varios palestinos acusados de colaborar con Israel, fue sometido a una intervención quirúrgica para extirparle un tumor.

Esa operación y el tiempo que pasó encarcelado en Israel enseñó a Sinwar que el israelí es uno de los mejores sistemas sanitarios de Oriente Medio. De ahí probablemente que quiera ahora que Israel ayude a los gazatíes a prevenir la expansión de la pandemia.

Uno podría preguntarse: ¿qué es lo que han hecho Sinwar y los demás jefes de Hamás por sus hospitales y su pueblo en los últimos 12 años?

Hamás lleva ejerciendo el gobierno de facto en Gaza desde su violenta toma del enclave costero, en 2007. Por lo que es responsable del manejo de los asuntos de los dos millones de palestinos que viven bajo su férula; incluidos los de índole sanitaria.

Evidentemente, Sinwar y sus colegas de la plana mayor de Hamás tienen otras prioridades más urgentes que la gestión de la sanidad en Gaza. Evidentemente, no tienen tiempo para ocuparse de eso. Están muy ocupados excavando túneles a lo largo de la frontera para que sus hombres puedan infiltrarse en Israel a matar israelíes. No tienen tiempo para satisfacer las necesidades de los hospitales de la Franja: están construyendo cohetes, morteros y drones. Y contrabandeando armas a través de la frontera con Egipto con las que poder atacar a Israel.

En los últimos dos años, Sinwar y sus colegas han estado también muy ocupados enviando a miles de palestinos a enfrentarse el Ejército israelí en las inmediaciones de la frontera, en el marco de la denominada Gran Marcha del Retorno, patrocinada por Hamás. Al parecer, para el alto mando de Hamás, los enfrentamientos semanales en la frontera han sido más importantes que la adquisición de respiradores y demás equipo médico necesario en los hospitales de Gaza.

Según varias informaciones, Hamás ha pagado a la gente más de 100 dólares por participar en las manifestaciones de la frontera. Además, ha contratado autobuses y furgonetas para llevar a los palestinos a los lugares de enfrentamiento. Asimismo, ha gastado millones de dólares en pagos a las familias cuyos hijos han resultado heridos o muertos en los enfrentamientos con los soldados israelíes.

El 21 de abril de 2019, Ahmed al Kurd, miembro del Buró Político de Hamás, estimó que sólo en el año precedente Hamás había procurado atención a más de 10.000 heridos, a un coste de 5 millones de euros. Hamás también se hizo cargo del tratamiento de los gazatíes que fueron enviados al exterior, principalmente a Turquía y a Egipto, para recibir asistencia médica. A principios de ese año, Al Kurd anunció la distribución de una ayuda financiera de entre 100 y 150 dólares a 4.000 familias de palestinos gravemente heridos en los choques fronterizos.

Llamativamente, Sinwar no ha responsabilizado a ningún Gobierno árabe o islámico de la posible expansión del virus entre los gazatíes. ¿No tiene responsabilidad la Autoridad Palestina? ¿No tienen responsabilidad moral para con sus hermanos palestinos los países árabes e islámicos?

Los altos mandos y portavoces de Hamás han incrementado en los últimos días sus amenazas contra Israel, volcando sobre éste toda responsabilidad por la expansión del coronavirus en Gaza. Y han añadido otra amenaza: Israel debe liberar a los presos palestinos, incluidos los condenados por asesinar a judíos.

Hamás quiere que el mundo crea que sólo Israel, que se retiró completamente de Gaza en 2005, es responsable de los problemas que devoran a los palestinos residentes en el territorio.

Las últimas amenazas de Hamás tienen el objetivo de abrir el camino a una nueva ronda de ataques contra Israel, esta vez con el pretexto de que no está procurando a Gaza respiradores ni liberando a los presos. Se trata de una maniobra típica de Hamás: no asume la menor responsabilidad por la seguridad de su pueblo y atiza el fuego contra Israel.

Quizá la crisis del coronavirus consiga que por fin la comunidad internacional pida cuentas a los gobernantes hamasinos de Gaza por los millones de dólares que han dedicado a construir no hospitales e instalaciones sanitarias sino túneles terroristas y fábricas de armamento.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

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Arabia Saudí e Irán, unidos en la persecución de las minorías http://elmed.io/arabia-saudi-e-iran-unidos-en-la-persecucion-de-las-minorias/ http://elmed.io/arabia-saudi-e-iran-unidos-en-la-persecucion-de-las-minorias/#comments Tue, 07 Apr 2020 09:14:20 +0000 http://elmed.io/?p=27392 Los archienemigos comparten celo represor e intolerencia.

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Tanto Arabia Saudí como Irán violan los derechos de las minorías étnicas y religiosas. Entre las poblaciones victimizadas por esas potencias archirrivales se encuentran los uigures amenazados con la deportación a China, donde corren el riesgo de ser encerrados en campos de reeducación en la problemática provincia noroccidental de Xinjiang; los rohingyas, que han sido objeto de limpieza étnica en Myanmar, y los bahaís y el resto de los seguidores de los credos perseguidos en Irán.

Las políticas desplegadas por los saudíes y los iraníes parecen más alineadas con las de aquellos líderes autoritarios y autocráticos que vinculan su legitimidad al civilizacionismo, que enfatiza la supremacía de una civilización a expensas de las demás, que en los principios del humanitarismo.

La deportación saudí de uigures atrapados en tierra de nadie porque China, en el marco de su brutal campaña contra los musulmanes túrquicos de Xinjiang, no les extendió la validez de sus pasaportes, arroja sombras sobre la reciente visita a Auschwitz de Muhamad Isa, la primera cursada a tal lugar por un miembro de la élite clerical del Reino.

La visita de Isa se efectuó para proyectar la imagen de que, bajo el gobierno del príncipe heredero Mohamed ben Salman –que ha defendido la represión china contra los musulmanes de Xinjiang–, el Reino es un país tolerante que ha roto con características intolerantes del islam ultraconservador no sólo en lo relacionado en la discriminación contra las mujeres sino en la actitud ante otras fes y grupos minoritarios.

Isa preside la Liga Mundial Musulmana, que durante décadas ha sido uno de los vehículos saudíes para la promoción y financiación de un islam suní ultraconservador.

El mundo debe asegurarse de que “esta clase de crímenes horribles” no vuelvan a suceder jamás, dijo Isa en Auschwitz, haciéndose eco de las palabras de numerosos supervivientes que insisten en que el ‘nunca más’ es un principio aplicable a todas las minorías perseguidas, no sólo a los judíos.

Puede que las palabras de Isa fueran sinceras. Según una crónica de la visita, “su cara expresaba conmoción y tristeza cuando miraba las latas usadas de Zyklon-B, el gas empleado para asfixiar a las víctimas, así como las montañas de gafas, zapatos, mantos rituales y cabello humano (…) de los prisioneros”.

“Por desgracia, la humanidad sigue padeciendo esta clase de crímenes a gran escala, de unos seres humanos contra otros. Creo que la comunidad internacional tiene una gran responsabilidad, ha de hacer algo para asegurarse de que nada de esto vuelva a suceder jamás. Nuestro mundo no alcanzará la paz si no mostramos una poderosa voluntad común de combatir el mal”, proclamó Isa en Auschwitz.

Pero combatir el mal significa llegar a acuerdos en pro de los uigures a los que China ha dejado sin documentación válida. De lo contrario, se les expondrá al riesgo de un encarcelamiento indefinido.

También significa mostrar una actitud compasiva hacia los cerca de 250.000 rohinyás que han buscado refugio en el Reino huyendo de la persecución étnica y religiosa en Myanmar, donde se les niegan los derechos más elementales.

Los rohinyás empezaron a emigrar a Arabia Saudí en los años 50 del siglo pasado, y el rey Faisal les concedió la residencia en 1973, permitiéndoles así vivir, trabajar y viajar dentro del reino y al extranjero. Sin embargo, en los últimos años miles de ellos han sido expulsados como inmigrantes ilegales por haber ingresado al Reino con documentación falsa, los únicos papeles disponibles para ellos luego de que el príncipe Mohamed se volcara en reducir la dependencia de la mano de obra extranjera e incrementar las oportunidades de empleo de los saudíes.

Por su parte, Irán instituyó recientemente que sólo se entregue cédulas nacionales de identidad a los fieles de las tres confesiones minoritarias reconocidas por la Constitución del país: el cristianismo, el judaísmo y el zoroastrismo. Se ha eliminado la categoría de ‘Otros’ en los formularios de solicitud de la cédula, que se necesita para tener acceso a los servicios públicos y bancarios, así como para realizar numerosas transacciones.

La nueva norma pone en la mira a los bahaís, miembros de una secta considerada herética por el islam hegemónico, y a los fieles de otras confesiones no reconocidas, que se ven forzados a mentir para obtener la documentación.

Los líderes bahaís son encarcelados, y a quienes profesan abiertamente la fe bahaí se les niegan con frecuencia la educación universitaria y las oportunidades de empleo. Asimismo, miembros de la comunidad han visto cómo se les clausuraban los negocios y se les confiscaban las tierras.

© Versión original completa (en inglés): BESA Center
© Versión en español: Revista El Medio

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La tragedia de la Lista Conjunta Árabe http://elmed.io/la-tragedia-de-la-lista-conjunta-arabe/ http://elmed.io/la-tragedia-de-la-lista-conjunta-arabe/#comments Fri, 03 Apr 2020 09:34:49 +0000 http://elmed.io/?p=27389 El gran partido árabe de Israel es... el gran obstáculo para la coexistencia de los árabes y los judíos en Israel.

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Resulta que no son sólo algunos judíos ultraortodoxos los que se resisten a las rigurosas regulaciones sobre distanciamiento social adoptadas en Israel por la pandemia del coronavirus. También se están registrando incidentes en comunidades árabes. Así, los esfuerzos policiales por hacer cumplir el distanciamiento social provocaron disturbios en un barrio árabe de Yafo, en los que protestatarios atacaron a agentes del orden y quemaron neumáticos y contenedores de basura, lo que dejó escenas evocativas de la Primera Intifada.

Los críticos de Israel están falsariamente presentando este episodio como evidencia del mal trato que da el país a los ciudadanos árabes. Se trata de una insensatez, pero en un momento en que el movimiento BDS ha ganado apoyo entre demócratas prominentes como el senador Bernie Sanders, que con frecuencia tachan al primer ministro Netanyahu de “racista”, no cabe ignorarla.

Los esfuerzos por promover esa narrativa mendaz han ganado terreno desde las elecciones legislativas israelíes del 2 de marzo, que llevaron a la Lista Conjunta Árabe (LCA) a conseguir 15 diputados, todo un récord para ella. Su éxito se cimentó en una elevada participación entre el electorado árabe. Pero mientras que el referido éxito de la LCA es muestra del carácter democrático de Israel, el hecho de que no vaya a formar parte del próximo Gobierno está siendo presentado como evidencia de racismo.

Parte del malestar expresado por la calle árabe tiene origen en la actitud del líder del partido Azul y Blanco, Benny Gantz. Aunque finalmente se decantó por Netanyahu para crear un Gobierno de unidad, Gantz se pasó semanas flirteando con la idea de conformar un Ejecutivo con la ayuda de la LCA. Al final la desechó, en parte por la resistencia que encontró entre los miembros de su propio partido pero también porque las encuestas revelaron que a los israelíes les estaba causando indignación. La Lista es una coalición de partidarios de un Estado comunista, islamista, nacionalista o panarabista, y no tiene cabida en Gobierno alguno del Estado que pretende destruir. Pues bien, la decisión de Gantz está siendo presentada en los medios izquierdistas israelíes como una afrenta a los votantes árabes, y por ahí están yendo los medios internacionales.

El problema aquí no es sólo la cobertura distorsionada que se da de las actitudes israelíes ante la Lista. Tan injusto como lanzar el escupitajo de “racista” a quien muestra su oposición a su entrada en cualquier Gobierno israelí es el hecho de que este debate haya polarizado la discusión sobre el lugar de los ciudadanos árabes en la sociedad israelí. Si el partido que votan los árabes está compuesto de terroristas y partidarios de acabar con el Estado judío, los esfuerzos por integrar a aquellos en la sociedad israelí se ven seriamente socavados.

Dejando de lado el encendido debate sobre la LCA y sus intenciones, lo cierto es que todos los amigos de Israel deberían aspirar a que en el sector árabe-israelí hubiera socios de plena confianza. Los padres fundadores del sionismo –tanto los de izquierdas, como David ben Gurión, como los de derechas, como Zeev Jabotinsky– concibieron en todo momento el Estado judío como un lugar en el que la minoría árabe tendría plenos derechos y participaría en la gobernanza del mismo. Pese a las mentiras del movimiento BDS sobre que es un Estado que practica el apartheid, lo cierto es que Israel garantiza plenos derechos a la minoría árabe. Los árabes son iguales ante la ley y ante las urnas. Hay árabes en la Knéset y en todos los niveles de la Administración.

Aun así, los árabes israelíes se sienten con frecuencia outsiders que viven en un Estado cuyo propósito fundamental es procurar un hogar nacional al pueblo judío. Lo cual se manifiesta no sólo en el desprecio hacia la Lista Conjunta, sino en los inadecuados servicios públicos de que disfrutan las localidades y ciudades árabes. Israel necesita mejorar en este punto; ahora bien, el problema no es sólo que los líderes del país no hayan considerado estro prioritario.

El gran problema es la Lista Conjunta.

Si los árabes israelíes quieren estar plenamente integrados en la sociedad, y que su voz no sólo se escuche sino que se acate, necesitan contar con representantes políticos que aboguen por ello. En cambio, eligen a gente cuyo propósito no es que Israel sea un lugar mejor para la minoría árabe, sino negar a la mayoría judía su derecho a la autodeterminación en un Estado judío.

No cabe esperar que los votantes árabes sean ardientes sionistas, pero tampoco pueden esperar ser considerados socios de entera confianza cuando quienes dicen hablar por ellos pretenden derribar el Estado y sustituirlo por otro en el que se despoje de derechos a los judíos.

Los palestinos residentes en la Margen Occidental y en Gaza viven bajo la férula de organizaciones como Fatah y Hamás, que en vez de dedicarse a crear un Estado independiente palestino se dedican a mantener a su pueblo en guerra contra el sionismo. Lo mismo cabe decir de los árabes israelíes que votan por la confrontación con el sionismo al decantarse por la LCA y no por un partido que se dedicara a defender su bienestar y sus intereses. Lamentablemente, tal alternativa no existe.

Por desgracia, la misma cultura política tóxica y destructiva que ha condenado a los árabes palestinos en los territorios a un conflicto permanente se ha manifestado también en la manera en que votan los ciudadanos árabes de Israel. Si, como sus contrapartes del otro lado de la Línea Verde, sus diputados se centran sólo en deshacer cien años de historia, se vedan cualquier oportunidad de disfrutar de todas las ventajas de ser ciudadanos de una democracia próspera. Igual de peligroso es el hecho de que eso convence a los israelíes judíos de que sus vecinos árabes pretenden destruir el Estado, no tener igualdad de derechos.

Así las cosas, el fracaso de la Lista Conjunta no se debe a que se le haya negado un lugar en el Gobierno israelí, como denuncian sus críticos. Sino a que se ha convertido en el mayor obstáculo para la coexistencia entre árabes y judíos. Lo cual no es evidencia de racismo por parte de Israel, pero no deja de ser una tragedia.

© Versión original (en inglés): JNS
© Versión en español: Revista El Medio

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Los cuentos del 'abuelito' Reuven http://elmed.io/los-cuentos-del-abuelito-reuven/ http://elmed.io/los-cuentos-del-abuelito-reuven/#comments Fri, 03 Apr 2020 07:53:51 +0000 http://elmed.io/?p=27386 El presidente Rivlin lee cuentos a los niños israelíes para que se vayan bien leídos a la cama.

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El presidente de Israel, Reuven Rivlin, ha decidido convertirse en una suerte de abuelito de los niños de su país y cada semana les lee un cuento para que se vayan bien leídos a la cama.

Rivlin lee los cuentos en hebreo, pero se subtitulan en la otra lengua oficial de Israel, el árabe, así como en inglés. 

El protagonista del cuento de esta semana es Gadi, un niño que está enfermo y que no puede ver a sus amigos (“Sólo a los borriquitos de mi pijama”, se lamenta) y que de repente recibe la visita de una bola de púas, el erizo Shmulik.

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Entre Israel y la audiencia, los medios proyectan sombras http://elmed.io/entre-israel-y-la-audiencia-los-medios-proyectan-sombras/ http://elmed.io/entre-israel-y-la-audiencia-los-medios-proyectan-sombras/#comments Wed, 01 Apr 2020 09:13:33 +0000 http://elmed.io/?p=27382 Una cosa es el estado de ignorancia y otra bien distinta el de fabricación de desconocimiento, de error.

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Colocadas entre Israel y el lector, las sombras de las coberturas mediáticas distorsionan lo que la luz ilumina, lo ocultan, lo suplantan –proyecciones obsesivas que pretenden modificar la realidad para que quepa en el talle estrecho del prejuicio; eso es todo lo que queda.

Demócrito dijo que la palabra es la sombra del hecho. Pero, cada vez más, ni eso, estas coberturas. Palabras como sombras de sombras de la propia palabra… Palabras como silencios: todas iguales entre sí.  

Sombras

Como las sombras chinas. Interpretando un viejo sainete que en realidad no representa –o retrata– nada más que a intérpretes y audiencia. Entre distracción y prescripción moral, el efecto de la crónica. Narrando con voz nueva, con ropaje de información, la repetición de una repetición: más vieja que la llegada de la pólvora a Europa.

Caverna

Sobre todo, como la caverna aquella. Sobre todo, pero no del todo, que una cosa es el estado de ignorancia y otra bien distinta el de fabricación de desconocimiento, de error. 

Imagínate unas personas que habitan una caverna subterránea. Están sentadas de espaldas a la entrada, atadas de pies y manos, de modo que sólo pueden mirar hacia la pared de la caverna. Detrás de ellas hay un muro muy alto, y por detrás del muro caminan unos seres que se asemejan a las personas. Levantan diversas figuras por encima del borde del muro. Detrás de estas figuras, arde una hoguera, por lo que se dibujan sombras llameantes contra la pared de la caverna. Lo único que pueden ver esos moradores de la caverna es, por tanto, ese ‘teatro de sombras’. Han estado sentados en la misma postura desde que nacieron, y creen, por ello, que las sombras son lo único que existe.

(Jostein Gaarder, ‘El mundo de Sofía’).

Como la caverna, sí, pero casi en sentido inverso. De la luz a la sombra, al oscurantismo, como si este fuese el camino que rescatara al lector de los inmorales. Parafraseando a Diderot: el desconocimiento libera al hombre y lo conduce a la felicidad. La felicidad del libre recelo. La realidad de las sombras, que fabrican los periodistas por detrás de su audiencia. 

Como una exposición de fotografías ya conocidas. A las que el público vuelve una y otra vez porque está bien ser visto allí, porque es lo que se lleva, porque obedece a una pulsión que está más allá de lo que las fotografías dicen mostrar. Una y otra vez la misma foto como novedad y, a la vez, como harto conocida. Porque todo es imagen: imagen elemental: pura emoción, puro estereotipo.

El muy acá

Casi como médiums. Una farsa circular que le repite a la audiencia lo que esta quiere oír, creer: aquello que con anterioridad le dijeron que debía oír, creer: esa superstición aversiva y añeja que tiene al judío (Israel, sionista, las formas digeribles de lo mismo; adaptación, actualización de lo inapropiado) como el culpable de todos los males.  

Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza. Más arriba y más lejos se halla la luz de un fuego que brilla detrás de ellos; y entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto, junto al cual imagínate un tabique construido de lado a lado, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima del biombo, los muñecos…

[…]

Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas y de una curación de su ignorancia, qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz, y al hacer todo esto, sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes. ¿Qué piensas que respondería si se le dijese que lo que había visto antes eran fruslerías y que ahora, en cambio está más próximo a lo real, vuelto hacia cosas más reales y que mira correctamente? Y si se le mostrara cada uno de los objetos que pasan del otro lado del tabique y se le obligara a contestar preguntas sobre lo que son, ¿no piensas que se sentirá en dificultades y que considerará que las cosas que antes veía eran más verdaderas que las que se le muestran ahora?

[…]

Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían los ojos y trataría de eludirla, volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por considerar que éstas son realmente más claras que las que se le muestran?

(Platón, ‘República’, Libro VII).

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El Santo Sepulcro se blinda frente al coronavirus http://elmed.io/el-santo-sepulcro-se-blinda-frente-al-coronavirus/ http://elmed.io/el-santo-sepulcro-se-blinda-frente-al-coronavirus/#comments Tue, 31 Mar 2020 14:46:01 +0000 http://elmed.io/?p=27380 El templo más importante del cristianismo no echaba el cierre desde la Peste Negra de 1349.

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La Iglesia del Santo Sepulcro, levantada sobre el lugar donde la tradición cristiana asegura que se produjo la inhumación y resurrección de Cristo, ha sido clausurada en el marco de la lucha contra la pandemia del Covid-19.

Según Adib Yudeh, custodio de las llaves del templo, la Iglesia del Santo Sepulcro no echaba el cierre desde la Peste Negra de 1349

Yudeh forma parte del linaje musulmán que custodia desde hace ocho siglos las llaves del templo más importante del cristianismo.

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Egipto: la identidad arabo-musulmana como maldición http://elmed.io/egipto-la-identidad-arabo-musulmana-como-maldicion/ http://elmed.io/egipto-la-identidad-arabo-musulmana-como-maldicion/#comments Tue, 31 Mar 2020 10:26:58 +0000 http://elmed.io/?p=27377 ¿Qué principios y valores mueven a los egipcios? ¿Qué nos define como nación?

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Soy egipcio, y tengo algunas preguntas incómodas.

¿Cómo descendió Egipto desde su condición de gran civilización que una vez fascinara al mundo hasta una posición de insignificancia que raya en la irrelevancia? ¿Qué principios y valores mueven a los egipcios? ¿Qué nos define como nación? ¿Qué moldeó nuestras creencias y convicciones? ¿Por qué vemos a los palestinos como amigos y a los israelíes como enemigos? ¿Por qué mantenemos una alianza estratégica con EEUU, aunque el egipcio medio piensa –como la mayoría de los árabes– que EEUU es un Estado vil que conspira con Israel contra ellos? Tenemos un acuerdo de paz con Israel, pero el hecho de considerar una siquiera visita a ese país se interpreta como un acto de traición. ¿Por qué decimos una cosa y hacemos otra?

Egipto está como está porque su pueblo abrazó una identidad impuesta, algo antinatural y poco saludable. Mantenemos un fuerte apego a quienes casi erradicaron por completo nuestro estilo de vida e hicieron de Egipto una sombra de lo que fue.

Si los egipcios quieren recuperar el respeto del mundo y poner las bases de una comunidad nacional sana y justa, debemos reinventarnos. Lo que implicará el replanteamiento de nuestras alianzas. Debemos abandonar la identidad panárabe que nos impusieron los militares. Y rechazar las convicciones y creencias que igualmente se nos impusieron durante tantos años de ocupación árabe.

Los escoceses no se llaman a sí mismos ingleses. Los africanos occidentales cuyos países fueron ocupados por Francia no se llaman a sí mismos franceses, aunque, como nosotros, hablen la lengua de sus colonizadores. ¿Por qué los egipcios se identifican como árabes, a pesar de las pruebas en contrario, incluido un reciente análisis de ADN que muestra que no tenemos más de un 20% de árabe?

La historia, el contexto y los efectos de la conquista y ocupación árabe-islámica, en torno al año 640, ofrecen suficiente material para múltiples doctorados en numerosos campos de estudio. Con todo, el perjuicio causado a Egipto por la adopción forzosa de la identidad árabe se puede desglosar en unos cuantos rasgos.

1. Una persistente creencia en teorías conspiratorias

Las teorías de la conspiración abundan en todo el mundo árabe. Aunque el fenómeno no se limita exclusivamente a esa parte del planeta, en ninguna otra ha calado tanto. Investigaciones recientes muestran que la gente es más propensa a creer en teorías conspiratorias cuando se siente impotente y amenazada; he aquí un estado mental inherente al panarabismo, que sostiene la especie de que Occidente e Israel conspiran constantemente contra los árabes y que estos no pueden hacer gran cosa al respecto.

Ese fatalismo nos hace un gran daño a los egipcios. La convicción de que el futuro del país escapa a nuestro control, y de que las medidas que adopta el Estado son una mera reacción a una amenaza existencial externa (apoyada por una quinta columna local), no es sino una conveniente forma de excusar que no hayamos logrado nada meritorio desde la ‘revolución de julio de 1952’. Considérese, por ejemplo, la extendida creencia en lo que cuenta el libelo antisemita de Los protocolos de los sabios de Sión. En lugar de trabajar para conformar una comunidad democrática y sana, los egipcios se conforman con creer que son las desgraciadas víctimas de un grupo de siniestros extraños que celebraron una serie de reuniones secretas para decidir su futuro y el del mundo entero. ¿Para qué vamos a tratar de moldear el futuro de nuestro país? Los oscuros poderes organizados contra nosotros son demasiado para nosotros. Lo único que podemos hacer es rezar y esperar que las cosas no vayan demasiado mal. Tal es la voluntad de Alá.

2. El doble rasero

Los árabes utilizan las varas de medir que mejor les convengan en función de las circunstancias. Los musulmanes y los egipcios se refieren a la colonización islámica de Egipto como una Fatah, o ‘apertura’, lo que implica que no hubo una conquista por la fuerza, sino una adopción pacífica y milagrosa del islam. Se niegan categóricamente a reconocer que la islamización de multitud de países, empezando por Egipto y todos sus vecinos del norte de África, fue resultado de la amenaza o la violencia. Acto seguido, las mismas personas acusan a Israel y a los judíos de querer judaizar la región, incluso antes de la fundación del Estado de Israel.

El icono panárabe más hábil al aplicar ese doble rasero fue el presidente Gamal Abdel Naser, que pronunció brillantes y ardientes discursos contra Occidente y sus supuestas conspiraciones para destruir Egipto mientras emitía decretos presidenciales para desmantelar templos y monumentos ancestrales y entregarlos a EEUU, Gran Bretaña y otros países occidentales. Sermoneó al pueblo egipcio sobre la necesidad de sacrificarlo todo en aras de la libertad y la independencia, pero encarceló a miles de personas que lo único que habían hecho era discrepar de él; muchas de ellas fueron ejecutadas.

3. Una historia de fracasos 

Un profesional de la defensa europea me dijo una vez que siempre le pareció desconcertante que la UE y la OTAN fuesen más capaces que los Estados árabes de trabajar juntas y sin mayores problemas. A diferencia de los árabes, los miembros de esas organizaciones no comparten un mismo idioma, y en su historia reciente hay guerras devastadoras; sin embargo, logran de algún modo colaborar con éxito.

La juventud egipcia de hoy lo sabe, y reconoce abiertamente el fracaso del panarabismo. Aunque a los árabes les interesa trabajar juntos de forma productiva, y hay un gran potencial intrínseco a esa cooperación, se han demostrado incapaces de lograrlo. Por multitud de razones.

Tal vez la más importante sea que las principales figuras que defendieron un frente árabe unido (desde Naser, Hafez Asad o Sadam Husein hasta Muamar el Gadafi) fueron dictadores despiadados y egoístas cuyas habilidades para el liderazgo fueron tremendamente sobrevaloradas. Naser es ahora ampliamente ridiculizado en las redes sociales y descrito por muchos jóvenes como una pistola de fogueo: hizo mucho ruido, pero perdió todas las guerras o campañas militares importantes en las que estuvo involucrado.

También está el problema de que los egipcios no quieren verse eclipsados por otra entidad árabe. Algunos académicos del país sostienen que la República Árabe Unida (RAU), como se denominó la efímera unión de Egipto y Siria (1958-1961), supuso que, por primera vez desde el establecimiento del antiguo Egipto, en torno al 3150-3100 aec, el país dejó de existir. Los pasaportes egipcios emitidos en ese periodo no hacían referencia alguna a Egipto. Aunque algunos ensalzan aquel periodo, como los viejos buenos tiempos de unidad, frente a la frustrante era moderna de división y conflicto, la mayoría de la gente –en particular los millennials– son indiferentes a esa unidad o completamente inconscientes de ella. Y, en cualquier caso, el argumento de que la RAU representó una exitosa colaboración árabe es fácilmente refutado por el hecho de que no sólo duró muy poco, sino que se vio arruinada por disputas internas y los intentos de cada país de dominarla. Lejos de demostrar el gran potencial de la unidad panárabe, la RAU es la prueba de que el panarabismo es un proyecto fracasado.

A medida que Egipto abandone el panarabismo, habrá que buscar un sustituto que llene el vacío. El momento es perfecto para que Israel y los países occidentales diseñen una estrategia que permita a los egipcios comunicarse con su vecino judío y con Occidente sin temor a las represalias por parte del implacable aparato de seguridad de su país. A medida que los egipcios conozcan el mundo que les rodea, llegarán a apreciar los valores que salvaguardan los derechos humanos y la dignidad. Esto, a su vez, les hará mucho más favorables a asociarse con países como Israel, cuyos ciudadanos son por lo general más felices y están más seguros, y sus derechos están protegidos por la Ley.

© Versión original (en inglés): BESA Center
© Versión en español: Revista El Medio

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Netanyahu: sobrevivimos al Faraón y también sobreviviremos al coronavirus  http://elmed.io/netanyahu-sobrevivimos-al-faraon-y-tambien-sobreviviremos-al-coronavirus/ http://elmed.io/netanyahu-sobrevivimos-al-faraon-y-tambien-sobreviviremos-al-coronavirus/#comments Tue, 31 Mar 2020 08:37:33 +0000 http://elmed.io/?p=27372 El primer ministro israelí lanza a sus compatriotas un mensaje de agradecimiento, unidad nacional, aliento y esperanza.

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El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha grabado este mensaje en el que se dirige a sus compatriotas con palabras de agradecimiento (al personal sanitario y de seguridad), unidad nacional, aliento y esperanza.

“El éxodo de Egipto nos recuerda que nuestro pueblo ha resistido tormentas feroces. Eso nos da fuerza. Nos da esperanza. Sobrevivimos al Faraón y, aunque la batalla será dura e implacable, también sobreviviremos al coronavirus, con la ayuda de Dios”, proclama en un momento de la alocución.

Ayer se informó de que Netanyahu se había puesto en cuarentena luego de que uno de sus asistentes diera positivo por coronavirus, pero posteriormente el Gobierno israelí comunicó que se le habían hecho las pruebas preceptivas y habían dado negativo.

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¿Qué ha hecho Gantz, traicionar a su país o salvarlo? http://elmed.io/que-ha-hecho-gantz-traicionar-a-su-pais-o-salvarlo/ http://elmed.io/que-ha-hecho-gantz-traicionar-a-su-pais-o-salvarlo/#comments Mon, 30 Mar 2020 09:20:15 +0000 http://elmed.io/?p=27369 El exjefe de las Fuerzas de Defensa de Israel ha obrado como un patriota.

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Hace un año, el exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) Benny Gantz era la cara nueva que tanto tiempo llevaban reclamando los votantes israelíes, o por lo menos quienes detestan al primer ministro Netanyahu o están hartos de quien lleva un decenio al frente del Gobierno.

Hoy, muchos, por no decir la mayoría, de quienes saludaron a Gantz como el salvador del país braman contra él por lo que consideran una traición. Sus antiguos aliados en el partido Azul y Blanco, que él cofundó hace un año y al que llevó a unos impresionantes resultados en tres elecciones consecutivas, no dejan de maldecirle. Lo mismo cabe decir de los gurús de los medios de comunicación israelíes, generalmente escorados a la izquierda. La decisión de Gantz de coaligarse con Netanyahu y poner fin al bloqueo político mientras se extiende por el país la epidemia de coronavirus está siendo descrita como una cobarde rendición y también como una prueba de la falta de carácter, perseverancia e inteligencia del exgeneral.

Aún peor: en la izquierda abundan las voces que predicen abiertamente que Netanyahu timará a Gantz y renegará de los términos ya divulgados de un acuerdo que aún está por cerrarse. Están seguros de que Netanyahu, cuya insaciable sed de poder sólo es comparable con su competencia para preservarlo, no renunciará al puesto de primer ministro a los 18 meses, tal como ha prometido. En la derecha son muchos los que piensan lo mismo, pero se regocijan ante una maniobra que, piensan, vuelve a demostrar el genio político de su líder.

Pero aun cuando los críticos de Gantz llevaran razón, el exgeneral merece reconocimiento por hacer lo correcto.

En un momento crítico para el Estado de Israel, mientras a su alrededor todo el mundo está pensando en la ganancia política a corto plazo, Gantz ha elegido salvar al país de una inestabilidad aún mayor –incluso de unas hipotéticas cuartas elecciones– justo cuando se encuentra estupefacto por el alto coste que le está suponiendo afrontar la pandemia del coronavirus. El Gobierno que conformará con Netanyahu permitirá al país aprobar un presupuesto y empezar a trabajar en la recuperación ante un desastre económico sin precedentes.

El veredicto de la Historia sobre Gantz aún tiene que escribirse, y obviamente se verá influido por lo que suceda en los próximos años. Pero es posible que si es finalmente recordado lo sea por su disposición a arriesgar su futuro político con tal de poner fin a un largo bloqueo político.

Cuando Gantz entró en política, de cara a las elecciones de abril de 2019, fundó su propio Partido de la Resiliencia de Israel, junto con Gabi Ashkenazi, otro exjefe del Estado Mayor de las FDI. Luego fue capaz de unirlo con el mucho más importante partido liberal y laico Yesh Atid, liderado por Yair Lapid, y con la pequeña formación derechista (pero anti-Netanyahu) Telem, encabezada por Moshé Yaalón –otro exjefe de las FDI, así como exministro de Defensa del Likud–, para conformar el partido Azul y Blanco.

Aunque Gantz accedió a compartir de manera rotatoria el puesto de primer ministro con Lapid si Azul y Blanco vencía, enseguida emergió como el auténtico líder de la coalición. Aunque su apoyo procede mayoritariamente de la izquierda, ganó credibilidad exhibiendo posiciones de derechas en las tres campañas, comprometiéndose a anexionar el Valle del Jordán y apoyando el plan de paz para Oriente Medio del presidente Trump.

Azul y Blanco se convirtió de manera prácticamente instantánea en uno de los dos partidos principales de Israel, consiguiendo más de una cuarta parte de los votos en cada elección, igualando prácticamente al Likud en dos de ellas y convirtiéndose de hecho en el partido más votado en las del pasado septiembre. Pero la comparación entre Gantz y el mucho más enérgico Netanyahu es harto elocuente. De hecho, Lo que propulsó a Netanyahu fue su voluntad de ganar, su disposición a decir y hacer cualquier cosa para ello y la falta de capacidad política de su rival. 

El mayor problema de Gantz era que sólo podía confiar en conseguir la mayoría en la Knéset llegando a un acuerdo con los antisionistas de la Lista Conjunta Árabe, algo que prometió específicamente que no haría. Cuando pareció que iba a romper su promesa, tras las terceras elecciones, quedó claro que Azul y Blanco sería castigado la próxima vez que los israelíes acudieran a las urnas.

Gantz aún podía desbaratar las esperanzas de Netanyahu de formar un nuevo Gobierno recurriendo a los votos de los 61 diputados que quieren deshacerse del primer ministro para aprobar una ley que impediría armar un Ejecutivo a todo aquel que tenga causas pendientes con la Justicia, como el propio Netanyahu.

Eso habría condenado a Netanyahu, pero también habría sumido a Israel en el caos político justo cuando el país se encuentra prácticamente cerrado y su sobrecargado personal sanitario y de emergencias lucha contra la expansión del virus, que cada vez se cobra más vidas.

Aunque Gantz pudo haberse visto tentado a formar Gobierno con la Lista Conjunta, el exsoldado también entendió que había llegado la hora de dejar atrás las rencillas políticas. No cabe decir lo mismo de Lapid y Yaalón, que claramente consideran más importante hacerle pagar a Netanyahu ofensas pasadas que servir al país en tiempos de emergencia nacional. Ellos, así como quienes en la izquierda han venido rezando por que se presentara la ocasión para derrotar de una vez a Netanyahu, están furiosos por que Gantz se haya apartado de ellos.

Puede que el año que viene deje de manifiesto que Gantz no es más rival para Netanyahu dentro que fuera del Gobierno, y cuesta creer que la izquierda o sus antiguos socios vayan a perdonarle jamás por desperdiciar la ocasión de acabar con su bestia negra. Por no hablar de la dudosa posibilidad de que el Likud  se eche a un lado en 18 meses y le deje llegar a lo más alto; pero puede que no tenga otra forma de ser primer ministro.

Sea como fuere, al asociarse a Netanyahu en tiempos de calamidad sanitaria y dinamitar la coalición que él mismo creó, Gantz ha mostrado coraje, no cobardía. Puede que no le confiera un futuro político, pero le ha garantizado una mención honorable en la historia de su país, como un patriota que antepuso el interés nacional al de su partido.

© Versión original (en inglés): JNS
© Versión en español: Revista El Medio

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