Revista El Medio http://elmed.io Noticias de Medio Oriente en español Tue, 21 Jan 2020 11:33:13 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.2.26 Salvini, con Israel y contra el antisemitismo (el pardo y el rojo) http://elmed.io/salvini-con-israel-y-contra-el-antisemitismo-el-pardo-y-el-rojo/ http://elmed.io/salvini-con-israel-y-contra-el-antisemitismo-el-pardo-y-el-rojo/#comments Tue, 21 Jan 2020 11:33:13 +0000 http://elmed.io/?p=27188 "Combatir a quienes proclaman que los judíos son los nazis de nuestro tiempo es una obligación".

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  • Salvini, con Israel y contra el antisemitismo
  • El controvertido político italiano ha mantenido una entrevista con Eldad Beck, de Israel Hayom, en la que ha denunciado la demonización de que son objeto figuras de la derecha como él mismo, Donald Trump o Benjamín Netanyahu, así como la dejadez de la UE a la hora de hacer frente al antisemitismo y la tremenda responsabilidad de la izquierda en la legitimación de la israelofobia. Asimismo, ha asegurado que si llegara ser primer ministro, Italia reconocería a Jerusalén como capital de Israel.

    P: Setenta y cinco años después de la liberación de Auschwitz, ¿por qué estamos nuevamente experimentando un auge del antisemitismo en Europa?
    R: Creo que tiene que ver con el fortalecimiento del extremismo islámico y del fanatismo en los últimos años. Lo más importante es que esto está conectado con el hecho de que algunos medios y académicos están movilizados contra Israel, y crean un odio a Israel con el que se justifica el antisemitismo.

    P: Pero se nos dice que el antisemitismo está relacionado con el auge de nuevos partidos de extrema derecha en Europa.
    R: Hay antisemitismo de extrema derecha y antisemitismo de extrema izquierda, que es el que está institucionalizado. (…) De todas formas, estoy seguro de que la causa principal del antisemitismo presente es el gran número de musulmanes que hay en Europa.

    P: Usted ha sido acusado de tener contacto con organizaciones políticas antisemitas. ¿Cuál es su reacción?
    R: [En la Liga] no tenemos la menor relación con esas organizaciones (…) Quienes profesan el antisemitismo neonazi y neofascista son nuestros enemigos, como lo son quienes profesan el antisemitismo de la izquierda y el Islam radicales. Combatir a quienes proclaman que los judíos son los nazis de nuestro tiempo es una obligación.

    […]

    P: Dice que el odio a Israel es un crimen peligroso. ¿Qué podemos hacer para que la UE lo entienda y se sume a la lucha?
    R: (…) He estado nueve años en el Parlamento Europeo y puedo decir que las instituciones comunitarias –y para qué hablar de la ONU– no son amigas de Israel. El Parlamento Europeo tiene actualmente una mayoría que no es amiga de Israel. (…) Quienes quieren eliminar el Estado de Israel deberían saber que tienen en nosotros un enemigo. Israel es un aliado, y así debería enseñarse en las escuelas y las universidades.

    P: Cuando sea primer ministro, ¿reconocerá Italia a Jerusalén como capital de Israel?
    R: Sí, por supuesto.

    P: ¿Debería la UE proscribir el BDS por ser un movimiento antisemita?
    R: Sí.

    En Bloomberg, Kori N. Schake, del American Enterprise Institute, afirma que el agresivo islamismo expansionista de Erdogan está condenando al aislamiento a una Turquía ya considerada una amenaza por buena parte de los actores regionales.

    Hoy cuesta creerlo, pero hubo un tiempo, hace sólo un decenio, en que Turquía describía su doctrina de política exterior como ‘tener cero problemas con nuestros vecinos’. Desde entonces, Ankara ha quemado sus naves con Israel por la Flotilla de la Libertad a Gaza; enfurecido a Egipto por criticar acerbamente el golpe del general Abdelfatah al Sisi y apoyar a los Hermanos Musulmanes; roto con Siria por respaldar a los rebeldes anti Asad (y, más recientemente, invadir el noreste del país y repatriar refugiados a la fuerza) y tenido problemas con Arabia Saudí y Emiratos por alinearse con Qatar [contra el embargo decretado por Riad y Dubai contra Doha].

    Ahora, Turquía está procurando asistencia militar directa al Gobierno de Libia, mientras que Emiratos y Egipto –así como Rusia– respaldan al ejército rebelde del general Jalifa Haftar. (…)

    Si acaso, la política exterior turca parece hoy en día diseñada para agravar los problemas con todos sus vecinos.

    ¿Cómo se ha llegado a esto? (…) La respuesta es que Erdogan viene buscando activamente hacer avanzar la causa del islam político, tanto en Turquía como en el exterior. Lo que le alinea con Qatar y le pone en contra de la mayoría de los demás países árabes, sobre todo de Arabia Saudí, Egipto y Emiratos.

    […]

    Esta trayectoria doméstica [de debilitamiento y pérdida de apoyos] tiene su paralelo en la política exterior turca, que se ha ido haciendo más islamista y militarista con la debilitación del poder político de Erdogan.

    […]

    La sufrida Libia se ha convertido en el campo de batalla de una guerra subsidiaria sobre el papel del Islam en la política mesoriental. Y no es probable que Turquía o los Estados regionales que se le oponen vayan a renunciar a sus objetivos.

    En EEUU acaba de celebrarse el Martin Luther King Jr. Day, fiesta nacional que homenajea cada tercer lunes de enero al insigne campeón de los derechos civiles. Aprovechando la ocasión, el profesor Martin Kramer ha escrito un artículo donde denuncia la apropiación que el propalestinismo israelófobo está haciendo de una figura que jamás dio ocasión para ello.

    No pasa un año sin que alguien trate de asociar el nombre de Martin Luther King a la causa palestina. Lo que resulta especialmente chocante, porque mientras estuvo vivo nadie albergaba demasiadas dudas al respecto. Así, el difunto Edward Said, el más destacado pensador palestino de su tiempo, dijo en una entrevista fechada en 1993: “Con la emergencia del movimiento por los derechos civiles, a mediados de los años 60, y especialmente en 1966-67, muy pronto me revolví contra Martin Luther King, que se reveló un sionista tremendo y solía hablar afectuosamente en defensa de Israel, sobre todo en 1967, tras la guerra [de los Seis Días]”.

    (…) A Luther King no le faltaron oportunidades para condenar a Israel mientras estuvo vivo, durante los veinte años transcurridos entre 1948 y 1968. En cambio, lo que hizo fue ensalzarlo.

    […]

    ¿Qué pensaría Luther King hoy de Israel? Es una pregunta fútil. El caso es que pensaba bien del Israel de aquel entonces, cuyos sus defectos no eran muy inferiores y sus virtudes no muy superiores a las del Israel de hoy. Lo de si merecía ser considerado “un sionista tremendo”, como denunciaba Said, es una cuestión de perspectiva y definición. Pero convertirlo en un valedor de Palestina es una afrenta a la Historia.

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    Abás, amenaza estratégica para Israel http://elmed.io/abas-amenaza-estrategica-para-israel/ http://elmed.io/abas-amenaza-estrategica-para-israel/#comments Tue, 21 Jan 2020 09:38:21 +0000 http://elmed.io/?p=27186 El 'rais' no busca la paz sino la aniquilación del Estado judío.

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    La reciente decisión del fiscal general del Tribunal Internacional de La Haya de investigar a Israel por “crímenes de guerra” contra los palestinos ha sido celebrada por la Autoridad Palestina (AP). Lógico.

    Y es que estamos ante la culminación de la estrategia que ha seguido el presidente de la AP, Mahmud Abás, desde que asumió el cargo, a finales de 2004. Bajo su punto de vista, el terror instigado por su predecesor en septiembre de 2000 (eufemísticamente denominado Intifada de Al Aqsa) fue un completo fracaso, pese a las miles de víctimas israelíes que se cobró. Ni llevó el colapso a la sociedad israelí ni puso freno a los asentamientos en la Margen Occidental, y tampoco supuso un avance en la liberación de Palestina; de hecho, dañó a la causa palestina al presentar a los palestinos como enemigos de la paz. 

    Abás adoptó un nuevo enfoque: “Dejemos de de militarizar la intifada. Hagamos lo que se nos pide y convenzamos al mundo de que hemos cumplido con nuestras obligaciones”. Aunque algunos vieron aquí un repudio del legado de Arafat y una apuesta por la paz, no fue sino una manera distinta de alcanzar el mismo fin de liberar Palestina (es decir, de erigir un Estado palestino sobre las ruinas de Israel).

    El approach de Abás sustituye la lucha armada con una campaña diplomática internacional destinada a forzar a Israel a retirarse a las fronteras de 1967, sin acuerdo de paz y con derecho de retorno, el eufemismo con el que los palestinos hablan de destruir Israel inundándolo con millones de refugiados. Así las cosas, el enfoque de Abás contravenía y contraviene completamente los compromisos adquiridos por la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en los Acuerdos de Oslo de la década de los 90.

    Asombrosamente, pese a estos 25 años de violaciones sistemáticas palestinas de dichos acuerdos, las miles de víctimas y la conversión de Gaza en un bastión terrorista que perturba incesantemente la vida cotidiana en Israel, los políticos israelíes siguen aferrados al espejismo de que la OLP es un socio para la paz.

    Así, el ex primer ministro Ehud Olmert ha sugerido que la próxima campaña electoral se centre en la recuperación de las negociaciones con la AP. “La ausencia de negociaciones”, escribió en Maariv el pasado 20 de diciembre, “es (…) un golpe estratégico al supremo interés existencial de Israel”.

    Las ofertas de paz planteadas por Olmert en la conferencia de Annapolis (2007) ya no es que fueran desechadas por Abás, pese a las tremendas concesiones que implicaban, sino que divergían drásticamente de la concepción de la paz que llevó a Isaac Rabin a firmar los Acuerdos de Oslo.

    El 5 de octubre de 1995, un mes antes de ser asesinado, Rabin expuso ante la Knéset, en su último discurso parlamentario, los parámetros fundamentales del acuerdo:

    – “Una Jerusalén unida (…) como capital de Israel bajo soberanía israelí”.

    – “La frontera de seguridad para la defensa de Israel estará localizada en el Valle del Jordán, en el más amplio sentido del concepto”.

    – “[La palestina] será una entidad inferior a un Estado, que gestionará con independencia la vida de los palestinos bajo su autoridad”.

    Si bien Rabin lo vio como un proceso basado en la reciprocidad, Oslo resultó una pendiente resbaladiza por donde se fueron precipitando todos esos principios. Desde las inauditas concesiones de Ehud Barak en la cumbre de Camp David (julio de 2000), a las que Olmert añadió algunas más, la división de Jerusalén se ha convertido en el punto de partida de las negociaciones, así como la entrega total del Valle del Jordán y el establecimiento de un Estado palestino con plena soberanía. A ello hay que añadir el precedente de la compensación territorial (que contraviene la Resolución 242 de Naciones Unidas) por los bloques de asentamientos (que constituyen el 3-6% de la Margen Occidental y el Valle del Jordán), que implica que se transferirá a los palestinos áreas vitales para Israel.

    El liderazgo palestino sabe que tiene un gran poder extorsionador. Cuanto más fervor muestre Israel en separarse de los palestinos, mayor será el precio que puedan extraer estos sin contraprestación. Esa capacidad para la extorsión se ve reforzado porque el discurso israelí ignora sistemáticamente los desarrollos que se han producido sobre el terreno en los últimos 25 años; empezando por el fin de la ocupación israelí tras la ejecución del Acuerdo Interino de octubre de 1995, que puso al 90% de la población palestina de la Margen Occidental (Áreas A y B) bajo control de la AP.

    Siguen siendo objeto de disputa Jerusalén Oriental y el Área C. Esta última, donde residen unos pocos palestinos, alberga las comunidades israelíes de la Margen, bases de las Fuerzas de Defensa de Israel, vías de comunicación de gran importancia, posiciones topográficas cruciales y el Valle del Jordán, que Israel necesita para existir y defenderse. No hay conexión alguna entre mantener el control sobre todo ello y anexionarse la población palestina de la Margen.

    Mahmud Abás sigue orquestando su campaña diplomática, en la que lleva incurso década y media y que no es menos peligrosa para Israel que la lucha armada de Hamás y la Yihad Islámica en Gaza. Con el incremento de la influencia iraní y el advenimiento de una serie de nuevas amenazas sobre sus fronteras sur y norte, retomar las negociaciones con Abás en el marco pergeñado por Barak y Olmert representaría una amenaza existencial para Israel.

    © Versión original (en inglés): BESA Center
    © Versión en español: Revista El Medio

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    Erdogan ordena el despliegue de tropas turcas en Libia http://elmed.io/erdogan-ordena-el-despliegue-de-tropas-turcas-en-libia/ http://elmed.io/erdogan-ordena-el-despliegue-de-tropas-turcas-en-libia/#comments Mon, 20 Jan 2020 08:28:40 +0000 http://elmed.io/?p=27184 Ankara dice actuar "en pro de la estabilidad".

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    A fin de que el Gobierno legítimo de Libia se mantenga firme, y en pro de la estabilidad, estamos enviando nuestros soldados a ese país”, declaró en Ankara el presidente truco, Recep Tayyip Erdogan, a finales de la semana pasada.

    El régimen islamista de Erdogan y el Gobierno de Acuerdo Nacional libio, reconocido por la comunidad internacional, firmaron en noviembre dos acuerdos, uno de cooperación militar y el otro relacionado con las fronteras marítimas en el Mediterráneo oriental, donde Erdogan anunció el pasado jueves que en breve dará licencias de exploración y perforación en busca de gas y petróleo.

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    Nisman, el terrorismo iraní y el general Soleimani http://elmed.io/nisman-el-terrorismo-irani-y-el-general-soleimani/ http://elmed.io/nisman-el-terrorismo-irani-y-el-general-soleimani/#comments Mon, 20 Jan 2020 08:11:50 +0000 http://elmed.io/?p=27180 La muerte del capo terrorista iraní no hubiera entristecido al fiscal argentino.

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    Cinco años después de la muerte del fiscal Alberto Nisman, todavía nos estamos preguntando si se suicidó o lo asesinaron. Siete años después de la firma del Memorando de Entendimiento entre la Argentina e Irán, todavía dudamos si aquello fue una iniciativa diplomática legítima o un ardid oscuro de encubrimiento. Veinticinco años después del atentado contra la sede de la AMIA, todavía aguardamos a que los perpetradores sean juzgados y condenados. La justicia y la política en la Argentina tienen una habilidad especial para dilatar, ofuscar, aplazar y –en última instancia– frustrar el anhelo de verdad de la sociedad.

    Situación política en la Argentina

    En enero de 2015, tras acusar a la presidenta de la Nación de traicionar a la patria, Alberto Nisman apareció muerto con un tiro en la sien en el baño de su departamento de Puerto Madero (Buenos Aires). Dos meses más tarde, The Wall Street Journal informaba: “Equipos de investigación rivales contribuyeron a transformar el caso en una novela policial que ha atrapado la atención del país”. Un lustro más tarde, un nuevo Gobierno que tiene como vicepresidenta a quien fuera presidenta al momento de la muerte del fiscal quiere revisar las conclusiones de un informe de la Gendarmería que determinó que al fiscal lo asesinaron

    La nueva ministra de Seguridad, Sabina Frederic, antes de asumir había declarado que calificar a Hezbolá como una organización terrorista (tal como hizo la Administración Macri el año pasado) equivalía a “comprar un problema que no tenemos” y agregaba: “El terrorismo es un problema de los países de la OTAN, no es nuestro”. El presidente de la República, Alberto Fernández, se ve constantemente tironeado por sus declaraciones del pasado y las correcciones del presente a las que se ve forzado. “Hasta el día de hoy, dudo de que se haya suicidado”, afirmó en el 2017 para el documental El fiscal, la presidenta y el espía. Consultado este año, Fernández cambió de parecer: 

    Desde 2017, cuando se grabó la entrevista, hasta ahora no apareció ninguna prueba seria que diga que a Nisman lo mataron, y apareció una pericia absurda que contradice los más elementales principios.

    Cristina

    En algún punto, Cristina Fernández de Kirchner empezó a creer que quienes buscaban dañar a la Argentina no eran los terroristas libaneses de Hezbolá, a las órdenes de sus patrones en Teherán, sino un grupo de cabilderos, académicos y financistas judíos norteamericanos. En 2015 los acusó de conformar un “modus operandi global” que “genera operaciones políticas internacionales de cualquier tipo, forma y color”. ¿Se recuerda su frase “todo tiene que ver con todo cuando se trata de geopolítica y poder internacional”? La señora Fernández de Kirchner sostuvo su teoría conspirativa el tiempo suficiente como para incluirla en su libro de memorias publicado en 2019, Sinceramente. Cuando The Washington Post publicó un editorial crítico de estas fantasías –tachándolas de “antisemitas” al notar que todos los señalados por CFK eran judíos–, el entonces Jefe de Gabinete Aníbal Fernández respondió con una nota de su autoría en Página 12 que descalificaba dicho editorial como “un decálogo de lugares comunes”.   

    En paralelo, una sucia campaña estaba en pleno auge para desprestigiar al fiscal muerto con el fin de invalidar las conclusiones de sus investigaciones, tan rigurosas que persuadieron a Interpol para que emitiera alertas rojas de captura internacional contra los acusados por Nisman. Unos años antes, en marzo de 2011, el periodista Pepe Eliaschev había publicado en la portada del diario Perfil una nota titulada “Argentina negocia con Irán dejar de lado la investigación de los atentados”. Fue linchado mediáticamente por los militantes del Gobierno K. Murió por causas naturales en noviembre de 2014, sin llegar a conocer la acusación judicial de Nisman, unos pocos meses después. Llamativamente, el propio Nisman había reaccionado con escepticismo: 

    El hecho que plantea la nota es absurdo, descabellado y de imposible cumplimiento. Hacía tiempo que no leía algo tan disparatado.  

    La coyuntura regional 

    Mientras la Argentina vive en su loop de caos permanente, en el plano regional y global algunas cosas han cambiado. El mismo mes-aniversario de la muerte del fiscal que denunció la participación de Irán, por medio de Hezbolá, en el atentado de 1994, el máximo responsable de las operaciones terroristas internacionales de la República Islámica de Irán fue eliminado. En un ataque con drones norteamericanos, el general Qasem Soleimani resultó muerto en Bagdad. Soleimani había asumido el rol de jefe de la Fuerza Al Quds de la Guardia Revolucionaria iraní en 1998, pocos años después del atentado en Buenos Aires, pero ya era un cuadro activo del régimen teocrático responsable de aquella matanza de 85 personas.

    En América Latina, las reacciones contrastantes a este desarrollo quedaron signadas por las respuestas de Brasilia y Caracas. “Nuestra posición es aliarse con cualquier país del mundo en la lucha contra el terrorismo”, declaró el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en apoyo a Washington durante una entrevista con la TV Bandeirantes. “Sabemos lo que, en gran parte, Irán representa para sus vecinos y para el mundo”. En Venezuela, el jerarca Diosdado Cabello se dirigió a la embajada iraní, donde leyó un mensaje que finalizó con estas palabras: “¡Viva Irán, vivan los pueblos libres, nosotros venceremos!”. En una nota para BBC News, Gerardo Lissardy observó una paradoja interesante. Brasil “es el gran socio comercial de Irán en América Latina, con un intercambio bilateral miles de veces superior en dólares al que la República Islámica tiene con su aliado socialista de Venezuela”. Según el Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, el intercambio comercial entre Venezuela e Irán fue de 892.000 dólares en 2016, último año del que se dispone de cifras. Brasil, en cambio, comerció con Irán por un valor de 2.560 millones de dólares en 2017. “Incluso el intercambio bilateral de la República Islámica con Chile, Colombia o México supera al que mantiene con sus aliados de Venezuela, Cuba o Nicaragua”, señala Lissardy.

    A partir de 2005, Teherán buscó relacionarse con América Latina de manera regional más que bilateral. Su permanente estado de confrontación con Occidente, en particular en aquellos tiempos por su programa nuclear clandestino, empujó al régimen a buscar aliados en otras zonas del globo. La gesta diplomática coincidió con la expansión del populismo de izquierdas en países como Cuba, Nicaragua, Bolivia, Venezuela o Argentina. Cuando este populismo se vio restringido por el ascenso o consolidación de referentes de corte derechista en Brasil, Argentina, Colombia, Chile y otros, ese corresponsal anota que Irán distinguió sus relaciones internacionales entre aliados políticos y económicos. La Argentina mantuvo lazos comerciales con la república islámica durante este período a pesar de las tensiones políticas surgidas a partir de los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA. El ascenso de Mauricio Macri al poder vio la derogación del Memorando de Entendimiento, la designación de Hezbolá como grupo terrorista y un apartamiento de la asociación con Teherán que alguna vez deseó la Presidencia anterior. Pero el comercio con Irán no se extinguió, alcanzando los 451 millones de dólares en 2017, según el centro de investigación más arriba citado.

    Sin embargo, los intereses de Irán en América Latina no se circunscribieron al ámbito económico o político. El experto israelí Ely Karmon detalló en una monografía pionera algunos de los objetivos perseguidos por Teherán en esta región: la propagación del chiismo, la ampliación de las bases operativas de Hezbolá, el apoyo diplomático en foros internacionales a su programa nuclear ilícito, la posible obtención de uranio, limitar el impacto de las sanciones económicas mediante la creación de un mercado alternativo y, en general, contrarrestar a Estados Unidos –que tiene tropas en países fronterizos con Irán– con su propia presencia en el Hemisferio Occidental. A esto hay que agregar las sórdidas redes de contrabando de armas y el lucrativo negocio de las drogas.

    Soleimani 

    “Se ha perdido un héroe de la criminalidad hemisférica, y los gángsters están tristes”, escribió la comentarista estadounidense especializada en asuntos latinoamericanos Mary Anastasia O’Grady. No es para menos. Soleimani era parte de una estructura que buscaba ganar espacios estratégicos non sanctos en la región. En mayo de 2013, Nisman publicó un extenso informe sobre una elaborada red de terrorismo iraní desde México hasta Sudamérica. Esta red podría ahora verse afectada. Varios analistas dijeron que los atentados perpetrados en la Argentina fueron respuestas a operaciones israelíes contra Irán: la eliminación en 1992 de Abás Muawi, cofundador de Hezbolá, y la captura en 1994 de Mustafá Dirani, aliado clave de Hezbolá en el Líbano. Bajo este prisma, el ataque selectivo a Soleimani podría haber puesto a las comunidades judías de América Latina, así como a las embajadas israelíes y estadounidenses, en la mira. Las represalias son parte del riesgo inherente a la lucha contra el terrorismo. El general iraní era un activo combatiente enemigo, responsable de la muerte de cientos de soldados estadounidenses. Su partida, en cualquier caso, significa que un malhechor menos anda complotando. Es razonable asumir que este desarrollo no hubiera entristecido a Alberto Nisman.  

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    ¿Puede reactivarse el antisionismo árabe? http://elmed.io/puede-reactivarse-el-antisionismo-arabe/ http://elmed.io/puede-reactivarse-el-antisionismo-arabe/#comments Fri, 17 Jan 2020 11:06:39 +0000 http://elmed.io/?p=27178 Por supuesto que puede. Una razón más para que Israel imponga su victoria a los palestinos.

    La entrada ¿Puede reactivarse el antisionismo árabe? aparece primero en Revista El Medio.

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    Se viene diciendo mucho que el viejo muro del antisionismo árabe se está resquebrajando. Yo mismo lo he dicho. Pero la persistente hostilidad hacia Israel podría eclosionar de nuevo.

    Un breve repaso a la historia de la actitud árabe hacia el Estado judío pone este peligro en perspectiva.

    Durante cerca de veinte años, 1910-1930, la inquina hacia los sionistas fue una suerte de querella local de escaso interés para el resto del mundo árabe. Fue el muftí de Jerusalén Amín al Huseini, el más tóxico e influyente antisionista de todos los tiempos, quien internacionalizó el conflicto haciendo saltar las alarmas sobre los supuestos peligros que se cernirían sobre Jerusalén.

    El sentimiento nacionalista panárabe llevó a que numerosos Estados árabes salieran militarmente a la palestra en 1948 para acabar con el recién nacido Estado de Israel. El shock que supuso su derrota (la Nakba) provocó la caída de los Gobiernos de Egipto y Siria e hizo del antisionismo la más poderosa emoción política en Oriente Medio.

    En los siguientes 25 años, 1948-1973, casi todos los Estados árabes –con la conspicua excepción tunecinaexplotaron la cuestión palestina para distraer y movilizar a sus subyugados pueblos. Los niveles de irracionaldad y odio homicida generados no tienen parangón. Pese a perder guerra tras guerra, incluso la más desnivelada de cuantas registra la Historia (la de los Seis Días, en 1967), los regímenes árabes siguieron aferrados a su letal insensatez.

    Finalmente, tras la guerra de octubre de 1973, el cúmulo de derrotas provocó un cambio de perspectiva. La disruptiva visita de Anwar Sadat a Jerusalén (1977) fue la primera gran señal de que los Estados árabes consideraban muy oneroso y peligroso el conflicto militar con Israel. Hubo más; un abortado tratado de paz con el Líbano en 1983, el vigente tratado con Jordania de 1994, una serie de encuentros diplomáticos menores y el reciente acercamiento de Arabia Saudí y las monarquías del Golfo Pérsico. Así pues, en el nivel estatal, a 25 años de guerra intermitente les siguieron 47 de precaución.

    No obstante, tantas décadas de vitriólica propaganda antisionista han tenido un profundo impacto en las sociedades árabes. Los sofisticados líderes acabaron concluyendo que enfrentarse a Israel era una mala idea en términos de coste-beneficio, pero una gran mayoría de sus súbditos siguen en estado de frenesí antisionista. El irredentismo sigue vivo y es muy peligroso.

    Atendamos si no a las recientes elecciones presidenciales en Túnez. Túnez fue durante décadas el menos antisionista y en la actualidad es el más abierto y democrático de los países árabes. Así que esos comicios pueden tomarse como un indicador importante.

    Para sorpresa de casi todo el mundo, Kais Saied se alzó con la victoria en las dos rondas; en la primera se impuso a otros 25 aspirantes y en la segunda cosechó el 73% por ciento de los votos. Lo de la sorpresa viene porque Saied, de 61 años, ha sido durante toda su vida profesor de Derecho Constitucional y carecía de experiencia política; y porque este hombre es una suerte de antiestética figura robótica con unos puntos de vista adustos, inconsistentes y excéntricos. Así que ¿qué hizo que consiguiera un triunfo tan arrollador? 

    Para su compatriota Lamine Ghanmi, la popularidad de Saied se asentó en su “fiera actitud hacia Israel”, de hecho aseguró que Túnez está en “estado de guerra” contra el Estado judío y calificó la normalización de relaciones como “una gran traición”. Miles de tunecinos celebraron su victoria saliendo a las calles con banderas palestinas y clamando por la destrucción de Israel.

    Otro son del mismo parecer. Por ejemplo, la periodista Asia Atrús: “[Saied] expresó con gran contundencia sus sentimientos hacia los palestinos y su lucha nacionalista, marcando así la diferencia con su rival”. O el académico Abdelatif Hanachi: “La causa palestina fue determinante para él. Cambió el juego radicalmente”. Fuera de Túnez, el político islamista egipcio Osama Fazi Hamuda vio en el triunfo de Saied “un gran golpe a la normalización árabe con Israel”.

    Aunque la disposición a aceptar a Israel se ha ido infiltrando en los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, lo cierto es que el cambio aún no ha ido demasiado lejos. Mientras las élites del mundo árabe suní vean en Israel un aliado útil –pero discreto– frente a la auténtica amenaza que representa Teherán, el sentimiento antisionista será sometido a control. Pero cuando ese interés común se desvancezca, el tradicional odio a Israel con marchamo palestino podría volver por sus fueros, con funestas consecuencias.

    He aquí una razón más para que los israelíes, con ayuda americana, cierren el conflicto por medio de una victoria que haga que los palestinos reconozcan su derrota. Cuando los palestinos se rindan, lo más probable es que los demás árabes también lo hagan, en vez de insistir en su furia.

    © Versión original (en inglés): danielpipes.org
    © Versión en español: Revista El Medio

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    Quince años de Abás http://elmed.io/quince-anos-de-abas/ http://elmed.io/quince-anos-de-abas/#comments Wed, 15 Jan 2020 08:36:03 +0000 http://elmed.io/?p=27172 El 'rais', cada vez más cuestionado por la sociedad palestina.

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    Hoy se cumplen 15 años de la toma de posesión de Mahmud Abás como presidente de la Autoridad Palestina (AP), tras alzarse con la victoria en las únicas elecciones a las que se ha presentado (9 ene 2005), y en las que obtuvo un holgado respaldo (62% de los votos) principalmente por dos razones: ejercía de sucesor del mítico Yaser Arafat, fallecido sólo dos meses antes, y Hamás no concurrió a las mismas.

    Las urnas le habilitaron para presidir la AP durante cuatro años. Pero ahí sigue, cada vez más cuestionado por una sociedad que, siempre que se le pregunta –no en las urnas sino en los sondeos–, clama contra un régimen que considera ineficiente, corrupto y despótico.

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    El problema es la República Islámica http://elmed.io/el-problema-es-la-republica-islamica/ http://elmed.io/el-problema-es-la-republica-islamica/#comments Tue, 14 Jan 2020 10:51:23 +0000 http://elmed.io/?p=27170 No hay manera de coexistir con un régimen comprometido con la conquista del mundo para el Islam.

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  • Esto no empezó con Soleimani
  • Robert Spencer, director de Jihad Watch, recuerda en este artículo que la República Islámica de Irán tiene como objetivo declarado el sometimiento del planeta a su tiranía islamista, así que el problema ni empezó con Soleimani ni se ha acabado con su muerte; el problema es que no hay manera de hacer la paz con el régimen de los ayatolás.

    Los izquierdistas que andan acusando a Trump de arriesgarse a entrar en guerra con Irán por reaccionar al asedio de nuestra embajada en Bagdad, orquestado por Irán, matando al general iraní Qasem Soleimani ignoran que Irán lleva décadas tratando de provocar una guerra con EEUU. […] el deseo de destruir los Estados Unidos y perpetrar una matanza masiva de sus ciudadanos está en los meros fundamentos de la República Islámica. 

    […]

    El compromiso con la conquista del mundo –y especialmente con la derrota de EEUU– en nombre del Islam impide cualquier paz duradera con Estados Unidos. El general de brigada Qolamhosein Qeibparvar, de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), ha declarado: “Sólo hay dos cosas que podrían poner fin a la enemistad entre nosotros y EEUU. O bien el presidente de EEUU y los líderes de la UE se convierten al islam e imitan al Líder Supremo, o bien Irán abandona el Islam y la revolución islámica. Ellos no se van a convertir en musulmanes, y nosotros no vamos a abandonar el Islam ni la revolución. Así que no sé por qué algunos piensan que algún día vamos a hacer las paces con EEUU y entablar relaciones con ellos”.

    […]

    Quienes dicen que Obama había traído la paz con Irán y que Trump la ha destrozado cuentan con que el pueblo americano no conoce las verdaderas intenciones y actividades de la República Islámica. Afortunadamente, a día de hoy en la Casa Blanca hay gente que engaña mucho menos. 

    También en Frontpage Magazine, Michael Ledeen se hace eco de este tuit de Donald Trump, en el que el presidente de EEUU expresa su admiración por el “bravo y desde hace tanto tiempo sufriente pueblo de Irán”, e incide en que es esta clase de apoyos internacionales lo que necesitan los demócratas que plantan cara al régimen de los ayatolás.

    El régimen de Teherán montó grandes concentraciones para despedir a Soleimani, pero las manifestaciones que se están celebrando van explícitamente contra Jamenei y su cohorte, [hay] llamamientos a la dimisión del Líder Supremo y en los campus universitarios de Teherán los estudiantes se niegan a caminar sobre las banderas americanas e israelíes pintadas en el piso. 

    (…)

    Pero quizá la noticia más interesante procede de la Casa Blanca, desde donde el presidente Trump se ha dirigido directamente al pueblo iraní en inglés y en farsi. [Ha condenado] la violencia del régimen contra la gente, y afirmado que siempre ha apoyado al pueblo y que seguirá haciéndolo.

    (…)

    No creo que sea posible sobrestimar el impacto de las palabras del presidente tanto sobre el régimen como sobre los 70 millones de iraníes que lo rechazan. Es la primera vez que sucede algo así en cuarenta años, y corre por cuenta de un presidente que se ha afanado por llegar a un acuerdo con la República Islámica. (…) Ahora Trump se está dirigiendo directamente al pueblo iraní, y las manifestaciones [contra los ayatolás] son cada vez mayores (…)

    (…) Ningún presidente norteamericano (…) había dado con la clave de Oriente Medio: acabar con la República Islámica. Este debió ser nuestro objetivo en 2003, en vez de la conquista de Irak y el derrocamiento de Sadam. Pero nos equivocamos de objetivo.

    (…) Como sus predecesores, Trump no quiere invadir Irán; pero, a diferencia de ellos, ha visto que el régimen [islamista] está a punto del colapso, y que EEUU puede inspirar y liderar una revolución contra el campeón mundial del terrorismo.

    En el New York Daily News, Michael Rubin, del American Enterprise Institute, advierte de que la región seguirá siendo presa de la inestabilidad hasta que no afronte por sí misma los graves problemas socioeconómicos que tiene planteados, y que hasta entonces ninguna intervención exterior tendrá éxito.

    Aún no hemos aprendido la más perentoria de las lecciones de la implicación de EEUU en Oriente Medio, que dura ya décadas: la acción militar puede eliminar amenazas, pero no resuelve las causas subyacentes de la inestabilidad.

    El Oriente Medio de hoy soporta presiones tremendas de orden económico, demográfico y social. Una generación joven e impaciente ve los Gobiernos de la región como indolentes, ineficaces e ilegítimos.

    Ninguna estrategia procedente del exterior estabilizará la región hasta que los propios mesorientales afronten esas cuestiones fundamentales. Por eso el ‘aproach’ golpeamulás del presidente Trump no aportará más estabilidad que la que aportó el presidente Obama son su guerra de ‘huella ligera’ contra el Estado Islámico.

    (…)

    No se sabe qué será lo próximo, pero lo que está claro es que las viejas políticas e ideologías no pueden seguir sosteniendo el ‘statu quo’. Ningún país es inmune. Se avecinan más cambios, y lo que ha de verse es a qué ritmo y en qué dirección se producirán.

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    El antisionismo es un avatar del antisemitismo: el caso Omar http://elmed.io/el-antisionismo-es-un-avatar-del-antisemitismo-el-caso-omar/ http://elmed.io/el-antisionismo-es-un-avatar-del-antisemitismo-el-caso-omar/#comments Tue, 14 Jan 2020 09:19:04 +0000 http://elmed.io/?p=27168 La joven congresista demócrata odia a Israel con un odio cebado con judeofobia.

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    La creciente oleada de judeofobia que sacude el mundo no es cosa de broma. Así que la idea de celebrar una votación para elegir al Antisemita del Año puede resultar chocante a algunos, que quizá lo vean más como una arriesgada estratagema publicitaria que como un intento serio de afrontar el problema. Pero, con independencia de lo que se pueda pensar sobre el controvertido reclamo, esa votación, en la que tomaron parte miles de internautas, sirve para poner el foco en el antisemitismo, esa plaga, y en cómo se está legitimando. Para colmo, resulta que sólo unos días después de celebrada la ganadora del título se hizo perfectamente acreedora del mismo con una declaración que permite ilustrar por qué el antisionismo no es sino uno de los avatares del antisemitismo.

    La votación de marras fue promovida por StopAntisemitism.org, que recientemente publicó Los nuevos antisemitas, notable informe sobre la manera en que el movimiento BDS incurre en el odio a los judíos y en el que se da cuenta del apoyo que los izquierdistas reciben en este punto de la extrema derecha. El resultado de la misma es harto elocuente. Y aunque compitió con el líder de la Nación del Islam, Louis Farrakhan, el klansman David Duke y el supremacista blanco Richard Spencer, quien recibió más votos fue la congresista demócrata Ilhan Omar.

    En un año (2019) en el que supremacistas blancos atacaron sinagogas, matando e hiriendo a fieles judíos, y en el que en el Gran Nueva York se registraron ataques casi diarios contra judíos ultraortodoxos por parte de vándalos, ¿merecía el título Omar?

    Uno puede aducir con buenas razones que, como las otras congresistas ultraizquierdistas que componen La Brigada, especialmente Rashida Tlaib y Alexandria Ocasio-Cortez (también demócratas), Omar ha recibido mucha más atención mediática. De hecho, es difícil ignorar a un miembro del Congreso con 1,8 millones de seguidores en Twitter que vierte invectivas contra los judíos, a los que acusa de doble lealtad y de haber comprado el propio Congreso para que apoye a Israel. Aún más difícil de ignorar es el hecho de que Omar y sus aliadas, pese a su condición de congresistas novatas, han sido lo suficientemente poderosas como para forzar a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a recular en sus intentos por censurar a Omar por su notorio antisemitismo. Igualmente cabe decir que Omar y sus colegas han contribuido a copar la agenda de su partido, aun cuando la mayoría de los demócratas siguen apoyando a Israel más que a quienes, como Omar y Tlaib, respaldan el BDS.

    Con todo, Omar merece reconocimiento por dejar expuesta la hipocresía del BDS, y su propio doble rasero en cuanto anda de por medio Israel.

    Omar no sólo ha deplorado la orden dada por el presidente Trump al Ejército para que diera muerte al general Qasem Soleimani, jefe de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, que están a cargo de las actividades de Teherán como principal promotor estatal del terrorismo y son responsables no sólo de la tortura y muerte de iraníes opositores al régimen, sino de miles de iraquíes, sirios, libaneses y yemeníes –por supuesto, también han capitaneado ataques contra judíos e israelíes–; Omar además ha lamentado el anuncio presidencial de que EEUU incrementará las sanciones económicas contra Irán, sanciones que tienen por objetivo forzar al régimen de los ayatolás a renunciar a su programa nuclear, a la producción ilegal de misiles y al terrorismo.

    “No tiene sentido”, tuiteó Omar. “Las sanciones son la guerra económica”.

    Es cierto. Las restricciones al comercio con Irán son una manera –muy distinta de una guerra con fuego real– de hacer responsables de sus actos a los ayatolás. Y si se piensa que esas medidas son injustas y que perjudican a quienes las padecen, como sostiene Omar, cabe argüir que EEUU no debería recurrir a ellas para no lastimar al pueblo iraní.

    El caso es que Omar no se opone a las sanciones en general. De hecho, ha apoyado en repetidas ocasiones al movimiento BDS contra Israel. Omar piensa que el único Estado judío del planeta, que resulta ser también la única democracia de Oriente Medio, así como el único país de la región donde se pueden practicar libremente todos los cultos, debe ser objeto de esa clase de guerra económica.

    Frente a lo que sostienen algunos de sus apologetas, el propósito del BDS no es presionar al Gobierno israelí para que cambie de políticas. Como sus fundadores y sus principales dirigentes en EEUU han dejado claro tantas veces, su objetivo es acabar con Israel.

    Así que si apoyas el BDS contra Israel pero te opones a las sanciones contra la República Islámica, una brutal teocracia que oprime a su propio pueblo, quiere imponer a otros –terrorismo mediante– su tiranía islamista y pretende destruir a Israel, entonces no eres sólo un hipócrita. Señalar a los judíos para que se les trate como crees que no merece uno de los peores regímenes del planeta es una forma de discriminación indistinguible del antisemitismo.

    Mientras que la designación de Omar como Antisemita del Año ha sido ignorada por la mayoría de la gente, su disposición a oponerse a las sanciones contra Irán al tiempo que aboga por que se le impongan a Israel es algo que debería hacer que otros congresistas rehuyan tanto a Omar como a su colega pro BDS Tlaib, como promotoras que son del odio. Pero no, siguen siendo tratadas no ya como respetables miembros de la Cámara, sino que se las jalea en los medios como líderes de opinión y referentes para las minorías.

    Puede que Omar no haya matado a nadie, pero al contribuir a legitimar los prejuicios y el doble rasero característicos del antisemitismo, merece ser objeto del mismo oprobio que se vierte sobre otros extremistas. La negativa de los medios a hacerlo es una tremenda muestra de la legitimación de la judeofobia.

    © Versión original (en inglés): JNS
    © Versión en español: Revista El Medio

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    "¡Jamenei es un asesino!": el agitprop se le vuelve en contra al régimen de los ayatolás http://elmed.io/jamenei-es-un-asesino-el-agitprop-se-le-vuelve-en-contra-al-regimen-de-los-ayatolas/ http://elmed.io/jamenei-es-un-asesino-el-agitprop-se-le-vuelve-en-contra-al-regimen-de-los-ayatolas/#comments Mon, 13 Jan 2020 10:04:03 +0000 http://elmed.io/?p=27159 Las calles iraníes bullen por la opresión islamista.

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    La masiva campaña de agitprop desplegada por el régimen de los ayatolás tras la eliminación de su capo terrorista Qasem Soleimani parece estar volviéndosele muy en contra, pues lo que está consiguiendo es realimentar las protestas de quienes piden el fin de la opresión islamista, que consiguieron protagonizar manifestaciones multitudinarias a lo largo de 2019; manifestaciones ferozmente reprimidas por el aparato de seguridad –algunas fuentes estiman en más de 1.500 las víctimas mortales–, lo que añadió motivos para el odio que los freedom fighters iraníes tienen por personajes como Soleimani.

    Armados de gran valor, miles y miles de iraníes se están echando a la calle para clamar contra un régimen al que tienen un crimen más que reprochar –el derribo del avión civil ucraniano con 176 personas a bordo–, contra la asfixiante propaganda antiamericana e israelófoba… y hasta para celebrar la muerte de Soleimani.

    A continuación, una muestra de las imágenes de la rebelión iraní que se están haciendo virales en las redes. En la primera, una multitud clama: «¡Jamenei es un asesino, y su régimen está caduco!»; en la segunda, unos jóvenes arrancan carteles conmemorativos de Soleimani mientras denuncian que los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y la milicia paramilitar Basij son «nuestro ISIS» y en la tercera se ve a unos universitarios negarse a pisar las banderas de EEUU e Israel y abuchear a quienes sí lo hacen.

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    ¿Qué pasa en Argelia? http://elmed.io/que-pasa-en-argelia/ http://elmed.io/que-pasa-en-argelia/#comments Mon, 13 Jan 2020 09:03:47 +0000 http://elmed.io/?p=27157 Tiempos turbulentos en el país norteafricano. ¿Hasta cuándo?

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    Es difícil saber cuándo comenzó la inestabilidad política que padece Argelia. Hasta abril de 2019, en que renunció a presentarse por quinta vez a las elecciones presidenciales, Abdelaziz Buteflika venía gobernando el país desde 1999 en compañía de una élite política y militar que controlaba –y sigue controlando– la economía, las instituciones políticas y el aparato de seguridad y defensa. Bueno, en realidad lo controla casi todo. 

    El estallido social, con alborotos y manifestaciones, que se produjo cuando Buteflika anunció su candidatura terminó provocando la renuncia del viejo líder, pero no un cambio de régimen. Fue necesario todo un mes de manifestaciones todos los viernes y seis días consecutivos de movilizaciones por todo el país, pero especialmente en Argel, para que el general Gaid Salah retirase su apoyo al presidente y precipitase así su abandono del poder. Sin embargo, esto no aplacó la ira popular. Se tomó como una medida cosmética que pretendía fingir un cambio total para que, de hecho, nada cambiase. No en vano el general –de 79 años– es un miembro destacado de esa élite que ha venido controlando Argelia desde la independencia. La postergación de las elecciones previstas para el 18 de abril hasta el 12 de diciembre no logró que las movilizaciones acabasen por agotamiento de los descontentos. La oposición está muy dividida, pero el poder no ha conseguido sofocar los tumultos.

    Tampoco han funcionado las detenciones de opositores y líderes sociales, ni los arrestos de periodistas y blogueros, ni el despliegue policial so pretexto de mantener el orden público. El pasado mes de noviembre, la Unión Europea condenó “enérgicamente las detenciones arbitrarias e ilegales, las interpelaciones, las intimidaciones y los ataques a periodistas, sindicalistas, abogados, estudiantes, defensores de los derechos humanos y la sociedad civil, así como a todos los manifestantes pacíficos que participan en las manifestaciones pacíficas del Hirak”, el movimiento de oposición que reclama una mayor democratización y apertura de las instituciones.

    El 70% de los 41 millones de argelinos tiene menos de 30 años. La tecnología digital, que impulsó la Primavera Árabe, sigue brindando a los activistas una herramienta formidable. Los vídeos de las detenciones y las multitudes en marcha han creado toda una retórica de la protesta que simboliza el Hirak. Quizá sea exagerado decir que pretende una revolución, pero desde luego no se conforma con cambios superficiales. 

    Las elecciones de diciembre las ganó Abdelmayid Tebún, un tecnócrata (fue ministro de Vivienda y Comunicaciones, e incluso fugazmente primer ministro en 2017) detrás de cuya candidatura algunos veían la mano de Salah. Sin embargo, el casi octogenario general falleció el día 23 del mismo mes. Según fuentes oficiales, la causa de la muerte fue un paro cardiaco. Fallecido el militar que sostenía a Tebún, es imposible predecir cuánto va a durar en el cargo el recién elegido presidente. La participación en las elecciones no llegó al 50%. El Frente de Liberación Nacional se ha hundido. 

    Por lo pronto, van para ocho meses de protestas en Orán, Chlef, Constantina, Mostaganem, Tizi Ouzou, Tlemcén… En algunos sitios llevan incluso más tiempo manifestándose de forma regular contra la corrupción y la arbitrariedad de las autoridades. El Hirak es una fuerza que no ha logrado vertebrar una alternativa de gobierno, pero tampoco ha tenido hasta el momento posibilidades reales de alcanzarlo en un sistema dominado por la élite gobernante. Hay quien plantea una II República como forma de refundación política de un sistema que parece insalvable. Desde luego, ni la represión ni el agotamiento parecen haber hecho mella en los opositores. 

    La parálisis económica es evidente. Argelia es el quinto importador de armas del mundo, pero sus reservas de divisas han caído los últimos quince años desde los 200.000 millones de dólares a los 65.000 que atesoraba en 2019. A pesar de disponer de petróleo y gas –según la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), España compra el 51% del gas que Argelia exporta–, carece de los recursos para hacer las inversiones necesarias en exploración y producción de hidrocarburos. Esto es letal en una economía poco diversificada y refugiada desde hace mucho en el proteccionismo. La nueva Ley de Hidrocarburos ha sido un intento de romper esa espiral proteccionista y abrir el mercado a las empresas extranjeras, pero los opositores la han visto como un intento de vender los recursos naturales del país en beneficio de la élite gobernante. La inestabilidad política está alimentando la parálisis económica. 

    Argelia está atravesando un periodo de gran turbulencia política. No se sabe qué saldrá de ella. Hasta el momento, los islamistas no tienen un papel predominante en las protestas. Sin embargo, sí cuentan con apoyos internacionales, experiencia y el rigor religioso para ganar influencia. 

    Habrá que estar muy atentos. 

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