Revista El Medio http://elmed.io Noticias de Medio Oriente en español Tue, 21 Sep 2021 08:08:46 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.2.30 España, el antisemitismo y el Meridiano de Durban http://elmed.io/espana-el-antisemitismo-y-el-meridiano-de-durban/ http://elmed.io/espana-el-antisemitismo-y-el-meridiano-de-durban/#comments Tue, 21 Sep 2021 08:08:46 +0000 http://elmed.io/?p=28335 Madrid debe unirse a las democracias que han boicoteado este nuevo aquelarre israelófobo.

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Hace 20 años, la ONU organizó en la ciudad sudafricana de Durban la Primera Conferencia Mundial sobre el Racismo. Pese a tener como objetivo declarado la lucha contra el “racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia”, la cita resultó ser desde el principio un acto de repudio contra Israel lleno de manifestaciones antisemitas. Elaborado bajo patrocinio de la teocracia antisemita iraní, uno de los textos preparatorios acusaba a Israel de estar perpetrando contra los palestinos “un nuevo tipo de apartheid”, “un crimen contra la humanidad” y “una forma de genocidio”. La Unión Europea vetó estas expresiones de la declaración final de la cumbre, cuya agenda obsesivamente antiisraelí fue marcada por una serie de países musulmanes y sus aliados antioccidentales en África.

Pero las hipérboles aventadas de forma exclusiva contra el único Estado judío (por los representantes de dictaduras abiertamente xenófobas y racistas que son responsables de limpiezas étnicas y miles de asesinatos) dominaron las sesiones plenarias. En una de ellas, el presidente de la OLP condenó las «políticas racistas de Israel”. Otro adicto al crimen político que descalificó a la única democracia de Oriente Medio fue el dictador cubano Fidel Castro, que habló del “genocidio que se está perpetrando contra nuestros hermanos palestinos”.

Las cosas tomaron un cariz aún más inquietante en el foro de ONG que se organizaba en paralelo. Libres de la obligación de disimular que atemperaba a sus mecenas políticos, activistas de estas organizaciones distribuyeron caricaturas con temas antisemitas canónicos, en las que aparecían judíos de nariz aguileña aferrándose a fajos de billetes o con los colmillos ensangrentados. El despliegue de antisemitismo fue igual o más evidente en las calles de la ciudad, por las que miles de activistas liderados por militantes palestinos exhibieron pancartas con lemas como “Hitler debió terminar su trabajo” y gritaron eslóganes como “Muerte a los judíos”, mientras los manifestantes más emprendedores vendían ejemplares de Los protocolos de los sabios de Sión.

El aquelarre se clausuró con la adopción de la llamada Declaración de Durban, un texto muy moderado, visto lo ocurrido en el Centro de Convenciones de la ciudad. La declaración tiene, sin embargo, un detalle revelador: Israel es el único Estado del mundo al que se condena (como fuerza de “ocupación extranjera”). La cita de Durban –de la que se retiraron indignados Israel y Estados Unidos– es importante por varios motivos, como bien está señalando en los últimos días la organización ACOM, líder en España en la lucha contra el antisemitismo. En primer lugar, supuso un señalamiento arbitrario y exclusivo de Israel y del sionismo con pocos precedentes en un foro internacional de ese nivel. Por otra parte, Durban fue escenario de una exhibición de antisemitismo clásico avalada por la ONU y por decenas de Gobiernos, algo que no se había visto en el mundo desde la liberación de Auschwitz.

Además de revelar la naturaleza antisemita del antisionismo, la Conferencia de Durban dio curso a la estrategia de deslegitimación de Israel más utilizada hoy día por quienes niegan el derecho del Estado judío a exisitir o defenderse –lo que es, en última instancia, lo mismo–. Esta estrategia consiste en camuflar las razones menos confesables de los denunciadores permanentes de Israel, tanto en el mundo islámico como en Occidente, en un lenguaje de legalidad y derechos humanos mucho más vendible entre el público no radicalizado.

Israel es, para cualquier observador honrado, un Estado democrático con estándares humanitarios extremadamente altos, sobre todo si se comparan con los que imperan bajo los regímenes que culpan al Estado judío de todos los males. Pero esto no les importa lo más mínimo a los abogados del antisionismo acuñado en Durban. Su plan de acción requiere presentar a Israel como una entidad monstruosa, culpable de políticas racistas como las del apartheid y de crímenes contra la Humanidad comparables al Holocausto, para justificar los boicots con los que quieren dejarle sin capacidad para comerciar, prosperar y defenderse.

De esta forma, el antisionismo pretendidamente humanitarista trabaja codo con codo con las organizaciones terroristas que, hoy patrocinadas por la casi nuclearizada Irán, siguen atacando al Estado judío con globos incendiarios que provocan incendios, misiles y atentados indiscriminados contra soldados y civiles. Llevando a La Haya a los mandos militares israelíes por las operaciones de defensa en Líbano o Gaza, como exigen muchas ONG, o forzando un embargo en Estados Unidos sobre la venta de armamento a Israel, como piden algunos demócratas, el antisionismo de Durban quiere maniatar al Gobierno de Jerusalén, lo que dejaría a los israelíes a merced de regímenes y grupos terroristas que tienen la aniquilación de los judíos entre sus prioridades programáticas.

La Conferencia de Durban ha tenido ya dos reediciones. La de 2009 fue boicoteada por diez democracias, y catorce Gobiernos occidentales rechazaron participar en la de 2011. Este miércoles se celebrará la tercera reedición –coincidente con el vigésimo aniversario de a cumbre original–, nada menos que en la sede neoyorquina de la ONU. Como en ocasiones anteriores, dictaduras que esconden la represión implacable contra sus propios pueblos en condenas histéricas, y a menudo antisemitas, de Estados Unidos e Israel llevarán la voz cantante en Durban IV, como se conoce esta edición 20º aniversario. Estados Unidos, Australia, Canadá, Israel, el Reino Unido, Hungría, Holanda, Austria, República Checa, Alemania, Francia, Bulgaria, Italia, Croacia, Nueva Zelanda y Chipre ya han anunciado que no acudirán.

En la lista de democracias europeas que han rechazado dar legitimidad con su presencia a este nuevo intento de demonizar a Israel por parte de algunas de las autocracias más crueles del planeta no está España. El Gobierno de Pedro Sánchez haría bien en atender a los precedentes de la conferencia y sumarse la boicot. España debe estar junto a las demás democracias y no al lado de satrapías que instrumentalizan la causa del antirracismo para perseverar en su obsesión judeófoba de destruir a Israel.

La necesidad para España de hacer lo correcto es particularmente acuciante en el contexto actual. Envalentonadas por sus éxitos recientes, y ante la apatía de Occidente, las potencias antidemocráticas parecen expandir su influencia en muchas partes del mundo. Israel vuelve a enfrentarse a la amenaza del terrorismo de Hamás y Hezbolá, y un Irán más radicalizado que nunca avanza con paso firme en su programa nuclear. Más grave aún: desde una perspectiva estrictamente europea, resulta que manifestaciones como las de Durban, en las que se lamentaba que Hitler no consumara su obra, se convirtieran en habituales en el continente durante la última guerra de Gaza. Con la excusa de Israel, cubierto en kefias y banderas palestinas y enarbolando el discurso de Durban, una nueva hornada de antisemitas ha conseguido que los judíos vuelvan a tener miedo en las sinagogas, los comercios y las calles de Europa.

España debe dejar claro urgentemente que está en el lado correcto del Meridiano de Durban.

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La beatificación laica de Sergio Ramírez http://elmed.io/la-beatificacion-laica-de-sergio-ramirez/ http://elmed.io/la-beatificacion-laica-de-sergio-ramirez/#comments Mon, 20 Sep 2021 07:42:04 +0000 http://elmed.io/?p=28332 ¿Se puede criticar al exdirigente sandinista sin que ello sea leído como un apoyo a Daniel Ortega?

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¿Se puede criticar a Sergio Ramírez sin que ello sea leído como un apoyo a Daniel Ortega? Espero que sí, pues eso es lo que haré en esta nota. Su trayectoria romántica de revolucionario tercermundista a demócrata global no me seduce. Es un recorrido preferible, desde ya, al de Daniel Ortega: de revolucionario tercermundista a tirano corrupto. Pero la opción no tiene por qué ser entre uno u otro. ¿Acaso no ha de ser posible cuestionar a ambos, aunque por motivos muy distintos?

Como es sabido, Ramírez fue uno de los líderes de la revolución sandinista que derrocó al dictador Anastasio Somoza en 1979. Formó parte de la nueva junta de gobierno, la cual no tardó en abrazar al comunismo. Entonces, Violeta Chamorro, una referente importante del movimiento, abandonó el barco. No así Ramírez, quien prosperó en la estructura sandinista hasta convertirse en vicepresidente del país entre 1985 y 1990. A diferencia de otros regímenes latinoamericanos de la época nacidos al calor de revoluciones populares, convocó elecciones en dos ocasiones. Las primeras, en 1984, fueron boicoteadas por la oposición. Las segundas, en 1990, resultaron en la derrota de los sandinistas. 

En la introducción a la reedición (1997) de su libro La sonrisa del jaguar, así describió Salman Rushdie la salida del poder de los sandinistas

Daniel Ortega sorprendió, e incluso impresionó, a muchos de sus opositores internacionales aceptando el veredicto de los votantes. Pero a la vez los sandinistas recibieron ásperas críticas por impulsar en el último momento una apropiación de valiosos bienes raíces a beneficio de sus miembros más destacados. (Siempre he sentido curiosidad por saber en manos de quién acabó la acogedora villa de Managua donde me alojé).

Tras la derrota electoral de aquel año, Ramírez intentó introducir reformas democráticas en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y al no lograrlo terminó alejándose. En 1995 anunció su renuncia al partido: “El Frente Sandinista al que yo me incorporé hace 20 años ya no existe”. Prosiguió su vida dedicándose a las letras, campo en el que ganó mucha fama y prestigio y donde consiguió el Premio Alfaguara (1998) y el Premio Cervantes (2017). Convertido ahora en crítico feroz de su excompañero Ortega, se presenta como una víctima perseguida por dos dictaduras: la de Somoza, que lo encarceló en su tiempo, y la de Ortega, que quisiera hacerlo en la actualidad.

Puestos a elegir entre la pluma y la espada, una abrumadora cantidad de intelectuales, editores literarios, artistas, periodistas, académicos y personalidades de la cultura han salido naturalmente en defensa del escritor acosado y publicado una carta pública en su apoyo que, en parte, declara: “Sergio Ramírez no sólo es un intelectual de primer orden, sino que también ha sido siempre un hombre comprometido con el destino de su país, al que ha rendido servicios inolvidables”. 

Justamente porque recuerdo algunos de esos “servicios inolvidables” decliné sumar mi firma. El lado menos amable de la revolución sandinista que Ramírez gestó, nutrió e integró durante once años registra algunas asociaciones desafortunadas que vale la pena repasar. 

Comencemos por las alianzas non sanctas que Nicaragua forjó con el Irán de Jomeini, la Libia de Gadafi y la OLP de Arafat. Tan estrechos fueron estos lazos que Jeane Kirkpatrick, embajadora estadounidense ante Naciones Unidas durante la Administración Reagan, advirtió en mayo de 1986 en The Chicago Tribune: “Managua se ha convertido en la capital del terrorismo en el Hemisferio Occidental”. 

Comandos sandinistas fueron entrenados en campamentos militares de la OLP en Líbano y Libia, Arafat facilitó dinero y armas al Gobierno sandinista y, tal como indicó Robert T. Baratta en un capítulo de Las relaciones internacionales de la Organización para la Liberación de Palestina (1989), fue en Managua donde la OLP operó su oficina más populosa de toda América Latina. Informaba en julio de 1980 El País de España: 

El presidente de la Organización para la Liberación de Palestina, Yasir Arafat, llegó el pasado lunes a Managua para participar en los actos conmemorativos del primer aniversario del triunfo de la revolución sandinista. Ante la bulliciosa colonia palestina residente en el país centroamericano, que constantemente gritaba consignas alusivas a la lucha de liberación del pueblo palestino, Arafat dijo: “La revolución que ha estallado en Nicaragua es como un volcán, y este volcán hace temblar a los regímenes fascistas, sionistas e imperialistas del mundo”. 

Sobre los lazos de Managua con Teherán escribieron Roger Miranda y William E. Ratliff en su libro La guerra civil en Nicaragua: dentro de los sandinistas (1992): 

Cuando el vicepresidente Sergio Ramírez visitó Irán en 1984, los iraníes dijeron a los sandinistas que les darían miles de fusiles y de misiles antitanque. Dado que era desaconsejable que los iraníes diesen armas directamente a Nicaragua, se decidió enviarlas a Corea, que recientemente había prometido una donación sustantiva de armamento al FSLN, y ambos cargamentos irían a Cuba, que había acordado de antemano enviar la misma cantidad de armas a los sandinistas a cambio de las de Corea e Irán. 

El líder libio no se quedó atrás. En La creación de un Estado paria: la política aventurera de Muamar Gadafi (1987), Martin Sicker escribió: 

En 1980 se formalizaron los lazos libio-nicaragüenses, y Gadafi presentó a Nicaragua un paquete de ayuda financiera por valor de 100 millones de dólares que anteriormente se había negociado en Trípoli (…) En 1981, Sergio Ramírez, miembro de la junta sandinista, proclamó en un mitin celebrado en Managua para celebrar el “derrocamiento” de las fuerzas estadounidenses de las bases en Libia que los lazos entre los dos países “no son nuevos, sino que se consolidaron cuando el Frente Sandinista luchaba en el campo de batalla”. Continuó afirmando que la “solidaridad (…) siempre fue manifiesta y se ha hecho más fraternal desde el triunfo de nuestra revolución”.

También está el incómodo asunto del presunto antisemitismo de los sandinistas. Según escribió Jillian Becker en La OLP: auge y caída de la Organización para la Liberación de Palestina (1984),

la pequeña comunidad judía, compuesta por unas cincuenta familias, fue expulsada del país por los sandinistas. Se confiscaron propiedades judías. Unos meses antes de la expulsión, el distinguido líder de la comunidad Abraham Gorn fue detenido durante dos semanas, y durante ese tiempo fue obligado a limpiar las calles.

El FSLN negó haber adoptado una política antisemita y alegó que muchos judíos habían sido cercanos al Gobierno de Somoza. Uno puede imaginar en qué atmósfera vivía la diminuta comunidad judía en un país gobernado por revolucionarios marxistas aliados a Libia, Irán y la OLP. Escribía en 1985 en Los Angeles Times el rabino Morton Rosenthal, director del Departamento de Asuntos Latinoamericanos de la Liga Antidifamatoria de B’nai B’rith: 

En esencia, el antisemitismo de los sandinistas es una manifestación de su solidaridad con el mundo árabe. 

Estas son algunas de las acciones que realizaron sus socios antioccidentales mientras Ramírez fue vicepresidente de Nicaragua –la segunda autoridad del país, sólo superado por Ortega–: 

En 1985 terroristas de la OLP secuestraron el crucero italiano Achille Lauro, tomando como rehenes a 545 pasajeros; asesinaron a quemarropa a un judío norteamericano minusválido y arrojaron el cuerpo por la borda. En 1988, Gadafi hizo estallar en el aire un avión de Pan American Airlines que cubría la ruta Londres-Nueva York, lo que ocasionó la muerte instantánea a 259 pasajeros y a once civiles en tierra. Ese mismo año el régimen iraní ejecutó extrajudicialmente a miles de disidentes apresados y en 1989 emitió una fetua homicida contra el escritor Salman Rushdie (simpatizante sandinista, mire usted), quien debió pasar a vivir en la clandestinidad. Al año siguiente hubo elecciones en Nicaragua. Durante la campaña electoral, informó Carlos Salinas Maldonado en El País (España), “Ramírez y Ortega aparecían en los entarimados moviéndose al son de cumbias, canciones revolucionarias y reggae para prometer que con ellos todo sería mejor”. No son hechos vinculados. Simplemente sirven para ilustrar el tenor de las alianzas de la política exterior sandinista de la época y la indiferencia moral de sus líderes ante las consecuencias de esas asociaciones

Es difícil concebir que alguien que fue camarada de terroristas sanguinarios, dictadores brutales y fundamentalistas religiosos haya logrado rehabilitar su imagen mundial de la manera en que Ramírez lo hizo. Es válido que un hombre cambie su modo de pensar a lo largo de su vida, reemplace viejas ideas por nuevas y vire su derrotero desde el extremismo hacia el campo de la libertad. La flexibilidad ideológica es aceptable. No así la flexibilidad moral

El pasado mes de julio Ramírez publicó una columna en La Nación (Argentina) en la que listaba a varios intelectuales de renombre que simpatizaron con el sandinismo, en un esfuerzo evidente por justificar su propio pasado universalizando la fascinación que experimentó. Decía Ramírez: 

Aquella primavera lejana atrajo también a García Márquez, Carlos Fuentes, Günter Grass, Heinrich Böll, Harold Pinter, Graham Greene, William Styron, Mikis Theodorakis, Julio Pontecorvo, Noam Chomsky, Alice Walker, Susan Sarandon, Margaret Randall, y a decenas más de filósofos, escritores, académicos, directores y artistas de cine de todo el mundo. Cuarenta años después, quienes de entre ellos aún viven no se callan frente a lo que está ocurriendo ahora en Nicaragua; el viejo sueño revolucionario convertido en una pesadilla de represión despiadada.   

Para Ramírez, el problema con la revolución sandinista parece ser la deriva autoritaria del clan Ortega post-1990, no el Gobierno sandinista que él integró. Recordemos que él repudió el sandinismo recién en 1995. El “sueño revolucionario” del período 1979-1990 pareciera estar justificado a la luz de la aprobación de Mikis Theodorakis et al. Cuidado con este razonamiento: Mao Tse-tung contó con las loas de Jean-Paul Sartre, Julia Kristeva y Alan Badiou, entre otros muchos pensadores franceses. ¿Entonces la China de Mao, con sus decenas de millones de víctimas, estuvo okay? Este es un recurso usual de los moralmente flexibles: apelar al espíritu de la época para la propia expiación retrospectiva. 

Pues bien, cada época histórica ha ofrecido reacciones individuales dispares. En la Segunda Guerra Mundial hubo colaboradores de los nazis que asistieron a la comisión de atrocidades y también a resistentes armados que enfrentaron al nazismo, y justos entre las naciones que salvaron a los perseguidos. En Inglaterra, Neville Chamberlain y Winston Churchill vivieron la misma coyuntura. En Cuba, Silvio Rodriguez y el exiliado Carlos Alberto Montaner también. En Europa, dos valientes belgas desafiaron a la casta maoísta francesa: el sinólogo Simon Leys y el poeta Marcel Marièn. Todos vivieron bajo el mismo sol al mismo tiempo. Sin embargo, no todos sucumbieron a las modas ideológicas nefastas de su época. La responsabilidad moral existe.

Con todo, la pseudojustificación de Ramírez falla en otro punto adicional. No es lo mismo el romanticismo idealista de artistas despistados (Cortázar y García Márquez en Managua celebrando el triunfo de la revolución junto a Ortega, Ramírez, Castro y Arafat, por ejemplo, tal como ocurrió) que las consecuencias reales y concretas de decisiones de política exterior adoptadas por quien fue comandante sandinista y vicepresidente de la nación durante once años de estancia en el poder. Hasta donde yo sé, Susan Sarandon no viajó a Teherán a negociar la compra de misiles antitanque vía Pyongyang y La Habana. 

Todos merecemos segundas oportunidades. Si Sergio Ramírez vio la luz de las democracias liberales recién a mediados de los años noventa, aunque tardíamente, bienvenido sea. Y si la dicotomía actual es entre un déspota y un librepensador, qué duda cabe. Es por ello que me ubico en la misma sala junto a aquellos que han respaldado al autor nicaragüense. Sólo que cuando todos se ponen de pie para aplaudirlo, yo elijo permanecer sentado. Muchos de sus servicios a Nicaragua no son meramente inolvidables. Son enteramente inexcusables.

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Israel: la fuga de Gilboa como advertencia http://elmed.io/israel-la-fuga-de-gilboa-como-advertencia/ http://elmed.io/israel-la-fuga-de-gilboa-como-advertencia/#comments Tue, 14 Sep 2021 08:59:54 +0000 http://elmed.io/?p=28329 Con los años, la sociedad se ha ido mostrando cada vez más reluctante a hacer sacrificios.

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La fuga de seis terroristas de la cárcel de Gilboa desató la histeria en todo Israel, así como la muerte del sargento Barel Hadaria Shmueli, policía de fronteras, a manos de un pistolero palestino durante los últimos disturbios en la frontera con Gaza. Como suele suceder, ambos incidentes fueron descritos como “pifias”, con la preceptiva implicación de que si los responsables hubieran cumplido con su deber y seguido los procedimientos de rigor, no se habrían producido.

Puede que haya habido individuos que actuaran negligentemente, y deberían ser llevados ante la justicia, pero ahí reside el problema fundamental de analizar incidentes de ese tipo con este enfoque: que se ignora la condición caótica de la guerra. Por supuesto que hay que investigar, y extraer las lecciones oportunas. Esto es así en todo sistema, incluso en los más sofisticados y actualizados: hay que prevenir las negligencias y, cuando no se hace, actuar contra quienes han obrado mal. Pero en un fenómeno complejo como la guerra –esencialmente distinto a, pongamos, la gestión de una cadena de producción– incluso los sistemas más profesionalizados y eficientes tienen puntos ciegos y pueden quedar fuera de control, aun bajo el liderazgo más responsable y experimentado.

Por lo que hace a sus ansiedades y aspiraciones, las expectativas de la sociedad judía israelí han cambiado con los años. La opinión pública no ha dejado de anhelar victorias rotundas como la de la Guerra de los Seis Días, pero con los años se ha ido mostrando cada vez más reluctante a hacer sacrificios para conseguirlas. La sociedad israelí ha de reconocer la brecha que se ha abierto entre lo que espera de su Ejército y su sistema de seguridad y lo que está dispuesta a aportar para la satisfacción de sus expectativas.

Los israelíes de hoy prefieren abandonarse a sus placeres como si estuvieran en Escandinavia e ignorar la incesante confrontación con unos enemigos comprometidos con la destrucción de Israel. A diferencia de los israelíes, esos enemigos comprenden que están en guerra y muestran una considerable perseverancia.

El quid de cómo tratar con los enemigos de Israel comienza en la conciencia de cada cual. Se trata de algo totalmente distinto a la cuestión de la disuasión, obsesivamente analizada como si fuera la solución del problema general.

Ese enfoque está desfasado. La concepción de la disuasión como un componente esencial de la seguridad nacional es propia de las guerras del siglo pasado. Los israelíes deben hacer introspección y reconocer la tensión entre su tradición pionera y su enfoque occidental para la construcción de una sociedad civil devota de la ilusión de la estabilidad.

En las últimas décadas, la sociedad israelí ha ceñido sus sueños al mantenimiento de la calma cotidiana. Incluso el establishment de defensa se ha rendido al deseo general de, simplemente, evitar fricciones. Han olvidado que, sin fricción pretendida y constante, Israel y su Ejército no pueden sino degenerar operativamente y perder su razón de ser.

© Versión original (en inglés): BESA Center
© Versión en español: Revista El Medio

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China, Rusia y terroristas: los planes de Erdogan para Afganistán http://elmed.io/chinas-rusia-y-terroristas-los-planes-de-erdogan-para-afganistan/ http://elmed.io/chinas-rusia-y-terroristas-los-planes-de-erdogan-para-afganistan/#comments Mon, 13 Sep 2021 13:47:06 +0000 http://elmed.io/?p=28325 Ni EEUU ni la UE deberían creerse la postura prooccidental del presidente de Turquía.

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Ni EEUU ni la UE deberían creerse la postura prooccidental del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ni su antirradicalismo impostado. La estrategia de Erdogan, que preside un país miembro de la OTAN, es claramente dar apoyo a los planes de Rusia y China para el futuro de Afganistán.

Cuando la Unión Soviética invadió Afganistán (diciembre de 1979) para respaldar al régimen comunista local, entonces en conflicto con combatientes musulmanes radicales, Turquía lidiaba con su propia guerra civil entre facciones de ultraizquierda y ultraderecha. En septiembre de 1980 los militares dieron un golpe de Estado y prohibieron todos los partidos políticos, incluidos los islamistas.

Los islamistas turcos fundaron el Partido del Bienestar (PB), que también acabaría siendo proscrito. En 1985, en plena campaña soviética de Afganistán, Erdogan tenía 31 años y era el dinámico jefe provincial del PB en Estambul. Fue entonces que invitó a un acto antioccidental y antiamericano al terrorista afgano Gulbudin Hekmatiar.

Hekmatiar es un antiguo muyahidín que lidera el partido Hezb-e-Islami Gulbudin. Los afganos le conocían como el Carnicero de Kabul por sus repetidos bombardeos sobre la ciudad.

Hay una imagen que resurge de continuo para consternación del líder turco: se trata de una foto en la que Erdogan está sentado a los pies de Hekmatiar, quien fuera oficialmente designado terrorista por la ONU y por EEUU, tomada durante el referido acto, celebrado en Estambul en 1985.

La foto es harto significativa a día de hoy, cuando, tras el hundimiento del Gobierno afgano, el mes pasado, Hekmatiar se reunió con Hamid Karzai, expresidente del país, y Abdulá Abdulá, presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional, en Doha (Qatar) para negociar un nuevo Gobierno.

Hace unas semanas, mientras los pasos del Talibán resonaban con fuerza creciente en Kabul, Erdogan volvió a cambiar de bando y festejó su romance ideológico con los terroristas afganos. “La comprensión (o interpretación) del islam por parte del Talibán no se contradice con la nuestra”, dijo, dejando estupefactos a millones de turcos laicos.

“¿De verdad que no se contradice con la nuestra? Hablamos de violaciones grupales, del asesinato de mujeres, del encierro de las mujeres en el hogar, de la venta de jóvenes como esclavas y de la prohibición de que las niñas vayan a la escuela. ¿Cuándo la nuestra se ha vuelto así?”, se preguntó la diputada opositora Gamze Tascier. “¿Cuándo se ha convertido Turquía en un Estado regido por la sharia?”, le han planteado multitud de intelectuales a Erdogan.

La apertura de Erdogan al Talibán no atañe sólo a la sharia. “Nuestras instituciones relevantes están trabajando en ello, incluso conversando con el Talibán, y puede que yo mismo reciba al líder del Talibán”, ha afirmado.

Hay dos derivadas importantes del avance talibán y la consiguiente lenidad turca. En primer lugar, la captura de Kabul por parte de los talibanes ha arruinado el plan turco de dejar tropas en la capital afgana para hacerse cargo del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, empresa repleta de peligros para la que ningún otro país se ofreció voluntario.

Por lo visto, Erdogan quería con ello demostrar a las naciones occidentales –especialmente a EEUU– la importancia estratégica de Turquía. Así, confiaba en tener más ascendiente sobre la Administración Biden cuando Ankara y Washington aborden sus divergencias más complejas, como las posibles nuevas sanciones norteamericanas al Gobierno turco por su adquisición del sistema defensivo ruso S-400. En resumidas cuentas: Erdogan confiaba en utilizar el acuerdo sobre el aeropuerto de Kabul para reiniciar las problemáticas relaciones con EEUU. Erdogan quiso anotarse un tanto presentándose como un aliado fiable de Occidente.

Sólo un par de semanas antes de la conquista talibán de Kabul, Ankara y Washington estaban tratando de superar sus diferencias en lo relacionado con los términos y condiciones del control turco del aeropuerto. Tan recientemente como el pasado 11 de agosto, Turquía aún parecía tratar de controlar y custodiar el Karzai luego de que las tropas de otros países se hubieran retirado de Afganistán.

Por otro lado, el 28 de agosto, después de que en las redes sociales se especulara con que Grecia podría abrir sus puertas a los refugiados afganos hasta el 1 de septiembre, miles de ellos se agolparon en la frontera terrestre entre Turquía y Grecia.

Irán, por su parte, parece confiar en matar dos pájaros de un tiro: facilitando sistemáticamente las travesías de los afganos ilegales hacia Turquía y Grecia, podría desestabilizar tanto Turquía como Europa. Presumiblemente, los mulás iraníes estarían encantados de transportar a decenas de miles de afganos a su frontera con Turquía. Lo demás sería problema de los turcos suníes y de Occidente.

Como Michael Rubin, especialista en Oriente Medio y exfuncionario del Pentágono, ha escrito, puede que Erdogan trate de utilizar su alianza con Hekmatiar para modelar el orden político afgano posbélico. “EEUU no se lo debería permitir”, advierte Rubin.

La pervivencia de la relación de Erdogan con Hekmatiar ilustra lo ilusorio que resulta pensar que aquél ha sido en algún momento otra cosa que un yihadista con traje, con independencia de las esperanzas de cambio que proyecten sobre él tantos diplomáticos.

En definitiva: un individuo designado terrorista, Hekmatiar, cuyas relaciones con Erdogan se remontan a 1985, se encuentra en conversaciones tanto con el Talibán como con el propio Erdogan sobre el futuro de Afganistán, mientras el presidente turco está en conversaciones con el Talibán y probablemente trate de figurarse cuál será el próximo salto.

Erdogan trató de apaciguar a EEUU custodiando el aeropuerto de Kabul, pero el plan se vino abajo con el avance talibán sobre la capital afgana. Erdogan perdió ahí una baza para sus futuras negociaciones con Biden. Ahora, y habida cuenta de su ideología antioccidental, probablemente se vea tentado a buscar una alianza con cualquier grupo pro sharia que en el futuro próximo vaya a gobernar Afganistán.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

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Efectos colaterales del fiasco afgano: Biden arruina las cruciales relaciones con la India http://elmed.io/efectos-colaterales-del-fiasco-afgano-biden-arruina-las-cruciales-relaciones-con-la-india/ http://elmed.io/efectos-colaterales-del-fiasco-afgano-biden-arruina-las-cruciales-relaciones-con-la-india/#comments Sun, 12 Sep 2021 08:21:48 +0000 http://elmed.io/?p=28321 "Decir que hay una crisis de confianza hacia EEUU en Nueva Delhi es quedarse corto" (Cleo Paskal).

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La caótica retirada de Afganistán ordenada por el presidente Biden ha arruinado, quizá para décadas, la más importante relación bilateral de EEUU en el momento presente.

Si Washington va a ejercer la disuasión frente a una China militante, necesita el apoyo de la democrática India. Por desgracia, todo indica que la India es el país más inmediatamente –y quizá más negativamente– afectado por esa debacle provocada por Biden. En consecuencia, Nueva Delhi podría optar por alinearse no con Washington sino con un aliado de Pekín: Moscú.

Nueva Delhi era uno de los más firmes defensores del Gobierno afgano respaldado por EEUU y colaboraba con EEUU en la guerra contra el Talibán y demás grupos insurgentes. Un ejemplo: los servicios de inteligencia indios fueron determinantes en la desarticulación de un círculo afgano de espías chinos que trabajaba con la Red Haqani. La Administración Trump pensaba que esos individuos, que fueron puestos bajo custodia en diciembre, ofrecían dinero por, entre otras cosas, matar soldados americanos desplegados en el país.

La India veía en el Gobierno afgano un aliado para la mitigación del extremismo en el vecino Pakistán, que siempre se ha definido como enemigo de la primera. Islamabad no deja de generar problemas en la Cachemira controlada por la India ni de apoyar a los insurgentes antiindios. Los terroristas de Lashkar e Taiba que perpetraron los atentados de Bombay de noviembre de 2008 procedían de Pakistán y dependían fuertemente de los recursos del Gobierno pakistaní.

La caída del Gobierno afgano fue, pues, un golpe para Nueva Delhi. Peor aún: la incapacidad de la Administración Biden para acometer una retirada ordenada no hizo sino dañar los intereses indios.

«EEUU dejó tras de sí unas redes yihadistas reforzadas, decenas de miles de millones de dólares en armamento y equipos de comunicación, infraestructura estratégica crítica y, según se ha reportado, incluso información de inteligencia no sólo sobre quién trabajaba para EEUU sino sobre quién lo hacía para la India”, comenta a Gatestone Cleo Paskal, de la Fundación para la Defensa de las Democracias. «Físicamente, el objetivo más a mano para este yihadismo redivivo, masivamente armado y confiado es la India. A raíz de unas decisiones tomadas en Washington, la India es dramáticamente menos segura hoy que hace sólo unos meses”.

Para obtener seguridad, Nueva Delhi ha venido poniendo el foco en Washington. En consecuencia, los amigos de Rusia y China en los círculos políticos indios habían ido perdiendo influencia, como quedó especialmente de manifiesto tras las incursiones chinas en Ladaj a principios de mayo del año pasado. Los amigos de Rusia quedaron deslegitimados porque Moscú había asegurado a Nueva Delhi que el movimiento de fuerzas chinas en el Tíbet inmediatamente anterior a la invasión no eran sino unas maniobras militares.

Por incidentes como el de Ladaj, el Gobierno de Narendra Modi se apresuró a fomentar las relaciones militares con EEUU. Sin embargo, tras la caída de Kabul las relaciones con Washington han quedado congeladas. “Los estrategas indios que venían diciendo que la manera de avanzar consistía en trabajar más estrechamente con EEUU han sido objeto de escarnio por quienes tenían una actitud más prorrusa”, afirma Pskal, que también trabaja para Chatham House.

“Hay una revaluación en curso”, añade. “Una posible consecuencia es que Nueva Delhi colabore más estrechamente con Tokio, y posiblemente con Canberra y Taipei”. Japón, Australia, la India y EEUU forman el denominado Quad, que hasta la caída de Kabul se comportaba como una agrupación eficaz. 

Otro escenario es que Nueva Delhi decida colaborar más intensamente con Rusia, reviviendo conexiones de hace decenios. Por descontado, Rusia está cada vez más alineada con China.

Tras la caída de Afganistán, Taiwán se ha convertido en el test fundamental de la resolución norteamericana, sobre todo porque el presidente Biden ha justificado la retirada como una maniobra estratégica para contener a Rusia y a China. “El mundo ha cambiado”, les dijo a los estadounidenses el 31 de agosto; “estamos implicados en una competición de gran importancia con China y afrontando los desafíos que plantea Rusia en múltiples frentes”.

Es significativo que el 27 de agosto el destructor USS Kidd y el guardacostas USCG Munro atravesaran el Estrecho de Taiwán, luego de que la vicepresidenta Kamala Harris saludara los comentarios procedentes de Singapur y Hanoi sobre el bullying» chino en el Mar del Sur de China.

Puede que la Administración Biden esté dispuesta a defender Taiwán, pero esto no es lo único importante en estos momentos cruciales. También cuentan las percepciones, especialmente las de Pekín. Con la caída de Kabul, los propagandistas chinos han promovido dos mensajes: que EEUU no defenderá Taiwán y que unos EEUU incapaces de lidiar con el Talibán no pueden plantar cara a China.

La retirada de Afganistán fue interpretada en Pekín como un rotundo fracaso de la comunidad de inteligencia norteamericana, el Pentágono y el equipo de seguridad nacional de la Casa Blanca. En este contexto, las maniobras chinas en la periferia taiwanesa del mes pasado y el simulacro de ataque contra Taiwán el 13 del mismo mes –con un misil de corto alcance– son malos presagios.

Las otras percepciones que cuentan son las de Nueva Delhi, que se ha venido inclinando hacia una mayor cooperación con Taipei. Los estrategas indios comprendieron que necesitan desafiar a China en su periferia marítima de la misma manera que China desafía a la India en las aguas de su vecindario. Los estrechos lazos de la India con Vietnam son una indicación de que Nueva Delhi percibe su seguridad como dependiente de que el Mar del Sur de China y hasta el Mar de China Oriental permanezcan abiertos. Taiwán, que se encuentra entre ambos cuerpos de mar, es ahí un factor esencial.

Más que nunca, América necesita de la ayuda india para asegurar la paz en los países que circundan China, así como en esas aguas. Sin embargo, la India podría abandonar a América de la misma manera que América la ha abandonado a ella. Como dice Pascal, “decir que hay una crisis de confianza hacia EEUU en Nueva Delhi es quedarse corto”.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

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Veinte años después del 11-S, Al Qaeda y el Talibán siguen siendo inseparables http://elmed.io/veinte-anos-despues-del-11-s-al-qaeda-y-el-taliban-siguen-siendo-inseparables/ http://elmed.io/veinte-anos-despues-del-11-s-al-qaeda-y-el-taliban-siguen-siendo-inseparables/#comments Sat, 11 Sep 2021 14:21:32 +0000 http://elmed.io/?p=28319 La cúpula de Al Qaeda saludó la vuelta al poder del Talibán como una "victoria histórica".

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La relación entre el Talibán y Al Qaeda sigue siendo tan estrecha como lo era el 11 de septiembre de 2001. El Talibán procuró refugios seguros a Al Qaeda mientras ésta planeaba y preparaba los ataques del 11-S. A día de hoy, Al Qaeda sigue en Afganistán, con pleno respaldo del Talibán. Proclamar que Al Qaeda se ha “ido” del país es, sencillamente, falso

Estos diez hechos dan cuenta de la intensidad del vínculo entre el Talibán y Al Qaeda.

1. Aymán al Zawahiri, líder máximo de Al Qaeda, juró fidelidad al actual emir del Talibán, Haibatulá Ajundzada. Osama ben Laden hizo lo propio con el fundador del Talibán, el mulá Omar, antes del 11-S. El Talibán jamás ha renunciado a ese compromiso sagrado con Al Qaeda.

2. Al Qaeda tiene una presencia activa en al menos 15 de las 34 provincias de Afganistán, según un informe publicado por el Consejo de Seguridad de la ONU el pasado junio. Informe consistente con los propios reportes de Al Qaeda y con otras fuentes oficiales. Así, el Departamento del Tesoro de EEUU advirtió en enero de que Al Qaeda estaba “cobrando fuerza en Afganistán, [donde] sigue operando con el Talibán y bajo protección del Talibán”. Al Qaeda, añadía, tiene “una red de mentores y consejeros empotrados en el Talibán, que le procuran consejo, guía y apoyo financiero”.

3. La Red Haqani, considerada por EEUU Organización Terrorista Foránea, es parte integral del Talibán y ha sido el más estrecho aliado de Al Qaeda desde los años 80. Su líder, Sirayudín Haqani, es el nuevo ministro del Interior del Talibán, del que además es vice-emir desde 2015. Sirayudín ha trabajado estrechamente con Al Qaeda durante años. Un informe reciente de Naciones Unidas lo identificaba como miembro de la “plana mayor de Al Qaeda”.

4. Muchos de los yihadistas que el Talibán ha nombrado ministros han sido sancionados por Naciones Unidas por sus lazos con el terrorismo. Otros son considerados terroristas por EEUU. Numerosos miembros del flamante régimen talibán han trabajado con Al Qaeda.

5. Entre 1996 y 2001, el Talibán rechazó más de 30 peticiones de EEUU y la ONU para que entregara a Osama ben Laden. Tras los atentados contra las embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania (1998), los ataques más mortíferos de Al Qaeda antes del 11-S, el entonces ministro de Asuntos Exteriores del Talibán, Hasán Ajund, rechazó un ultimátum de la ONU. “Jamás entregaremos a Osama, a ningún precio”, dijo. Hoy, Ajund es el jefe del Estado talibán. Por lo que hace al mulá Omar, se negó a entregar a Ben Laden aun después de los atentados del 11-S.

6. El Talibán sigue culpando a EEUU del 11-S y nunca ha admitido la culpabilidad de Al Qaeda. En un vídeo emitido por la televisión nacional afgana a principios de este mes, el Talibán homenajeó a sus escuadrones suicidas y proclamó que el peor ataque terrorista jamás registrado tuvo por causa la “política” norteamericana.

7. En 2014 Aymán al Zawahiri anunció la formación de una nueva rama de su red global, Al Qaeda en el Subcontinente Indio (AQSI). AQSI se fundó para ayudar al Talibán a resucitar su Emirato Islámico y para la exportación del terrorismo a toda la región. Cientos de combatientes de AQSI ayudaron al Talibán a ganar la guerra. En 2015, fuerzas norteamericanas y afganas asaltaron dos enormes campos de entrenamiento de AQSI en el sur de Afganistán. Uno de ellos tenía unos 50 kilómetros cuadrados, lo que probablemente lo convierta en el mayor complejo de Al Qaeda descubierto durante el conflicto.

8. Durante el conflicto, hubo presencia de la cúpula de Al Qaeda en territorio talibán. En octubre del año pasado, uno de los líderes más destacados de la organización, Husam Abdal Rauf, fue abatido durante un raid antiterrorista en una aldea de la provincia de Ghazni controlada por el Talibán. En septiembre de 2019, Asim Umar, primer emir de AQSI, fue eliminado en un bastión talibán de la provincia de Helmand. Según un informe publicado por el Consejo de Seguridad de la ONU, una “parte significativa” de la cúpula de Al Qaeda “sigue radicada en la región fronteriza entre Afganistán y Pakistán”. Y Afganistán se ha seguido considerando un “refugio seguro”.

9. Otros grupos afiliados a Al Qaeda, como Tehrik e Talibán Pakistán (TTP), ayudaron a los talibanes a derrocar al Gobierno de Kabul. El TTP es una organización designada terrorista por EEUU, tiene una amplia base de operaciones en Afganistán y es abiertamente leal al Talibán afgano. El TTP estuvo detrás del intento de atentado en Times Square del 1 de mayo de 2020, y ha perpetrado ataques letales en Pakistán.

10. La cúpula de Al Qaeda saludó la vuelta al poder del Talibán como una “victoria histórica”, y afirmó que los musulmanes de todo el mundo deberían respaldar al Emirato Islámico de Afganistán. Decenas de grupos vinculados a Al Qaeda y de individuos de ideas semejantes han visto en la victoria talibán una bendición para el movimiento yihadista global.

© Versión original (en inglés): FDD
© Versión en español: Revista El Medio

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La prensa árabe felicita a los judíos en su Año Nuevo http://elmed.io/la-prensa-arabe-felicita-a-los-judios-en-su-ano-nuevo/ http://elmed.io/la-prensa-arabe-felicita-a-los-judios-en-su-ano-nuevo/#comments Mon, 06 Sep 2021 15:25:05 +0000 http://elmed.io/?p=28316 "Una región que está cambiando".

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Arab News, diario saudí en lengua inglesa que se presenta como “la voz de una región que está cambiando”, ha decidido honrar su lema felicitando en hebreo el Año Nuevo a los judíos (“Shaná tová” quiere decir “feliz año”), que hoy entran en el 5782 de su era, y publicando un artículo firmado por un rabino, Elie Abadie, en el que éste, director espiritual de la Asociación de Comunidades Judías del Golfo, llama al diálogo y la cooperación entre judíos y musulmanes. 

El rabino Abadie concluye su texto con estas palabras:

A nosotros corresponde sostener un diálogo abierto y saludar nuestras semejanzas y diferencias con respeto, aceptación, coexistencia y amor mutuo. Se le debemos a nuestras comunidades, a nuestro[s] pueblo[s] y a nuestro padre común, Abraham.

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Israel sigue siendo el 'caballo ganador' http://elmed.io/israel-sigue-siendo-el-caballo-ganador/ http://elmed.io/israel-sigue-siendo-el-caballo-ganador/#comments Mon, 06 Sep 2021 14:32:20 +0000 http://elmed.io/?p=28314 La retirada de EEUU está haciendo de Jerusalén un actor cada vez más decisivo.

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Todo indica que Israel, que ya no está diplomáticamente aislado, va a asumir un rol político y militar más prominente en Oriente Medio. Tras sus generosas ofertas de paz, países árabes como Egipto y Jordania decidieron hace décadas establecer relaciones diplomáticas con el Estado judío. Más recientemente, otros países musulmanes, como Emiratos, Baréin, Marruecos y Sudán, decidieron asimismo normalizar sus tratos con Israel. En el momento presente, esos poderosos lazos parecen estar llevando la cooperación a unos niveles estratégicos inauditos, especialmente en lo relacionado con la desestabilizante amenaza que representa un Irán cada vez más agresivo y hegemónico.

Dejando al margen sus aventuras sudamericanas, desde donde puede amenazar a EEUU con más facilidad, Irán ha conseguido –a veces por medio de peones como los huzis, Hamás o Hezbolá– injerirse exitosamente en el Yemen –en lo que semeja una apuesta por desalojar y suplantar a Arabia Saudí–, Irak, Baréin, Siria, Libia, el Líbano y la Franja de Gaza.

Las cada vez más agresivas políticas iraníes hacia esos actores regionales ha acelerado la cooperación entre los Estados árabes suníes del Golfo e Israel. Por lo visto, la guerra civil teológica entre musulmanes suníes y chiíes sigue alimentando la desestabilización en Oriente Medio, especialmente luego del renovado cortejo de la Administración norteamericana al gran perturbador regional, Irán.

La primera vez, en los años de Obama, quizá podía uno hacerse la ilusión de que el enriquecimiento y empoderamiento de Irán podía llevar a Teherán a renunciar a su largamente ambicionado programa nuclear y a sus actividades expansionistas, incluso a abusar de sus propios ciudadanos. Ahora, en cambio, el mundo ha visto que eso no funciona, y que los ayatolás han estado todo este tiempo engañando a todo el mundo.

¿Qué es pues, lo que espera conseguir EEUU repitiendo esa desastrosa experiencia? Tanto en Israel como en las monarquías árabes del Golfo, el imperio regional chií iraní, con su afán por capitanear el mundo musulmán, es con toda justicia considerado una amenaza existencial.

El creciente protagonismo de Israel como potencia militar de Oriente Medio es claramente un subproducto de la decisión de EEUU de reducir su presencia militar en la región. Presumiblemente, esa decisión se adoptó para hacer frente a otros notables desafíos para la seguridad nacional estadounidense, como la rápida extensión del poderío chino en Asia Pacífico. No obstante, creó un vacío de poder que sólo Israel es capaz de llenar. Sólo Israel parece tener la voluntad y los recursos para hacer frente al doble desafío que, para la civilización occidental, representan el Irán revolucionario y el extremismo islámico.

Los bombardeos de la Fuerza Aérea Israelí contra los cada vez más numerosos activos de Irán en el oeste de Siria, junto a los Altos del Golán, son incesantes. En cuanto a los ataques israelíes contra barcos iraníes en aguas de la región, refuerzan la moral de los Estados del Golfo y dejan claro que la decisión de las monarquías árabes de llegar a un acuerdo con Israel fue correcta. Puede que además Israel esté mandando a la Administración Biden el mensaje de que no se verá constreñido por las sensibilidades norteamericanas si sus intereses de seguridad nacional están en peligro.

El prestigio de Israel entre sus vecinos se ve reforzado por su reputación en los ámbitos científico, tecnológico y médico, así como por su espíritu emprendedor, que también provoca la admiración de los Estados de la región.

Si decide reforzar las defensas aéreas de Arabia Saudí contra ataques misileros o con drones por parte de Irán o de sus aliados huzis, a fin de proteger las instalaciones petrolíferas del reino, Israel podría tener ahí una ocasión para demostrar que sigue siendo el caballo ganador. También podría aprovechar sus sofisticados sistemas de defensa aérea para forjar una alianza defensiva que refuerce al amenazado régimen de Abdalá de Jordania. Por otra parte, puede que Israel tenga más flexibilidad que EEUU en lo relacionado con la mejora de las relaciones diplomáticas con Turquía y con Rusia, de los que cabe presumir no están ansiosos por ver a Siria convertirse en un vasallo eterno de Irán.

Sea como fuere, quizá lo que más ha reforzado la resolución de los Estados vecinos es el prolongado éxito de los servicios de inteligencia israelíes a la hora de recopilar información sobre los programas iraníes de armamento nuclear. Es probable que la defensa –proactiva y multidimensional– que hace Israel de la estabilidad regional acabe provocando que más Estados islámicos de la zona se sumen a los Acuerdos de Abraham.

Quienes dirigen el Departamento de Estado y las agencias de inteligencia de EEUU harían bien en no dudar de la disposición de Israel a actuar unilateralmente en pro de sus intereses –y, curiosamente, de los de EEUU y el resto del Mundo Libre–, aun cuando reciba presiones de su aliado americano, que a veces le ha recomendado sacrificada contención.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

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Al Qaeda jalea la "histórica victoria" de los talibanes en Afganistán http://elmed.io/al-qaeda-jalea-la-historica-victoria-de-los-talibanes-en-afganistan/ http://elmed.io/al-qaeda-jalea-la-historica-victoria-de-los-talibanes-en-afganistan/#comments Thu, 02 Sep 2021 17:29:40 +0000 http://elmed.io/?p=28312 "Damos las gracias a Alá por quebrar el espinazo a América".

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La plana mayor de Al Qaeda (AQ) ha emitido un comunicado de dos páginas en el que felicita a la umma [comunidad] musulmana con ocasión de la victoria del Talibán en Afganistán. El texto fue distribuido online por As Sahab –brazo mediático de la cúpula de la organización– en árabe y en inglés sólo unas horas después de que el último soldado norteamericano abandonara Kabul.

En él, los dirigentes de AQ dan las gracias a Alá por la victoria y dicen que sintieron “alivio” en sus corazones cuando escucharon recitar unos versos coránicos “en el palacio presidencial de Kabul, luego de que quedara limpio de la inmundicia americana”.

“Damos las gracias a Todopoderoso, al Omnipotente, que ha humillado y derrotado a América, cabeza de la incredulidad”, se lee en la declaración. “Le damos las gracias por quebrar el espinazo a América, por destrozar su reputación y expulsarla, desgraciada y humillada, de la tierra islámica de Afganistán”.

En el escrito, los autores se refieren al Talibán como el Emirato Islámico y repiten la descripción de Afganistán como “cementerio de imperios”; dicen que el país asiático es una “fortaleza inexpugnable” y que la umma islámica ha conseguido una “victoria histórica”.

Elogios a la dirigencia talibán

En el comunicado se hace especial referencia a cuatro líderes talibanes: los tres emires que ha tenido la organización desde su fundación y Yalaludín Haqani, uno de los primeros benefactores de Osama ben Laden en Afganistán.

Ben Laden juró lealtad al fundador del Talibán, el mulá Omar, antes de los atentados del 11-S. Tras la muerte de Ben Laden (2011), Aymán al Zawahiri mantuvo el juramento y se comprometió personalmente con los dos yihadistas que sucedieron a Omar como emires del Talibán: el mulá Mansur y al líder actual, Haibatulá Ajundzada

En esta ocasión histórica, queremos brindar nuestra felicitación al liderazgo del Emirato Islámico, en especial a Haibatulá Ajundzada. ¡Que Alá acoja a vuestros mártires, los hombres, mujeres y niños que ofrendan sacrificios en este camino!

Los redactores recuerdan que el mulá Omar desafió a EEUU negándose a dar la espalda a Ben Laden en 2001:

Con firme confianza en la promesa de victoria de Alá, [el mulá Omar] hizo su famosa proclama, cuyo eco puede escucharse hoy, alto y claro, en todo Afganistán, de hecho en todo el mundo islámico. 

La proclama a que se hace referencia es esta, que hizo Omar en 2001:

Alá nos ha prometido la victoria y Bush nos ha prometido la derrota; ¡veremos cuál de las dos promesas se cumple!

Casi veinte años después, el Talibán canta victoria.

La declaración de AQ prosigue así:

¡Alá bendiga el alma del Emir de los Creyetentes, el desafiante, inflexible mulá Ajtar Mansur! 

Mansur fue nombrado emir del Talibán a mediados de 2015, luego de que la organización se viera forzada a admitir que el mulá Omar había muerto dos años antes. Mansur ensalzó públicamente a Ben Laden y a Zawahiri antes de fallecer en 2016.

Además, en el texto difundido por As Sahab se pide a Alá que tenga “misericordia del mentor de los muyahidines, el padre de los mártires, el jeque Yalaludín Haqani”.

AQ fue incubada en los años 80 en los campamentos Haqani del Oriente afgano. A día de hoy, los Haqani y Al Qaeda siguen relacionados. El hijo de Yalaludín, Sirayudín, es el vice-emir del Emirato Islámico talibán. En 2018, en su elogio de Yalaludín, AQ se refirió a Sirayudín y a Haibatulá como “nuestros emires del Emirato Islámico”.

En el referido comunicado, AQ llama a la nación afgana a 

unirse en torno al bendito liderazgo del Emirato Islámico, un liderazgo que a lo largo de los años ha demostrado su sincera disposición a salvaguardar el interés de las masas y proteger su fe, sus vidas y haciendas.

“Llamamos a la nación afgana a someterse a las decisiones y políticas –basadas en la sharía– del bendito Emirato Islámico”, dice el texto, en el que la plana mayor de AQ afirma que la umma islámica debería

brindar un apoyo total al Emirato Islámico en todos los ámbitos, especialmente en esta tesitura crítica, en que todas las fuerzas de la incredulidad han puesto los ojos en esta nación islámica. 

Un modelo para los yihadistas

Los autores del documento afirman que el triunfo talibán demuestra “de lo que es capaz la nación islámica cuando se une, toma las armas y combate como indica Alá para defender su religión, su santidad, sus tierras y sus riquezas”. En otras palabras: Al Qaeda defiende que sólo la yihad armada puede conducir a la victoria.

¡Querida Umma! Ha llegado la hora de que os preparéis para la próxima fase de la lucha, en la senda que ha abierto la victoria de la rebelde nación afgana. Con la ayuda de Alá, este triunfo histórico despejará el camino para que las masas musulmanas se liberen del despótico yugo de los tiranos que ha impuesto Occidente al mundo islámico.

Los dirigentes de AQ ruegan a Alá que, así como ha “liberado” Afganistan, libere Palestina de la “ocupación sionista” y el “Magreb islámico” de la francesa, así como “el Levante, Somalia, el Yemen, Cachemira y el resto de las tierras islámicas de las garras de los enemigos del Islam”. Al Qaeda confía en que la victoria talibán lleve a más triunfos de los “oprimidos” del mundo.

Esta nueva declaración de Al Qaeda no representa una sorpresa. La organización fundada por Ben Laden ya proclamó la “victoria” del Talibán en marzo del año pasado, sólo unas semanas después de que la Administración Trump llegara a un acuerdo para la retirada [de Afganistán de las tropas norteamericanas] en Doha. Los yihadistas saben que ese acuerdo despejó el camino para la reinstauración del Emirato Islámico de Afganistán.

© Versión original (en inglés): FDD
© Versión en español: Revista El Medio

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Biden o el deshonor: ni olvido ni perdón http://elmed.io/biden-o-el-deshonor-ni-olvido-ni-perdon/ http://elmed.io/biden-o-el-deshonor-ni-olvido-ni-perdon/#comments Wed, 01 Sep 2021 12:03:43 +0000 http://elmed.io/?p=28309 "No sólo nos ha hecho menos seguros sino que nos ha deshonrado, y esto no se puede olvidar ni perdonar", claman en la 'National Review'.

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“No, Trump no forzó la retirada de Biden”, se titula el artículo que le ha publicado el Wall Street Journal a S. Paul Kapur, miembro del equipo de Planificación Política del Departamento de Estado norteamericano en las postrimerías de la Administración Trump. A juicio de Kapur, el problema no era (tanto) el controvertido acuerdo de Doha, negociado por Washington con el Talibán a principios de 2000, como en la incapacidad o negativa del presidente Biden a forzar a los barbudos a cumplir lo acordado.

“Estados Unidos se comprometió a retirarse de Afganistán (…), pero sólo si el Talibán cumplía sus compromisos. Uno de ellos era participar en un ‘diálogo intra-afgano’ para la consecución de un ‘alto el fuego integral y permanente’ y acordar una ‘hoja de ruta política’ sobre el futuro de Afganistán”, enumera Kapur. “Si el Talibán no honró sus compromisos, EEUU no tenía obligación de retirarse”

En su pieza, el exfuncionario trae a colación unas declaraciones del entonces secretario de Defensa norteamericano, Mark Esper, que en mayo de 2020 afirmó que el de Doha era un “acuerdo basado en una serie de condiciones” y advirtió: 

Si los avances [en las negociaciones entre Kabul y el Talibán] se interrumpen, probablemente nuestro repliegue se interrumpa también.

“Dada la conducta del Talibán, EEUU no estaba obligado a retirarse el 1 de mayo [plazo acordado en Doha], el 31 de agosto [plazo fijado por Biden] ni en ninguna otra fecha”, sostiene Kapur. “La retirada fue una elección. Y el anuncio de la Administración Biden de dicha elección en abril desencadenó la ofensiva talibán para reconquistar Afganistán que produjo la desastrosa retirada estadounidense”.

Para Kapur, el afán de Biden por “triunfar donde otros fracasaron” le llevó a adoptar esa decisión sin encomendarse a Dios, al diablo… o a los propios militares norteamericanos. “Los posteriores intentos de la Administración [Biden] de transferir la culpa a la Administración Trump la llevaron a tergiversar el acuerdo de Doha y a calificar falazmente de inevitable un desastre que no lo era. Esa falsedad exacerbó la crisis”, concluye Kapur.

En parecidos términos exculpatorios se había manifestado antes en las mismas páginas el vicepresidente de Donald Trump, Mike Pence. Con un artículo igualmente contundente desde el mero título, “Biden rompió nuestro acuerdo con el Talibán”, pero mucho más duro:

La desastrosa retirada de Afganistán por parte de la Administración Biden es una humillación en materia de política exterior como no ha soportado nuestro país desde la crisis de los rehenes iraní.

Ha cubierto de oprobio a América en la escena internacional, provocado que los aliados duden de nuestra fiabilidad e incitado a que los enemigos nos pongan a prueba. Peor aún: ha deshonrado la memoria de los heroicos americanos que contribuyeron a llevar ante la Justicia a los terroristas tras el 11-S, así como a todos los que sirvieron en Afganistán en los últimos 20 años.

[…]

Para cuando abandonamos el poder, el Gobierno afgano y el Talibán controlaban sus respectivos territorios, ninguno de los dos estaba llevando a cabo ofensivas a gran escala y EEUU sólo tenía 2.500 soldados en el país –la menor presencia militar desde que empezó la guerra, en 2001.

[…]

Los avances que nuestra Administración hizo hacia la terminación de la guerra fueron posibles porque los líderes del Talibán comprendieron que las consecuencias de la violación del acuerdo serían inmediatas y severas. Luego de que nuestro Ejército eliminara al terrorista iraní Qasem Soleimani [jefe de la Guardia Revolucionaria] y nuestras fuerzas especiales mataran al líder del ISIS, el Talibán no dudaba de que cumpliríamos nuestra promesa.

[…]

Cuando Mr. Biden rompió el acuerdo, los talibanes lanzaron una vasta ofensiva contra el Gobierno afgano y tomaron Kabul. Sabían que con este presidente no había una amenaza creíble de uso de la fuerza [por parte de EEUU]. Le habían visto plegarse ante grupos antisemitas como Hamás, reinstaurar las ayudas millonarias a la Autoridad Palestina y permanecer sentado (…) mientras llovían miles de cohetes sobre la ciudadanía israelí.

La debilidad llama al mal, y la magnitud del mal que se cierne sobre Afganistán lo dice todo sobre la debilidad de Mr. Biden. (…)

[…]

(…) la forma en que Mr. Biden ha ejecutado esta retirada es una desgracia que no se merecen los valerosos hombres y mujeres del Ejército norteamericano cuya sangre aún impregna la tierra afgana.

De “desgracia” hablan también los editores de la National Review en un editorial donde se fustiga a Biden y su equipo por incumplir por enésima vez una promesa y dejar a merced del Talibán a –al menos 200– ciudadanos estadounidenses (“abandonar a norteamericanos marca un nadir en la historia diplomática y militar de la nación”), así como a decenas de miles de colaboradores, y por pergeñar un relato grotesco de la situación: 

Hablan de nuestra influencia sobre los talibanes como si no acabaran de ganar la guerra y de forzarnos a una retirada fulminante e ignominiosa. [El secretario de Estado, Antony] Blinken incide en que los talibanes se han comprometido a impedir que grupos terroristas utilicen Afganistán como base, aun cuando han violado su compromiso de desligarse de Al Qaeda (…) El enviado especial Zalmay Jalilzad tuiteó que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” y que “el futuro de su país está en sus manos”, perversa manera de describir a un pueblo que acaba de quedar bajo la férula de unos despiadados asesinos totalitarios.

“Las cosas no tendrían que haber salido así”, se lamentan en la NR. “Biden podría haber mantenido una presencia de tropas (…) que impidiera al Talibán hacerse con el país (…) o le permitiera una retirada mínimamente competente”. Pero no, ahora ya se indignan, “ha hecho de nuestra salida una calamidad, dañado materialmente nuestra seguridad nacional, precipitado una catástrofe humanitaria y traicionado a nuestros soldados y aliados”. 

Finalmente, la indignación deja paso a la implacable condena: Mr. Dishonor

no sólo nos ha hecho menos seguros sino que nos ha deshonrado, y esto no se puede olvidar ni perdonar.

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