Revista El Medio http://elmed.io Noticias de Medio Oriente en español Thu, 14 Nov 2019 16:38:46 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.2.25 ¿Está de vuelta la Primavera Árabe? http://elmed.io/esta-de-vuelta-la-primavera-arabe/ http://elmed.io/esta-de-vuelta-la-primavera-arabe/#comments Thu, 14 Nov 2019 16:38:46 +0000 http://elmed.io/?p=27059 Los manifestantes ya no se contentan con desplazar a autócratas decrépitos, sino que han puesto en la mira al 'Estado profundo'.

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“Definitivamente, sí”, sostiene Ishac Diwán, de la Escuela Normal Superior de París. “A medida que nos adentremos en el invierno de 2020, es muy probable que esta oleada de descontento alcance a otros países. La principal diferencia con respecto a la primera oleada, la de 2011, radica en las condiciones económicas subyacentes. (…) Con el colapso de los precios del petróleo a partir de 2014, la situación económica es ahora mucho más difícil. (…) Los regímenes existentes tienen ahora menos recursos para financiar su clientelismo. Así que, mientras que lo que excitó los primeros levantamientos fue una lucha por la dignidad, las protestas actuales están mucho más motivadas por el hambre”. 

Dice más Diwán:

La segunda oleada ha aprendido una lección de la primera: los manifestantes ya no se contentan con desplazar a autócratas decrépitos, sino que han puesto en la mira al ‘Estado profundo’.

Mona Yacubian (Instituto Norteamericano de la Paz), otro de los expertos consultados por Michael Young, de Diwán (Centro Carnegie para Oriente Medio), afirma que “la Primavera Árabe no murió”, sino que “simplemente entró en estado de latencia, sobrepasada por la brutalidad de los acontecimientos en Siria, Libia, el Yemen y Egipto”.

Por su parte, Dalia Ghanem, del propio Centro Carnegie, apunta:

Los cuatro países que están registrando oleadas de protestas en 2019 son Argelia, Sudán, Irak y el Líbano; países que se mantuvieron al margen de la Primavera Árabe de 2011.

(…)

Esta nueva oleada de protestas se está produciendo luego de años de acumulación de descontento social, y las mismas razones que llevaron a los levantamientos de 2011 siguen presentes en la región.

(…) las reformas superficiales no afrontaron debidamente asuntos cruciales como el desempleo, la exclusión y la corrupción generalizada. Hoy, los manifestantes quieren un cambio auténtico, genuino, y no confían en que vayan a acometerlo los partidos gobernantes, la oposición o la vieja guardia. 

***

Irak es, en efecto, uno de los países que más agitación social está experimentando en los últimos tiempos. Rasha al Aquidi, del diario Irfá Sawtak, comenta al respecto –también en Diwan–:

Familiarizados con la libertad de expresión y las protestas de que disfrutan, paradójicamente, gracias en gran medida a la democracia, los ‘millennials’ y los miembros de la Generación Z han salido a la calle a pedir algo más que una vida mejor. El orden que siguió al derrocamiento de la brutal dictadura de Sadam Husein (2003) (…) no ha conseguido generar un Irak estable, seguro y próspero, pese a los notables ingresos petroleros.

Los jóvenes iraquíes están rechazando todo un sistema político que consideran irredimible. Las protestas no son una ‘primavera árabe’ ni forman parte de una oleada regional, sino que son reflejo de un contexto específico de Irak que no se da en Túnez, Argelia o Egipto.

***

También las calles libanesas están al rojo. “Desde el pasado 17 de octubre”, informa Hanín Ghadar, del Washington Institute, “el pueblo libanés está saliendo a la calle para protestar contra la corrupción, el sectarismo y las milicias no estatales”. “El movimiento es extraordinario porque se están sumando a las protestas ciudadanos de todas las confesiones y de todas las zonas del país”, añade. “El establishment político, especialmente Hezbolá, ve con preocupación los acontecimientos, que pueden provocar cambios profundos en el sistema”.

Para Makram Rabah, de la Universidad Americana de Beirut, “la asunción de que no habrá recuperación económica bajo el sistema actual es lo que ha conducido a esta situación, así como la percepción de que los Estados del Golfo han abandonado la economía libanesa”. “La gente está además cuestionando el papel de Hezbolá en estos fracasos”.

En este punto, Rabah agrega:

Hezbolá y otras elites gobernantes están arremetiendo contra los manifestantes, al tiempo que en el exterior agitan el miedo advirtiendo de que [el colapso del Líbano] podría crear una crisis de refugiados en otros países. (…)

Por lo que hace a EEUU, el enfoque de máxima presión [sobre Irán] ha tenido el efecto deseado de debilitar a Hezbolá. Pero las sanciones han de extenderse para que afecten también a los aliados maronitas [de Hezbolá], que son igual de culpables de la rampante corrupción que asuela el país.

El profesor Rabah no se muestra demasiado optimista sobre el desarrollo de los acontecimientos, por cómo los están encarando las elites del País del Cedro.

En lugar de atraerse a figuras de la sociedad civil que podrían satisfacer las demandas ciudadanas de una nueva forma de gobernar, las élites están negociando un nuevo Gobierno a puerta cerrada, sin ninguna voz del movimiento protestatario. Así las cosas, es improbable que las exigencias de una nueva ley electoral vayan a cosechar los frutos deseados.

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Así legitimó la ONU a la OLP http://elmed.io/asi-legitimo-la-onu-a-la-olp/ http://elmed.io/asi-legitimo-la-onu-a-la-olp/#comments Thu, 14 Nov 2019 10:03:29 +0000 http://elmed.io/?p=27057 Naciones Unidas se volcó en blanquear a una organización terrorista.

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Sin la ayuda indispensable de las Naciones Unidas desde fines de la década de 1960, es poco probable que la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) hubiera logrado dejar de ser vista por la opinión pública mundial como algo más que una banda de extremistas para transformarse en la “legítima representante del pueblo palestino” –y sus militantes, en “luchadores por la libertad”–. La Asamblea General (AG) le procuró respeto y reconocimiento internacionales a través de resoluciones clave que le confirieron el estatus de observador permanente ante la organización multinacional, endosaron su plataforma política, invitaron a su líder a disertar ante la propia AG y, en general, favorecieron la creación de una atmósfera propicia para la aceptación y consecuente legitimación de un movimiento que clamaba por la destrucción de un Estado miembro de la propia ONU y practicaba el terrorismo indiscriminado a lo largo y ancho del planeta.

Al presentarse como un grupo esencialmente anticolonialista, antirracista y antiimperialista, la OLP se ganó el favor y las simpatías de todas las excolonias que identificaron la causa palestina con su propia lucha independentista, de los países africanos que sufrieron el flagelo del racismo y de los Estados de Europa y Latinoamérica sacudidos por el fervor antiimperialista. Estos países, agrupados en torno a entes como el Movimiento de los No Alineados y la Organización para la Unidad Africana, eran mayoría en la ONU, y aprobaron resoluciones en la AG que gradualmente legitimaron a una OLP a la que se incluía en la familia de los movimientos de liberación nacional.

El 10 de diciembre de 1969, la AG adoptó la resolución 2535 B (XXIV), que por primera vez incorporó la palabra palestinos a una resolución de la ONU (hasta entonces eran definidos como “refugiados árabes”). Ahí se hablaba de los “derechos inalienables de los palestinos”, entre los que se contaba el de “autodeterminación”. Cuatro días más tarde, la AG adoptó la resolución 1514 (XV), sobre el otorgamiento de la independencia a países colonizados: en ella se afirmaba que “todos los pueblos tienen el derecho a la autodeterminación” y se proclamaba “la necesidad de finalizar rápida e incondicionalmente el colonialismo en todas sus formas y manifestaciones”. 

El 4 de noviembre de 1970, la AG adoptó la resolución 2628 (XXV), que declaró la necesidad de respetar los derechos del pueblo palestino mediante el establecimiento de una paz justa y duradera en el Medio Oriente. Así como “lucha armada” era un eufemismo empleado por la OLP para referirse a los actos de terror contra Israel, “paz justa y duradera” se convirtió desde entonces en un eufemismo para la destrucción de Israel en las Naciones Unidas. Semanas más tarde, el 30 de noviembre, la AG extendió la aplicación de la Declaración de Descolonización al problema palestino al reconocer el derecho palestino a la autodeterminación en la resolución 2649 (XXV). El 8 de diciembre de 1970, la AG expandió los “derechos inalienables” del pueblo palestino, que incluían el derecho a la autodeterminación, en la resolución 2672 (XXV). 

La conexión entre la lucha anticolonialista y la causa palestina fue reforzada el 14 de diciembre de 1970 con la resolución 2708 (XX), que reafirmó el “reconocimiento de la legitimidad de la lucha de los pueblos coloniales y de los pueblos bajo dominación foránea para ejercitar su derecho a la autodeterminación”. Lo de “dominación foránea” fue interpretado como una inclusión de la causa palestina. La 2708 (XX) se ha considerado creadora de una nueva categoría de uso legítimo de la fuerza… contra Estados miembro. 

En 1970 la AG adoptó la Declaración de Principios de la Legalidad Internacional respecto a Naciones Amigables, que amplió los derechos de los pueblos y restringió los de los Estados al afirmar: “Todo Estado tiene la obligación de abstenerse de cualquier acción forzosa que prive a los pueblos (…) de su derecho a la autodeterminación, la libertad y la independencia. En sus acciones de resistencia contra tal acción forzosa en pos del ejercicio de la autodeterminación, tales pueblos tienen el derecho a solicitar y recibir apoyo, de acuerdo con los propósitos y principios de la Carta”. 

Jeane Kirkpatrick, exembajadora norteamericana ante la ONU, opinó oportunamente que con esta declaración la AG sentenció no sólo que los pueblos tienen derechos superiores a los de los Estados, sino que los Estados que resistan a esos pueblos se convertirán en agresores: 

De esta manera, la Asamblea General subordinó el principio de la ‘inviolabilidad soberana’ de los Estados a la lucha de los ‘pueblos’ contra el ‘colonialismo’ y puso importantes restricciones al derecho de los Estados a la autodefensa.

Al año siguiente, el 6 de diciembre de 1971, la AG respaldó “la legalidad y legitimidad de la lucha del pueblo palestino por la autodeterminación” al adoptar la resolución 2787 (XXVI). En 1973, la AG adoptó la resolución 3070, que contiene una retórica que parece tomada directamente de la Carta Nacional Palestina. Los palestinos, afirma, tienen derecho a “liberarse de la dominación extranjera y del sometimiento foráneo por todos los medios disponibles, incluso la lucha armada”. Toda esta codificación legal de una teoría tercermundista de la “lucha contra el colonialismo”, que presenta a los palestinos como un pueblo oprimido en busca de la “autodeterminación nacional” y a Israel como el Estado “imperialista” y “opresor”, sirvió para ubicar a la OLP en el lugar de la víctima y a Israel en el del victimario.

El 14 de octubre de 1974, la AG adoptó la resolución 3210 (XXIX), por la cual invitaba a la OLP a participar de la discusión sobre la Cuestión de Palestina que tendría lugar el 4 de noviembre del mismo año. El texto fue aprobado con 105 votos a favor, cuatro en contra y veinte abstenciones. La 3210 (XXIX) tiene una extensión de apenas tres líneas, pero su impacto fue enorme. Y es que con ella la AG, que hasta entonces había avalado los méritos de la causa palestina e implícitamente reconocido a la OLP como el vocero de la misma, legitimó explícitamente a la organización de Yaser Arafat como la “representante del pueblo palestino”. Al hacerlo, y al invitar a Arafat a disertar ante sus miembros, la AG apoyó la causa de una organización terrorista dedicada a la aniquilación de un Estado miembro de la ONU, lo cual constituyó una violación de la Carta de las Naciones Unidas, cuyos artículos 1, 22 y 33 demandan la resolución de las disputas internacionales de manera pacífica (por no mencionar que la OLP ni siquiera era un Estado).

La visita de Arafat demandó un despliegue de seguridad de cientos de miles de dólares y generó una gran polémica por la naturaleza misma de la invitación al entonces terrorista más famoso del mundo para que disertara ante una prestigiosa organización dedicada a la promoción de la paz, por no hablar del escándalo que supuso que se dejara al líder palestino llevar armas en la mera sede de la ONU.

Arafat fue recibido con honores: por orden del presidente de la Asamblea, fue escoltado hasta la tribuna de oradores por el jefe de protocolo, honor generalmente reservado para jefes de Estado. Vestido con su clásico uniforme militar y la kefia, Arafat pronunció un discurso de casi dos horas en árabe, en el que comparó al sionismo con el colonialismo, presentó a Israel como enemigo del Tercer Mundo, se anunció como defensor del monoteísmo, describió a la OLP como una organización de caridad, instó a la comunidad internacional a restringir la inmigración judía a Israel, reescribió la historia del conflicto árabe-israelí y se proclamó pacifista: 

Hoy he venido con una rama de olivo y una pistola de luchador por la libertad. No dejen que la rama de olivo caiga de mi mano.

Arafat fue masivamente ovacionado. Esa misma tarde –y durante los siguientes nueve días–, la Asamblea debatió sobre su discurso. De los 81 países que tomaron la palabra, 61 se pronunciaron a su favor. Las naciones aliadas se deshicieron en elogios. Bangladesh dijo que la alocución de Arafat había sido “inspiradora”; Somalia la encontró “movilizadora” Madagascar, “moderada y conciliadora”. Nigeria opinó que fue “conmovedora” y Mauritania, “brillante y extremadamente moderada”. Túnez dijo: “La apertura mental, nobleza y tolerancia del discurso del Sr. Arafat (…) son prueba tangible de la madurez política y el sentido de responsabilidad del gran pueblo palestino”. Antes de que su embajador pudiera responder, la Asamblea votó limitar el uso de la palabra de Israel a un breve derecho a réplica al final del día. Sin embargo, la voz del diplomático resonó con claridad cuando afirmó: “El 14 de octubre la ONU colgó un cartel que dice: ‘Los asesinos de niños son bienvenidos’”. La prensa internacional expresó su desaprobación mediante sentidos editoriales, y se celebraron manifestaciones aquí y allá contra el trato brindado a la OLP. Después de todo, la imagen de un terrorista en uniforme dando lecciones al mundo entero con el aval de la ONU no era un espectáculo al que Occidente estuviera muy acostumbrado.

Al margen de dichas protestas, el prestigio concedido a la OLP fue irreversible; si acaso, se aceleró su proceso de aceptación y legitimación internacional, que no haría sino afianzarse con varias resoluciones más.

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Irán prohíbe los libros de Yuval Harari http://elmed.io/iran-prohibe-los-libros-de-yuval-harari/ http://elmed.io/iran-prohibe-los-libros-de-yuval-harari/#comments Wed, 13 Nov 2019 08:49:32 +0000 http://elmed.io/?p=27053 Los ayatolás le acusan de promover la teoría de la evolución y distorsionar la Historia.

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La República Islámica ha proscrito los libros del conocido autor israelí –al que acusa de distorsionar la Historia– por promover la teoría de la evolución

Así las cosas, las autoridades del régimen teocrático islamista han advertido de que está prohibida tanto la compra como la venta de las obras de Harari, entras las que se cuenta el bestseller mundial Sapiens, que en un principio se editó en hebreo como libro de texto para los alumnos del propio Harari en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

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El mito de la Palestina progresista http://elmed.io/el-mito-de-la-palestina-progresista/ http://elmed.io/el-mito-de-la-palestina-progresista/#comments Wed, 13 Nov 2019 08:21:10 +0000 http://elmed.io/?p=27051 Siempre ha sido muy fácil vender mentiras a los activistas antiisraelíes.

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Privar al mundo de su único Estado judío para crear un Estado de Palestina “desde el río [Jordán] hasta el mar [Mediterráneo]” es una ambición supuestamente “progresista” para la grey antiisraelí. Pero la idea de que los palestinos estén de algún modo interesados en establecer un paraíso progresista es francamente absurda, pues una miríada de encuestas de opinión documentan que los puntos de vista extremistas y fundamentalistas son mayoritarios en la sociedad palestina.

Es de esperar que webs radicales como Electronic Intifada o Mondoweiss oculten esta evidencia a los activistas antiisraelíes a los que pastorean. Pero, por desgracia, Foreign Affairs también anda promoviendo el mito de la solución del Estado único como modelo de convivencia pacífica e igualdad de derechos para todos. Al dar una tribuna a Yusef Munayer, director ejecutivo de la US Campaign for Palestinian Rights, la prestigiosa revista publicó a un propagandista profesional que se dedica a demonizar a Israel mientras comercializa la idea de que los derechos palestinos incluyen la eliminación del Estado judío.

Los promotores del Estado único tipo Munayer no pueden en realidad permitirse ser sinceros sobre la clase de Estado que quieren los palestinos de la Margen Occidental y Gaza, so pena de poner en peligro la generalizada fantasía de que la causa palestina merece el apoyo acrítico de los progresistas.

Como documentó una encuesta del Centro Pew en 2013, en la que participaron casi 40.000 musulmanes de 39 países, los palestinos de la Margen Occidental y Gaza se encuentran entre las poblaciones musulmanas con unos puntos de vista más extremistas sobre el rol del islam en la sociedad: el 89% de los palestinos dijo que quería la instauración de la sharia, el 66% estaba a favor de la pena de muerte para los musulmanes que se convirtieran a otra religión, el 76% apoyaba la mutilación de los ladrones y un impresionante 84% abogaba por muerte por lapidación para los adúlteros.

Cuando se les preguntó sobre el grado de influencia política que debían tener los líderes religiosos, el 29% de los palestinos dijo que debían tener bastante, y otro 43% que tuvieran al menos alguna. Estos puntos de vista están reflejados en el borrador de la Constitución palestina, que estipula que “los principios de la sharia son una fuente primordial de legislación”.

Lo que la influencia política de los líderes religiosos significa para la convivencia pacífica promocionada por Munayer se puede vislumbrar reparando en las palabras del gran muftí de Jerusalén, el máximo líder religioso de la Autoridad Palestina, que parece considerar la incitación incesante una parte fundamental de su trabajo. Dice el muftí:

Palestina en su totalidad es una revolución, desde que vino [el califa] Omar [a conquistar Jerusalén, 637 e.c.] (…) y hasta el fin de los tiempos. El fiable hadiz [tradición atribuida a Mahoma] (…) dice: “La hora [de la resurrección] no llegará hasta que combatáis a los judíos. Los judíos se esconderán detrás de las piedras o los árboles. Entonces, las piedras o los árboles dirán: “Oh, musulmán, siervo de Alá, aquí hay un judío, detrás de mí, ven y mátalo”.

Por lo tanto, no es de extrañar que, de entre los musulmanes encuestados por el Pew, los palestinos fueran también los más firmes partidarios de los atentados suicidas contra civiles “con el fin de defender el islam de sus enemigos”. El nivel más alto de apoyo se registró en 2007, cuando el 70% de los palestinos expresó la opinión de que los atentados suicidas contra civiles en defensa del islam podían estar justificados.

A raíz de los atentados del 11-S, el Pew sondeó a la opinión pública sobre Al Qaeda y su líder, Osama ben Laden, durante varios años, y los resultados documentan que los palestinos estaban entre los más fervientes admiradores del saudí; de hecho, a Ben Laden le habría ido bastante en unas elecciones palestinas. A los participantes en las encuestas del Pew se les preguntó si tenían “confianza” en que Ben Laden “hiciera lo correcto en los asuntos internacionales”, y en 2003 un estupefaciente 72% de los palestinos respondió de forma positiva. En 2011, cuando las fuerzas especiales estadounidenses mataron a Ben Laden, el 34% de los palestinos seguía expresando “confianza” en él; la organización terrorista islamista Hamás condenó a EEUU por asesinar a “un guerrero santo árabe”.

Además de ignorar meticulosamente el fanatismo bien documentado de los palestinos en la Margen Occidental y Gaza, los activistas antiisraelíes como Munayer generan la falsa impresión de que hablan en nombre de los ciudadanos árabes de Israel. Pero, una vez más, las encuestas muestran una imagen muy distinta a la presentada por los partidarios del Estado único que quieren que desaparezca Israel.

Según un sondeo publicado este año, una mayoría de árabes de Israel se identifica como árabe-israelí (46%) o como palestino-israelí (19%), mientras que una minoría prefiere identificarse sólo como árabe (22%) o palestino (14%). Aún peor para Munayer y los de su clase: otra encuesta reciente muestra que “el 65% de los árabes israelíes están orgullosos de ser israelíes”.

Como acertadamente ha recalcado el académico israelí Alexander Yakobson, encuestas similares han demostrado durante años que los ciudadanos árabes de Israel han desarrollado una perceptible identidad israelí; esos mismos sondeos dan cuenta “no sólo de un aprecio de las ventajas de Israel”, también el “temor a las desventajas de un régimen palestino”. Según Yakobson, está claro que “una inmensa mayoría de árabes israelíes no sólo no quiere vivir en la pequeña Palestina”, es decir, en un Estado palestino en la Margen Occidental y Gaza, “tampoco quiere hacerlo en la gran Palestina desde el mar Mediterráneo hasta el río Jordán. Quieren vivir en Israel”.

Eso no significa que los ciudadanos árabes de Israel no tengan multitud de críticas que hacer al Gobierno israelí, pero, al contrario de lo que algunos sedicentes “progresistas” quisieran hacernos creer, no tienen ningún interés en la llamada “solución de un solo Estado”, que reemplazaría Israel con otro Estado de mayoría árabe-musulmana. Ahora bien, entre los árabes israelíes existe un abrumador apoyo a un Estado palestino en la Margen Occidental y Gaza. Una encuesta realizada hace un año muestra que el 82% está a favor de una solución de dos Estados, y los encuestadores señalaron que este resultado era “típico del alto nivel de apoyo de los árabes israelíes en encuestas anteriores”.

Puesto que seguramente Munayer esté familiarizado con los resultados de estas encuestas, miente a conciencia cuando pretende hablar en nombre de los árabes israelíes.

Siempre ha sido muy fácil vender mentiras a los activistas antiisraelíes. Mientras Israel es constantemente demonizado como un mal monstruoso, el apoyo al terrorismo y las opiniones extremistas de los palestinos son amablemente ignoradas para poder comercializar su causa como digna de la atención del activismo progresista.

© Versión original (en inglés): The Algemeiner
© Versión en español: Revista El Medio

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Oriente Medio: muchas malas noticias... y una buena http://elmed.io/oriente-medio-muchas-malas-noticias-y-una-buena/ http://elmed.io/oriente-medio-muchas-malas-noticias-y-una-buena/#comments Tue, 12 Nov 2019 13:10:57 +0000 http://elmed.io/?p=27047 Como siempre, la región está en ebullición. Y, como es frecuente, la mayoría de los desarrollos son negativos.

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Como siempre, Oriente Medio está en ebullición. Y, como es frecuente, la mayoría de los desarrollos son negativos. Veamos algunos de ellos:

– El agua sustituye al petróleo como líquido clave. El petróleo y el gas aún procuran cerca del 60% de la energía mundial, pero esa cifra está cayendo e incluso los productores de petróleo más acaudalados se están resintiendo (“Los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo idean nuevos impuestos, mientras el ingreso petrolero se mantiene débil”). Por otro lado, el agua se está convirtiendo en una fuente internacional de tensiones de primer orden (Turquía vs. Siria, Etiopía vs. Egipto) y en un vector fundamental de cambios internos (la revuelta siria de 2011). Es asimismo una causa potencial de migración masiva: un exministro iraní de Agricultura ha predicho que la escasez de agua forzará a emigrar al 70% de la población de su país, es decir, a 57 millones de personas.

– La anarquía reemplaza a la tiranía. Por supuesto, hay tiranías que siguen ahí, piénsese sobre todo en Turquía e Irán, pero la anarquía se ha convertido en el gran flagelo de la región y ya ha hecho presa en países enteros (Libia, el Yemen, Siria), así como en vastas extensiones de otros (el Sinaí). Aunque generalmente es menos amenazante para el mundo exterior, para el individuo la anarquía es una experiencia aún más miserable que la tiranía, por la ausencia de marcos de actuación. Como advirtió un erudito coránico del s. XIII, “un año de tiranía del sultán es menos dañino que un instante de anarquía popular”.

– El fracaso de los esfuerzos de la juventud árabe por lograr mejoras. En torno a 1970, numerosos países arabófonos iniciaron una era de caudillajes corruptos. Los esfuerzos por acabar con el viejo orden comenzaron en Túnez en diciembre de 2010 y han tenido pocas consecuencias benéficas. En algunos casos (Libia, el Yemen, Siria) han conducido a la guerra civil; en otros (Egipto), han producido un caudillo más joven. Ahora hay protestas en Argelia, Sudán, Irak y el Líbano, pero es posible que también terminen mal.

– El declive del islamismo. Tras alcanzar su ápice en torno a 2012, los intentos radicales de imponer la ley islámica con severidad han perdido terreno en Oriente Medio. Por varias razones: el miedo a fanáticos desquiciados como los de Boko Haram, Al Shabaab, el ISIS y el Talibán; la penosa experiencia de las sociedades musulmanas que han vivido bajo la férula islamista (por ejemplo, la egipcia en 2012-13) y la división del propio islamismo en facciones hostiles entre sí (v. Siria). No se sabe qué puede venir después del islamismo, pero, tras un siglo de experimentos fallidos con esa y otras ideología extremistas (incluidos el fascismo y el comunismo), puede que se abra paso una etapa antiideológica.

– El país de la discordia es Irán, no Israel. Durante decenios, la cuestión del Estado judío guió y dividió la política mesoriental; ahora, ese rol lo cumple Irán. La República Islámica controla cuatro capitales árabes (Bagdad, Damasco, Beirut y Saná), agrede por doquier y difunde su versión radical del islam. Los regímenes que antaño trataron a Israel como el archienemigo, especialmente el saudí, trabajan ahora con él de múltiples maneras, cubiertas y encubiertas. Por cierto, la izquierda global ha heredado el tóxico antisionismo de los Estados árabes e Israel tiene hoy mejores relaciones con Arabia Saudí que con España o Suecia.

– Irán y Turquía se han adueñado del antisionismo de los Estados árabes. La era de la guerra de los Estados árabes contra Israel duró sólo 25 años, desde 1948 hasta 1973; y terminó hace 46 años porque los políticos [árabes] lo consideraron un conflicto demasiado caro y riesgoso. Ávidos de tomar ese testigo, el Irán de Jomeini y la Turquía de Erdogan hicieron de la oposición a Israel uno de sus mensajes primordiales. Y si bien han venido limitando su agresión principalmente a las palabras, esto podría cambiar dramáticamente.

– América reacciona a la hiperimplicación. George W. Bush inició guerras prácticamente simultáneas en Irak y Afganistán, guerras que numerosos americanos encontraron excesivamente costosas y aventureras, lo que generó un rechazo duradero. Barack Obama y Donald Trump respondieron de maneras muy propias (el primero, criticando a EEUU; el segundo, desde un nacionalismo orgulloso) pero ambos reduciendo los compromisos militares estadounidenses en la región. Sirvan como ejemplo sus respectivas retiradas de Siria (2012 y 2019).

– Rusia hace ruido, pero es China la que se pone manos a la obra. Pareciera que Vladímir Putin está en todas partes (firmando acuerdos comerciales, vendiendo armas, mandando tropas, celebrando conferencias), pero se trata de fuegos artificiales de una potencia en decadencia. Mientras, la China de Xi Jinping levanta calladamente su infraestructura económica, teje una red de alianzas políticas y despliega su poderío militar en la región, para cuando decida ejecutar su voluntad. La gran amenaza es Pekín, no Moscú.

Sólo una noticia indiscutiblemente buena (el declive islamista) entre tantos y tan complejos problemas…

© Versión original (en inglés): danielpipes.org
© Versión en español: Revista El Medio

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¿Sabía Turquía dónde se escondía Bagdadi? – Revuelta chií contra Irán – La quimérica solución del Estado único http://elmed.io/sabia-turquia-donde-se-escondia-bagdadi-revuelta-chii-contra-iran-la-quimerica-solucion-del-estado-unico/ http://elmed.io/sabia-turquia-donde-se-escondia-bagdadi-revuelta-chii-contra-iran-la-quimerica-solucion-del-estado-unico/#comments Wed, 06 Nov 2019 13:32:52 +0000 http://elmed.io/?p=27045 Erdogan está convirtiendo su país en un nuevo Pakistán – Los chiíes de Oriente Medio, hartos de la República Islámica – Las democracias multiétnicas son un peligro formidable en la región.

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  • ¿Sabía Turquía dónde se escondía Bagdadi?
  • En Bloomberg, el analista norteamericano Eli Lake se hace eco de la preocupación que se tiene en el ámbito de la inteligencia de su país ante la deriva de Turquía, que podría convertirse en o ser ya un nuevo Pakistán, aliado desconfiable donde los haya.

    Mientras examinan los documentos (…) intervenidos (…) en la guarida de Abu Baker al Bagdadi, los agentes de la inteligencia norteamericana se preguntan: ¿cómo pudo el líder del Estado Islámico encontrar refugio en una provincia siria controlada por los militares turcos y sus aliados?

    (…) El equipo que está examinando el material intervenido en el raid contra Bagdadi y en otra operación similar contra el portavoz [del Estado Islámico], Abul Hasán al Muhayir, tiene ante sí la importante tarea de [desentrañar] las relaciones entre la inteligencia turca y el Estado Islámico. 

    Ambos [Muhayir y Bagdadi] estaban escondidos cerca de la frontera turca. (…) Es posible, desde luego, que dos de los terroristas más buscados del planeta se las ingeniaran para [moverse en la clandestinidad] ante las narices de un miembro de la OTAN. Pero los oficiales de inteligencia norteamericano se muestran suspicaces. Y su suspicacia no se explica sólo por los lugares en que fueron encontrados Muhayir y Bagdadi (…)

    Al principio de la guerra civil siria, los servicios turcos de inteligencia permitieron a reclutas [yihadistas] procedentes de Europa y África acceder a Siria por Turquía. En aquel momento, Ankara buscaba un cambio de régimen en Siria y apoyaba a numerosos combatientes yihadistas en su lucha contra el Gobierno de Bashar al Asad.

    (…) como me dijo un funcionario norteamericano que sigue de cerca la cuestión siria, “Turquía ha hecho todo lo que ha estado en su mano para apoyar a los peores actores en la guerra civil siria”.

    (…)

    Todo esto invita a la comparación con Pakistán. En los 80, la CIA trabajó con Pakistán para apoyar a los rebeldes yihadistas que combatían a los soviéticos en Afganistán; igual que en los primeros años del conflicto sirio la CIA apoyó indirectamente a elementos yihadistas contrarios al régimen de Asad. Con el tiempo, los intereses norteamericanos divergieron de los de sus aliados, con el auge de Al Qaeda y el Talibán (Pakistán) y con el del Estado Islámico (Turquía). En 2011, Osama ben Laden fue localizado en Abotabad, sede de la más prestigiosa academia militar paquistaní. Bagdadi apareció en Idlib, una zona siria controlada por el Ejército turco.

    En Tablet, la investigadora Eliora Katz da cuenta de las manifestaciones que están sacudiendo en los últimos días países especialmente sensibles de la región; países sobre los que la influencia iraní es cada vez mayor.

    Desde Bagdad a Beirut, por todo Oriente Medio los ciudadanos de países que son tenidos como componentes del eje iraní han empezado a volverse contra Teherán. Desafiando brutales represiones, millones de manifestantes iraquíes y libaneses, encuadrados en movimientos comandados por musulmanes chiíes que desafían los relatos confesionales reduccionistas, se han alzado contra la corrupción y la mala gestión de sus gobernantes y contra el dominio iraní de la política nacional [en sus respectivos países]. 

    A principios de octubre, jóvenes predominantemente chiíes salieron a la calle en Irak a pedir la dimisión del Gobierno coreando eslóganes como “¡Fuera, fuera Irán, Bagdad sigue siendo libre!”.

    (…)

    Aunque la mayoría de los iraquíes profesa el mismo credo chií que se practica en Irán, fue precisamente en los bastiones chiíes donde estalló la revuelta contra el dominio iraní. Movidos más por el interés nacional que por la ideología religiosa, los manifestantes culpan a la casta política controlada por Irán de la decadencia del país.

    (…)

    Decenas de miles de iraquíes han inundado la Plaza Tahrir de Bagdad ondeando banderas iraquíes, en las mayores manifestaciones antigubernamentales desde la caída de Sadam Husein. En Kerbala, en el 40º aniversario del asedio a la embajada norteamericana en Teherán, una multitud invadió el consulado iraní, izó la bandera iraquí en sustitución de la de la República Islámica y metió fuego al edificio.

    (…)

    (…) una revuelta similar está teniendo lugar en el Líbano, donde el primer ministro, Saad Hariri, dimitió la semana pasada, mientras las manifestaciones antigubernamentales sacuden el país desde el pasado 17 de octubre. Ciudadanos de todas las edades y confesiones claman por una revolución que acabe con la corrupción y la incompetente gestión económica.

    (…) manifestantes chiíes quemaron las dependencias de Hezbolá en su feudo de Nabatieh, lo que indica que la campaña de máxima presión de la Administración Trump contra Irán ha debilitado a satélites de la República Islámica como Hezbolá. Como los fondos procedentes de Irán han disminuido, Hezbolá (cuyos ingresos son iraníes en un 70%) se ha visto forzada a reducir los salarios de sus combatientes y a recortar en los servicios sociales que procura a sus votantes.

    (…)

    De manera nada sorprendente, Irán y sus aliados en Irak y el Líbano culpan de los disturbios a los sospechosos habituales: se trataría de una conspiración de agentes foráneos de la que toman parte EEUU, Arabia Saudí y los sionistas.

    (…)

    (…) aún es pronto para saber si las emergentes revueltas políticas en Irak y el Líbano podrán sobrevivir a los francotiradores y a los embates de las milicias proiraníes y derivar en una oposición organizada y relevante.

    Así las cosas, Matthew Mainen, del Middle East Forum, insta a los partidarios de resolver el conflicto israelo-palestino mediante la solución del Estado único [el mismo para los israelíes y los palestinos] que den un paso atrás, porque nada bueno cabría esperar de ello.

    Mientras las protestas multitudinarias ponen el Líbano nuevamente en modo crisis, cabe recordar que en Oriente Medio los experimentos con la democracia multiétnica son una receta para el desastre. Quienes buscan soluciones al conflicto israelo-palestino deberían tomar nota, y esto debería detener a los partidarios de la solución de un solo Estado.

    (…)

    Desde su fundación, el Líbano ha estado siempre al borde del precipicio. Durante 15 años, las tensiones étnicas alimentaron una sangrienta guerra civil (…) El enmarañado arreglo para el reparto del poder [entre los distintos grupos étnico-religiosos] que puso fin a la guerra, el Acuerdo de Taif, no ha conseguido hacer del Líbano una sociedad pujante.

    (…)

    Puede que los partidarios de la solución del Estado único insistan en que hemos aprendido mucho desde que el Acuerdo de Taif fuera ratificado en la Constitución libanesa, hace 30 años. No es así. La Constitución iraquí de 2005 evitó que la compartición del poder tuviera bases étnicas, pero Irak está aún peor que el Líbano. (…) Irak es un ejemplo de los problemas vinculados con el intento de forjar una democracia multiétnica en Oriente Medio. Paradójicamente, el único territorio iraquí que no sólo funciona sino que prospera es el del Gobierno Regional Kurdo, una región autónoma étnicamente homogénea.

    (…)

    Antes de siquiera entrar a discutir una solución de Estado único como la que conciben [elementos propalestinos], los palestinos tienen mucho camino por delante. Teniendo presentes los ejemplos regionales, hay muy buenas razones para pensar que la utopía israelo-palestina seguirá siendo una quimera por siempre jamás. 

    La entrada ¿Sabía Turquía dónde se escondía Bagdadi? – Revuelta chií contra Irán – La quimérica solución del Estado único aparece primero en Revista El Medio.

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    Gaza: terroristas llaman al asesinato de judíos... desde la sede de la ONU http://elmed.io/gaza-terroristas-llaman-al-asesinato-de-judios-desde-la-sede-de-la-onu/ http://elmed.io/gaza-terroristas-llaman-al-asesinato-de-judios-desde-la-sede-de-la-onu/#comments Tue, 05 Nov 2019 12:58:48 +0000 http://elmed.io/?p=27042 Naciones Unidas vuelve a dejar patente su antisemitismo e israelofobia.

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    Líderes de varias facciones palestinas volvieron a llamar a una escalada de ataques terroristas contra los judíos. La diferencia es que, esta vez, los llamamientos se hicieron durante una sentada celebrada ante las oficinas de Naciones Unidas en la Franja de Gaza. 

    En efecto, los líderes palestinos optaron por emitir sus llamamientos delante de las oficinas de la ONU. Fue como si pidieran a la propia ONU que aprobara sus incesantes ataques terroristas contra Israel.

    Lo inquietante es que los funcionarios de la ONU en Gaza optaron por guardar silencio.

    La sentada fue organizada por el Departamento de Jerusalén de Hamás, la organización terrorista que gobierna la Franja desde el verano de 2007. El objetivo de la misma era, según la propia Hamás, protestar por las visitas de los judíos al Monte del Templo, o Haram al Sharif, lugar sagrado para musulmanes y judíos.

    Hamás, que gobierna Gaza –vecina de Egipto–, y la Autoridad Palestina (AP), que gobierna la Margen Occidental –vecina de Jordania–, así como otras facciones palestinas llevan mucho tiempo librando una vil campaña de incitación contra la decisión de las autoridades israelíes de permitir que los judíos visiten el Monte del Templo.

    Los palestinos se oponen a la presencia de judíos en el lugar, ya sea por motivos turísticos o por motivos religiosos. El rezo judío en el Monte está completamente prohibido por la Policía israelí, y los visitantes judíos tienen prohibido cantar, susurrar, orar o realizar cualquier manifestación religiosa. Aun así, los palestinos siguen incitando contra esas visitas.

    Los funcionarios y los medios de la AP y de Hamás suelen describir las pacíficas visitas de los judíos como “invasiones violentas de colonos judíos extremistas contra la mezquita de Al Aqsa”. Ni que decir tiene, los visitantes judíos jamás ponen un pie dentro de la mezquita, que ocupa una parte del Monte. Pero eso no impide a los líderes palestinos mentir a su pueblo y al resto del mundo y clamar: “¡Los judíos están profanando nuestra mezquita!”

    Los oficiales de la ONU que escucharon esas mentiras durante la sentada no se molestaron en replicarlas. Su silencio dice mucho de su actitud hacia la incitación antiisraelí y los libelos de sangre contra los judíos, que se han convertido en parte integral de la cultura de la propia ONU y de los palestinos. No es que nadie esperase que la ONU y sus altos cargos confrontasen directamente a los líderes de los terroristas de Gaza. Pero al menos deberían haber emitido una declaración en la que condenaran que acudieran a sus oficinas gazatíes a difundir mentiras, libelos de sangre y llamadas a la violencia contra los judíos.

    Lamentablemente, no lo hicieron, lo que da pie a que los líderes palestinos crean que tienen luz verde del organismo internacional para seguir adelante con sus planes criminales. 

    El Consejo de Derechos Humanos de la ONU cuenta con un relator especial mandatado para “identificar los obstáculos potenciales y presentes para el disfrute del derecho a la libertad de credo y presentar recomendaciones sobre formas y medios para superarlos”. Ahora bien, es evidente que no debe de incluir el derecho de los judíos a subir al Monte del Templo, el lugar más sagrado para ellos. Hay secciones de la muralla que rodea el Monte que datan de cuando el Segundo Templo judío (siglo I a.e.c). Los muros se levantaron en torno a la cima del monte Moriá, donde, según la Biblia, Abraham ofreció a su hijo Isaac en sacrificio.

    Durante la protesta ante las dependencias de la ONU, Mushir al Masri, alto mando de Hamás, exhortó a los palestinos a apuñalar, disparar y atropellar a los judíos por sus visitas al Monte. Al Masri instó a la AP a permitir a los palestinos que viven bajo su régimen en la Margen Occidental a “pasar a la acción lanzando ataques con armas cuchillos, balas y vehículos contra los judíos”. “Que el enemigo sionista se dé cuenta de que, mientras la mezquita de Al Aqsa no esté segura bajo férula musulmana, los sionistas no vivirán seguros en la tierra de Palestina”, proclamó.

    Masri instó a los residentes árabes de Jerusalén a “rebelarse contra la profanación de la mezquita de Al Aqsa por manadas de colonos”. Cada vez más, se está llamando “colonos” a todos los israelíes, con independencia de si lo son o no. Quizá sea otra manera sencilla, para el consumo público, de demonizar a los judíos tanto local como internacionalmente. Para los palestinos, todo Israel es un gran asentamiento que hay que desplazar.

    El cabecilla de Hamás también arremetió contra los países árabes por su supuesta implicación en la normalización con Israel. “La normalización de algunos regímenes árabes con el enemigo sionista es una daga envenenada en la espalda de Jerusalén y la mezquita de Al Aqsa”, dijo. “Esto ha permitido a los sionistas seguir profanando Al Aqsa y judaizar Jerusalén”.

    Al Masri y los líderes de las facciones palestinas que participaron en la sentada ante la ONU proclaman abiertamente que quieren que los palestinos reanuden la Intifada de los Cuchillos, que tuvo lugar entre 2015 y 2016. Durante ese levantamiento los palestinos perpetraron más de 400 apuñalamientos y tiroteos, y más de 75 ataques con vehículos, matando a un total de 85 israelíes e hiriendo a más de 1.400.

    Llama la atención que la oleada de terrorismo estallara poco después de que el presidente de la AP, Mahmud Abás, acusara a los judíos de “profanar con sus sucios pies” la mezquita de Al Aqsa, mentira pergeñada hace 90 años por el entonces gran muftí de Jerusalén, Haj Amín al Huseini. La patraña de Abás (16 de septiembre de 2015) fue la señal para que los palestinos salieran a la calle a apuñalar, disparar y atropellar a judíos.

    Abás prometió además que cualquier palestino que muriera en el curso de un ataque terrorista alcanzaría el Paraíso. Sus palabras exactas fueron estas:

    No permitiremos que los judíos contaminen la mezquita de Al Aqsa y Jerusalén. Al Aqsa es nuestra, y no tienen derecho a contaminarla con sus sucios pies. Bendecimos cada gota de sangre que se derrama por Jerusalén; es sangre limpia y pura, sangre derramada por Alá, Alá lo quiera. Cada mártir alcanzará el paraíso, y todo aquel que resulte herido será recompensado por Alá.

    Hamás y las demás facciones están pidiendo a Abás que cumpla su promesa una vez más y permita a los palestinos reanudar la Intifada de los Cuchillos. Están diciendo que las fuerzas de seguridad de Abás en la Margen Occidental no deberían impedir a los terroristas retomar los asesinatos de judíos.

    Talal Abu Zarifeh, otro líder terrorista participante en la sentada de marras, aprovechó la oportunidad para llamar a un “levantamiento masivo” contra Israel, así como para protestar por las visitas de los judíos al Monte del Templo. Zarifeh, uno de los jefes del terrorista Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP), afiliado a la OLP, dejó claro que no se estaba refiriendo a protestas pacíficas:

    Queremos una intifada masiva que pueda perturbar el equilibrio de poderes sobre el terreno con el fin de plantar cara a las medidas israelíes. Es hora de convertir la retórica en un conflicto sobre el terreno [contra Israel].

    Tanto Al Masri como Abu Zarifeh afirmaron que emitían sus mensajes en nombre de varias “facciones nacionales e islámicas”, tanto de la Margen Occidental como de Gaza. Para ser claros: los dos estaban diciendo que su llamada al asesinato de judíos no era una iniciativa particular, sino que venía avalada por una serie de organizaciones que representan a cientos de miles de palestinos

    Mientras, la AP de Abás parece aprobar las nuevas amenazas proferidas. Los medios controlados por la AP, y específicamente la agencia oficial Wafa, siguen incitando prácticamente a diario contra las visitas de los judíos al Monte del Templo. En un despacho del 10 de octubre, Wafa empleó la terminología de Hamás para informar incorrectamente sobre las visitas:

    189 colonos [judíos] irrumpieron en el recinto de la mezquita de Al Aqsa bajo la estricta protección de la policía de la ocupación israelí. Los colonos recorrieron de forma provocadora el recinto.

    Parece que la ONU y el resto de la comunidad internacional no tienen ningún problema con la incitación continua y las mentiras palestinas contra los judíos.

    Al permitir que Hamás y otros grupos terroristas insten a los palestinos a apuñalar y disparar a judíos, la ONU vuelve a mostrar su verdadera cara; su sesgo a favor de los terroristas y cómo se salta su propio convenio sobre derechos humanos en lo relacionado con la libertad de culto y el acceso a los lugares sagrados. Uno sólo puede imaginar el escándalo que habría causado una sentada judía ante unas oficinas de la ONU en la que se hubiese llamado al lanzamiento de una oleada de ataques terroristas contra los árabes o contra los musulmanes.

    Si la ONU estuviese de verdad interesada en contribuir a la paz en Oriente Medio, condenaría a los líderes palestinos por utilizar sus dependencias para llamar al asesinato de judíos. Que la ONU esté dando trabajo y comida a los palestinos en Gaza está muy bien. Pero hacer la vista gorda ante la incitación y los libelos de sangre sólo envalentona a los terroristas y fomenta que se derrame aún más sangre; sangre judía.

    Quizá ha llegado la hora de censurar a la ONU no sólo por el racismo que materializa y perpetúa. Quizá ha llegado la hora de que todos los países, en especial Estados Unidos, que corre con buena parte de los gastos de la ONU, paguen sólo por lo que quieren y consigan aquello por lo que pagan.

    © Versión original (en inglés): Gatestone Institute
    © Versión en español: Revista El Medio

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    La batalla de Bagdadi http://elmed.io/la-batalla-de-bagdadi/ http://elmed.io/la-batalla-de-bagdadi/#comments Mon, 04 Nov 2019 08:55:01 +0000 http://elmed.io/?p=27039 La eliminación de Abubaker al Bagdadi es una batalla ganada. Pero ni por asomo es el fin de la 'guerra eterna'.

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    La eliminación de Abubaker al Bagdadi es una batalla ganada. Pero ni por asomo es el fin de la guerra eterna. El islamismo sigue ahí, con toda su variada furia.

    Hace cinco años, Bagdadi fue proclamado (por sus seguidores) califa, es decir, sucesor del profeta Mahoma. Ni siquiera Osama ben Laden fue tan audaz.

    El Estado Islámico en Irak, una escisión de Al Qaeda, se organizó en 2006. Ocho años después se renombró Estado Islámico, en reemplazo del califato otomano que había colapsado hacía menos de un siglo, un abrir y cerrar de ojos en términos históricos. En su apogeo, el Estado Islámico ocupó un territorio del tamaño de Gran Bretaña, estableció provincias en una docena de países, ordenó ataques terroristas en Europa y atrajo voluntarios de todo el mundo.

    Jóvenes musulmanes procedentes de tierras empobrecidas donde escaseaban las oportunidades de trabajo y las mujeres casaderas atendieron su llamada. Otros procedían de América y Europa, atraídos por lo que imaginaban sería un excitante estilo de vida: empuñar AK-47, mostrarse en vehículos de combate, cazar esclavas y, de vez en cuando, degollar infieles y apóstatas. Y aún otros, tanto hombres como mujeres, se consideraban una suerte de devotos pioneros. Estaban ansiosos por contribuir a lo que veían como la restauración del poder y la gloria que las fuerzas de los no creyentes y sus aliados musulmanes descarriados habían hurtado a la comunidad islámica mundial.

    La muerte de Bagdadi asesta un golpe devastador al Estado Islámico. Por una razón obvia: le será difícil encontrar a alguien de su talla; y por otra no tan obvia: en la teología a la que se adscribía Bagdadi, es Alá el que decide el resultado de las batallas y las guerras. Que el califa, no un mero combatiente que aspira al martirio, pueda ser ultimado por los Delta Force y los Rangers sugiere a los fieles que su misión carecía del respaldo divino.

    Aun así, el Estado Islámico intentará reinventarse. El estratega militar David J. Kilcullen ha advertido de que “podría resultar aún más difícil derrotarlo en su próxima manifestación”.

    No deja de sorprenderme la cantidad de funcionarios del Gobierno, académicos y periodistas que siguen, después de todos estos años, confundidos sobre los islamistas: quiénes son, qué creen y por qué luchan. Sirvan como muestra los titulares que lució el obituario de Bagdadi que escribió Jody Warwick para el Washington Post, por  lo demás una pieza informativa. El primero decía:

    Abubaker al Bagdadi, ‘terrorista en jefe’ del Estado Islámico, muere a los 48 años.

    Al parecer, algunos editores del Post no lo consideraron suficientemente respetuoso con el difunto. La siguiente versión decía: 

    Abubaker al Bagdadi, el austero erudito religioso al frente del Estado Islámico, muere a los 48 años.

    “Con lo absurda que es”, apuntó M. Zuhdi Jasser, presidente del American-Islamic Forum for Democracy, “la deferencia de ese titular confirma lo que los islamistas, incluidos los que aparecen en las páginas del Washington Post, niegan categóricamente: que Bagdadi era un respetado ‘erudito’ del establishment islamista mundial”.

    Los editores del Post hicieron otro intento: 

    Abubaker al Bagdadi, líder extremista del Estado Islámico, muere a los 48 años.

    Eso estuvo mejor, aunque un lector ocasional podría inferir que se había resbalado en la bañera en vez de haber sido acorralado en un túnel sin salida por comandos estadounidenses.

    Hay dos preguntas que me parecen dignas de mayor consideración. ¿No es extraño pensar en Bagdadi como “austero”? Es cierto que, de joven, le ofendía “ver a las mujeres y los hombres bailando juntos en la misma sala”, como informa debidamente Warwick. Pero cuando asumió el manto del califa “mantuvo una serie de esclavas sexuales personales”, incluidas yazidíes y Kayla Mueller, rehén estadounidense que acabó muriendo en cautiverio. En cuanto a los estudios islámicos de Bagdadi, los corroboran los títulos que obtuvo en la Universidad de Bagdad y la Universidad Sadam de Estudios Islámicos. ¿Cómo le habría ido en un debate con él a un no musulmán de los que sostienen que “el islam es una religión de paz”? Dicho esto, discrepo de quienes desde la extrema derecha sostienen —como habría hecho el propio Bagdadi— que han de descartarse las interpretaciones menos beligerantes del islam como no auténticas e incluso heréticas.

    Lo que me lleva a un punto final que va contra lo que se suele decir. La ideología que Bagdadi abrazó y los objetivos por los que luchó no difieren significativamente de los de Al Qaeda, la República Islámica de Irán y los Hermanos Musulmanes. Es cierto que los Hermanos Musulmanes prefieren el traje y la corbata al turbante y el dishdasha. También es cierto que los seguidores iraníes del ayatolá Ruholá Jomeini pueden tener estudios, cultura y hablar con fluidez el lenguaje de la diplomacia, y sentirse cómodos en compañía de (cordiales y obedientes) no creyentes. Como lo es que las estrategias que estas facciones siguen no son idénticas. Sin embargo, todas creen en el imperativo de la supremacía islámica, que imagina un mundo gobernado por y para los musulmanes, donde los infieles sean como mínimo relegados a un estatus inferior. 

    Todos creen en la “¡Muerte a América!”. Y todos están preparados para librar una guerra eterna si con eso alcanzan su meta.

    Mientras lloran, los seguidores de Bagdadi podrían abrigar esperanzas por el cansancio de la guerra y el creciente aislacionismo en la derecha y la izquierda norteamericanas.

    El presidente Trump merece reconocimiento por eliminar al líder del Estado Islámico. Pero espero que ahora se dé cuenta de que si hubiese retirado a todas las fuerzas estadounidenses de Siria hace unos meses, cortando la asociación estadounidense con los kurdos —que suministraron información crucial sobre el paradero de Bagdadi—, esa misión podría haberse cumplido.

    Por terrible que pueda resultar la perspectiva de una guerra eterna, no hace falta demasiada imaginación para concebir una alternativa peor.

    © Versión original (en inglés): FDD
    © Versión en español: Revista El Medio

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    Crisis de violencia en la sociedad árabe israelí http://elmed.io/crisis-de-violencia-en-la-sociedad-arabe-israeli/ http://elmed.io/crisis-de-violencia-en-la-sociedad-arabe-israeli/#comments Wed, 30 Oct 2019 08:20:52 +0000 http://elmed.io/?p=27035 La desconfianza entre la Policía y los ciudadanos árabes no es buena para ninguna de las partes.

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    La Lista Conjunta Árabe, que se ha convertido en la tercera facción de la Knéset tras las últimas legislativas israelíes, no pierde el tiempo. Su líder, Aymán Odeh, llamó a una huelga general para protestar por la violencia que se registra en comunidades y localidades árabes de todo el país. Numerosas comunidades árabes se manifestaron contra lo que consideran una falta de implicación del Gobierno en la lucha contra la delincuencia y la violencia.

    Las comunidades árabes israelíes sufren, en efecto, graves problemas, entre los que se cuentan la presencia de armas de fuego ilegales en casi todos los hogares, la violencia doméstica y la violencia contra las mujeres. La delincuencia está aumentando en muchas localidades árabes, y los asesinatos interclánicos se están haciendo rutinarios. Los diputados árabes culpan personalmente al primer ministro, Benjamín Netanyahu, y al ministro del Interior, Guilad Erdan, por lo que perciben como una falta de iniciativa para abordar estos problemas.

    Una pluralidad de factores contribuye a la delincuencia generalizada en la sociedad árabe israelí, empezando por la estructura de la unidad familiar y por ciertas costumbres y tradiciones. Hay más problemas, como las difíciles condiciones económicas y sociales en esas comunidades y la animosidad general hacia el establishment israelí. La combinación de elementos hizo casi inevitable que los niveles de delincuencia aumentaran.

    En los últimos años, el Gobierno israelí se ha esforzado en invertir recursos en la comunidad árabe, y adoptado medidas para el refuerzo del imperio de la ley. Se han inaugurado comisarías y confiscado armas ilegales (y se ha instado a la población a entregarlas voluntariamente sin arrostrar por ello consecuencias penales). Además, el Gobierno ha prometido reclutar a más policías de lengua árabe para que sirvan en las localidades árabes. Sin embargo, la situación sigue siendo poco satisfactoria. Sigue habiendo pocas comisarías, y como consecuencia las que hay tienen poco poder disuasorio.

    Aunque este estado de cosas se puede achacar en parte a la desidia del Gobierno, los políticos árabes culpan al establishment israelí –léase judío– de todos los males de su sociedad, sin reconocer los problemas socioculturales y sociopolíticos subyacentes.

    Por ejemplo, existe una tradición en el mundo árabe de disparar armas durante la celebración de una boda. Mucha gente ha resultado herida o incluso ha muerto debido a esta peligrosa práctica, que es común no sólo en Israel, sino en todo el mundo árabe. Otro problema propio de la cultura árabe son los crímenes de honor, que se cometen bajo la presunción de que así se preserva la dignidad de la familia pretendidamente ultrajada [por la conducta de una mujer]. Se mata a las mujeres ante la menor sospecha de que hayan tenido relaciones íntimas antes del matrimonio, o vulnerado cualquier otro valor o tradición familiar. Este problema es más común entre los beduinos del sur, pero está presente en todas las comunidades árabes del país.

    En los últimos años, la Policía israelí ha evitado por su propia seguridad entrar en ciertas comunidades árabes del norte. Hay una gran hostilidad entre los ciudadanos árabes hacia el establishment israelí, y muchos consideran a la Policía su enemiga. Por esta razón, no se denuncian multitud de delitos. Esta falta de cooperación sólo produce más violencia y delincuencia. En las ocasiones en que la Policía sí entra en las comunidades árabes para combatir la delincuencia, es atacada con piedras y bombas incendiarias.

    Los árabes israelíes deben entender que, si quieren que haya paz y seguridad en sus comunidades, han de permitir a la Policía hacer su trabajo. La desconfianza entre la Policía y los ciudadanos árabes no es buena para ninguna de las partes y sólo genera más delincuencia y violencia.

    Esto no exime al Gobierno israelí de la necesidad de invertir más recursos para que rija la ley en el sector árabe. Pero sin la cooperación de los líderes y ciudadanos árabes es poco lo que la Policía puede hacer. Los políticos y funcionarios árabes deben instruir a sus conciudadanos y animarlos a cooperar con las fuerzas del orden, y dejar de promover la división y de incitar contra el establishment y contra el Estado en general. Lo que tienen que hacer es reconocer los problemas de sus comunidades y permitir a la Policía que vele como debe por el imperio de la ley.

    © Versión original (en inglés): BESA Center
    © Versión en español: Revista El Medio

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    La caza de Bagdadi carga de razones la política siria de Trump http://elmed.io/la-caza-de-bagdadi-carga-de-razones-la-politica-siria-de-trump/ http://elmed.io/la-caza-de-bagdadi-carga-de-razones-la-politica-siria-de-trump/#comments Tue, 29 Oct 2019 10:07:09 +0000 http://elmed.io/?p=27033 Las informaciones sobre la defunción de la primacía norteamericana en la región se han revelado prematuras.

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    Por su interés, traducimos buena parte del artículo que con el título de “How Baghdadi’s Death Reveals Trump’s Clever Syria Strategy” (“La muerte de Bagdadi revela lo inteligente de la estrategia siria de Trump”), ha publicado el analista Joseph Klein en Frontpage Magazine.

    ***

    Según la opinión general, la decisión del presidente Trump de retirar las tropas norteamericanas del noreste de Siria abrió la puerta a la resurección del ISIS. “Que nadie se confunda, el presidente Trump ignora, para nuestro propio peligro, la amenaza para la seguridad nacional que representa el ISIS”, dijo la semana pasada Bob Menendez, el demócrata de más alto rango del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Qué estúpidos parecen el senador Menendez y sus colegas luego de que el presidente Trump anunciara el domingo que un raid de las fuerzas especiales que aprobó y monitoreó personalmente resultó en la cobarde muerte de Abubaker al Bagdadi, el líder del ISIS.

    (…)

    Muchos de los críticos denunciaron que la retirada (…) de tropas de la zona de la frontera turco-siria en la que los kurdos sirios han venido viviendo bajo la protección de EEUU fue un regalo para el ISIS. La exitosa operación contra Al Bagdadi habla por sí misma, y se ha producido sólo unos meses después de la erradicación de su sedicente caifato.

    (…)

    Pese al malestar kurdo con la decisión del presidente Trump de retirar las tropas y la resultante operación turca que expulsó a los propios kurdos de un territorio que controlaban en el lado sirio de la frontera [con Turquía], “oficiales kurdos de inteligencia en Siria y en Irak contribuyeron a localizar el objetivo del raid”, según el New York Times, que cita a un funcionario norteamericano de alto rango. Resulta obvio, pues, que la alianza kurdo-americana no está irreparablemente rota cuando hay intereses comunes en juego, como la destrucción del ISIS.

    (…)

    Como ha demostrado la misión contra Al Bagdadi, las informaciones sobre la defunción de la primacía norteamericana en la región se han revelado prematuras. Los Estados Unidos siguen siendo perfectamente capaces de hacer uso de sus grandes capacidades militares y de inteligencia para alcanzar objetivos relacionados con su seguridad nacional.

    (…)

    La exitosa operación para acabar con Abubaker al Bagdadi es una prueba contundente del predominio de EEUU en Oriente Medio cuando sus intereses estratégicos de seguridad están en juego.

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