Revista El Medio http://elmed.io Noticias de Medio Oriente en español Tue, 19 Feb 2019 10:25:32 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.2.22 ¿Quién mató al laborismo israelí? http://elmed.io/quien-mato-al-laborismo-israeli/ http://elmed.io/quien-mato-al-laborismo-israeli/#comments Tue, 19 Feb 2019 10:25:32 +0000 http://elmed.io/?p=26377 El partido de Rabín y Peres ha sucumbido ante el fracaso de su proyecto estrella: los Acuerdos de Oslo.

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Faltan menos de dos meses para las elecciones israelíes y por el momento son dos los grandes asuntos de la campaña: las especulaciones sobre si el fiscal general, Avishai Mandelblit, imputará al primer ministro Netanyahu antes de que se vaya a votar y el auge del exjefe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) Benny Gantz y su nuevo partido de centro. Pero hay otro tema que merece que se le preste cierta atención: el colapso del antaño hegemónico Partido Laborista y la marginalización de las formaciones de izquierda.

El desfondamiento a cámara lenta del movimiento que capitaneó la construcción del Estado empezó con su primera derrota electoral, en 1977, cuando Menájem Beguin condujo al Likud a la victoria tras 29 años de gobierno laborista ininterrumpido. Desde entonces, el Partido Laborista ha tenido sus altibajos. Hasta el año 2000, había una suerte de equilibrio entre la izquierda y la derecha, dado que Israel estaba partido por la mitad en lo relacionado con los asentamientos de la Margen Occidental y la paz con los palestinos. Los laboristas lograron victorias claras en 1992 y 1999, con Isaac Rabin y Ehud Barak, luego de que el Likud fracasara en el Gobierno. Pero desde el estallido de la Segunda Intifada, guerra terrorista de desgaste que acabó con la fe en el Proceso de Oslo y sus esperanzas de llevar a término el conflicto con los palestinos, los laboristas se han ido haciendo cada vez más irrelevantes.

Nunca ha sido esto tan evidente como ahora, cuando las encuestas apuntan a que la batalla será entre el Likud de Netanyahu y los partidos de centro, comandados por Gantz y Yair Lapid (Yesh Atid), y confieren a los laboristas una posición absolutamente marginal.

En realidad, el laborismo no fue determinante ni en 2009 ni en 2013, cuando empezó la larga estancia actual de Netanyahu en el poder. En ambas elecciones quedó tercero. Pero en 2015 consiguió 24 escaños bajo una nueva denominación: Unión Sionista. Fue su mejor resultado desde 1999, cuando consiguió la victoria de la mano de Barak. Pero iba coaligado con los restos del partido Kadima de Tzipi Livni.

No obstante, no se hizo nada para que el partido transmitiera confianza. Su actual líder, Avi Gabai, dio la patada de manera muy poco ceremoniosa a Livni y a su partido Hatnua al inicio de la presente campaña. Desde entonces, las encuestas muestran que el Partido Laborista se acerca peligrosamente a porcentajes de voto que incluso podrían cerrarle las puertas de la Knéset. Pero aun cuando remontara en los sondeos tras la celebración de sus primarias y su giro hacia la izquierda (incluso más allá del partido Meretz), el laborismo está fuera de la competición. Su única esperanza sería poder entrar como socio minoritario en un Gobierno comandado por los dos partidos de centro, aunque no parece un escenario probable, dado que ni los sondeos más favorables les dan una mayoría en la Knéset, ni aun cuando acogieran en su coalición a los partidos árabes antisionistas.

¿Quién mató la laborismo?

Puede que los historiadores digan que fue el propio éxito cosechado por Israel en sus primeros decenios, cuando el Laborista fue el partido gobernante en un Estado que se dirigía a la Modernidad. Cuando Israel dejó de ser la materialización de la ideología de un partido, y en cambio se convirtió en un país donde otras ideas y los excluidos por la vieja elite asquenazí tuvieron algo que decir, el laborismo hubo de adaptarse a las circunstancias.

Pero aun cuando la transformación de Israel socavó al partido que gobernó sin desafíos de importancia en tiempos de Ben Gurión y sus sucesores, el colapso del laborismo ha tenido más que ver con Oslo que con los cambios generacionales, sociológicos y económicos.

El difunto Isaac Rabín llevó a los laboristas a la victoria en 1992 con una plataforma basada en la seguridad, no en retiradas territoriales. Pero la mayoría de los israelíes, así como los judíos de la Diáspora, abrazaron la esperanza de paz que engendró el Proceso de Oslo. Con Rabín y su canciller Simón Peres, el laborismo asumió con reluctancia el paso del modelo socialista al de libre mercado. Pero tras la firma de los Acuerdos de Oslo, en 1993, el partido ligó su fortuna a la disposición de sus socios palestinos a abrazar la paz.

Pese a que los seguidores del Partido Laborista cargarían los desastres que siguieron al trágico asesinato de Rabín sobre las espaldas del Gobierno likudista de Netanyahu, la responsabilidad del fracaso del proceso de paz recae casi exclusivamente en el líder palestino Yaser Arafat y en su sucesor, Mahmud Abás. Su negativa a poner fin a una guerra centenaria contra el sionismo y su compromiso con el terrorismo, así como su cultura del rechazo, condenaron al Proceso de Oslo. Cuando Arafat respondió a la oferta de Barak de un  Estado independiente en la cumbre de Camp David (2000) con una campaña de terror, puso punto final a la fe de la opinión pública israelí en el Partido Laborista.

Hoy, el Partido Laborista no reclama el legado de Oslo y su líder, Gabai, ha articulado posiciones que apenas se distinguen de las de los partidos de centro o de las del propio Likud. Sólo los radicales de Meretz siguen confiando en la fórmula de tierras por paz que en su día apoyó la mitad del electorado israelí. Sea como fuere, la izquierda israelí tiene todas las trazas de ser un muerto viviente. Despojada de su espíritu pionero primigenio y traicionada por sus socios para la paz, su irrelevancia da cuenta de un consenso que se extiende por todo el centro del espectro político, y que sostiene que la paz es imposible en un futuro previsible, por lo que lo mejor que se puede hacer es gestionar el statu quo.

Esto sigue conmocionando a los sionistas progresistas de la Diáspora, que parecen no haber prestado demasiada atención a los acontecimientos que han llevado a los votantes israelíes a rechazar al Partido Laborista. Pero si quieren comprender Israel –en vez de sumarse a la lucha contra su mera existencia que libran los antisionistas radicales–, deberían estudiar la extraña muerte del Partido Laborista y sacar las conclusiones oportunas en lo que respecta a las perspectivas de paz realmente existentes.

© Versión original (en inglés): JNS
© Versión en español: Revista El Medio

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Israel (Katz), ministro de Exteriores de Israel http://elmed.io/israel-katz-ministro-de-exteriores-de-israel/ http://elmed.io/israel-katz-ministro-de-exteriores-de-israel/#comments Mon, 18 Feb 2019 10:03:37 +0000 http://elmed.io/?p=26374 El nuevo canciller rechaza la solución de los dos Estados.

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El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha decidido ceder la cartera de Exteriores a su correligionario Israel Katz, que ya se desempeña como ministro de Transportes e Inteligencia.

Netanyahu ha dado este paso luego de que el Movimiento por un Gobierno de Calidad se dirigiera a la Corte Suprema del país por lo que consideraba un excesivo acaparamiento de responsabilidades por parte del premier, que además es ministro de Sanidad y Defensa.

Katz, uno de los pesos pesados del Likud, rechaza la solución de los dos Estados, es partidario de anexionar Judea y Samaria a Israel y aboga por romper relaciones con la Autoridad Palestina.

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Un nuevo tipo de terrorismo http://elmed.io/un-nuevo-tipo-de-terrorismo/ http://elmed.io/un-nuevo-tipo-de-terrorismo/#comments Mon, 18 Feb 2019 09:45:27 +0000 http://elmed.io/?p=26371 La responsabilidad de la Autoridad Palestina, y de los países que la financian, es tremenda.

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En algún momento de la mañana del jueves 7, Ori Ansbacher, de 19 años, salió del centro para jóvenes en alto riesgo de Jerusalén donde hacía labores de voluntariado en su año de servicio nacional. Se ha informado de que estaba estresada, y dijo a los compañeros que quería estar sola y tranquila, por lo que se fue a pasear por un bosque cercano.

Esa misma noche, los informativos dieron gran cobertura a su desaparición y a la búsqueda intensiva que se estaba llevando a cabo para encontrarla. Acabó de la peor manera. Ori había sido agredida sexualmente y asesinada en lo que tenía todas las trazas de ser un crimen especialmente brutal. Detalles ulteriores quedaron velados por el secreto de sumario.

Se recogieron pruebas en la escena del crimen, y un chivatazo llevó a las autoridades a una mezquita de Ramala, donde las Fuerzas de Defensa de Israel hicieron una redada el viernes por la noche junto con el Shin Bet (servicio de seguridad) y el Yamam, la unidad antiterrorista de élite de la Policía de Fronteras. Primero registraron la casa de Yamal Abdal Naser Mosque en El Bireh, en las afueras de Ramala. El sospechoso del asesinato, Arafat Erfaiyeh, de 29 años, se escabulló a un edificio abandonado, donde fue capturado sin oponer resistencia.

Erfaiyeh cooperó con las fuerzas del orden y ayudó a los investigadores a recrear el crimen.

Ahora sabemos que Erfaiyeh salió de su casa –en la zona de Hebrón– el jueves por la mañana y que se dirigió a Jerusalén armado con un cuchillo. Su encuentro fortuito con Ori le resultó muy oportuno.

Como ante cualquier crimen, hubo enseguida una intensa especulación sobre si estuvo motivado por sentimientos “nacionalistas”, forma eufemística de referirse al terrorismo palestino. El domingo por la noche, víspera de la primera comparecencia de Erfaiyeh ante los tribunales, la Policía confirmó este punto.

Erfaiyeh se sentó en el banquillo flanqueado por los guardias y sonriendo con aires de suficiencia ante los fotógrafos. Una vez empezada la vista, declaró que había dicho a los investigadores que había ido a Jerusalén el jueves con la intención de matar y convertirse en “mártir” de la resistencia palestina o, si sobrevivía, acabar en una cárcel israelí.

Erfaiyeh sabía que era muy probable que se encontrara en el bosque a unos chavales jugando o haciendo novillos, lo que les convertía en presas fáciles. Pero fue con Ori con quien se cruzó.

Se sabe que varios familiares de Erfaiyeh apoyan a Hamás, y que él ya había tenido roces con las autoridades israelíes. Ahora bien, lo atípico en el contexto de un incidente terrorista es la agresión sexual. Este espeluznante aspecto adicional del crimen podría explicar por qué las autoridades esperaron varios días a determinar de manera concluyente que había sido un incidente terrorista.

En las horas posteriores a la detención de Erfaiyeh, no hubo una sola palabra de condena por parte de la Autoridad Palestina. Sólo se supo de la reacción de su ministro de Asuntos Religiosos, Yusuf Idais, que lanzó vehementes y absurdos ataques contra las autoridades israelíes por “atacar” un lugar de culto. Por supuesto, en sus declaraciones, que recibieron una importante cobertura en los medios controlados por la AP, no hizo mención al hecho de que un sospechoso de asesinato se había refugiado en una mezquita. Así, para los palestinos fue una muestra más de la “brutalidad” insensata de los israelíes.

Es una inevitable certeza que la AP honrará a la familia de Erfaiyeh por su valentía, y que recibirá un subsidio durante todo el tiempo que Arafat esté en la cárcel. Casi la mitad del presupuesto anual de la AP se destina a dar apoyo financiero a los “mártires” y terroristas encarcelados, con fondos que en su mayor parte provienen de países occidentales.

Para que este ciclo de violencia tenga alguna posibilidad de acabar, o siquiera remitir, los países occidentales deben presentar a la AP una posición única que diga: financiar la incitación y recompensar a los terroristas con dinero y estatus social no es un camino a la paz; y si no acaba con esto, se quedará sin financiación.

Ojalá.

© Versión original (en inglés): Commentary
© Versión en español: Revista El Medio

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Israel-Palestina: quiénes son los verdaderos racistas http://elmed.io/israel-palestina-quienes-son-los-verdaderos-racistas/ http://elmed.io/israel-palestina-quienes-son-los-verdaderos-racistas/#comments Mon, 18 Feb 2019 08:56:54 +0000 http://elmed.io/?p=26369 Son los líderes palestinos los que instilan el odio en su sociedad, no los israelíes.

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Es un estribillo familiar. Los críticos de Israel no se conforman con arremeter contra el Gobierno del Estado judío. Además, afirman que la política israelí tiene una impronta racial. Así, acusan al primer ministro Netanyahu de haber utilizado un lenguaje racista contra los votantes árabes en 2015. Ahora se carga también contra el principal rival de Netanyahu en las elecciones de este año, el exjefe del Estado Mayor Benny Gantz, a quien se acusa de basar su campaña en su trayectoria militar, que incluye la dirección de los contraataques del país contra los terroristas de Hamás en Gaza.

Una activista palestina ha descrito las elecciones en la única democracia de Oriente Medio como un “concurso de belleza inverso” basado en la “celebración de la muerte, el abuso, el empobrecimiento y la incitación contra los palestinos”. Los anuncios de campaña, añade, “celebran la muerte de palestinos [y] la destrucción de nuestros hogares, se burlan de nuestro estilo de vida (…) y muestran a nuestros asesinos como patriotas”.

Ahí hay dos cosas completamente erróneas. Para empezar, se sacan de contexto las declaraciones de Netanyahu y se caracterizan mal los anuncios de Gantz, así como de algunos parlamentarios del Likud, como el exjefe del Shin Bet [una suerte de FBI israelí] Avi Dichter. Por otro lado, los que van por ahí lanzando acusaciones improcedentes de racismo contra los israelíes no parecen tener interés en las incontrovertibles pruebas de que la Autoridad Palestina (AP) y Hamás diseminan antisemitismo a diario desde sus órganos oficiales y sus sistemas escolares.

Lo que Hamás y la AP difunden, publican y enseñan es objetivamente odio que no se parece en nada a lo que dicen que hacen los israelíes. Y está directamente vinculado a horribles actos de violencia como el reciente asesinato de una adolescente israelí. Su asesino ha admitido no sólo haber cometido el crimen, sino que tenía motivos “nacionalistas” para violar y asesinar a su víctima, una muchacha judía.

Está fuera de lugar pretender que hechos así de atroces no son alentados y recompensados por la corriente mayoritaria de la sociedad palestina.

En cuanto a las pruebas del racismo israelí, supongamos que el Estado judío tiene su cuota de torpezas, calentones y, sí, gente que odia. Pero esos individuos no son ensalzados como héroes o referentes, sino que son ampliamente condenados y sometidos a persecución judicial si traducen sus viles palabras en actos ilícitos.

La prueba del racismo de Netanyahu se basa en un único comentario que hizo en el último momento de la campaña de 2015:

El gobierno de la derecha está en peligro. Los votantes árabes van a ir a las urnas en masa. Las organizaciones de izquierda los van a acarrear en autobuses.

Eso suena y estuvo mal. Hizo que Netanyahu fuera criticado por los israelíes árabes, y también por el presidente Obama. Finalmente, el primer ministro se disculpó. Ahora bien, dejando de lado las apariencias, lo que estaba diciendo Netanyahu es que sus bases no se estaban movilizando, y que la Lista Conjunta de los partidos árabes podía hacerse con un gran porcentaje del voto y bloquear la formación de un Gobierno encabezado por el Likud. Además, no se equivocaba respecto a las ONG europeas que intervinieron en las elecciones y quisieron reforzar el voto a la coalición árabe, dividida por la mitad entre los que apoyan a Hamás y las facciones seculares que también quieren que el Estado judío sea eliminado. Pretender rebajar su influjo es razonable, no una prueba de racismo, aunque Netanyahu escogiera mal sus palabras.

En cuanto a los anuncios de Gantz y Dichter, es ridículo presentar como racistas sus palabras sobre su desempeño en la lucha contra los terroristas. Dichter no tiene nada de qué disculparse por hablar de su implicación en la eliminación de asesinos de Hamás como Yahia Ayash y Ahmad Yabari. Lo mismo cabe decir de Gantz y su campaña antiterrorista contra Hamás en 2014. Afirmar que es ofensivo que hable del precio que se hizo pagar a Hamás es igual de absurdo que decir que fue de mal gusto que el general Dwight Eisenhower hiciera campaña para la presidencia de Estados Unidos en 1952 apoyándose en su bagaje como comandante supremo de las fuerzas aliadas que derrotaron a la Alemania nazi.

Aunque sí hay verdadero racismo en Israel –como en cualquier otra sociedad de seres humanos imperfectos–, afirmar que su Gobierno promueve el odio es una descomunal mentira. En cambio, los tropos antisemitas y los libelos de sangre son moneda corriente en la prensa oficial, las emisiones y el sistema de enseñanza de la AP. Lo mismo cabe decir del régimen de Hamás en Gaza. Además, la AP sigue pagando salarios y pensiones a terroristas presos y a sus familias pese a las amenazas de EEUU de recortarle las ayudas.

Eso es reflejo de un consenso en la sociedad palestina, donde los que cometen actos de violencia contra judíos e israelíes son referentes y héroes a los que no se condena sino que se les jalea.

¿Será distinto con el asesino de Ori Ansbacher, una adolescente del asentamiento de Tekoa que estaba realizando el servicio nacional por su país? Los medios israelíes han informado de que el asesino milita en Hamás y de que dijo que quería ser un “mártir”. Por desgracia, nada ha sucedido hasta ahora que nos dé grandes esperanzas de que muchos palestinos no vayan a tratar la muerte de esta adolescente judía como una victoria para su causa, por abominable que haya sido el crimen.

Ni Israel ni sus ciudadanos son perfectos. Pero los amigos de Israel pueden estar orgullosos de los esfuerzos que hacen las FDI para no cobrarse vidas inocentes aun cuando eso implique que los terroristas puedan escapar. Además, por muchos defectos que pueda tener, el sistema político de Israel se basa en los principios democráticos, que garantizan a los israelíes árabes igualdad ante la ley y unos derechos de representación inauditos en la región.

Los que quieran hablar de racismo deberían dirigir sus pullas no a Israel sino a los líderes palestinos, sobre los que pesa la responsabilidad de generar un entorno que posibilita la existencia de asesinos nacionalistas como el de Ori Ansbacher.

© Versión original (en inglés): JNS
© Versión en español: Revista El Medio

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Cuarenta años de República Islámica de Irán http://elmed.io/cuarenta-anos-de-republica-islamica-de-iran/ http://elmed.io/cuarenta-anos-de-republica-islamica-de-iran/#comments Wed, 13 Feb 2019 10:55:28 +0000 http://elmed.io/?p=26365 El único idioma que entienden es el de la presión económica, política y, si es necesario, militar.

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El pasado domingo, el régimen iraní celebró oficialmente el 40º aniversario de su toma del poder. La facción fundamentalista e islamista del ayatolá Ruholá Jomeini sorprendió a la comunidad internacional y al pueblo iraní secuestrando la revolución. Su exitoso asalto provocó un maremoto internacional.

Aunque algunos estaban advertidos de sus intenciones, muchos subestimaron la pericia organizativa y el poderío de la facción islamista. Para ganarse la confianza y la lealtad del pueblo, el ayatolá Jomeini y sus seguidores se presentaron inicialmente como gente espiritual sin deseos de gobernar el país. Fueron muchos, entre ellos varios partidos políticos, los que creyeron que los mulás renunciarían a cualquier poder que adquirieran durante el proceso de transición.

A medida que fueron ganando apoyos, los mulás trataron de ganar acceso a otros grupos sociales. Los seguidores radicales de Jomeini aseguraron a los fieles de otros credos, como los cristianos y los judíos, que su seguridad y sus preocupaciones serían una gran prioridad una vez el nuevo Gobierno tomara las riendas. Esos grupos a menudo preteridos respondieron positivamente a esas promesas. Cuando una delegación de la comunidad judía visitó al fundador del establishment teocrático antes de que estallara la revolución, Jomeini emitió una célebre fetua que decía:

Moisés, saludado sea junto con su estirpe, es mencionado más veces que ningún otro profeta en el sagrado Corán. El profeta era un simple pastor cuando se alzó contra el poder del faraón y lo destruyó. Moisés, el Que Habló con Alá, representaba a los esclavos del faraón, los oprimidos, los ‘mostazafín’ de su tiempo. Moisés no tendría nada que ver con esos sionistas émulos del faraón que gobiernan Israel. Y nuestros judíos, los descendientes de Moisés, tampoco tienen nada que ver con ellos. Reconocemos a nuestros judíos como separados de esos impíos sionistas chupasangres.

El ayatolá también dijo a los miembros de otras minorías religiosas que recibirían protección:

En el islam, los cristianos, los judíos y los zoroastras son todos aceptados como iguales, a menos que se conviertan en quintacolumnistas de potencias extranjeras que pretendan injerirse en [los asuntos de] este país. Los judíos son aceptados como judíos, pero no como defensores de la agresión sionista.

Por eso para quienes confiaron en la facción radical de Jomeini supuso una conmoción que, al poco de acceder éste al poder, esas protecciones garantizadas cambiaran rápidamente. El ayatolá puso en marcha su agenda islamista, y la sharia se impuso palabra por palabra. “Muerte a América” y “Muerte a Israel” se convirtieron en proclamas coreadas tanto en las calles como en los despachos más influyentes. Quien se alzaba contra esas leyes tan vagas como duras a menudo afrontaba la más definitiva de las consecuencias: una ejecución sumaria. El líder de la comunidad judía, el empresario y filántropo Habib Elghanian, fue ejecutado inmediatamente. Su nieta, Sharzad Elghanayan, escribió que su ejecución se produjo “tras un juicio que duró 20 minutos y en el que se presentaron cargos inventados”. Su asesinato lanzó el poderoso mensaje de que, bajo el régimen de la sharia, las demás confesiones religiosas no serían toleradas. El imperio de la ley fue arrojado por la ventana.

La persecución de los cristianos, los bahais, los suníes y los miembros de otras etnias o confesiones religiosas se intensificó. Unas 30.000 personas, entre las que había menores de edad y embarazadas, fueron ejecutadas en un periodo de cuatro meses, en una de las peores oleadas de ejecuciones masivas de presos políticos por parte del régimen. Según una condena emitida por el Congreso de EEUU,

los prisioneros eran ejecutados en grupos, unas veces por medio de ahorcamientos masivos y otras por medio de fusilamientos, y sus cadáveres eran arrojados a fosas comunes.

Hubo quien pensó que los radicales que gobernaban Irán se moderarían con el paso del tiempo. Pero, cuarenta años después, el régimen ha incrementado sus niveles de violencia y se ha tornado más agresivo dentro y fuera de Irán. A la mayor gloria de su glorificación de la violencia, y de su incitación al odio y la intolerancia, creó milicias terroristas como Hezbolá. Teherán hizo esfuerzos por cooperar con Al Qaeda, y hasta el día de hoy adiestra y apoya a otros grupos militantes. Año tras año, Irán ha sido declarado el mayor patrocinador estatal del terrorismo. En estos momentos, la República Islámica y su ley de la sharia representan una amenaza global.

El régimen de Jomeini también descuella en lo relacionado con la aplicación de la pena de muerte. Según Amnistía Internacional, Irán es el campeón mundial en ejecución de menores. Frente a las esperanzas de que la violencia y el odio fueran remitiendo con el tiempo, en estos 40 años la agitación anticristiana y antisemita del régimen de los ayatolás no ha hecho más que crecer.

Aún más sorprendente que el desconocimiento iraní del imperio de la ley es que varios líderes y Gobiernos occidentales hayan intentado, y sigan intentando, apaciguar a ese régimen inhumano. El presidente Obama lideró la campaña para eliminar cuatro rondas de sanciones de la ONU contra los mulás, y es de sobra conocida la información de que les entregó –sin quid pro quo alguno– al menos 150.000 millones de dólares. Cuando James Clapper fungía de director de Inteligencia Nacional, se eliminó a Irán y a Hezbolá de la lista de amenazas terroristas a los intereses norteamericanos, y se dejaron de lado las sanciones para dar a Irán acceso secreto al sistema financiero de EEUU. A qué sorprenderse, los mulás se valieron de ello para promover el terrorismo, financiar a sus Cuerpos de la Guardia Islámica Revolucionaria y avanzar su agenda de agresiones.

La Unión Europea anda ideando nuevos mecanismos para sortear las sanciones de EEUU y hacer así más sencillo seguir haciendo negocios con el régimen iraní.

Cuarenta años deberían bastar para que la comunidad internacional tuviera claro que apaciguar a los líderes iraníes no hace absolutamente nada por proteger al pueblo de Irán o a la comunidad global. Los mulás ven las concesiones como signos de debilidad: tomarán cualquier apertura como una oportunidad para incrementar su poder. El único idioma que entienden es el de la presión económica, política y, si es necesario, militar.

Mientras los Gobiernos más poderosos sigan cortejando al régimen, seguirá habiendo erupciones de violencia y crímenes contra la Humanidad.

¿Seguirá la comunidad internacional sin hacer nada cuarenta años más?

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

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Venezuela: Guaidó quiere recomponer las relaciones con Israel http://elmed.io/venezuela-guaido-quiere-recomponer-las-relaciones-con-israel/ http://elmed.io/venezuela-guaido-quiere-recomponer-las-relaciones-con-israel/#comments Tue, 12 Feb 2019 13:49:43 +0000 http://elmed.io/?p=26361 El presidente venezolano no descarta trasladar la embajada a Jerusalén.

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“Me siento muy feliz al anunciar que el proceso de estabilizar las relaciones con Israel está en pleno desarrollo”, ha declarado el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, en una entrevista con Israel Hayom, el diario israelí más leído. “Renovaremos los lazos, más tarde anunciaremos el nombramiento de un embajador para Israel y realmente confiamos en que venga un embajador de Israel”.

El régimen chavista de Venezuela rompió relaciones con el Estado judío en 2008, utilizando como excusa la campaña antiterrorista israelí en Gaza denominada Plomo Fundido.

Guaidó también dijo que se está estudiando la posibilidad de trasladar la embajada venezolana en Israel a Jerusalén.

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Por qué el plan de paz de Trump no importa http://elmed.io/por-que-el-plan-de-paz-de-trump-no-importa/ http://elmed.io/por-que-el-plan-de-paz-de-trump-no-importa/#comments Tue, 12 Feb 2019 08:31:03 +0000 http://elmed.io/?p=26359 Lo crucial son los avances de Israel en materia de integración económica regional.

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El mes pasado, la televisión israelí emitió un reportaje sobre los detalles del plan para la paz en Oriente Medio que, en algún momento, la Administración Trump prevé desvelar. Si lo que se dijo en él es correcto, el plan elaborado por Jared Kushner, asesor de la Casa Blanca y yerno del presidente, será similar a los planteados por anteriores Gobiernos norteamericanos e israelíes, que fueron rechazados en repetidas ocasiones por los palestinos.

Los observadores más avezados no están perdiendo demasiado tiempo en especular sobre el referido plan. Pocos creen que haya alguna probabilidad de que prospere. Y mientras la falta de avances hacia la paz sigue siendo objeto de lamentaciones por parte de los norteamericanos que estúpidamente culpan a Israel del bloqueo, los hechos que inciden en la creciente integración económica de Israel en la región son mucho más importantes que el empeño estéril de Kushner.

Reparemos, por ejemplo, en la conformación del Foro del Gas del Mediterráneo Oriental, integrado por Israel, Egipto, Jordania, la Autoridad Palestina (AP), Chipre, Grecia e Italia y cuyo propósito es, según se leía en el comunicado emitido en su día por el Ministerio egipcio del Petróleo,

crear un mercado regional del gas que sirva a los intereses de sus miembros mediante el aseguramiento de la oferta y la demanda, la optimización del desarrollo de los recursos, la racionalización del coste de las infraestructuras, el ofrecimiento de precios competitivos y la mejora de las relaciones comerciales (…)

Este foro forma parte de los afanes por aprovechar las enormes reservas marítimas de gas de la zona y generar un hub regional de energía. Tal y como sucede con el gasoducto East-Med, que algunos de esos países, incluido Israel, están construyendo, el plan refleja cambios en la economía global que tienen el potencial de enriquecer a países previamente considerados carentes de recursos naturales.

Pero su verdadera importancia es que muestra que la integración del Estado judío en una red regional y mundial no ha tenido que esperar a que los palestinos se decidan a hacer la paz.

La ironía de estos acontecimientos es que el Foro y el gasoducto podrían estrechar tanto las relaciones de Israel con Egipto y otros países de la zona que el Estado judío podría ver limitada su maniobrabilidad e independencia en el comercio internacional, sobre todo en lo relativo a las exportaciones. Asimismo, Israel podría verse presionado a hacer concesiones diplomáticas o políticas a sus enemigos. Ahora bien, sabotear los intereses económicos del Foro y atizar el conflicto iría contra los intereses de todos los participantes. Muy en especial, este sería el caso de la AP, que necesita desesperadamente nuevas fuentes de ingresos para financiar su régimen corrupto.

El foro y el gasoducto satisfacen lo que la generación fundadora de Israel consideró su gran objetivo. El Estado judío es ahora un socio económico y estratégico de sus vecinos, que antaño buscaban su destrucción.

Los progresos económicos no borran todos los problemas de Israel. La anómala situación en la Margen Occidental –donde Israel mantiene el control de la seguridad, mientras que la Autoridad Palestina gobierna de manera autónoma a la mayoría de los árabes residentes en el territorio– se ve con desagrado y frustración por ambas partes. Pero tanto los israelíes como los palestinos saben que la paz no es posible en un futuro próximo.

La propuesta de Kushner pide al parecer una solución de dos Estados con un Estado palestino que controlaría entre el 85 y el 90% de la Margen Occidental y una parte de Jerusalén. Israel mantendría los principales bloques de asentamientos y el control sobre la Ciudad Vieja de Jerusalén. Por otro lado, Israel, los palestinos y Jordania –y quizá otros países– administrarían conjuntamente los lugares sagrados del Monte del Templo.

Las noticias sobre estas cláusulas provocaron una predecible lluvia de reacciones, con la AP jurando que no aceptará nada que no sea una retirada completa de Israel a las líneas anteriores a junio de 1967; y eso ni siquiera supondría necesariamente el reconocimiento palestino de la legitimidad de Israel. En cuanto a los partidos israelíes situados a la derecha del Likud del primer ministro Netanyahu, emitieron comunicados en los que denunciaron que cualquier paso hacia una solución de dos Estados pondría en peligro la seguridad de Israel.

Netanyahu no ha dicho nada sobre el reportaje, como no ha dicho nada sobre cualquier otra noticia relativa a los desvelos de Kushner. Si los palestinos estuviesen dispuestos a acordar la paz bajo unos términos que comprendieran la supervivencia de Israel, él se vería ante una crisis política. Pero sabe que el líder de la AP, Mahmud Abás, no es capaz de avenirse al plan de Kushner ni a otros esquemas más generosos. Mientras Hamás siga controlando Gaza y representando una amenaza mortal para el régimen de Al Fatah –el partido de Abás– en la Margen Occidental, la AP será incapaz de acordar ningún plan para la paz.

Los críticos de Israel –incluso muchos de sus amigos– piensan que el Estado judío está condenado a menos que las cosas cambien. Se supone que el tiempo no corre a favor de Israel. Se nos dice constantemente que, si no se toman unas medidas que además de drásticas son peligrosas, el Estado judío está perdido. Pero como indican las noticias sobre el gasoducto y el Foro, Israel cada vez es más fuerte, no más débil, a pesar de su incapacidad para forzar a los palestinos a hacer la paz.

Señalar esto no quiere decir que todo sea perfecto o que Israel no deba tratar de suavizar los puntos de conflicto con los palestinos. Pero el énfasis en una solución política cuando sencillamente no es posible es contraproducente. El único camino a la convivencia pasa por la cooperación económica, materializada en iniciativas como la del Foro del Gas.

Así las cosas, Trump y Kushner harían bien en archivar su plan –por muy bienintencionado que sea– y centrarse en promover el desarrollo, que ayudaría a los palestinos a sacudirse su dependencia de Fatah. Los avances de Israel en materia de integración económica regional no han tenido que esperar a que los palestinos renunciasen a su guerra y proveen la mejor y tal vez única ruta hacia la paz.

© Versión original (en inglés): JNS
© Versión en español: Revista El Medio

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El Gran Oriente Medio y la libertad http://elmed.io/el-gran-oriente-medio-y-la-libertad/ http://elmed.io/el-gran-oriente-medio-y-la-libertad/#comments Wed, 06 Feb 2019 10:00:59 +0000 http://elmed.io/?p=26356 Sólo Túnez e Israel reciben la distinción de 'libres'.

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Freedom House ha actualizado su informe Freedom in the World y, como era de esperar, el Gran Oriente Medio vuelve a salir muy mal parado, de hecho se muestra como una de las regiones menos libres del planeta.

Sólo Túnez e Israel merecen el distintivo de “libres”, mientras que Marruecos, Níger, Mali, Jordania, Kuwait, Líbano y Pakistán se quedan en el escalón intermedio de “parcialmente libres”. Todos los demás países y territorios de la región (incluidos Turquía y la Margen Occidental) son considerados “no libres” por la conocida organización norteamericana.

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Palabra y despalabra http://elmed.io/palabra-y-despalabra/ http://elmed.io/palabra-y-despalabra/#comments Wed, 06 Feb 2019 09:16:16 +0000 http://elmed.io/?p=26352 Cómo cubre el conflicto árabe-israelí la prensa en español.

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… si bien los hechos –y en tal caso las palabras en cuanto hechos– nos dan conceptos reales, no nos dan en cambio sus relaciones; para esto necesitamos otra clase de conceptos; y sólo con esto se puede superar la mera pluralidad de los simples hechos. (Carlos Cossio, ‘El sustrato filosófico de los métodos interpretativos’).

Palabras. Cargadas de ideología. O ni siquiera. De purita intención de embadurnarle la realidad a aquel al que se las aplica. A Israel. Palabras que, como decía el jurista argentino Carlos Cossio, pueden ser consideradas como hechos y como significaciones. Unos hechos y unas significaciones que no se adaptan al uso que tienen –como no sea para desacreditar, ultrajar; vamos, decirle al receptor que aquello que se mienta es la materialización del menoscabo–. Palabras que hoy son –y mañana, si le cambia el beneficio– la vergüenza, serán otra cosa: negación y olvido; y esa fatua adulación de tres centavos.

Palabras que hoy. Apartheid. Colono. Ocupación. Refugiado. Miliciano/moderado. Etcétera.

Palabras extraídas de otro contexto, de otra realidad, para aplicarlas falazmente al conflicto árabe-israelí, incluso hasta el significado de refugiado, adulterado por las propias Naciones Unidas exclusivamente para este caso. Exclusivamente para los árabes.

Sostenía Carlos Cossio: “Si bien los hechos —y en tal caso las palabras en cuanto hechos– nos dan conceptos reales, no nos dan en cambio sus relaciones; para esto necesitamos otra clase de conceptos; y sólo con esto se puede superar la mera pluralidad de los simples hechos”. Se puede, pues, superar la mera pluralidad de los simples hechos. Algo así como que hay que superar el “mató” y vincular esa palabra-hecho a una serie de relaciones (causales, por ejemplo), que den un dibujo más acabado de la situación. Pero estos vínculos no deben ser hechos exclusivamente de palabras o conceptos, deben tener otras formas de establecerlos y de ser corroborarlos. No puede ser el capricho de un articulista, de un testigo o de un político en eterna campaña de conveniencias.

Ejemplo apresurado: palabra/hecho ocupación debería ser antecedida por palabras/hechos negativa árabe, promesa árabe de masacre, ataque árabe, ocupación árabe.

Palabras convertidas en lugares comunes. Repeticiones para calar en la inocencia o el prejuicio de los destinatarios de esa insistente animosidad.

Mas las palabras no pueden desconectarse de su significado. Por mucho que se haga por estirarlas con la torpeza de a quien apremia el afán de difamar, banalizar, manosear, bastardear, la sustancia de las palabras terminará, antes o después, por definirlos, por resumirlos, atrapados en la arquitectura de aquéllas.

“Levantar cada palabra que encontramos/ y examinar mejor debajo”, anotaba el poeta argentino Roberto Juarroz. Debajo de las palabras que se empecinan contra el Estado judío hay al menos dos notorios residuos: el activismo antiisraelí y la mala praxis periodística (negligencia –en el mejor de los casos–, falta de documentación, falta de voluntad para ofrecer fuentes contrastadas y equilibradas).

Ambos restos caen en la trilladísima práctica de la omisión: forma de la censura que escamotea al lector, al televidente, a la audiencia radiofónica, toda aquella realidad (y es mucha) que menoscaba la falsificación que se pretende erigir. Con palabras como acusaciones.

El gran poeta argentino escribía:

No podemos ni siquiera sostener mucho tiempo
las proporciones del silencio
cuando algo lo visita.
Y menos todavía
cuando nada lo visita.

Pero Juarroz seguramente no conocía la cobertura en español sobre este conflicto. Una cobertura que es capaz de sostener la ocultación, un silencio casi absoluto –que es, en definitiva, una forma de la complicidad con los líderes palestinos (es decir, con su incitación al odio y la violencia, su glorificación del terrorismo y su recurso al mismo; su declarado objetivo de eliminar a Israel –al que perciben como algo transitorio–, su corrupción, el trato dispensado a mujeres, homosexuales y minorías religiosas).

“Porque las palabras del año pasado pertenecen al idioma del año pasado./ Y las palabras del año que viene esperan otra voz”, escribía T. S. Eliot (Four Quartets). Aunque, admirado Eliot, al menos en este caso, las palabras siguen siendo las mismas. Siempre. Tercas como el rencor elaborado sin ofensa; que terminan por elaborar un pobre idioma que es apenas un ceñudo repudio. Y la voz, un eco que se pasa la injuria de un año a otro.

“Bocas que tenéis mucho que decir/ y la palabra os elige para tumbas”, decía Kostas Karyotakis. Y sí, algo de eso hay por aquí. Las voces de la amplísima mayoría de periodistas en español que cubren el conflicto mencionado tienen la voz repleta de engañosos decires o sonidos que son tumbas de la realidad.

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Ben Gurión haciendo el pino en la playa http://elmed.io/ben-gurion-haciendo-el-pino-en-la-playa/ http://elmed.io/ben-gurion-haciendo-el-pino-en-la-playa/#comments Mon, 04 Feb 2019 09:25:40 +0000 http://elmed.io/?p=26349 La simpática escultura de Ben Gurión en Tel Aviv puede tener un trasfondo más oscuro.

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En 1957, tres israelíes fueron a la playa de Herzliya e hicieron historia. Una historia divertida, al menos. Se trataba del entonces primer ministro David ben Gurión, el médico Moshe Feldenkrais y el fotógrafo Paul Goldman. Guiado por el Dr. Feldenkrais, Ben Gurión, con 71 años y vistiendo malla solamente, hizo una impecable vertical frente al Mediterráneo, y Goldman captó el momento para la posteridad.

El relato de este episodio es bien simple, aunque colorido. El premier israelí tenía fuertes dolores y decidió adoptar el llamado Método Feldenkrais, así bautizado en honor a su inventor. Feldenkrais era ingeniero, físico e inventor, y un gran amante de las artes marciales. Nacido en Ucrania, emigrado a Palestina y doctorado en Francia, se interesó por el jiu-jitsu y se relacionó con el profesor Kano, creador del judo. Feldenkrais fue uno de los fundadores del Club Jiu-Jitsu de París y uno de los primeros europeos en obtener un cinturón negro de judo. El estallido de la Segunda Guerra Mundial lo halló en la capital francesa, de la que escapó rumbo a Gran Bretaña, donde realizó investigaciones sobre submarinos para la Corona. Tras sufrir una lesión de rodilla y recibir un diagnóstico complicado para la cirugía, inició una larga exploración sobre el vínculo entre movimiento y conciencia. De regreso a Israel en los años 50, incursionó en el estudio de la anatomía y la fisiología, el desarrollo infantil, la ciencia del movimiento, la evolución, la psicología y los enfoques somáticos.

Feldenkrais prometió a Ben Gurión que lo curaría de sus dolores y le aseguró que algún día podría hacer la vertical en la playa, que el premier frecuentaba para hacer ejercicio. Llegado el momento, convocaron a un fotógrafo para inmortalizar la ocasión.

Aquí entró en escena Paul Goldman. Oriundo de Hungría, emigró a Palestina en 1940 y se dedicó a tomar fotografías de la vida cotidiana en el Israel preestatal como freelance para medios locales e internacionales. Murió en la pobreza y el anonimato. En 1999, la revista Time pidió a su corresponsal en Israel, David Rubinger, que hallase esa foto conocida por muchos pero largamente desaparecida. Rubinger descubrió las fotos de Goldman guardadas en cajas de zapatos, catalogadas en húngaro, en el departamento que habitaban su viuda y su hija. La instantánea legendaria tenía el número 4410.

Sólo entones Goldman alcanzó la fama. “A diferencia de la generación de fotoperiodistas que lo seguirían, Goldman era un caballero demasiado grande como para poner una lente ante la cara de cualquiera”, afirma Liel Leibovitz. “Mantiene la distancia, y, como muchos de sus retratados eran los Padres Fundadores de Israel –desde David ben Gurión hasta Menajem Beguin–, esa distancia se traduce perfectamente en respeto”.    

En 2015, la Municipalidad de Tel Aviv encomendó la construcción de una estatua basada en esa fotografía icónica y la instaló en un lugar de la playa de la ciudad frecuentado por el fundador de Israel. Me topé con ella días atrás ,mientras recorría el paseo costero y, como con seguridad les ha de suceder a quienes se dan de bruces con esa escultura inesperada, no pude evitar sonreír por la auténtica jutzpá de los israelíes. Al desconocer el trasfondo de esta obra, pensé que sólo a ellos se les podría ocurrir mostrar al Padre de la Nación de esa manera. Pero, como con casi todo en este país, siempre hay una historia interesante detrás de lo aparente, y afortunadamente me fue revelada.

La ubicación de esta simpática estatua, sin embargo, podría tener un costado menos agradable. Como Lahav Harkov ha expuesto en The Jerusalem Post, extrañamente fue ubicada a poca distancia del memorial del Altalena, el buque del Irgún que Ben Gurión ordenó hundir en junio de 1948. Esa milicia, comandada por Menajem Beguin, llevaba armas francesas a Israel para la guerra por la independencia en curso. Beguin había informado al Gobierno oficial, liderado por Ben Gurión, del arribo de esas armas, y ambos habían pactado que el 20% de las mismas quedaría en manos del Irgún, que estaba negociando su disolución y la incorporación de sus miembros a la oficial Haganá, pero las quería para la lucha por Jerusalem. Según algunos historiadores, hubo un desacuerdo de última hora; según otros, una vendetta del socialista Ben Gurión contra el revisionista Beguin. Lo cierto es que el líder israelí ordenó al Ejército abrir fuego contra el Altalena, que llevaba a bordo unos 900 combatientes del Irgún, muchos de ellos sobrevivientes del Holocausto. Yitzhak Rabin fue el militar responsable del hundimiento del buque. Para evitar una guerra civil, Beguin ordenó a su tropa que no respondiese al ataque.

Así las cosas, ver una graciosa estatua de Ben Gurión en maya haciendo la vertical a poca distancia del memorial que recuerda a los 16 judíos muertos bajo sus órdenes aporta un ángulo incómodo. Con singular ironía, un miembro de la derecha israelí declaró que la obra puede ser vista como un indeseado tributo simbólico a algunas de las políticas invertidas de Ben Gurión. “No podemos negar el gran mérito de Ben Gurión. Solo él pudo declar el establecimiento del Estado, y lo hizo con coraje, con gran liderazgo”, ha dicho Yosi Ahimeir, director general del Centro Jabotinsky. “En el camino, hizo cosas terribles. A veces Ben Gurión se paraba sobre las dos piernas. Pero a veces se paraba sobre la cabeza”.

Una escultura irreverente y un monumento triste nos recuerdan qué tan frágil es la frontera entre lo luminoso y lo oscuro en Israel, y cuánta historia carga a sus espaldas.       

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