Revista El Medio http://elmed.io Noticias de Medio Oriente en español Fri, 17 Aug 2018 07:03:41 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.2.21 Para el Islam, Jerusalén no es La Meca http://elmed.io/para-el-islam-jerusalen-no-es-la-meca/ http://elmed.io/para-el-islam-jerusalen-no-es-la-meca/#comments Fri, 17 Aug 2018 07:03:41 +0000 http://elmed.io/?p=25660 Qué curioso: los musulmanes sólo parecen de acordarse de Jerusalén cuando está bajo control no musulmán.

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Qué curioso: los musulmanes sólo parecen de acordarse de Jerusalén cuando está bajo control no musulmán. De otra forma, y como muestra la historia, nunca le dan verdadera importancia. Nunca la han proclamado capital de ningún país o imperio. De hecho, Mahoma ordenó a su gente que no orara hacia Jerusalén, como venía haciendo, sino hacia La Meca (Corán, 2:143):

Y la dirección a la que te volvías la establecimos para saber quién seguiría al Mensajero y quién se volvería atrás. Esto sólo es difícil para aquellos a los que Alá no ha guiado. Jamás haría Alá que perdieras la fe.

Es más, ciertos versos coránicos destacan la conexión de Jerusalén con los judíos y muestran disconformidad con su islamización. El Corán no promete a los musulmanes entrar o gobernar en Jerusalén. De hecho, en uno de sus versos se cita al profeta Moisés instruyendo a los judíos para que entren en la Tierra Santa (al-ard al-muqaddesa) que Dios les ha otorgado, y que comprende Jerusalén. Este es, de todas formas, un verso que la mayoría de los árabes y de los musulmanes prefieren ignorar (Corán, 5:21):

¡Oh, pueblo mío! Entra en la tierra purificada que Alá ha destinado para ti y no retrocedas [en la lucha por la causa de Alá], porque estarías perdido.

Una interpretación de este verso identifica al ard al muqadesa como Beit al Maqdis, o Jerusalén y sus alrededores (aquí y aquí), o la región comprendida entre Egipto y el Éufrates (aquí).

En otro verso, el mismo Dios instruye a los Hijos de Israel para que residan en esa tierra (Corán, 17:104):

Y después del Faraón dijimos a los Hijos de Israel: “Habitad la tierra, y cuando llegue la promesa de la Última Vida os haremos venir a todos”.

De nuevo, en este verso “la tierra” es Al Sham (Levante), una región en la costa oriental del Mediterráneo, el norte de la Península Arábiga y el sur de Turquía.

Fue para los británicos para quienes Jerusalén fue tan importante; ellos fueron los únicos que la declararon capital”, declaró al New York Times Yehoshúa ben Arieh, de la Universidad Hebrea Jerusalén. “Previamente no fue capital de nada desde los tiempos del Primer y el Segundo Templos”, añadió.

En diciembre de 1917, el general británico Edmund Allenby arrebató el control de Jerusalén a sus gobernantes otomanos.

En diciembre de 1949, el Estado de Israel decidió celebrar las sesiones de la Knéset [Parlamento] en Jerusalén y la declaró su capital. En 1980, la Knéset aprobó la Ley Básica Jerusalén, capital de Israel y declaró que la ciudad, completa y unida, era la capital “eterna e indivisible” del país.

Jerusalén ni siquiera es mencionada en la Carta Nacional Palestina primigenia (1964); tampoco en la enmienda que se hizo en 1968. En la modificación de 1996, Jerusalén (Al Quds) sólo se menciona en el contexto de las resoluciones de la ONU relativas a la ciudad. Sólo en la constitución provisional de la Autoridad Palestina (Ley Básica Palestina, aprobada por el Parlamento palestino en 1997 y sancionada en 2002) encuentra uno un artículo en el que se dice que Jerusalén es la capital de “Palestina”.

Es digno de mención que, en los casi 1.200 años de dominio musulmán, Jerusalén “jamás ha[ya] sido la capital de un Estado musulmán soberano, ni un centro académico o cultural de referencia”. La conexión del islam y de los musulmanes con Jerusalén sólo se produjo seis años después de la muerte del profeta Mahoma, en el año 638 ec, cuando el califa Omar y sus ejércitos invasores tomaron la ciudad.

Tras su llegada a Jerusalén, Omar hizo un tour por la ciudad que incluyó una visita al Santo Sepulcro. Cuando llegó la hora de la oración musulmana, Omar declinó la invitación de Sofronio, patriarca de Jerusalén, de rezar en la iglesia y lo hizo en el exterior. Omar temía que a su partida los musulmanes que llegaran tras él establecieran una mezquita en la iglesia si él oraba allí. Así pues, Omar era consciente de qué pertenecía a los musulmanes y qué a los cristianos.

El Monte del Templo y la Roca (o Piedra Basal) sobre la que se asienta han sido sagrados para los judíos durante milenios. Según la tradición judía, la Roca es donde Abraham, progenitor y primer patriarca del pueblo hebreo, dispuso el sacrificio de su hijo Isaac. El Monte del Templo fue también el lugar donde se levantaron el Templo de Salomón y su sucesor, el Segundo Templo (también conocido como Templo de Herodes). Desde la destrucción de ambos (el primero a manos del rey babilonio Nabucodonosor, en el año 587 aec, y el segundo a manos de los romanos, en el 70 ec), el Muro Occidental, un muro de contención, es lo único que queda de ellos; desde entonces, los judíos han orado en dirección al Monte del Templo.

Según Al Tabari (The History of al-Tabari, vol. 12, State University of New York Press, Albany, 1992) y Ben Kazir (v. ed. de Maktabit Almareef, Beirut, 1966), cuando Omar llegó al Monte del Templo oró dando la espalda a la Roca y mirando hacia La Meca, en la esquina meridional de la plataforma, donde posteriormente se levantó la mezquita de Al Aqsa.

Omar fue, pues, el primer musulmán que oró en el Monte del Templo. Sin embargo, claramente mostró que ni el Monte ni la Roca eran ya la alquibla musulmana. Los musulmanes oraron hacia el Monte del Templo hasta el año 622, cuando lo sustituyeron definitivamente (Corán, 2:142-145) por la Kaaba de La Meca. No obstante, tanto el Monte como la Roca siguieron siendo sagrados, y supuestamente islámicos, porque en el año 621 el profeta Mahoma dijo a sus seguidores que había ascendido al cielo desde la Roca.  

En un intento de transformar Jerusalén en un santuario islámico, o de islamizarla, en los años 691-692 se erigió el templo del Domo de la Roca, y en el 705 la mezquita de Al Aqsa, en tiempos del califa omeya Abdelmalik ben Marwán; 55 y 70 años, respectivamente, después de que los ejércitos musulmanes tomaran la ciudad.

Aunque el Domo de la Roca (Qubat al Sajrah) es “el más antiguo monumento musulmán existente”, ni es una mezquita ni, de hecho, es fácil encuadrarlo en otra categoría de estructura musulmana. Su “gran escala y fastuosa decoración”, así como sus extravagantes servicios a los visitantes, llevaron a algunos historiadores musulmanes, como Ben Kazir y Ben Taimiya, a informar de que Abdelmalik de Damasco lo construyó en un intento de apartar a los musulmanes de la Kaaba, en un momento en que La Meca estaba bajo control de los rebeldes liderados por Abdulá ben al Zubair. Esa fue probablemente la primera vez en que los musulmanes utilizaron Jerusalén en una querella política interna.

Algunos académicos han aducido que Abdelmalik construyó el Domo para proclamar la emergencia del islam como suprema nueva fe. En la Enciclopedia Británica puede leerse lo siguiente:

Puede que con las grandes dimensiones y la fastuosa decoración del Domo se haya querido rivalizar con los santos lugares cristianos de Jerusalén, especialmente con la iglesia del Santo Sepulcro. Según este punto de vista, el mensaje de supremacía musulmana se desprende igualmente de las inscripciones en árabe que presenta el Domo, una selección de pasajes coránicos que resaltan la visión islámica de Jesús, es decir, que denuncian las doctrinas cristianas de la Trinidad y la divinidad de Jesús, mientras enfatizan la unidad de Dios y afirman la condición de profeta de Jesús.

Notablemente, Ben Taimiya critica no sólo la fastuosa decoración sino la propia construcción del Domo como una suerte de bidaa (herejía).

En una ulterior islamización de Jerusalén, la mezquita del Monte del Templo fue denominada Al Aqsa, “la mezquita más lejana” en árabe, la misma frase empleada en un pasaje coránico denominado “Al Isra, el viaje nocturno” (17:1):  

¡Gloria a Quien una noche hizo viajar a Su siervo desde la Mezquita Inviolable hasta la Mezquita más lejana, aquella cuyos alrededores hemos bendecido, para mostrarle parte de Nuestros signos! Verdaderamente, Él es Quien oye y Quien ve.

Denominar “mezquita de Al Aqsa” a la de Jerusalén fue un intento de decir que el Domo de la Roca fue el lugar desde el que Mohamed ascendió al cielo y conectar así la ciudad con la divina revelación islámica. El problema, no obstante, es que Mahoma murió en el año 632, setenta y tres antes de que se completara la primera construcción de Al Aqsa.

Para los musulmanes, la relevancia de Jerusalén depende de rivalidades políticas y religiosas; su importancia parece evidente cuando no musulmanes (como los cruzados, los británicos y los judíos) capturan o controlan la ciudad. Sólo en esos momentos de la historia los líderes nacionales musulmanes proclaman Jerusalén como la ciudad más sagrada tras La Meca y Medina.

Nada sorprendentemente, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, arremetió una vez contra el líder de Hamás Mahmud al Zahar acusándole de minimizar la importancia de Jerusalén por decir que “no es La Meca”, cuando Abás insistió en que las legislativas de 2006 se celebraran en Jerusalén. Si Al Zahar hubiera dicho “Jerusalén no es La Meca y no es sagrada”, habría dicho la verdad.

En el Islam, Jerusalén sólo es bendita, no sagrada. No es La Meca.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

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Hamás cumple 30 años http://elmed.io/hamas-cumple-30-anos/ http://elmed.io/hamas-cumple-30-anos/#comments Wed, 15 Aug 2018 17:00:17 +0000 http://elmed.io/?p=25657 Su gran objetivo no ha cambiado y sigue siendo inequívoco: la creación de un Estado islámico 'Judenrein' desde el Mediterráneo hasta el Jordán.

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Esta semana se cumplen 30 años de la publicación de la carta fundacional del Movimiento Islámico de Resistencia, más conocido como Hamás. Merece la pena repasar el documento, dados el conflicto en curso en Gaza, la extendida confusión acerca de los objetivos de Hamás y la errada idea de que Israel puede llegar a un acomodo con esta organización terrorista.

Desde el principio, el texto deja claro que la ideología de Hamás tiene el islam en su raíz, y es un recordatorio –sobre todo para aquellos que falsamente creen que el conflicto israelo-palestino es una mera cuestión territorial– de que para muchos palestinos esta es una querella de orden religioso. No tienes más que leer el preámbulo para saber de qué va el documento, y que es de inspiración islámica:

Israel existirá y seguirá existiendo hasta que el Islam acabe con él, como ha acabado con otros previamente.

El artículo 15 dice explícitamente:

El palestino es un problema religioso, y como tal ha de afrontarse.

La carta enfatiza repetidas veces que a Hamás no le importa realmente el Estado de Israel; con quien está en guerra es con el pueblo judío. Así, dice en la introducción:

Nuestra lucha contra los judíos es muy grave e importante (…) El Movimiento no es sino un escuadrón que debería ser apoyado por más y más escuadrones del vasto mundo árabe y musulmán, hasta que el enemigo sea derrotado y la victoria de Alá, llevada a efecto.

El artículo 7 dice que Hamás “aspira al cumplimiento de la promesa de Alá, no importa el tiempo que lleve”. ¿Y a qué promesa se refiere?

El Día del Juicio no llegará mientras los musulmanes no combatan a los judíos, cuando el judío se esconda tras las piedras y los árboles y los árboles y las piedras digan: “Oh musulmanes, oh Abdulá, hay un judío tras de mí, venid y matarlo”.

Igualmente, la carta regurgita conocidos bulos antisemitas. En el artículo 22 se habla de cómo los judíos acumulan dinero para “controlar el mundo de los medios, las agencias de noticias, la prensa, las casas editoriales y las emisoras de radio”. Los judíos estuvieron “detrás de la Revolución Francesa, de la comunista y de la mayoría de [las demás] revoluciones”, y emplearon su dinero para conformar “organizaciones secretas como la de la francmasonería, la de los rotarios (…) y otras (…) para sabotear las sociedades y alcanzar los objetivos sionistas”.

No sólo eso, sino que su riqueza permitió a los judíos “controlar países de manera imperialista e instigarlos a colonizar numerosos países para permitirles explotar sus recursos y esparcir en ellos la corrupción”. En varios lugares de la carta, Hamás se refiere a los judíos como “nazis”, y el artículo 32 basa sus conclusiones sobre los judíos en los Protocolos de los Sabios de Sión.

La mayoría de quienes expresaran estas ideas serían considerados unos lunáticos antisemitas, pero hay gente que cree que hay que tomar seriamente a Hamás como interlocutor para la paz.

Aunque no hay base histórica o religiosa para ello, Hamás asegura en el artículo 11 que “Palestina es un waqf islámico consagrado a las generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio” que debe regirse por la sharia. Lo cual quiere decir que no hay lugar para los judíos o para un Estado judío en territorio sagrado para el islam.

Quienes ingenuamente crean que los palestinos se contentarían con un Estado en la Margen Occidental y Gaza, deberían leer el artículo 6, que dice que Hamás “pugnará por alzar la bandera de Alá sobre cada pulgada de Palestina”. El artículo 13 abunda en que “no hay solución para la cuestión palestina salvo mediante la yihad. Iniciativas, propuestas y conferencias internacionales son todo empresas vanas y una pérdida de tiempo”. Algunos apologetas de los islamistas aducirán que la palabra yihad tiene un significado benigno, relacionado con el esfuerzo interior [de los individuos]; ahora bien, en este contexto Hamás no deja dudas de que se está refiriendo a una guerra santa contra los judíos.

Además, Hamás pretende convertirla en una guerra santa global que implique a todo el mundo musulmán. El artículo 14 dice que la “liberación de Palestina” es un deber para cada musulmán. No sorprende que Hamás considere el tratado de paz entre Egipto e Israel una traición, y que se oponga a que cualquier otro país árabe llegue a un acuerdo con Israel (art. 32).

Hamás mira atrás con nostalgia, al tiempo en que los musulmanes controlaban un imperio poderoso y expulsaron a los cruzados. El artículo 35 dice que los musulmanes deben “hacer frente a la invasión sionista y derrotarla”.

La cláusula más fabulosa, si puedes verle la gracia a un manifiesto genocida, es la que dice (art. 31) que Hamás es un “movimiento humanista” que “se preocupa por los derechos humanos y se guía por la tolerancia islámica en lo atinente a los seguidores de otras religiones”. El artículo dice también que las tres grandes religiones pueden coexistir, pero sólo “bajo el ala del islam”. Para qué hablar de la vigente e histórica persecución de los judíos y los cristianos bajo gobierno islámico.

El año pasado Hamás publicó una declaración de “políticas y principios generales” a fin de moderar su imagen y ganar reconocimiento internacional. Pero la declaración fue mayormente una reafirmación de sus posiciones previas, si bien tenía la llamativa novedad del empleo de la palabra sionistas en un esfuerzo por disimular la animadversión hacia los judíos.

El gran objetivo de Hamás no ha cambiado y sigue siendo inequívoco: la creación de un Estado islámico Judenrein desde el Mediterráneo hasta el Jordán.

Quizá sea posible negociar treguas temporales, pero Hamás jamás renunciará a su misión. Parafrasendo a Golda Meir, diremos que Hamás quiere a todos los judíos muertos y que los judíos quieren vivir; y que entre la vida y la muerte no hay lugar para el compromiso.

© Versión original (en inglés): The Algemeiner
© Versión en español: Revista El Medio

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Erdogan y sus colegas matones http://elmed.io/erdogan-y-sus-colegas-matones/ http://elmed.io/erdogan-y-sus-colegas-matones/#comments Mon, 13 Aug 2018 10:17:38 +0000 http://elmed.io/?p=25655 Los aliados internacionales del autócrata turco dan buena cuenta de su catadura.

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Nueve de julio. La caravana de Recep Tayyip Erdogan llegó al palacio presidencial de Ankara, de 1.100 habitaciones, en un día inusualmente lluvioso. Los mercedes blindados estaban alfombrados de rosas rojas, que la multitud había arrojado horas antes de la extravagante ceremonia inaugural. Ciento una salvas y una banda militar otomana saludaron a Erdogan, en una ceremonia a la que fueron invitadas 10.000 personas (este autor estaba en la lista, pero prefirió no acudir en señal de protesta).

Si los fastos de palacio mostraron la cara reluciente de Turquía, los acontecimientos registrados la víspera fueron penosos y dieron cuenta de la otra Turquía. Un tren de pasajeros descarriló en Tracia, al oeste de Estambul, a resultas de lo cual murieron 24 personas y más de 300 resultaron heridas. Además, estudiantes de la Universidad Técnica del Medio Oriente en Ankara fueron detenidos por esgrimir durante su ceremonia de graduación pancartas en las que se “insultaba al presidente”.

También el 8 de julio, más de 18.000 empleados públicos fueron despedidos por ser “sospechosos de tener vínculos con grupos que actúan contra la seguridad nacional”. Con ello, el número de purgados desde el intento de golpe de Estado de julio de 2016 ascendió a 125.806 .

De vuelta a lo sucedido el día 9 en palacio, todo el mundo sonreía y saludaba a Erdogan. Así, el autocrático Nicolás Maduro dijo que era “un amigo de Venezuela y un líder del nuevo mundo multipolar”. Maduro parece haber olvidado que él es el no deseado líder de un país no democrático sumido en el caos y la violencia, en el que la inflación supera el 82,000%.

Según la Organización de Estados Americanos (OEA), que agrupa a 35 países, en la Venezuela de Maduro se cometen crímenes contra la Humanidad de manera sistemática; crímenes entre los que se cuentan la violación y tortura [de disidentes] y más de 8.000 ejecuciones extrajudiciales.

La lista de los dignatarios extranjeros invitados a la ceremonia presidencial de Erdogan revela el perfil político de éste, así como sus inclinaciones ideológicas, sus amistades y enemistades: ahí estaban los jefes de Estado de Catar, Bulgaria, Georgia, Macedonia, Moldavia, Bosnia, Serbia, Kosovo, Pakistán, la (escindida) República Turca del Norte de Chipre (sólo reconocida por Turquía), Kirguistán, Guinea, Zambia, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Somalia, Mauritania, Gabón, el Chad y Yibuti. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, envió a su primer ministro, Dmitry Medvédev.

Otro invitado presidencial, uno de los mejores amigos islamistas de Erdogan, fue el sudanés Omar al Bashir, el primer presidente en ejercicio en ser encausado en la Corte Penal Internacional por genocidio y crímenes contra la Humanidad, por la muerte de “entre 200.000 y 300.000 personas” en Darfur desde 2004. Erdogan ha defendido en el pasado a Al Bashir diciendo: “No es posible que alguien que profesa el islam cometa un genocidio”.

Un par de semanas después de que posara ante las cámaras con sus amigotes, “Erdogan dijo que la ley israelí que declara que sólo los judíos tienen derecho a la autodeterminación [en Israel] legitima la opresión y muestra que Israel es un país fascista y racista en el que ha vuelto a emerger el espíritu de Hitler”, según reportó la agencia Reuters.

Como sus amigos Maduro y Al Bashir, Erdogan sigue acosando a sus vecinos. El 30 de julio, Turquía advirtió a Israel y a Egipto de que no “excedieran sus límites” después de que los embajadores de ambos países en Chipre al parecer “sugirieran que la acción militar contra fuerzas navales turcas en el Mediterráneo Oriental es una opción” para proteger las prospecciones energéticas chipriotas [en la zona] ante las “provocaciones turcas”.

Erdogan tiene un compromiso ideológico con un “nuevo mundo multipolar”, como destacó Maduro. Su fiesta de palacio fue como un cumpleaños al que estuvieran invitados todos los matones escolares del vecindario. Los profesores y los padres, temerosos, andan a la espera de la próxima correría de la banda. Los niños siempre serán niños. Pero las bandas de matones no siempre se contentan con vandalizar los coches de los enemigos o apedrear las ventanas de sus casas.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

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Historias del hiyab http://elmed.io/historias-del-hiyab/ http://elmed.io/historias-del-hiyab/#comments Thu, 09 Aug 2018 10:14:51 +0000 http://elmed.io/?p=25653 Contra la dictadura del miedo islamista.

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El mes pasado, un tribunal iraní condenó a Shaparak Shayarizadeh, de 43 años, a dos años de prisión, con 18 meses de libertad condicional, por quitarse el hiyab en público.

En nuestra infancia iraní, los gritos de mi hermana podían quebrar el silencio de la noche en el hogar familiar. Las pesadillas podían despertarla y aterrorizarla de tal modo que no se podía volver a dormir. Todos le animábamos a compartir sus temores, pero ella siempre se negaba. La noche en que finalmente se abrió, estaba totalmente agitada por el miedo.

Temerosa de que le preguntaran en voz alta, mi hermana, que entonces tenía 9 años, susurró: “¿Me cogerá Alá por los pelos? El profesor de religión y Corán de la escuela nos ha dicho que si mostramos nuestro cabello en público, Dios nos cogerá de él en el más allá y nos torturará durante toda la eternidad”. “Si morimos nos resucitará y nos seguirá torturando”, sollozó. “Fui a la tienda de ultramarinos y olvidé ponerme el hiyab. ¿Me torturará Dios durante toda la eternidad?”.

Mi hermana iba a una de las decenas de miles de escuelas, dentro y fuera del país, regidas por la sharia iraní. Muchos profesores recurrían a esa admonición para advertir a las niñas de que no mostraran el cabello. La orden se decía que provenía de un hadiz, un dicho o hecho de Mahoma.

Según la enseñanza, el yerno y primo del profeta, Alí, y su mujer, hija de Mahoma, vieron un día al profeta llorar.

La preguntaron qué era lo que hacía llorar al Sagrado Profeta. Él respondió: “En la noche de la Ascensión [‘Mairaj’], vi los castigos dados a algunas mujeres, y hoy he recordado esas escenas. Por eso es por lo que estoy preocuopado”. Le preguntaron: “Por favor, dinos lo que viste”. Él respondió: “Vi a una mujer colgada del cabello, y su cerebro bullía. (Este es el castigo para la mujer que no oculta su cabello cubriendo su cabeza ante los hombres)”.

¿Por qué esos profesores hablaban de esos terribles castigos a unas niñas de sólo 8 o 9 años? Pues porque lo mejor para adoctrinar y lavar el cerebro a la gente es hacerlo cuando la gente es joven. Los niños son confiados y tienen pocos conocimientos. Por otro lado, para los musulmanes radicales, el miedo es una poderosa herramienta para coaccionar a la gente, forzarla a creer en sus ideas y hacer que accedan a las prácticas y exigencias de sus líderes.

Ya no es que algunas escuelas y mezquitas se utilicen como terrenos para sembrar el miedo en niñas pequeñas con advertencias para que no muestren el cabello. Una vez la sharia penetra en el cuerpo político, exige un sistema judicial islamista que la ponga en práctica, y a través del cual se puedan imponer severos castigos a quienes desobedezcan los mandatos de Dios.

Video como éste, en el que fuerzas del régimen religioso golpean a una joven por no llevar el cabello lo suficientemente cubierto, son abundantes. Numerosas musulmanas, incluidas algunas de mi propia familia, temen quitarse el hiyab aun siendo ya adultas y no religiosas y viviendo en lugares donde pueden hacerlo. El miedo a mostrar el pelo, y las consecuencias físicas y espirituales asociadas a ello, aún les atenaza e influye en sus decisiones cotidianas.

Como la imposición de la sharia muestra en Irán y en los demás territorios gobernados por islamistas, la legislación islamista no consiste sólo en colocar a líderes religiosos en posiciones de poder; tiene también que ver con controlar las actividades cotidianas de las gentes, cada aspecto de sus vidas, empezando por el uso de sus cuerpos. Por esto es por lo que debe ponerse fin a las prédicas radicales en las escuelas, antes de que la sharia domine el Estado.

Mi hermana aún teme quitarse el hiyab debido a aquellas historias horribles que sus instructores islamistas le enseñaron cuando era niña. ¿Cuántas niñas más habrán tenido esas pesadillas? Confío en que mi hermana pase algún día una buena noche; en que las niñas que ahora están en esas mismas aulas, a las que se satura con historias horribles, se sientan un día libres para descubrir su cabello y duerman tranquilas. Hasta que no llegue ese día, tampoco yo descansaré.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

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Israel: la secreta razón por la que los árabes rechazan la Ley del Estado-Nación Judío http://elmed.io/israel-la-secreta-razon-por-la-que-los-arabes-rechazan-la-ley-del-estado-nacion-judio/ http://elmed.io/israel-la-secreta-razon-por-la-que-los-arabes-rechazan-la-ley-del-estado-nacion-judio/#comments Tue, 07 Aug 2018 10:53:42 +0000 http://elmed.io/?p=25651 Los líderes de la comunidad árabe israelí son una auténtica maldición... para su propia comunidad.

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La hipocresía de los líderes de los ciudadanos árabes de Israel, que ahora andan protestando por la nueva Ley del Estado-Nación Judío, ha alcanzado nuevas cotas en los últimos días.

Éstos son los mismos líderes cuyas palabras y actuaciones en las dos últimas décadas han dañado gravemente las relaciones entre los judíos y los árabes de Israel, así como los intereses de sus representados, los propios ciudadanos árabes de Israel.

Los líderes árabes israelíes, concretamente los miembros de la Knéset [Parlamento], dicen que están indignados no sólo porque la ley define Israel como la patria del pueblo judío, también porque no dice nada sobre la igualdad de derechos de todos los ciudadanos.

Esto es un caso claro de tormenta en un vaso. Habría sido redundante añadir esas palabras: la nueva ley no rescinde ninguna ley anterior ni la Declaración de Independencia de Israel, que ya sanciona todo eso. Además, otras leyes básicas garantizan la igualdad de derechos. Por ejemplo, la Ley Básica sobre la Dignidad Humana y la Libertad, aprobada en 1992:  

El propósito de esta Ley Básica es proteger la dignidad humana y la libertad, a fin de consagrar en una Ley Básica los valores del Estado de Israel como Estado judío y democrático.

(…)

Los derechos humanos fundamentales en Israel se basan en el reconocimiento del valor del ser humano, del carácter sagrado de la vida humana, y en el principio de que todas las personas son libres; estos derechos se respetarán siguiendo el espíritu descrito en la Declaración del Establecimiento del Estado de Israel.

La Declaración de Independencia de 1948, que obviamente no se ve afectada por la nueva Ley del Estado-Nación Judío, también garantiza la igualdad a todos los ciudadanos, con independencia de su religión, color de piel o raza:

El Estado de Israel fomentará el desarrollo del país para todos sus habitantes; se basará en la libertad, la justicia y la paz, tal como lo concibieron los profetas de Israel; protegerá la igualdad plena de derechos sociales y políticos a todos sus habitantes, con independencia de su religión, raza o sexo; protegerá la libertad religiosa, de conciencia, lengua, educación y cultura; salvaguardará los Santos Lugares de todas las religiones; y será fiel a los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Por tanto, ya que las leyes preexistentes de Israel y su Declaración de Independencia no se han visto modificadas, y garantizan la igualdad de derechos a todos los ciudadanos, ¿a qué se debe el feroz ataque de los líderes de los árabes israelíes a la nueva Ley del Estado-Nación? ¿De verdad se debe a que les preocupa la igualdad, o es otra cosa? La respuesta se puede encontrar en sus propias declaraciones: básicamente se oponen a la idea de que Israel sea la patria del pueblo judío. Saben perfectamente que la Ley del Estado-Nación no afecta al estatus y los derechos de los árabes como ciudadanos israelíes en pie de igualdad.

Veamos, por ejemplo, el caso del diputado árabe Zuheir Bahlul (Unión Sionista), que anunció recientemente su intención de dimitir en protesta por la Ley del Estado-Nación. Bahlul se lamentó de que la Knéset se había convertido en un “validador de leyes racistas”.

En primer lugar, Bahlul es el último ciudadano árabe de Israel que tiene derecho a quejarse de discriminación. Durante décadas fue uno de los periodistas deportivos más populares del país, reverenciado por árabes y judíos por igual. Por ello, siempre ha gozado de una cómoda vida en Israel, como jamás podría haber tenido en ningún país árabe.

En segundo lugar, si Bahlul tiene un problema con una ley que define Israel como la patria del pueblo judío, ¿qué hace en un partido llamado Unión Sionista? Una vez que aceptas unirte a un partido sionista, no puedes quejarte después de que Israel diga que quiere ser la patria del pueblo judío. ¿Alguien cree de verdad que este diputado árabe no supo en todos estos años que el sionismo es el movimiento nacional del pueblo judío, que apoya el restablecimiento de una patria judía en el territorio definido como la Tierra histórica de Israel?

En tercer lugar, vale la pena señalar que este partido, la Unión Sionista, ya estaba harto de Bahlul, y tenía previsto deshacerse de él, especialmente tras su decisión, el año pasado, de boicotear una ceremonia en la Knéset que conmemoraba el centenario de la Declaración Balfour. Irónicamente, la segunda parte de la Declaración Balfour estipulaba que el establecimiento de una patria judía no debía “ir en perjuicio de los derechos religiosos de las comunidades no judías en Palestina”.

La controversia por la Ley del Estado-Nación no tiene que ver con la igualdad de derechos. Tiene que ver con la aceptación de Israel como patria del pueblo judío. Al parecer, Bahlul boicoteó la ceremonia sobre la Declaración Balfour porque se opone a la idea misma de una patria judía. De lo contrario, ¿por qué un árabe que viva en Israel se opondría a una declaración que estipula abiertamente que una patria judía no debe ir “en perjuicio” de los derechos de los no judíos?

El presidente de la Unión Sionista, Avi Gabai, ha criticado la decisión de Bahlul por “extremista”.

Presumiblemente, Bahlul sabía que iba a ser expulsado de su partido, y parece haber decidido utilizar la Ley del Estado-Nación como excusa para dimitir y calumniar a Israel tachándolo falsariamente de “Estado con síntomas de apartheid”, y a la Knéset como “un validador de leyes racistas”.

En cuarto lugar, tengamos en cuenta que Bahlul no presentó su dimisión inmediatamente. Lo que dijo es que presentará su carta de dimisión cuando la Knéset vuelva de su receso ampliado de verano, a mediados de octubre. Dicho de otro modo, es obvio que Bahlul quiere pasar unos meses más en la Knéset, probablemente para seguir recibiendo un buen salario y otros privilegios otorgados a los diputados. Al posponer su dimisión, es también probable que esté esperando que alguien le ruegue que anule su decisión; o sea, es como si dijera: “Por favor, ¡que alguien me sujete para no irme de la Knéset!”. Bien, señor Bahlul, si tan consternado está por la ley y no quiere ser parte del sistema político israelí, ¿por qué no se levanta y se marcha ya? ¿Por qué quiere estar unos meses más en un Parlamento al que acusa de ser “racista” con los árabes?

El sucio secretillo es que, aunque se añadieran palabras sobre la igualdad para todos los ciudadanos a la nueva ley, Bahlul y algunos de sus colegas árabes de la Knéset seguirían estando en contra. Simplemente, se oponen con vehemencia a la propia idea de que Israel sea un Estado judío.

Algunos de ellos, como Ahmed Tibi, han pedido sistemáticamente que Israel pase de ser un “Estado judío” a un “Estado para todos sus ciudadanos” o “un Estado de todos sus grupos [étnicos] nacionales”.

Otro diputado, Yamal Zahalka, se burló hace poco de los símbolos judíos y dijo: “Antes muerto que cantar el himno nacional israelí”. Son muchos los diputados árabes que jamás han aceptado el himno o la bandera de Israel, en la que aparece la estrella de David de seis puntas. Sobre la bandera, Zahalka declaró: “Cualquier bandera es para mí un trapo. Un trozo de tela. Es mucho peor que un trapo”.

La diputada Hanín Zoabi fue muy directa al expresar su oposición a la definición de Israel como patria del pueblo judío. El pueblo judío no tiene derecho a la autodeterminación, dijo en octubre de 2017.

Los judíos no conforman una nacionalidad, así que no podemos hablar de autodeterminación del pueblo judío. Los israelíes pueden tener autodeterminación, pero no como Estado judío, en un Estado democrático laico.

Merece la pena señalar que Zoabi, que proviene de un gran clan de Nazaret, fue suspendida por la Knéset en 2014 por incitación, después de que justificara que Hamás lanzara cohetes contra Israel y el secuestro (y posterior asesinato) de tres adolescentes israelíes a manos de terroristas palestinos.

Son personas como Zoabi las que han causado –y siguen causando– un grave daño a las relaciones entre los árabes y los judíos en Israel. Su retórica agresiva y sus actos contra Israel son la razón principal por la que un creciente número de judíos están empezando a mirar a los ciudadanos árabes de Israel como si fuesen una “quinta columna” o un “enemigo interno”.

Algunos líderes de los árabes israelíes hablan despectivamente de Israel para darse publicidad. Saben que ningún periódico los mencionaría si se ocuparan de tratar asuntos como las aguas residuales o la escasez de aulas en las escuelas árabes. Sin embargo, si dicen algo malo sobre Israel o provocan a los judíos, sin duda consiguen un titular en la prensa.

La prioridad número uno de los ciudadanos árabes de Israel es rebajar la tasa de desempleo entre sus licenciados universitarios. Los ciudadanos árabes de Israel quieren integrarse plenamente. Están luchando por unos mejores servicios públicos, especialmente en lo relativo a infraestructuras. Pero en vez de representar los verdaderos intereses de su electorado, Tibi, Zoabi, Zahalka y otros dedican su tiempo a condenar a Israel y a identificarse con sus enemigos.

Los dichos y hechos de estos diputados sólo han servido para ahondar la brecha entre los judíos y los árabes, en un momento en que el Gobierno está haciendo grandes esfuerzos por mejorar la vida de los árabes. Así, una comisión parlamentaria anunció el pasado abril su decisión de asignar 20 millones de shékels (5,6 millones de dólares) a un nuevo programa diseñado para aumentar el número de puestos de trabajo para árabes israelíes en el sector tecnológico. La comisión comunicó que el Gobierno ya había invertido 1.200 de los 4.200 millones asignados al desarrollo económico de los árabes y otras minorías, como parte de una medida adoptada en 2015.

Los árabes de Israel son ciudadanos iguales, y disfrutan de muchos más derechos de los que disfrutarían en cualquier otro país de Oriente Medio. En una encuesta publicada en 2016, el 55% de los ciudadanos árabes de Israel dijo sentirse orgulloso de ser ciudadano israelí. Otra encuesta, publicada en 2017, reveló que el 60% tiene actitudes positivas hacia el Estado.

Los árabes de Israel pueden incitar contra Israel todo lo que quieran. Sus calumnias no cambiarán la realidad de que Israel es la única democracia próspera en Oriente Medio, y trata a sus minorías con respeto. Mientras las minorías son perseguidas y asesinadas en Siria, el Líbano, Egipto, Irak, Libia y otros países árabes e islámicos, los ciudadanos árabes de Israel son integrados en el Estado. Ocupan puestos en el Tribunal Supremo, el Ministerio de Exteriores, el sector sanitario e incluso la Policía.

La nueva ley no ha cambiado esta realidad; de hecho, la mayoría de los ciudadanos árabes no parecen tan molestos con ella. La mayoría sigue levantándose por la mañana y hace su vida. Los árabes de Israel pueden trabajar donde quieran, viajar a cualquier parte del país, y seguirán gozando de todos los privilegios, beneficios y libertades de que gozan los ciudadanos judíos.

Pero algunos de los líderes de los ciudadanos árabes de Israel tienen algo bien distinto en mente. Quieren que los israelíes renuncien a su deseo de que Israel sea una patria judía, porque esperan que un día los judíos se conviertan en una minoría en su propio país. Durante demasiado tiempo, han estado incitando a sus representados contra Israel y los judíos. Si estos líderes son tan infelices en Israel, tal vez deberían considerar mudarse a Ramala, a la Franja de Gaza o a cualquier país árabe. Tal vez les gustaría dimitir de la Knéset. ¿Qué se lo impide? Pues que es en la patria judía, tan supuestamente perjudicial para ellos, donde ellos y sus hijos pueden vivir y prosperar.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

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La 'Primavera Árabe', ayer y hoy: el modelo tunecino http://elmed.io/la-primavera-arabe-ayer-y-hoy-el-modelo-tunecino/ http://elmed.io/la-primavera-arabe-ayer-y-hoy-el-modelo-tunecino/#comments Mon, 06 Aug 2018 06:30:25 +0000 http://elmed.io/?p=25647 Túnez tiene aún mucho camino por delante para ser una auténtica democracia liberal.

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Mientras el mundo empieza a comprender qué pasó en la Primavera Árabe que empezó en diciembre de 2010 –así como sus ramificaciones actuales–, el lugar donde todo empezó es tanto un mapa como una brújula. ¿De dónde vino el movimiento y a dónde va?

De todos los países que tomaron parte en la Primavera Árabe, Túnez es el que más merece el calificativo de libre. Pero aún no lo es lo suficiente. Esta nación norteafricana tiene aún mucho camino por delante. Tabúes religiosos y culturales están haciendo de la transición a la auténtica libertad un proceso complicado.

Sirva como indicativo de los desafíos que afrontan los herederos de la Primavera Árabe un informe del Comité por las Libertades Individuales y la Igualdad, conocido por el acrónimo [tomado de su nombre en francés] Colibe. Creado en agosto de 2017 por el presidente del país, Beyi Caid Esebsi, Colibe tiene por objeto “la preparación de un proyecto de reforma en concordancia con las exigencias de la Constitución tunecina de 2o14 y los patrones internacionales de [respeto a los] derechos humanos”.

El alcance de las reformas propuestas, inauditas en el mundo árabe, ha suscitado una notable controversia política. El aparente propósito de las mismas es desarrollar la vía kemalista que inspiró al fundador del Túnez independiente, Habib Burguiba.

Entre las recomendaciones de Colibe que más han llamado la atención se encuentra la despenalización de la homosexualidad y la blasfemia (que incluye el reconocimiento de los derechos de los ateos), así como la igualdad entre el hombre y la mujer en el reparto de las herencias.

En la actualidad, el Código Penal tunecino castiga la homosexualidad con tres años de cárcel. Por lo común, la homosexualidad masculina se demuestra mediante exploraciones anales forzadas. Colibe llama a la despenalización de la homosexualidad y a la proscripción de esas crueles exploraciones aun cuando la homosexualidad siguiera siendo ilegal.

Los llamamientos a la despenalización de la homosexualidad y la blasfemia, así como a la igualdad de derechos en asuntos de herencia, son contestados por partidos políticos que se presentan como post-islamistas pero que en la práctica se prosternan ante los fundamentalistas.

Por lo que hace a la blasfemia, no hay una ley que criminalice explícitamente el menosprecio de lo sagrado. Ahora bien, en la práctica todo aquello considerado provocativo o inconformista es perseguido como un ataque a la decencia y a la moral pública.

La desigualdad entre hombres y mujeres en lo relacionado con las herencias es fruto de un claro mandato coránico (sura 4:11): “Alá prescribe respecto de [la herencia de] vuestros hijos: al varón le corresponde la misma parte que a dos hembras”. La ley tunecina que da cumplimiento a este mandato es uno de los escasos tributos al islam del por otro lado progresista Código Civil del país, promulgado por Burguiba en 1956. El Código Civil tunecino es conocido, entre otras cosas, por su explícita proscripción de la poligamia.

Muchos tunecinos siguen considerando cualquier ataque, real o imaginario, al islam y a sus decretos sobre comportamiento sexual una herida inaceptable infligida a la cultura y los valores locales. No es sorprendente, pues, que la progresista propuesta de Colibe haya enfurecido a los círculos islamistas, hasta el punto de que se han registrado amenazas explícitas contra el presidente de Colibe, Bojra Bel Haj Hmida.

Incluso los partidos que se consideran laicos no han expresado más que un tibio apoyo al informe y a sus propuestas.

El sedicente partido “post-islamista” Ennahda, surgido de los Hermanos Musulmanes, ha expresado su oposición a las recomendaciones de Colibe, aunque de una manera que no hace más que reforzar la ambigüedad de las posiciones de los Hermanos Musulmanes.

Fui testigo de esta forma de ambigüedad en el transcurso de un intercambio público con el líder de Ennahda, Rachid Ganuchi, en los Diálogos Mediterráneos celebrados  en Roma en 2016. Cuando le pregunté por la posición de su partido en lo relacionado con la despenalización de la homosexualidad, la igualdad en las herencias y el derecho de las mujeres musulmanas a casarse con hombres no musulmanes, Ganuchi evitó responder. La base de su subterfugio retórico fue que el propio Ganuchi carecía de credenciales religiosas y que la Constitución protege la libertad de conciencia a todos los miembros del Parlamento.

En un comunicado, el partido Ennahda condenó el informe de Colibe como una “amenaza a la estructura de la familia y a la cohesión social”, pero sin especificar los asuntos en concreto a los que se refería. El texto resaltaba además que Túnez es un Estado laico con un pueblo musulmán, y que es necesario encontrar un compromiso entre la libertad y la identidad islámica, así como rehuir “la exageración y el extremismo’. Igualmente, advertía contra el riesgo de poner el foco en asuntos que promueven “la polarización y la división”.

Ese lenguaje es típico de islamistas radicales, como el que emplea Yusuf al Qaradawi, el egipcio que lidera la Unión Internacional de Eruditos Musulmanes, con sede en Catar, contra el extremismo. También es parte de la retórica islamista que considera las libertades individuales un insulto a la identidad musulmana que provoca el riesgo de fitna (división impía, rebelión, sedición) en la sociedad.

Si el partido Ennahda ha evitado emplear el muy cargado término fitna, el exministro de Asuntos Religiosos, Nuredín Jadmi, no ha mostrado tanta contención y explícitamente ha demandado una fetua contra la fitna que la adopción de las recomendaciones de Colibe podría provocar.

La significación de esta toma de posición de los fundamentalistas islámicos no puede sino ser enfatizada. En Túnez, así como en el resto del mundo musulmán, “moral pública”, “sedición”, “extremismo” y “la sensibilidad religiosa de la mayoría” son la mera base de la persecución penal contra homosexuales y ateos.

Por esta razón, otra crucial recomendación de Colibe es un llamamiento explícito a la concreción de las cláusulas que hacen alusión al “orden público” y la “moral”.

Aunque el informe de Colibe allana el camino para el establecimiento de una democracia liberal auténtica en Túnez, la plasmación legislativa de sus recomendaciones es una ardua batalla.

Pero es una batalla que hay que luchar.

La democracia no se define por la manera en que se implementa la voluntad de la mayoría. Sin por cómo se garantizan los derechos de la minoría.

Las recomendaciones de Colibe son un necesario primer paso. Ahora es el momento de que las dubitativas fuerzas seculares presentes en el Parlamento tunecino las hagan suyas y apliquen.

La brava y poderosa sociedad civil tunecina, que ha mostrado la potencia de su voz contra el chantaje islamista desde la revolución de la Primavera Árabe de 2010, no retrocederá en esta empresa.

¿Y el resto del mundo árabe?

© Versión original (en inglés): BESA Center
© Versión en español: Revista El Medio

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Los turcos han votado por enterrar su democracia http://elmed.io/los-turcos-han-votado-por-enterrar-su-democracia/ http://elmed.io/los-turcos-han-votado-por-enterrar-su-democracia/#comments Fri, 03 Aug 2018 12:24:27 +0000 http://elmed.io/?p=25644 El tremendamente controvertido Recep Tayyip Erdogan ya ha gobernado durante más tiempo que Atatürk.

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Zaytung, una popular web humorística turca que publica informaciones siguiendo la máxima de “Noticias honestas, imparciales e inmorales”, publicó recientemente una con este titular: “El sistema presidencialista influye en el Fenerbahçe” (un popular club de fútbol turco). La pieza decía que el último decreto firmado por el presidente, Recep Tayyip Erdogan, dicta que a partir de ahora el Fenerbahçe debe salir al campo con un centrocampista en vez de con dos.

Erdogan domina Turquía desde hace más de quince años, pero para él no es suficiente. Tras ganar holgadamente las elecciones presidenciales del 24 de junio, transformó enseguida el régimen parlamentario turco en uno de tipo presidencial sin apenas controles y contrapesos. Se ganó la facultad para hacerlo en el referéndum de abril de 2017, pero sus nuevos poderes no entrarían en vigor hasta después de las presidenciales.

La lira se devaluó aún más frente a las grandes monedas occidentales y el mercado local de valores cayó rápidamente después de que Erdogan pusiera a su yerno, Berat Albayrak, a cargo del tesoro y las finanzas del país. En un decreto presidencial se anunció que Erdogan nombraría personalmente al gobernador del Banco Central (que, en teoría, debería seguir siendo independiente), así como los vicepresidentes de la referida entidad y a los miembros de la comisión de política monetaria.

Erdogan, sin duda el líder más popular y divisivo de la Turquía moderna, ya ha gobernado durante más tiempo que Atatürk, el fundador de la república. En 2023, cuando expire su mandato presidencial, Erdogan habrá gobernado por espacio de 21 años, frente a los 15 de Atatürk. Y en 2023 podrá ser elegido otro mandato de cinco años.

El nuevo Gabinete de Erdogan está conformado principalmente por recién llegados, entre los que se cuentan cuatro empresarios: un turoperador –a cargo del turismo–, el propietario de una universidad –ministro de Educación–, una empresario –ministra de Comercio– y el propietario de un hospital –ministro de Sanidad–. El resto son en su mayoría tecnócratas.

Dos elementos clave del Gobierno no han cambiado: el ministro de Exteriores, Mevlüt Çavuşoğlu, y el de Interior, Süleyman Soylu. Çavuşoğlu hizo más de secretario que de ministro a cargo de elaborar leyes en el anterior Gabinete, a menudo se dedicó a labores de protocolo y a aplicar las directrices de Erdogan. Seguirá haciendo lo mismo. En cuanto a Soylu, es un político de la entera confianza de Erdogan que ha librado una dura guerra contra los militantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Turquía y contra los militantes kurdos en el norte de Siria e Irak. Junto al comandante de la Gendarmería, general Arif Çetin, desde 2017 ha llevado a cabo dos operaciones militares contra objetivos kurdos en el norte de Siria, con sólo unas pocas bajas turcas. El Ejército turco dice que sólo en lo que va de año ha neutralizado a casi 5.000 terroristas, la mayoría en Siria. Que Soylu haya vuelto a ser nombrado ministro del Interior muestra el aval de Erdogan a su belicosa política kurda.

Erdogan nunca ha ocultado su apetito por un régimen unipersonal irrestricto. En su campaña electoral prometió una “Turquía fuerte con un liderazgo fuerte”, mientras que su principal rival, Muharrem Ince, prometió una vuelta al régimen parlamentario. Erdogan obtuvo un 52% de los votos e Incem, un 31%.

Erdogan, ahora jefe del Estado, del Gobierno y del partido en el Gobierno, dirigirá, además del Gabinete, una serie de consejos presidenciales que recomendarán políticas e inspeccionarán los ministerios en materia de ciencia, tecnología e innovación; economía; seguridad y política exterior; justicia; cultura y artes; sanidad y seguridad Alimentaria, políticas sociales y Administración local. Estará a cargo del patrimonio nacional, el Ejército, los servicios de inteligencia, la industria de defensa, los asuntos religiosos, el multimillonario Fondo de Riqueza, el Consejo de Seguridad Nacional, la Junta de Inspección del Estado y el Directorio de Comunicaciones.

Pero no es suficiente. Puede parecer una broma, pero el presidente turco también tendrá autoridad para fijar los precios de los fármacos y las multas de tráfico a los motoristas que no conduzcan con neumáticos de invierno en carreteras nevadas. Inspeccionará e impondrá restricciones de vuelo y fijará las tarifas para las inspecciones de vehículos, nombrará a los miembros de las juntas de seguridad vial, decidirá sobre incentivos de inversión y fijará la ubicación de las zonas de libre comercio (decreto presidencial nº 703).

Además, Erdogan tendrá la exclusiva autoridad para nombrar a los presidentes e integrantes del Directorio de Asuntos Religiosos, la Junta de Educación Superior, las universidades, la Junta Nacional de Exámenes Universitarios, el canal público TRT, la Agencia Nacional de Inteligencia, la Junta Estatal de Inspección, la Autoridad de las Radiotelecomunicaciones, el Fondo de Seguros Bancarios, la Agencia Estatal de Emergencias, la Administración de Ingresos del Estado, el Instituto de la Seguridad Social, la Agencia Turca para la Cooperación y el Desarrollo, el Instituto Estatal de Estadística, las juntas de inspección de los ministerios, la Autoridad Estatal de Vivienda, la Agencia Estatal de Patentes, la Agencia Turca de Energía Atómica, las agencias de desarrollo regional y el instituto estatal de investigación científica (Tubitak).

En dos votaciones diferentes, la primera en abril de 2017 y la segunda en junio de 2018, los turcos eligieron transformar radicalmente el régimen que su padre fundador, Atatürk, estableció en 1923. Han optado por un presidente ejecutivo fuerte, un autócrata grotesco, frente a un sistema parlamentario con controles y contrapesos. Irónicamente, votaron democráticamente a favor de un régimen antidemocrático.

La votación del 24 de junio convirtió la presidencia ejecutiva de facto de Erdogan en una de iure. Erdogan está contento, como lo están sus adeptos. Pero hay una pregunta que sigue sin respuesta. ¿Qué pasará después de Erdogan? ¿Quién gobernará Turquía, y cómo, con tal exceso de poder en sus manos? El propio Erdogan no tiene respuesta para eso.

© Versión original (en inglés): BESA Center
© Versión en español: Revista El Medio

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"Hamás, Gaza, Israel y el derecho a defenderse del terror" http://elmed.io/hamas-gaza-israel-y-el-derecho-a-defenderse-del-terror/ http://elmed.io/hamas-gaza-israel-y-el-derecho-a-defenderse-del-terror/#comments Thu, 02 Aug 2018 09:05:29 +0000 http://elmed.io/?p=25641 ACOM vuelve a denunciar la tendenciosidad antiisraelí de los medios de comunicación.

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Con este título, la ONG española ACOM ha elaborado un informe sumamente crítico con los medios de comunicación, buena parte de los cuales aprovechan la menor ocasión para dar rienda suelta a una israelofobia no por normalizada menos vituperable.

Hamás

“Los medios de comunicación son una parte más de esta estrategia [de criminalización de Israel]: sin su colaboración entusiástica Hamás no obtendría rentabilidad propagandística alguna y, por tanto, no enviaría a sus jóvenes a la muerte”, denuncia ACOM, que añade: “Los profesionales y los responsables de los medios quizá deberían reflexionar sobre esto y sobre el papel que están jugando”.

A miles de kilómetros, desde una Europa cuyos retos de seguridad son muy diferentes, resulta sencillo criticar a Israel y especular sobre si el uso de la fuerza que hace el Estado hebreo es o no proporcional, pero esas críticas olvidan que lo que Hamás pretende –está en su carta fundacional y lo vuelve a afirmar cada vez que tiene oportunidad– es borrar Israel del mapa. Ante un enemigo que quiere exterminarlo, ¿alguien de verdad piensa que Israel se excede sólo porque se defiende?

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Turquía y Pakistán: cuando las elecciones socavan la democracia http://elmed.io/turquia-y-pakistan-cuando-las-elecciones-socavan-la-democracia/ http://elmed.io/turquia-y-pakistan-cuando-las-elecciones-socavan-la-democracia/#comments Thu, 02 Aug 2018 08:51:53 +0000 http://elmed.io/?p=25639 En ambos países, la libertad no está ganando terreno, sino perdiéndolo.

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Hace no tanto, parecía que la libertad y la democracia se abrían camino en el mundo, con Turquía y Pakistán, dos países de mayoría musulmana de gran importancia estratégica, en lugares prominentes de la marcha. Ha resultado ser una ilusión, como han dejado paradójicamente claro las elecciones que se han celebrado recientemente en ambos.

En Turquía, las urnas dieron al presidente Recep Tayyip Erdogan los poderes que ha perseguido durante tanto tiempo. Así, ahora es el jefe del Estado y del Gobierno, de las Fuerzas Armadas y de la Judicatura. Desde hace ya, además censura a los medios, da instrucciones a las compañías privadas y llena las cárceles de enemigos y disidentes.

Ladrillo a ladrillo, Erdogan está desmontando el legado de Mustafa Kemal Atatürk, quien fundara la República de Turquía en 1923, tras el colapso del Imperio Otomano, y cuyo objetivo era la creación de un Estado-nación moderno y laico.

Pese a la pertenencia de Turquía a la OTAN, Erdogan cada vez se alinea más con los autócratas antiamericanos, en especial con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y con los gobernantes de la República Islámica de Irán, a quienes ha ayudado a evadir las sanciones que pesan sobre su régimen.

Añadiendo el insulto a la injuria, Erdogan ha tomado como rehén a un ciudadano norteamericano. Andrew Brunson, pastor de una pequeña iglesia cristiana, ha sido acusado de “cristianización”, de “usar creencias religiosas y diferencias confesionales para dividir y separar al pueblo turco”.

Lo que parece que quiere el presidente turco es intercambiar al pastor Brunson por Mohamed Fethullah Gülen, un rival político que vive exiliado en EEUU. El hecho de que Gülen aparentemente no haya quebrantado la legalidad es sólo una razón por la que las autoridades americanas tendrían harto complicado proceder al intercambio.

En cuanto a Pakistán, fue fundado en 1947 como patria independiente para los millones de musulmanes de la India que no estaban dispuestos a vivir como una minoría en una nación de mayoría hindú. El fundador de Pakistán, Muhamad Alí Yinah, concibió un sistema que garantizara los derechos civiles y humanos a todos los ciudadanos, incluidos hindúes, sijs, cristianos, ahmadíes y demás miembros de confesiones minoritarias.

“El islam y su idealismo nos han enseñado la democracia”, dijo Yinah en un discurso radiofónico en 1948. “Nos ha enseñado la igualdad entre los hombres, la justicia y el juego limpio para todo el mundo”.

Su sueño no se cumplió. Pakistán ha estado durante buena parte de su breve historia bajo gobierno militar. En los años 80, el general Zia ul Haq empezó un proceso de islamización que, con el tiempo, se fue haciendo cada vez más oscurantista e intolerante.

En el último decenio, los civiles han estado en el poder, y en 2013 se produjo una transición pacífica en el mismo. Pero elementos del Ejército y los servicios de inteligencia han seguido moviendo los hilos entre bambalinas.

Farahnaz Ispahani, exlegisladora pakistaní que hoy en día trabaja para el Woodrow Wilson Center for International Scholars de Washington, no es la única que piensa que las elecciones de la semana pasada se vieron marcadas negativamente por “la censura de los medios, las inhabilitaciones arbitrarias de candidatos relevantes, la manipulación de los partidos por parte de los servicios de inteligencia y la prevalencia de los terroristas”.

Los vencedores de los comicios fueron la exestrella del críquet Imran Jan, de 65 años, y el partido que éste fundó en 1996, Pakistan Tehrik e Insaf (PTI). Ispahani dice que el señor Jan es “el equivalente pakistaní del turco Erdogan”. “Se ha ganado la confianza de los militares”, añade, sin felicitarlo.

Según Sadandand Dhume, del American Enterprise Institute, la cosmovisión de Jan “mezcla los clichés más cansinos de la izquierda con absurdas ficciones islamistas”. Jan “defiende posiciones fundamentalistas, empezando por una cruel ley antiblasfemia que hace a las minorías religiosas vulnerables a linchamientos del populacho”. El gran proyecto económico de Jan, “convertir Pakistán en un Estado del Bienestar islámico”, es un “cuento de hadas”, añade Dhume, dada la debilidad de la economía nacional tras generaciones de mala gestión y corrupción.

Durante la campaña, Jan proclamó:

Pakistán debe desprenderse de la influencia americana y salirse de la ‘guerra contra el terrorismo’ para así crear prosperidad y alcanzar la paz regional.

En realidad, Pakistán lleva mucho tiempo siendo un actor ambivalente en esa guerra. Por un lado, permite el uso de su territorio para labores de suministro de nuestras tropas en Afganistán. Por el otro, como ha referido mi colega en la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD) Bill Roggio, “ha aceptado miles de millones de dólares norteamericanos y empleado esos fondos para procurar refugio a los talibanes y a otros grupos yihadistas”. “Pakistán es directamente responsable de que miles de soldados americanos y de países aliados hayan muerto o resultado heridos”.

Recuerden que Osama ben Laden estuvo oculto en Pakistán hasta que las fuerzas especiales norteamericanas se presentaron sin avisar en Abotabad. Lo de que ninguna autoridad pakistaní sabía que estaba ahí –Abotabad es una localidad con guarnición militar no muy lejos de la capital del país, Islamabad– es ridículo.

Dhume ha informado también de que “un firmante de la declaración de yihad de Ben Laden ‘contra los judíos y los cruzados’ (1998) se unió al partido Tehrik e Insaf de Jan”.

En resumen: las elecciones celebradas en Turquía y Pakistán han reforzado, no la democracia, sino el autoritarismo y el islamismo. En ambos países, la libertad no está ganando terreno, sino perdiéndolo. Ambos países tienen líderes que no pueden ser considerados aliados de EEUU frente a quienes pueden ser tenidos por enemigos comunes.

No estoy cargando contra las elecciones. Estoy diciendo que las elecciones por sí solas no necesariamente impulsan la democracia liberal, o siquiera una gobernanza decente. En países donde no se han desarrollado instituciones y hábitos democráticos, los votantes están dispuestos a elegir líderes desdeñosos para con la libertad religiosa y de prensa y los derechos de las minorías. Y no habrá una mayoría de votantes que descalifiquen a los políticos que bendigan el terrorismo cuando sirva a sus propósitos.

He aquí un grave dilema para los políticos de Washington, aun más acuciante para los millones de turcos y pakistaníes que aspiran a la democracia y a la prosperidad, y que ahora han de asumir que sus países no van a lograr ni la una ni la otra en el corto plazo.

© Versión original (en inglés): Foundation for Defense of Democracies (FDD)
© Versión en español: Revista El Medio

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Trump, dispuesto a un encuentro cara a cara con Ruhaní http://elmed.io/trump-dispuesto-a-un-encuentro-cara-a-cara-con-ruhani/ http://elmed.io/trump-dispuesto-a-un-encuentro-cara-a-cara-con-ruhani/#comments Wed, 01 Aug 2018 09:37:17 +0000 http://elmed.io/?p=25635 "Si ellos quieren reunirse, me reuniré. Cuando quieran".

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El presidente norteamericano ha afirmado que no tiene el menor inconveniente en reunirse con el de la República Islámica, cuyo régimen está comprometido con la destrucción de EEUU.

“Si ellos quieren reunirse, me reuniré. Cuando quieran”, dijo Trump el lunes. “Es bueno para el país, para ellos, para nosotros y para el mundo. Sin condiciones previas. Si quieren reunirse, me reuniré”.

Irán fue uno de los grandes aliados de EEUU hasta la revolución islámica de 1979, que lo convirtió en uno de sus peores enemigos.

Obama trató de inaugurar una nueva era suscribiendo con los ayatolás un muy polémico acuerdo sobre el programa nuclear iraní, al que se sumaron Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania pero del que se ha desligado Trump, que siempre lo ha denunciado como un tremendo error estratégico.

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