Revista El Medio http://elmed.io Noticias de Medio Oriente en español Tue, 23 Oct 2018 15:34:42 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.2.21 La debilidad de Abdalá de Jordania http://elmed.io/la-debilidad-de-abdala-de-jordania/ http://elmed.io/la-debilidad-de-abdala-de-jordania/#comments Tue, 23 Oct 2018 10:55:07 +0000 http://elmed.io/?p=25928 Jerusalén ha de mantener la cooperación estratégica con Amán, pero a partir de ahora debe abrir bien los ojos.

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  • La debilidad de Abdalá de Jordania
  • Eyal Zisser, de la Universidad de Tel Aviv, comenta la decisión jordana de no renovar un acuerdo de cesión de tierras a Israel vinculado al histórico acuerdo de paz que firmaron Jerusalén y Amán en 1994.

    El difunto primer ministro Isaac Rabín veía el tratado de paz con Jordania de 1994 como uno de sus más importantes logros diplomáticos, si no como el más importante directamente. A diferencia del escepticismo que manifestó con respecto a los Acuerdos de Oslo y al compromiso para con ellos del entonces presidente de la OLP, Yaser Arafat, Rabín estaba seguro de que el rey Huseín cumpliría su palabra.

    Hay algo de simbólico en el hecho de que, en el aniversario del asesinato de Rabín según el calendario hebreo, el rey Abdalá anunciara que no renovará los anexos [al plan de paz] que su padre suscribió hace 24 años sobre el arrendamiento a Israel de unas tierras agrícolas fronterizas.

    (…)

    (…) esta no es una medida que vaya a dañar los intereses israelíes, razón por la cual Israel muestra paciencia ante los vientos hostiles procedentes de Jordania.

    (…) esta decisión jordana es mucho más una muestra de la debilidad de Abdalá, como la firma de la paz fue una muestra de la fortaleza por parte de su padre. Israel debe mantener la cooperación estratégica con Jordania, pero a partir de ahora debe abrir bien los ojos.

    Amós Yadlín, general en la reserva de las Fuerzas de Defensa de Israel, ha dado cuenta en las páginas de Ynet de las líneas maestras del plan para la resolución del conflicto israelo-palestino concebido por la institución que preside, el Instituto Nacional para los Estudios de Seguridad.

    En primer lugar, Israel se reafirmará en su voluntad de firmar un acuerdo global de paz siempre y cuando los palestinos reconozcan el derecho del pueblo judío a disponer de un Estado, estén conformes en poner fin al conflicto sin que haya derecho de retorno [de los denominados ‘refugiados palestinos’] y acepten las demandas de seguridad israelíes.

    En segundo lugar, la Margen Occidental será redistribuida mediante la creación de un territorio palestino dotado de contigüidad (en el 65% la misma) y tres zonas israelíes: los bloques [de asentamientos] se convertirán en territorio israelí en tiempos de paz, habrá un área de seguridad en el Valle del Jordán y otra que englobe los asentamientos aislados.

    Tercero: la construcción de asentamientos cesará al este de la valla de seguridad y proseguirá al oeste de la misma. Cuarto: las FDI seguirán teniendo libertad de acción militar y de inteligencia a lo largo de toda la Margen Occidental.

    Quinto: se completará la construcción de la valla de seguridad, para contribuir a la protección de Israel y los principales bloques de asentamientos frente al terrorismo palestino. Sexto: se lanzará un ambicioso plan económico omnicomprensivo para el desarrollo de los territorios palestinos, con fondos internacionales y árabes.

    El coronel retirado de las FDI Eran Lerman, vicepresidente del Jerusalem Institute for Strategic Studies (JISS), recomienda a los líderes de su país que actúen con contundencia y precaución en Gaza teniendo bien presente que buena parte de sus enemigos está deseando que vuelva a enfangarse en un conflicto con Hamás en dicho territorio.

    Las organizaciones terroristas de segunda categoría activas en Gaza –la Yihad Islámica, que funge de satélite Irán, y los grupos radicales suníes que se inspiran en el Estado Islámico– son las más interesados en incrementar la violencia hasta una situación de guerra. Para ellas, una guerra en Gaza sería una oportunidad de medrar por sobre las ruinas de Hamás. Parece también que Irán tiene un interés en que se produzca una escalada y arrastrar Israel a una guerra que le haga apartar el foco de lo que en estos momentos constituye su mayor actividad en materia defensiva: la consolidación de las posiciones iraníes en Siria.

    El tercer actor que trabaja consistentemente por agravar la situación en Gaza y torpedear los esfuerzos egipcios por forjar un alto el fuego [entre Israel y Hamás] es el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, para quien, como dijo una vez en Yenín, “cuanto peor vayan las cosas, mejor”. (…)

    Todas estas consideraciones se ven contrarrestadas, paradójicamente, por el interés de Hamás en seguir dictando los términos de un alto el fuego con Israel mientras se abstiene de ir a la guerra, pues su liderazgo sabe que podría ser una medida autodestructiva. Su decisión de atizar el conflicto –mediante cometas incendiarias y asaltos a la valla fronteriza– está cuidadosamente pensada para que no degenere en un salto al abismo.

    Egipto también parece tener un interés en evitar la guerra, pese al odio mutuo que rige sus relaciones con Hamás (…) Poco a poco, El Cairo ha empezado a comprender que es mejor contener y disuadir a una organización como Hamás mediante su deslegitimación gradual que por medio del enfrentamiento directo.

    ¿E Israel? Un golpe duro y preciso es vital para el mantenimiento de la disuasión (…) Ahora bien, en la medida de lo posible, dadas las consideraciones sobre el equilibrio de poder regional y su interés fundamental en evitar una guerra terrestre, lo mejor sería que facilitara la mediación egipcia.

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    El Reino y el Poder: cómo castigar al príncipe Ben Salman http://elmed.io/el-reino-y-el-poder-como-castigar-al-principe-ben-salman/ http://elmed.io/el-reino-y-el-poder-como-castigar-al-principe-ben-salman/#comments Tue, 23 Oct 2018 09:56:44 +0000 http://elmed.io/?p=25924 El experimento del príncipe heredero autócrata ha fracasado; murió con Yamal Jasoghui en Estambul.

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    Aunque no se conocen todos los detalles de la muerte de Yamal Jashogui, sabemos lo esencial. Murió a manos de agentes saudíes en el consulado saudí de Estambul, y la decisión de secuestrarlo o matarlo debió de provenir de los niveles más altos de la estructura política saudí. Ya dijera algo así como “¿Es que nadie me va a librar de este periodista entrometido?”, o bien especificara los métodos que se debían emplear, el príncipe heredero, Mohamed ben Salman, es responsable de la muerte de Jashogui.

    La decisión saudí de convertir a varios miembros destacados de los servicios de inteligencia en corderos sacrificiales no va a engañar a nadie, y la explicación oficial –que Jashogui murió en una pelea con los 15 matones que le rodeaban– no hay quien se la crea. El viernes por la noche recibí (como seguramente otros miles de personas) por lo menos cinco correos electrónicos en inglés de la embajada saudí donde explicaba la nueva consigna oficial sobre Jashogui, que es que “la discusión entre él y las personas con las que se reunió en su visita al consulado del reino en Estambul provocó una trifulca, y el altercado resultó trágicamente en su muerte”. La huida hacia delante oficial fue, además de procesar a algunos oficiales y agentes de inteligencia, crear un comité que atienda la “urgente necesidad de reestructurar la Presidencia General de Inteligencia, revisar sus normas y regulaciones, determinar sus competencias y evaluar sus procedimientos y poderes en su secuencia organizacional y administrativa, a fin de garantizar el correcto desempeño de su cometido y la determinación de sus responsabilidades”. ¿Quién será su presidente? Mohamed ben Salman.

    Si se analiza fríamente todo el incidente, lo que primero salta a la vista es su peligrosa estupidez. Jashogui tenía el permiso de residencia permanente en Estados Unidos, era una personalidad en Washington con una inmensa red de contactos y escribía en el Washington Post. Cualquier daño que se le causara –incluido su mero secuestro y desaparición entre rejas o la celebración de un juicio espectáculo– se convertiría inevitablemente en una cause célèbre y dañaría las relaciones con Estados Unidos. También afectaría inevitablemente a la propia reputación de Mohamed ben Salman. Así que la decisión de actuar contra Jashogui reveló ignorancia acerca de Estados Unidos, impulsividad, brutalidad o las tres cosas. A la sombra del asesinato de Jashogui podemos ver ahora la retención forzosa del primer ministro del Líbano, Saad Hariri, el año pasado, como una suerte de preludio, pues también ahí se adoptó un enfoque matonesco y se transmitió una extraordinaria incomprensión de cómo se ven sucesos de este tipo en el mundo exterior. Tal vez no sea una coincidencia que MbS haya pasado toda  su vida en el reino y jamás haya residido o estudiado en Occidente, algo bastante atípico entre los príncipes saudíes.

    Ya tras la debacle de Hariri pareció que en lo alto de la pirámide saudí no hay nadie con la suficiente sensatez para que aconsejara que no se atacara a Jashogui; alguien con el suficiente poder para detenerlo si MbS insistía o el suficiente coraje para expresarle su desacuerdo. Así que se tomó la decisión y Jashogui está muerto. ¿Y ahora qué?

    Los inversores y empresarios que han cancelado sus viajes a Riad no dejan de ser unos hipócritas: mañana mismo todos ellos se subirían encantados a un avión que les llevara a Pekín. Pero otra cosa es su valoración profesional sobre lo pertinente de invertir en Arabia Saudí, y parecen compartir la misma conclusión a la que han llegado numerosos diplomáticos y Gobiernos occidentales: lo que le pasó a Jashogui es tremendo no sólo por su brutalidad, también porque revela cuestiones importantes sobre el Gobierno saudí. MbS había contado una historia atractiva: que bajo su liderazgo Riad avanzaba rauda hacia la modernidad y la plena racionalidad. Muchos de los pasos que dio encajaban muy bien con la consigna oficial saudí. Así, entendió perfectamente que deben ser menos dependientes del petróleo, que su economía no puede prosperar sin la participación de las mujeres, que el clero wahabí es una amenaza para el desarrollo, que los miembros de la Familia Real deben dejar de esquilmar el patrimonio del reino y que Irán, y no Israel, es el enemigo. Todo esto era cierto hace un mes y sigue siéndolo. MbS es, en muchos aspectos importantes, un modernizador.

    Pero la imagen que MbS ha construido con tanto esmero ha quedado hecha añicos. Se ha recordado a todo el mundo que no hay ninguna modernización en el Gobierno saudí, sólo los a veces encomiables y a veces ominosos esfuerzos de un hombre de 33 años. Además, ese hombre ha decidido que la crítica equivale a la traición. Ha decidido que, para forzar el ritmo del cambio de la manera en que él quiere que se produzca, hay que aplastar a toda la oposición, venga del seno de la Familia Real o de la sociedad saudí en general. Sin duda se ve como un déspota ilustrado que debe controlar todas las riendas del poder si no quiere que se le escape el futuro promisorio.

    Eso no puede salir bien, ni para nosotros ni para Arabia Saudí. Esta conclusión no se basa únicamente en la repulsión moral por lo que le hicieron a Jashogui, al que yo conocía, sino en una visión realista de Riad. No sería justo decir que los actuales arreglos saudíes condujeron a la terrible escena en el consulado saudí de Estambul, pero ese desenlace fue más un producto lógico que un accidente. Las versiones no letales fueron la detención de Hariri y, más recientemente, el extraño ataque de MbS a Canadá luego de que el ministro de Exteriores de este país publicara un tuit crítico con el manejo saudí de los derechos humanos. MbS expulsó al embajador canadiense, canceló los vuelos entre los dos países, retiró las inversiones saudíes y ordenó que miles de estudiantes saudíes se marcharan de Canadá inmediatamente. En ambas ocasiones sus reacciones fueron impulsivas y excesivas, pero nadie había muerto. Ya no se puede decir lo mismo.

    Ninguna persona de 33 años íntegramente criada en el reino puede poseer el conocimiento del mundo que su Gobierno necesita, como tampoco puede reunir en sí misma todos los elementos necesarios para tomar decisiones sensatas, incluida la habilidad de discernir en qué ocasiones la moral debe imperar. Pero MbS ha dejado brutalmente claro que las opiniones contrarias no son bienvenidas y que de hecho serán castigadas.

    Compárese con la gobernanza que se estila en Emiratos. Los EAU no son más democráticos que el reino, y sus registros en materia de derechos humanos están muy por debajo de lo deseable. Pero Abu Dabi está regida por un grupo de hermanos de sangre, lo que supone un liderazgo colectivo y no el gobierno de un solo hombre. Esos hermanos pueden consultar y debatir entre sí, y uno le puede decir a otro: “Esa condenada idea es lo más estúpido que he escuchado jamás”. Y como los EAU son una federación, hay varias familias gobernantes cuyos intereses y opiniones deben ser tenidos en cuenta a la hora de adoptar decisiones importantes.

    Esto nos lleva de vuelta al “¿y ahora qué?”. La decisión de cancelar todas las ventas de armas al reino que han defendido numerosos demócratas en el Congreso no sería prudente. Los principales beneficiarios del debilitamiento de los lazos defensivos entre EEUU y los saudíes serían el régimen de Irán, que es enemigo de Arabia Saudí y de Estados Unidos, y los que venderían encantados las armas que no vendiéramos nosotros: China y Rusia, por ejemplo. Asimismo, debilitar los lazos de inteligencia perjudicaría no sólo a los saudíes, también a Estados Unidos y a nuestros aliados en la lucha antiterrorista. Todo aquello que dañe a la economía saudí carecería igualmente de sentido.

    En su lugar, Estados Unidos debería exigir el tipo de cambios que evitaran cualquier futuro incidente como el asesinato de Jashogui. Esos cambios serían en sí mismos un castigo a MbS, porque significarían que su breve etapa de dominio absoluto se ha terminado. Arabia Saudí es y seguirá siendo durante un tiempo una monarquía absoluta, pero eso no significa que todo el poder se deba concentrar en un individuo, sin controles ni contrapesos. Durante los últimos 65 años (desde la muerte del fundador de la Arabia Saudí moderna, Ben Saúd, en 1953), el sistema saudí no ha sido así. El experimento del príncipe heredero autócrata ha fracasado; murió con Yamal Jashogui en el consulado de Estambul.

    En la actualidad, MbS es príncipe heredero, viceprimer ministro (el rey siempre tiene el título adicional de primer ministro), ministro de Defensa y presidente del Consejo de Asuntos Económicos y Desarrollo, entre otros cargos. Esta distribución del poder no tiene precedentes en Arabia Saudí y no se parece a la de ninguna otra monarquía árabe. Los patrones varían: en Jordania y Marruecos el cargo de primer ministro lo ocupan plebeyos y el rey los destituye cuando lo considera necesario; en Kuwait, Qatar y Bahréin son miembros de la Familia Real, pero no los emires ni los príncipes herederos, los que ocupan el cargo de primer ministro. En Arabia Saudí, la concentración del poder en las manos de un hombre joven se ha venido debatiendo de manera discreta, pero ahora debería terminar la discusión. Con independencia de lo que se vea limitado MbS para forzar cambios beneficiosos, debe rendirse, porque el poder sin cortapisas ni límites se utiliza muy mal con demasiada frecuencia.

    La sustitución de MbS como príncipe heredero es una cuestión aparte. Si el rey ha perdido la confianza en él, cosa que dudo, elegirá a otro de sus hijos. O puede que haya la suficiente suficiente rebeldía en la Casa de Saúd para exigir al monarca que dé ese paso, o incluso que abdique a causa de su mala salud. Ya ha pasado antes: el rey Saúd fue obligado a renunciar en 1964, tras una lucha de poder con sus hermanos. Estados Unidos no se va a meter en el jardín de la sucesión real, pero deberíamos afirmar que nuestros intereses requieren un Gobierno saudí con el que podamos trabajar.

    Con esto no estoy pidiendo un golpe de Estado, sino una mezcla de presión y razonamiento de Estados Unidos con el rey –cuyo punto de vista será crucial– y con el propio príncipe heredero. El rey lo eligió por encima de sus tres hijos mayores y quiere que le suceda en el trono y lo conserve durante décadas. Debemos decirle que eso no va a pasar a menos que Arabia Saudí reemplace los caprichos y los ucases por algo parecido a un Gobierno. (El rey puede haber llegado a esa conclusión por sí mismo; no lo sabremos hasta que no lo intentemos). El reino no atraerá las inversiones que necesita desesperadamente si la legalidad no se impone a las decisiones del príncipe heredero. Debemos decirles a ambos que incluso en el frío mundo de los negocios y la política internacional el vil asesinato de un periodista puede cambiar la imagen de una nación y de un príncipe de la noche a la mañana. Deberíamos manifestar claramente nuestra indignación moral. Y después deberíamos aprovecharla: no abandonar a Arabia Saudí, sino insistir en que Arabia Saudí se aleje más de la violencia despiadada y empiece a crear un sistema de ley y gobernanza que pueda de verdad modernizar el país y sostener la alianza que nos une desde 1945.

    © Versión original (en inglés): The Weekly Standard
    © Versión en español: Revista El Medio

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    Pakistán: ¿vida o muerte para la 'blasfema' cristiana? http://elmed.io/pakistan-vida-o-muerte-para-la-blasfema-cristiana/ http://elmed.io/pakistan-vida-o-muerte-para-la-blasfema-cristiana/#comments Mon, 22 Oct 2018 09:43:30 +0000 http://elmed.io/?p=25922 La historia de Asia Bibi es la tétrica punta del iceberg de la cristianofobia imperante en ese importante país musulmán.

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    El pasado día 9, el Tribunal Supremo de Pakistán escuchó la apelación final de una mujer cristiana que llevaba casi una década en el corredor de la muerte acusada de haber insultado a Mahoma, el profeta del islam. El destino de la mujer está ya sellado: “Han llegado a una decisión, pero aún es reservada”, informó Mehwish Bhati, director de la Asociación Cristiana Británico-Pakistaní, desde el juzgado.

    Asiya Norín –más conocida como Asia Bibi– es una mujer casada de 47 años, madre de cinco hijos, que fue acusada de violar la infame legislación paquistaní contra la blasfemia hace casi una década.

    Según su autobiografía, Blasphemy: A Memoir: Sentenced to a Death Over a Cup of Water [vers. española: ¡Sacadme de aquí!], el 14 de junio de 2009 Asia Bibi fue a recoger bayas a un campo. Aunque estaba acostumbrada a ser marginada por las otras recolectoras por su fe cristiana, las cosas llegaron a un punto crítico cuando, en aquel sofocante día de verano, bebió agua de un pozo comunal.

    “¡No bebas de ese agua, es haram [prohibido]!”, le gritó una mujer, que después se volvió a las otras recolectoras y dijo: “Escuchad todas: esta cristiana ha ensuciado el agua del pozo al beber de nuestra taza y meterla varias veces. ¡Ahora el agua está contaminada y no podemos beber! ¡Por su culpa!”. (Esto no es raro en el mundo musulmán: en este vídeo, un clérigo egipcio expresa su gran repulsión hacia los cristianos y dice que no podría beber de una taza que hubiese sido tocada por un cristiano).

    La discusión fue a mayores y las mujeres empezaron a pedir que Bibi se convirtiera al islam para salvarse. Entonces, ella replicó: “¿Qué hizo vuestro profeta Mahoma para salvar a la Humanidad?”.

    He aquí un resumen de lo que pasó a continuación:

    Bibi dijo que las mujeres empezaron a gritar, a escupirla y a agredirla. Aterrorizada, se fue corriendo a casa. Menos de una semana después, había ido a recoger fruta a otro campo cuando se enfrentó a ella una turba encabezada por esa mujer que le había gritado inicialmente.

    La multitud la rodeó y golpeó, y la llevó de vuelta a la aldea clamando: “¡Muerte! ¡Muerte a la cristiana!”.

    El imán del lugar dijo: “Me han dicho que has insultado a nuestro profeta. Ya sabes qué le pasa a quien ataca al santo profeta Mahoma. Sólo te puedes redimir mediante la conversión o la muerte”.

    Ella protestó: “No he hecho nada. Por favor, se lo ruego, no he hecho nada malo”.

    Cubierta de sangre, llevaron a Bibi a la comisaría, donde la Policía la interrogó y preparó un informe. Después la metieron en un furgón policial y se la llevaron directamente a la cárcel.

    Y ahí sigue desde entonces.

    Pese a la incoherencia de los testimonios recogidos, a finales de 2010 un tribunal punyabí la condenó a la horca ante una multitud vociferante. Desde entonces, “he estado encerrada, esposada, encadenada, desterrada del mundo y queriendo morir”, dice Bibi en sus memorias clandestinas.

    No sé cuánto me queda de vida. Cada vez que se abre la puerta de la celda, el corazón se me acelera. Mi vida está en las manos de Dios y no sé qué me va a suceder. Es una existencia brutal, cruel.

    Evidentemente, también sufren su marido y sus cinco hijos. “La quiero mucho y echo de menos que esté aquí. No puedo dormir por las noches, porque la echo de menos”, explicó una vez Ashiq Masih:

    Echo de menos su sonrisa; echo de menos todo de ella. Ella es mi alma gemela. No puedo verla en la cárcel. Se me rompe el corazón. La vida ha sido una no existencia sin ella… Mis hijos lloran por su madre, están destrozados. Pero, siempre que puedo, trato de darles esperanza.

    Todo esto por hacer una pregunta retórica,”“¿Qué hizo vuestro profeta Mahoma para salvar a la Humanidad?”, que no han dejado de preguntarse los no musulmanes desde hace siglos. Así, a finales de la década de 1390 el emperador romano Manuel II Paleólogo respondió a un grupo de sabios musulmanes dispuestos a convertirle al islam diciéndoles:

    Mostradme qué novedades trajo Mahoma, y sólo encontraréis cosas malvadas e inhumanas, como su orden de extender por la espada la fe que predicaba.

    Unos 600 años después, en 2006, cuando el papa Benedicto citó de pasada esta afirmación, hubo disturbios anticristianos en el mundo musulmán; se quemaron iglesias y una monja italiana que había dedicado su vida a atender a los enfermos y necesitados de Somalia fue asesinada en dicho país.

    En Pakistán, esa suerte de justicia popular no es sino una de las maneras de vengar el honor de Mahoma. Según la sección 295-C de su Código Penal,

    quien mediante la palabra, hablada o escrita, o la representación visible, o mediante cualquier imputación, sugerencia o insinuación, directa o indirecta, ensucie el sagrado nombre del santo profeta Mahoma (la paz sea con él), será castigado con la muerte o el encarcelamiento de por vida, y también se expondrá a una multa.

    Como los no musulmanes –en particular los cristianos, que por definición rechazan la profecía de Mahoma– son más propensos a ser sospechosos de blasfemia, y como la palabra de un cristiano no es válida frente a la de un musulmán, las acusaciones de blasfemia de musulmanes contra cristianos son comunes y suelen dar lugar a penas de cárcel, palizas e incluso el asesinato de cristianos (como cuando, en 2014, 1.200 musulmanes quemaron viva a una pareja cristiana por, supuestamente, haber afrentado al islam).

    En otras palabras, la historia de Asia Bibi es la tétrica punta del iceberg. Parece que en Pakistán no pasa un mes –a veces ni una semana– sin que unos musulmanes acusen a unos cristianos de insultar a Mahoma, a menudo para ajustar cuentas personales (aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí) o apropiarse de tierras (aquí, aquí, aquí y aquí). A estas acusaciones les siguen los habituales disturbios, con quemas de iglesias, palizas y expulsiones de cristianos y, al final, el arresto y encarcelamiento de los presuntos blasfemos.

    Aunque el caso de Bibi ha provocado indignación en la comunidad internacional, los llamamientos en pro de su liberación han caído en saco roto. Y no tanto porque las autoridades del país estén decididas a ejecutarla –seguramente un infiel no merezca la crítica y el desprecio del mundo– como porque excusarla para salvar la cara ante el mundo les haría perderla ante muchos de sus correligionarios. De ahí que se produzcan protestas y disturbios cada vez que se habla en serio de perdonar a Bibi. Como el marido de ésta, Ashuq Masih, obrero de la construcción, explicó una vez:

    Los maulanas [clérigos] quieren su muerte. Han anunciado una recompensa (…) para cualquiera que la mate. Han declarado incluso que si el tribunal la absuelve se asegurarán de que se cumpla la sentencia de muerte.

    Las autoridades que muestran solidaridad o se ponen del lado de estos blasfemos también son puestas en la diana. Dos destacados defensores de Asia Bibi, el gobernador Salman Tasir y el ministro de Asuntos de las Minorías, Shabaz Bhati, fueron asesinados en 2011. Tasir fue disparado 27 veces por Mumtaz Qadri, su propio guardaespaldas. Tras el asesinato, más de 500 clérigos musulmanes expresaron su apoyo a Qadri y lo cubrieron de pétalos de rosa.

    Esta es seguramente la razón por la que las autoridades siguen retrasando la emisión de un veredicto definitivo: para dar tiempo a que Bibi muera de forma natural en la cárcel, de la misma manera en que otros cristianos han fallecido en extrañas circunstancias. En vez de aplacar al mundo pero enojar a los islamistas poniéndola en libertad, o aplacar a los islamistas pero horrorizar al mundo ejecutándola, la Justicia paquistaní ha abandonado a Bibi en la trampa mortal de la cárcel, donde las estrecheces, los malos tratos y las enfermedades no atendidas deberían haberla matado ya, como a tantos otros.

    Pero, para su irritación, Bibi es “psicológica, física y espiritualmente fuerte”, afirmó su marido hace unos días. “Como tiene una fe muy fuerte, está preparada y dispuesta a morir por Cristo. Nunca se convertirá al islam”.

    ***

    En sus memorias, Bibi se pregunta si “ser cristiana en Pakistán es no sólo un error, o un baldón, sino un verdadero crimen”. Su pregunta está a punto de ser respondida por el Tribunal Supremo.

    “En todo Pakistán, incluso en muchas partes del mundo, la expectación (…) por el destino final de Asia Bibi parece estar en su ápice”, ha declarado Leighton Medley, de la Asociación Cristiana Británico-Pakistaní. “Aquí en Pakistán, la sensación es que, una vez más, se han trazado unas líneas de batalla (…) entre los que apoyan el odio y la intolerancia y los que luchan por la paz y la justicia”. Cristianos de todo el mundo rezan y ayunan, mientras extremistas musulmanes llaman en las redes sociales a provocar disturbios en caso de que la blasfema escape de la muerte. En cualquier caso, “habrá protestas por ambos lados y es seguro que habrá problemas”, añade Medley.

    Es realmente un Día D para Asia, esta es la cuenta atrás y pronto sabremos si los extremistas ganan o pierden. Y si habrá paz y justicia en Pakistán o sólo más odio, discriminación e intolerancia.

    © Versión original (en inglés): Gatestone Institute
    © Versión en español: Revista El Medio

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    Riad reconoce que Jashogui murió en su consulado de Estambul http://elmed.io/riad-reconoce-que-jashogui-murio-en-su-consulado-de-estambul/ http://elmed.io/riad-reconoce-que-jashogui-murio-en-su-consulado-de-estambul/#comments Sat, 20 Oct 2018 07:37:42 +0000 http://elmed.io/?p=25920 Hay 18 detenidos.

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    Tras dos semanas de rumores de todo tipo, el régimen saudí ha comunicado que el periodista Yamal Jashogui murió el pasado día 2 mientras se encontraba en el consulado del Reino en la ciudad turca de Estambul.

    Según las autoridades saudíes, Jashogui, notorio crítico del gobernante de facto de Arabia Saudí, el príncipe heredero Mohamed ben Salman, murió en el transcurso de una “lucha” que se habría producido en la legación.

    Riad informa de que se ha detenido a 18 personas por la muerte de Jashogui, pero no ha revelado sus nombres.

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    El problema con B'Tselem, o ya es hora de que los sionistas progresistas abran los ojos http://elmed.io/el-problema-con-btselem-o-ya-es-hora-de-que-los-sionistas-progresistas-abran-los-ojos/ http://elmed.io/el-problema-con-btselem-o-ya-es-hora-de-que-los-sionistas-progresistas-abran-los-ojos/#comments Fri, 19 Oct 2018 09:25:41 +0000 http://elmed.io/?p=25918 Apoyar a esta organización no contribuye en nada al avance de la causa de la paz.

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    Ayer, B’Tselem compareció ante el Consejo de Seguridad de la ONU para dar su versión sobre el conflicto de Israel con los palestinos. B’Tselem, que se presenta como el “Centro Israelí de Información sobre Derechos Humanos en los Territorios Ocupados”, compareció a petición de Bolivia. Su líder, Hagai El Ad, se sentó junto al representante de la Autoridad Palestina y dio un discurso apenas distinto de los que dedican habitualmente los países árabes y musulmanes a la destrucción de Israel.

    El discurso de El Ad fue denunciado tanto por el embajador de Israel ante Naciones Unidas, Danny Danón, como por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que coincidieron en considerar lamentable que una organización israelí no sólo se ponga en contra de su propio país, sino que lo haga en un foro conocido por sus prejuicios contra el Estado judío.

    Ninguno de los dos puso en duda el derecho de B’Tselem a hablar con total libertad, sea en Israel o en Nueva York. Ni debería hacerlo ningún amigo de Israel. Aunque se dice que está siendo atacada, lo cierto es que la democracia israelí se muestra viva y rozagante. El problema para la mayoría de los que critican a Israel de esta manera es que los israelíes siguen votando a Netanyahu y apoyando políticas que la izquierda detesta.

    En cuanto al discurso de El Ad, lo sustancial es preguntarse por qué gente que se supone que se preocupa por Israel –y defiende su derecho a existir y defenderse– sigue financiando a una organización que se alinea con quienes buscan su destrucción y niega su derecho a defenderse de amenazas terroristas letales. Se trata de una pregunta que merece una respuesta no sólo de los numerosos países y ONG europeos que financian a esa organización y otras similares, sino de los judíos norteamericanos que, bien directamente o bien mediante donaciones al New Israel Fund, sufragan actividades que la abrumadora mayoría de los israelíes consideran ya no repulsivas, sino rayanas en la traición.

    El Ad habló largo y tendido –como hizo en una comparecencia anterior ante el mismo foro– de lo que considera los abusos de su país en los territorios. Para él, lo importante no es criticar la legalidad de tal o cual medida determinada; de hecho, reconoció que los tribunales han respaldado al Gobierno en numerosos casos controversiales. Para él, lo crucial es que la presencia de Israel en la Margen Occidental es ilegal, lo que afecta a su administración sobre partes de ese territorio y a la realización de operaciones de seguridad que contribuyen a preservar el régimen y la mera supervivencia del líder de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás, en la mira de sus rivales de Hamás.

    Más aún: El Ad considera igualmente ilegal la defensa que hace Israel de su frontera con Gaza, territorio del que el Estado judío retiró hasta el último soldado, colono, asentamiento en 2005. Así que también juzga ilegal el bloqueo naval de la Franja para impedir que Irán introduzca armamento pesado en ella, o que el material de construcción se emplee en la excavación de túneles del terror, o que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se afanen en impedir infiltraciones terroristas en territorio israelí.

    Para El Ad y B’Tselem, cada medida que toma Israel para detener a Hamás y el resto de organizaciones terroristas que tratan de verter sangre judía es inmoral.

    ¿Qué es lo que propone El Ad? Bueno, no está claro. En cuanto a B’Tselem, se mantiene neutral sobre si hay que ir a una solución de uno o dos Estados; y esta neutralidad ante planteos que implican la desaparición del Estado judío es harto elocuente. Lo que El Ad parece buscar es que la ONU aísle y presione a Israel para que deje de defenderse y conceda territorio a los palestinos sin forzar a estos a que antes firmen la paz.

    ¿Qué deberían pensar los norteamericanos de todo esto? Nuestra actitud ante B’Tselem no debería depender de si apoyamos a Netanyahu, o los asentamientos. No importa lo que pienses al respecto: la noción de que la presencia de Israel en la Margen Occidental es ilegal no tiene la menor base. Israel es el ocupante legal de un territorio sin soberano legítimo. La Margen no era territorio legalmente jordano, ni pertenece a una entidad, la Autoridad Palestina, que no tiene derechos soberanos sobre él.

    Hasta que no se firme un acuerdo de paz entre Israel y la AP, el Estado judío es, según la legalidad internacional, el ocupante militar legal, porque tomó posesión del territorio mediante una guerra defensiva. Pese a las repetidas ofertas de Israel, la AP se ha negado a firmar la paz y a reconocer la legitimidad del Estado judío, con independencia de cuáles sean sus fronteras. Hasta entonces, Israel está obligado a gobernar en aquellas partes de la Margen que aún no ha concedido a la AP.

    Tampoco necesitas apoyar a los partidos de la derecha israelí para apoyar las medidas de seguridad destinadas a aislar al Estado terrorista regido por Hamás en Gaza.

    En otras palabras: puedes estar contra Netanyahu, pero también contra un grupo que llama al mundo a acosar a Israel y hace indignantes y calumniosas comparaciones entre Israel y el Sur de Jim Crow o la Sudáfrica del apartheid, lo que supone una afrenta tanto a los afroamericanos y los sudafricanos como a los judíos.

    Es por esto que quienes se consideren amigos de Israel deberían pensárselo dos veces antes de hacer donaciones que les ponen del lado de quienes trabajan contra los esfuerzos perfectamente legítimos de las FDI en pro de la seguridad del Estado judío.

    Al refutar la intervención de El Ad ante el Consejo de Seguridad, Danón indignadamente señaló que lo que aquél estaba haciendo era una forma de colaboración con los enemigos del pueblo judío. Son palabras duras, pero en este contexto comprensibles, y casi seguro se hacen eco de los sentimientos de la abrumadora mayoría de los israelíes, que, con independencia de sus preferencias políticas, saben que lo que único que se interpone entre ellos y la muerte son las FDI.

    Ha llegado la hora de que los sionistas progresistas norteamericanos bienintencionado pero errados comprendan que apoyar a B’Tselem no contribuye en nada al avance de la causa de la paz.

    © Versión original (en inglés): JNS
    © Versión en español: Revista El Medio

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    Turquía y el caso Jashogui http://elmed.io/turquia-y-el-caso-jashogui/ http://elmed.io/turquia-y-el-caso-jashogui/#comments Wed, 17 Oct 2018 07:42:26 +0000 http://elmed.io/?p=25912 Ciertamente, Ankara no parece la más apropiada para denunciar atropellos a la prensa.

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    El periodista y disidente saudí Yamal Jashogui desapareció tras visitar el consulado saudí en Estambul, lo que ha provocado una crisis diplomática entre Turquía y Arabia Saudí. Ankara sostiene que un “equipo de asesinos” saudí llegó a Estambul y asesinó y descuartizó a Jashogui, crítico con el príncipe heredero, Mohamed ben Salman. En cambio, Riad dice que aquel día Jashogui abandonó sano y salvo el edificio.

    A pesar de que los dos países han acordado realizar una investigación conjunta, la indignación crece en Turquía. Los turcos están particularmente molestos por que Riad se haya atrevido a llevar a cabo una ejecución extrajudicial en su territorio. El ex primer ministro turco y líder del gobernante Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP) Ahmet Davutoglu se sumó a las críticas y tuiteó: “El destino de Jashogui es, para el mundo entero, un test sobre la libertad de expresión y de prensa. Castigar a un ciudadano por sus críticas es incompatible con cualquier valor humano”.

    Por desgracia, son palabras hueras. Desde que gobierna Erdogan (2002), Ankara ha encarcelado a 535 periodistas, lo que ha hecho de Turquía la mayor prisión de periodistas del mundo. Erdogan ha dicho que las redes sociales son “la peor amenaza para la sociedad”, y suspendió Facebook, Twitter, YouTube y WhatsApp alegando motivos de seguridad nacional, mientras bloquea constantemente la Wikipedia. Por lo demás, familiares y empresarios amigachos de Erdogan controlan en la actualidad siete conglomerados mediáticos clave, de los que forman parte 21 de los 29 diarios de Turquía y acaparan el 90% de la tirada nacional.

    Por otro lado, tampoco es ajena Turquía a las operaciones ilegales. En abril, el viceprimer ministro comunicó que los servicios de inteligencia habían secuestrado, en operativos encubiertos, a 80 ciudadanos en 18 países. La cifra real podría superar el centenar. Por lo que se sabe, todo formaría parte de una campaña para perseguir a los miembros de la red de Fethullah Gülen, al que las autoridades culpan de orquestar el intento de golpe de Estado de 2016.

    Las operaciones de Ankara han provocado malestar internacional. Así, el secuestro de seis individuos en Kosovo desató una crisis en Pristina que terminó con la destitución del ministro del Interior y del jefe de los servicios de inteligencia. En otro caso, un profesor turco que llevaba 24 años viviendo en Mongolia escapó por poco de un secuestro después de que las autoridades del país asiático hicieran aterrizar el avión en el que se lo llevaban. En Suiza, las autoridades cursaron una orden de detención contra dos diplomáticos turcos por un plan, finalmente abortado, para secuestrar a un empresario suizo-turco.

    También en EEUU hay una investigación en marcha sobre un complot de funcionarios turcos para capturar a Gülen, que lleva 20 años exiliado en Pensilvania.

    Si, en efecto, asesinaron a Jashogui, sería la culminación de una preocupante tendencia de los saudíes a reprimir incluso a los disidentes moderados, a pesar del proclamado compromiso reformista de Riad. Pero en Turquía la indignación debería dirigirse igualmente hacia dentro. Los salvajes métodos del régimen de Erdogan han destruido la libertad de prensa en el país, y los turcos no están seguros ni dentro ni fuera de sus fronteras.

    © Versión original (en inglés): Foundation for Defense of Democracies (FDD)
    © Versión en español: Revista El Medio

    NOTA: John Lechner es coautor de este artículo.

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    Erdogan: "Turquía es el único país que puede liderar el mundo musulmán" http://elmed.io/erdogan-turquia-es-el-unico-pais-que-puede-liderar-el-mundo-musulman/ http://elmed.io/erdogan-turquia-es-el-unico-pais-que-puede-liderar-el-mundo-musulman/#comments Tue, 16 Oct 2018 08:51:47 +0000 http://elmed.io/?p=25910 El autócrata islamista dice que su país ha sido siempre un modelo de tolerancia.

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    “Con su riqueza cultural, fruto de su localización en la geografía y en la Historia, durante siglos ha albergado en paz distintas fes, y es el único país que puede liderar el mundo musulmán”, dijo el autócrata islamista este lunes, en un encuentro con dignatarios religiosos.

    Por otro lado, Erdogan dijo que las políticas antiterroristas de su régimen se han traducido en la neutralización de unos 7.500 miembros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y del Estado Islámico.

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    Europa: ¿está remitiendo la ola antiisraelí? http://elmed.io/europa-esta-remitiendo-la-ola-antiisraeli/ http://elmed.io/europa-esta-remitiendo-la-ola-antiisraeli/#comments Tue, 16 Oct 2018 08:32:21 +0000 http://elmed.io/?p=25907 Interesantes resultados de una encuesta realizada por el Ministerio de Exteriores de Israel.

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    Esta es la pregunta que se hacía el otro día el diario Israel Hayom, el de mayor circulación en el Estado judío, a la hora de dar cuenta de los resultados de una encuesta encargada por el Ministerio de Exteriores israelí, según la cual en 2017 las actitudes positivas hacia Israel han ganado terreno en la UE, si bien el sentimiento antiisraelí apenas habría variado.

    La encuesta se llevó a cabo en dos fases, a principios y finales de 2017, pero sólo ahora se ha dado a conocer, luego de que Jerusalén la haya analizado concienzudamente.

     

    Los datos dicen que, en ese lapso, el apoyo a Israel pasó del 38 al 43%, mientras que el sentimiento antiisraelí apenas varió (del 30 al 29%).

    Probablemente los datos más llamativos sean los del Reino Unido, donde de hecho se registró un vuelco: si a principios de 2017 las posiciones antiisraelíes aventajaban a las israelíes en 7 puntos (39 vs. 32%), para finales de año esa misma diferencia era favorable a las posiciones proisraelíes (40 vs. 33%).

    En cuanto a España, los partidarios de Israel aventajaron a los detractores en 8 puntos (40 vs. 32%).

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    Ahed Tamimi y la deriva antiisraelí del periodismo http://elmed.io/ahed-tamimi-y-la-deriva-antiisraeli-del-periodismo/ http://elmed.io/ahed-tamimi-y-la-deriva-antiisraeli-del-periodismo/#comments Tue, 16 Oct 2018 07:57:39 +0000 http://elmed.io/?p=25904 Ya saben, el fin justifica los medios. Y ciertos medios justifican los fines de los líderes palestinos…

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    Según datos de Unicef, aunque se desconoce el número exacto, se calcula que unos “300.000 niños y niñas soldados [son explotados] en alrededor de 30 conflictos en todo el mundo”. En este marco, los niños pueden ser utilizados de diversas maneras. A veces son reclutados por ejércitos regulares o por milicias locales para ser enviados al frente; otras, para que ejerzan labores de apoyo a las tropas. Y también se les utiliza como instrumentos propagandísticos.

    Un interesante estudio de la radiotelevisión belga francófona acerca del empleo de menores durante la Primera Guerra Mundial explica cómo la utilización propagandística de niños, “presentados en innumerables formas (carteles, postales, medallones…)”, podía tener dos objetivos distintos. Así, se pretendía despertar el sentimiento de empatía en cualquier observador: “¡Mira lo que nos han hecho, protégenos de la barbarie teutónica!”; pero, por otro lado, la imagen de los niños se usaba para “contrastar la valentía de ciertos jóvenes, y quizás la propia cobardía del lector”.

    La propaganda, advertía dicho estudio, también se dirigía a los niños, a través de publicaciones juveniles.

    Cien años después de la barbarie de la Gran Guerra, se han forjado innumerables acuerdos internacionales para terminar con la explotación infantil en los conflictos armados. Mas esta siniestra práctica persiste. Y ante las imágenes de niños armados en Sudán del Sur o en la República Centroafricana que de tanto en tanto son publicadas, la opinión pública, los medios y los Gobiernos se escandalizan.

    Sin embargo, esta indignación parece desvanecerse cuando el menor víctima de abuso es palestino. El último ejemplo de esta doble vara de medir y de este encono selectivo lo ha ofrecido recientemente el circo de aduladores mediáticos que se ha movido en torno a Ahed Tamimi en su visita a España.

    “Una heroína palestina en el cuerpo de una niña” y “El ángel de la resistencia palestina”: son titulares que algunos de los medios más leídos ofrecieron a sus audiencias. En cuanto a los artículos, aunque llamativamente dedicaban un espacio para hablar de su pelo (rubio), “largo, frondoso y rizado”, no encontraban un solo hueco para mencionar su delito.

    Porque la mayoría de medios de comunicación contaron una verdad a medias: Ahed Tamimi no fue a la cárcel sólo por abofetear a un soldado (cabe preguntarse también cuál es la pena en cualquier país por agredir a un militar de servicio), sino por su incitación a la violencia, que incluía llamamientos a la comisión de ataques terroristas. En palabras del “ángel” mediático: “Con apuñalamientos u operaciones de martirio, o arrojando piedras, todos deben hacer su parte”.

    No era muy difícil encontrar estas declaraciones, ya que aparecen en el mismo video de propaganda en el que se la ve abofeteando al soldado, y que fue filmado por su propia madre.

    Porque esto no una ocurrencia de la “heroína palestina”, un emprendimiento propio. No. La familia Tamimi es famosa por organizar confrontaciones con los soldados israelíes para que la prensa internacional se haga eco de ello. Son acontecimientos no espontáneos; es decir, noticias prefabricadas o, utilizando la expresión de Daniel Boorstin, pseudoacontecimientos. Con este propósito, el jefe del clan, el padre de “la pequeña Pasionaria de los territorios ocupados” (sí, también llegó a ser denominada así) explicó en un documental: “La comunidad de Nabi Saleh pensó desde un principio que la participación de niños en las actividades del movimiento nacional es crucial”.

    Los Tamimi, además, son muy activos en redes sociales promoviendo libelos antisemitas, alabando terroristas y haciendo apología del asesinato de israelíes. Entre sus destacados y mediáticamente silenciados miembros figura Ahlam Tamimi, ideóloga y facilitadora del atentado con bomba en la pizzería Sbarro de Jerusalén, en 2001 (15 asesinados, entre ellos 7 niños). No es la única Tamimi con delitos de sangre, y si bien los crímenes de los familiares no son responsabilidad directa de Ahed, la implicación directa de su familia en el terrorismo debería al menos haber invitado a los periodistas a plantearse qué estaban promoviendo con tanta alabanza y admiración.

    La utilización de niños en el conflicto con los israelíes es parte de una estrategia cuidadosamente elaborada por los líderes palestinos, que los educan en el odio (al punto de que la Unión Europea debate ahora mismo congelar las ayudas económicas hasta que los libros de texto palestinos no cambien), ante la complicidad silenciosa de los periodistas que sólo compran imágenes de confrontación descontextualizadas. Un odio que no espera a la mayoría de edad para pasar a la acción: los menores, los niños, también matan. Fue un menor quien asesinó a Dafna Meir apuñalándola frente a tres de sus hijos. Como lo es el joven de 16 años que recientemente asesinó a Ari Fuld

    El director del Accountability Program de la ONG Defence for Children International – Palestine (DCI-P), a la que ciertamente no puede acusarse de proisraelí, explicaba en una entrevista el 11 de octubre de 2017 en la televisión oficial de la Autoridad Palestina que los menores palestinos cometen ataques terroristas, y que lo hacen no necesariamente porque quieran atacar a los israelíes, sino para aumentar o conservar su estatus en la sociedad palestina. Así pues, se trata del prestigio de Ahed Tamimi, por ejemplo. O el de su tía.

    Esto es lo que el Real Madrid, alentado por los silencios cómplices de una mayoría mediática, decidió premiar. No lo olvidemos cuando veamos a Ahed Tamimi convertida en ícono alla Che Guevara y con su radical chic ocupando rendidas portadas. Porque el empleo de niños en conflictos, en confrontaciones, parece no escandalizar a nadie cuando la causa mola, cuando el fin que se pretende es, como mínimo, tolerado. La propaganda elaborada por la familia Tamimi está destinada a seguir promoviendo el empleo de niños para la desaparición del único Estado judío (objetivo reconocido por la propia familia).

    Ya saben, el fin justifica los medios. Y ciertos medios justifican los fines de los líderes palestinos…

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    Caso Jashogui: Mohamed ben Salman se la juega http://elmed.io/caso-jasogui-mohamed-ben-salman-se-la-juega/ http://elmed.io/caso-jasogui-mohamed-ben-salman-se-la-juega/#comments Mon, 15 Oct 2018 09:08:00 +0000 http://elmed.io/?p=25900 "Es peor que un crimen: es un error".

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    Por su interés, traducimos buena parte del artículo que Elliott Abrams ha publicado en el Washington Post sobre el caso Jashogui. Abrams, que en escritos previos ha saludado el proceso modernizador emprendido por el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed ben Salman (MbS), cree que éste ha cometido un tremendo error que, de hecho, puede costarle el poder.

    ***

    La desaparición y reportada muerte del periodista saudí Yamal Jashogui tendrá numerosas víctimas (…) A menos que el Gobierno saudí hable y actúe rápida y honestamente sobre este terrible acontecimiento, su propia reputación sufrirá un daño irreparable.

    Los críticos (entre ellos Jashogui) del actual Gobierno, el del príncipe heredero Mohamed ben Salman, han dicho que su característica definitoria y su mayor punto débil es el despotismo: el dominio de un solo hombre, el joven príncipe. A ello añadían descripciones de su impulsividad e inexperiencia y de la represión de toda crítica a su enfoque de la modernización.

    (…)

    El presunto asesinato de Jashogui es un golpe letal para todas las esperanzas y expectativas [de modernización], a menos que los saudíes puedan explicar de alguna manera qué ocurrió y acepten toda la responsabilidad.

    (…)

    Cuando, en 1804, el régimen revolucionario francés ejecutó al Duque de Enghien, un observador comentó: “Es peor que un crimen: es un error”. El asesinato de Jasogui sería ambas cosas, un tremendo crimen y un gran error. Sugeriría, bien un régimen sin procedimientos ni controles internos, o uno en que la impulsiva decisión de matar a un crítico residente en Washington no puede ser contradicha o siquiera cuestionada. Puede que los saudíes no comprendan el gran impacto que tal conclusión tendrá en Gobiernos e inversores, pero será profundo. Todo el proceso saudí de toma de decisiones será puesto en cuestión, al igual que la fiabilidad del régimen como socio.

    MbS puede reparar parte del daño (obviamente, no a los seres queridos de Jashogui) si asume el error cometido. Arabia Saudí es y será durante mucho tiempo una monarquía absoluta. Lo que ha de comprender el príncipe heredero es que todo su programa modernizador, de hecho su mera defensa de su poder personal, se ha visto socavado por lo que todo indica que fue un asesinato cuidadosamente planeado.

    Yamal Jashogui perdió el control sobre su destino cuando accedió al consulado saudí en Estambul. Si quiere recuperar el control sobre el suyo, Mohamed ben Salem debe actuar cuanto antes.

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