Revista de Prensa

Europa, Israel, el terrorismo islamista… e Irán

 

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En esta pieza, el coronel Richard Kemp –excomandante de las fuerzas británicas desplegadas en Irak– y el abogado Arsen Ostrovsky analizan los embates que está sufriendo Europa de manos de terroristas islamistas, vinculan este terrorismo con el que padecen los israelíes y aconsejan a las autoridades europeas que tomen nota de cómo se lucha contra esta lacra en el Estado judío.

En primer lugar y sobre todo, los líderes europeos deben diagnosticar el problema e identificar a su enemigo. No puedes ganar una guerra si no sabes a quién estás tratando de derrotar. No es mero “extremismo”, alguna forma genérica de “terrorismo” o un súbito brote masivo de tipos con problemas “mentales” (…) La UE parece no tener problema en etiquetar [de manera diferenciada] los tomates y los pepinillos procedentes de la Margen Occidental, pero muchos siguen mostrándose reluctantes a llamar a los terroristas islámicos por su nombre y considerar al islam radical como la raíz de esta oleada de terror que está anegando el continente (…)

Un ámbito en el que Europa puede aprender de Israel es el de la ciberseguridad y la vigilancia contraterrorista, en el que el Estado judío es líder sin parangón (…) También es preciso que haya una mayor presencia física de seguridad, que incluya agentes armados y barreras en grandes espacios públicos y lugares de gran interés, pues son evidentes objetivos para potenciales terroristas. Son muchos los agentes de policía en toda Europa, especialmente en el Reino Unido, que no siquiera portan armas. (…)

Igualmente, Europa no puede tomarse en serio la lucha contra el terrorismo y a la vez abrazar a Irán. Irán sigue siendo el principal patrocinador estatal del terrorismo a escala global. Su apoyo al régimen de Asad es la principal causa de la crisis de los refugiados sirios y de la expansión del Estado Islámico, mientras los operativos de Hezbolá se mueve libremente por Europa. Teherán no es un socio en la guerra contra el terrorismo, sino uno de los principales instigadores del terror global.

Amir Taheri advierte de que se está fraguando una nueva alianza en la región, entre Rusia, Irán y Turquía, que puede tener muy negativas consecuencias para EEUU y sus aliados.

[Turquía quiere] promover una alianza regional que eventualmente podría incluir a Irán, a Rusia y a Irak. La idea es que esa alianza, aunque de alcance limitado, deje poco espacio a las potencias occidentales lideradas por EEUU y a sus aliados regionales, para que [no] vuelvan a disfrutar de la influencia de la que han disfrutado en Oriente Medio desde la caída del Imperio Otomano, hace más de un siglo.

[Eso] daría a Turquía una gran importancia en el Levante como trampolín para una mayor proyección de poder a lo largo del Medio Oriente. (…)

(…) Teherán cree que el futuro de Siria lo debe determinar Irán, Turquía y Rusia [y que ha de] excluirse a EEUU y a sus aliados árabes. (…) No se sorprende si Irán presenta esta nueva alianza informal como si Rusia y Turquía se estuvieran uniendo al Bloque de Resistencia comandado por Teherán.

(…) ¿Está verdaderamente cobrando forma un triángulo Irán-Turquía-Rusia? A juzgar por el ruido procedente de Teherán, Ankara y Moscú, la respuesta debe ser “sí”. Sin embargo, seguirán siendo tres extraños compañeros de cama, con posiciones contradictorias e intereses en conflicto.

El profesor Efraím Inbar, de la Universidad Bar Ilán, apunta a un reparto del Medio Oriente entre las dos mayores potencias no árabes de la región; pero no deja de lado las importantes diferencias que las separan y que incluso podrían llevarlas a la confrontación.

(…) las relaciones entre Irán y Turquía serán un factor clave en el diseño de las futuras tendencias en la región. Son las dos mayores potencias y ambas son lo suficientemente ambiciosas y capaces para desempeñar un papel importante. Pese a la histórica rivalidad y a la división chií-suní, que podría llevarles a competir, parece que están cooperando. Turquía e Irán han departido sobre una posible operación militar conjunta contra organizaciones kurdas. Los dos se han alineado con Qatar. Los dos están recurriendo a motivos islámicos y adoptando posiciones antiisraelíes para ganarse al mundo árabe. Puede que veamos un duunvirato en Oriente Medio, aunque los intereses de Estado y las diferentes interpretaciones del islam [que manejan] podrían llevar a los dos antiguos imperios a una relación de adversidad.