Contextos

¿Están los demócratas abandonando a Israel?

Por Mitchell Bard 

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"Los datos nos dicen que la idea de que los demócratas han sido histórica y abrumadoramente favorables a Israel es un mito. Igualmente, es un mito que los republicanos hayan simpatizado alguna vez menos con Israel que los demócratas. El cambio drástico, que se ha señalado muchas veces, es que el apoyo entre los republicanos se ha disparado. En vez de una diferencia de unos pocos puntos, como en los años 70, la diferencia en 2017 era de 35"

Algunas encuestas recientes han mostrado una creciente polarización en lo relacionado con el apoyo a Israel, asunto que antes trascendía las querellas entre partidos. Así, un sondeo muy citado del Pew reveló el pasado enero que el 74% de los republicanos simpatizan con Israel en vez de con los palestinos, frente al 33% de los demócratas, y que el apoyo a los palestinos era del 11% entre los republicanos y del 31% entre los demócratas.

Algunos judíos interpretan estos resultados en términos apocalípticos y advierten de que estas tendencias presagian el abandono estadounidense de Israel. Sin embargo, antes de que se ceda ante los agoreros, me gustaría ofrecer un poco de contexto histórico y algunos datos que contradicen la extendida creencia.

En 1977, hace casi exactamente 40 años, Seymour Martin Lipset y William Schneider escribieron en Commentary sobre el apoyo popular a Israel. Señalaban que en 27 encuestas de ámbito nacional realizadas entre 1967 y 1977 la simpatía hacia Israel se situaba entre el 35 y el 56%, y la simpatía hacia los árabes entre el 1 y el 9% (las encuestas sustituyeron árabes por palestinos de manera sistemática a partir de 1993). En cambio, el último sondeo de Gallup (febrero de 2017) reveló que la simpatía hacia Israel alcanzaba un porcentaje récord del 62%, con un 19% de apoyo a los palestinos.

Los que crean que el apoyo al Estado palestino es una tendencia nueva debida a una mayor simpatía por los derechos palestinos o a la oposición a las políticas de Israel han de tener en cuenta que un sondeo de Yankelovich de 1977 halló que el 52% de los encuestados se mostraron de acuerdo en que los palestinos tuvieran “derecho a un hogar nacional en la misma medida que los judíos”. En febrero de 2017, Gallup se encontró una división sobre el Estado palestino de 45 (a favor) a 42% (en contra).

Ese mismo sondeo de Yankelovich reveló que el 55% de los estadounidenses creía que “la negativa de Israel a negociar con los palestinos” era un obstáculo para la paz (el 70% dijo que la negativa de los árabes a reconocer a Israel y negociar era el mayor obstáculo). Una prueba más de que los estadounidenses no tenían un gran cariño a Israel es que el porcentaje medio de simpatía hacia Israel en la década de los 70 era tan sólo del 42%.

Lipset y Schneider no se detuvieron específicamente la identificación partidista, pero sí examinaron las diferencias entre progresistas y conservadores, así como entre votantes de McGovern [demócrata] y de Nixon [republicano]. Descubrieron que los votantes de McGovern eran en cierta medida menos solidarios con Israel que los votantes de Nixon, pero sólo en el caso de los menores de 40 años. Es un recordatorio a tener en cuenta para los que creen que los jóvenes se están alejando de repente de Israel; de hecho, tradicionalmente ese segmento de edad ha simpatizado menos con Israel que sus mayores. Las encuestas también revelan que, a medida que se hacen mayores, esas mismas personas se vuelven más partidarias de Israel.

Estudié los datos de Gallup (porque ha hecho la misma pregunta de forma sistemática durante décadas) sobre el apoyo partidista a Israel durante ese periodo y vi que el del Partido Demócrata era muy inferior al 50% en la década de 1970. Por ejemplo, el 44% de los estadounidenses simpatizaba con Israel en una encuesta de 1975, y el apoyo republicano superaba al de los demócratas por un 47-42%. Unos meses después empataban en el 40%. En 1979, el apoyo general a Israel era de sólo el 40%, y la división entre republicanos y demócratas era de 43-41%.

En las 24 encuestas de Gallup de las que encontré datos entre 1975 y 2017, el apoyo promedio a Israel era del 65% entre los republicanos y del 46% entre los demócratas. Los independientes han sido más proisraelíes que los demócratas, con una media del 50%. Asombrosamente, el apoyo demócrata en la encuesta más reciente (febrero de 2017) era el mismo que en 1975. En vez de un menor apoyo entre los demócratas, como mucha gente cree, los datos indican que las simpatías de los votantes del Partido Demócrata no han cambiado en los últimos 42 años.

Además, los datos nos dicen que la idea de que los demócratas han sido histórica y abrumadoramente favorables a Israel es un mito. Igualmente, es un mito que los republicanos hayan simpatizado alguna vez menos con Israel que los demócratas. El cambio drástico, que se ha señalado muchas veces, es que el apoyo entre los republicanos se ha disparado. En vez de una diferencia de unos pocos puntos, como en los años 70, la diferencia en 2017 era de 35.

En vez de lamentarse de una inexistente disminución del apoyo entre los demócratas, la pregunta que hay que hacerse es por qué el apoyo de los demócratas ha sido tan bajo todos estos años, antes incluso del fracaso de Oslo, el crecimiento de los asentamientos, el bloqueo de Gaza y todas las demás cuestiones que se suelen utilizar para explicar los reparos de su partido hacia Israel.

Uno de los puntos importantes planteados por Lipset y Schneider, que olvidan demasiadas veces los que se precipitan a la hora de sacar conclusiones basadas en los datos de las encuestas, es que los resultados no describen necesariamente lo que ellos llamaban una “convicción apasionada”. Decían que “los progresistas más jóvenes tienden a dudar de la legitimidad de las credenciales progresistas de Israel”, pero que “uno tendría que ir a un nivel muy fino de detalle para encontrar una convicción antisionista profundamente asentada –probablemente entre los negros y radicales más jóvenes–”.

Pensemos en el tema del control de armas. Las encuestas revelan sistemáticamente un considerable apoyo a unas restricciones más duras, pero los legisladores ignoran estos resultados porque la cantidad de gente que tiene la “convicción apasionada” de reforzar el control de armas, y que apoya a sus candidatos con su dinero y su voto, está eclipsada por una minoría mucho más estruendosa en la otra parte. En el caso de Israel, el lado proisraelí tiene la doble ventaja de ser el mayoritario y también más apasionado que los detractores de Israel.

También es importante distinguir entre la opinión pública y los cargos electos. Mientras que un puñado de políticos demócratas son probadamente antiisraelíes, y un número mayor critican ocasionalmente a Israel, en general los congresistas demócratas han seguido defendiendo firmemente a Israel en asuntos clave como la cooperación y la ayuda militar.  

Veamos un buen ejemplo reciente. Los once senadores republicanos y seis de los diez demócratas del Comité de Relaciones Exteriores votaron a favor de la Ley Taylor Force, que estipula un recorte de la ayuda a la Autoridad Palestina si mantiene su política de pagar salarios a los terroristas y a sus familias. Inmediatamente después de la votación, el líder de la minoría en el Senado, Charles Schumer, anunció que iba a ser su copatrocinador (junto a otros cinco demócratas), garantizando prácticamente su aprobación por dicha cámara.

¿Y qué hay de los presidentes?

Las posturas de los mandatarios sobre Oriente Medio se basan principalmente en su ideología y su visión del mundo, y están menos influidas por las consideraciones de partido. En los últimos 40 años hemos tenido tres presidentes demócratas y cuatro republicanos; y si Jimmy Carter, George Bush padre y Barack Obama fueron generalmente vistos como antiisraelíes, Ronald Reagan, Bill Clinton y George Bush hijos fueron tenidos como muy proisraelíes. El jurado aún sigue decidiéndose sobre Donald Trump.

La conclusión de Lipset y Schneider en 1977 de que “el único veto de grupo en el electorado estadounidense en relación con Oriente Medio lo componen los que se dedican a la supervivencia de Israel” sigue vigente.

© Versión original (en inglés): The Algemeiner
© Versión en español: Revista El Medio