Revista de Prensa

¿Estamos a las puertas de un acercamiento entre Alemania (y la UE) y Turquía?

 

Banderas de Turquía y la UE

En la edición inglesa del diario turco Hurriyet, el analista Murat Yetkin cree que ha llegado la hora de descongelar las relaciones turco-alemanas y que Bulgaria podría ser el escenario de un acercamiento entre Ankara y Bruselas. Pero el panorama no está ni mucho menos despejado, como se encarga de advertir el propio Yetkin.

La formación de una nueva gran coalición en Alemania (…) podría mejorar las relaciones turco-alemanas y poner fin a la “era de hielo”, por emplear la denominación de una fuente diplomática.

El ‘deshielo’ es un proceso que llevan meses preparando diplomáticos de los dos países, según diplomáticos turcos y europeos que prefieren conservar el anonimato. (…)

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Si el proceso de deshielo entre Turquía y Alemania continúa, se prevé que tenga un efecto positivo en las relaciones entre Turquía y la UE. El siguiente paso importante en tal dirección podría ser un encuentro entre [el presidente de Turquía, Recep Tayyip] Erdogan; el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk; el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el presidente de turno de la UE, el primer ministro búlgaro Boiko Borisov. El encuentro está previsto que tenga lugar en Varna, localidad búlgara del Mar Negro, el 26 de marzo.

Sin embargo, algunos diplomáticos europeos, incluido el propio Tusk, han dicho que la reunión de Varna no se celebrará por la denuncia greco-chipriota de que la Armada turca no permite unas prospecciones italianas en una zona en disputa, si bien otros dicen que su cancelación precipitaría un “choque de trenes” en las relaciones de Turquía con la UE.

El periodista italiano Giulio Meotti fustiga a las confesiones cristianas de Jerusalén que en días pasados criticaron acerbamente a las autoridades de la ciudad por querer hacerles pagar el impuesto de bienes inmuebles de sus propiedades no destinadas al culto.

Los líderes de las comunidades cristianas [presentes en el Santo] Sepulcro de Jerusalén decidieron cerrar el recinto cristiano más sagrado durante unos días (…) en protesta contra un plan tributario israelí. La selección de un comité para negociar la cuestión les llevó a volver a abrir las puertas [del recinto].

Es el precio de la libertad. Como los cristianos disfrutan en Israel de una libertad de credo y movimientos excepcional, tienen tiempo y energía para pugnar con el Estado judío por una cuestión económica. En vez de celebrar el pluralismo israelí, que hace que [la comunidad cristiana en Israel sea la única que crece] desde Marruecos a la India, esos cristianos acusan a Israel de perseguirlos como hicieron los nazis con los judíos. Han perdido la cabeza.

Esos cristianos deberían mirar a sus hermanos egipcios, que ahora ruegan por la batalla planteada por el presidente Sisi contra el ISIS en el Sinaí, donde ya son varias las iglesias atacadas y cerradas. O a sus hermanos sirios, que acaban de volver a celebrar una misa en Deir Ezor en una iglesia devastada que ha estado años clausurada por la guerra civil.

Y ahora esos cristianos van y acusan a Israel de “violar la libertad religiosa”. ¡Serán payasos!

Eso es lo que sostiene el periodista azerí Seymour Mammadov en el Jerusalem Post, en un artículo que arranca precisamente con el interrogante que le da título: “¿Lucharán Irán e Israel en suelo sirio?”.

Unas hostilidades abiertas entre Irán e Israel en suelo sirio supondrían un gran dilema para Moscú. Rusia tratará de impedir que se produzcan. Rusia no está interesada en que estalle esa guerra, no sólo porque el Kremlin tiene relaciones con ambos países, sino porque, en ese caso, la coalición liderada por EEUU acudiría a Siria, lo cual no corre en favor de los intereses rusos, dado que entrañaría el riesgo de que Rusia perdiera su influencia sobre Siria.