Revista de Prensa

Estado Islámico: todos los nombres

 

Estado Bandera del Estado Islámico de Irak y el Levante
"Irán no es una sociedad monolítica sino un puzle con numerosas minorías. La cooperación con estas minorías (kurdos, azeríes, baluchis etc.) podría socavar los cimientos del régimen de los ayatolás y disminuir notablemente la actual amenaza que Teherán representa para Jerusalén"

Joshua Keating explica en este artículo la importancia que los grupos terroristas conceden a las denominaciones bajo las cuales quieren que se les conozca. El propio Ben Laden dedicó mucho tiempo y análisis antes de decidirse por la marca Al Qaeda, «La Base». El Estado Islámico, antiguo Estado Islámico de Irak y Siria o Estado Islámico de Irak y el Levante, es una denominación más ambiciosa y toda una declaración de intenciones de cuál es el objetivo último de este grupo yihadista.

Hasta hace poco, el nombre completo del grupo en árabe era Al Dawla al Islamiya fi al Iraq wa al Sham, el Estado Islámico de Irak y al Sham, pero hay cierta confusión sobre qué es exactamente Al Sham, en el sentido de si se refiere Siria o a la Gran Siria, que, dadas las ambiciones territoriales del grupo, podría referirse a toda la región del Levante, incluyendo Israel, los territorios palestinos, Jordania y Líbano.

Luego, en junio, el grupo declaró un califato y se rebautizó simplemente como Estado Islámico, que refleja ambiciones más globales. Esto presenta un dilema para las agencias de noticias. The Associated Press, que había estado utilizando ISIL (siglas en inglés de Estado Islámico de Irak y el Levante), cambió a Estado Islámico, al igual que ‘The Washington Post’, que había estado utilizando ISIS (Estado Islámico en Irak y Siria). Reuters, por su parte, parece utilizar ISIS y Estado Islámico de manera intercambiable.

Entre la gente de la región, incluidos los funcionarios gubernamentales de alto nivel, el grupo se conoce a menudo como Da’ash, sus siglas en árabe. Este nombre es utilizado generalmente por los opositores del grupo y, según algunos informes, su utilización puede ser castigada con 80 latigazos en las zonas controladas por el EI.

En este reportaje de The Economist se revelan los motivos por los que jóvenes occidentales se integran en las redes yihadistas que operan actualmente en Oriente Medio, principalmente el Estado Islámico, presente en amplias zonas de Irak y Siria. Los británicos son los más numerosos y los preferidos por los terroristas árabes por su manejo del inglés, lo que les permite enviar mensajes a Occidente por las más diversas vías, pero también hay contingentes importantes de otros países europeos.

Lo más destacado es que los europeos que se marchan a Siria o a Irak a tomar las armas no proceden mayoritariamente de las capas más deprimidas, sino de la clase media en muchos casos. Para entrar en las zonas calientes de Oriente Medio e incorporarse a los grupos yihadistas, los aspirantes occidentales a terroristas islámicos utilizan masivamente Turquía.

Llegar a Siria ha sido generalmente fácil, aunque Turquía ha reforzado su frontera. Algunos voluntarios llegan sin conexiones. Todo combatiente necesita un billete de ida a Estambul. A partir de ahí, la mayoría toma vuelos nacionales a cualquier ciudad a lo largo de la frontera de Turquía con Siria, de una longitud de más de 800 km. Los lugareños apodan estos vuelos internos «Yihadista express». Los recién llegados se quedan en casas seguras antes de ser trasladados clandestinamente a través del control de pasaportes de Turquía utilizando falsas tarjetas de identificación como ciudadanos sirios. La mayoría de los combatientes británicos nunca ha empuñado un arma, pero recibe entrenamiento en campos de adiestramiento una vez dentro de Siria.

(…)

No todos los que regresen [a sus países de origen] tendrán sangre en las manos. Los Gobiernos tienen que ofrecer una salida a aquellos que se dan cuenta de que han cometido un error. Los países occidentales podrían incluso beneficiarse de un enfoque más suave. Los combatientes que regresen escarmentados podrían ser las personas adecuadas para convencer a los jóvenes a renunciar a la lucha. Pero nadie sabe aún si los yihadistas europeos que hoy en día luchan con el Estado Islámico se convertirán mañana en asesinos en las calles de Londres, París o Nueva York.

Michel Gurfinkiel, presidente y fundador del Instituto Jean-Jacques Rousseau, trae a colación el ejemplo histórico del empresario y escritor Jan Gotlib Bloch, al que muchos consideran uno de los padres de la geopolítica, que predijo a finales del siglo XIX la I Guerra Mundial. Sin embargo Bloch creía que los líderes occidentales se detendrían a tiempo, algo en lo que erró completamente. A juicio de Gurfinkiel, los líderes occidentales del momento cometen un error parecido al mostrar su rechazo al Estado Islámico y su disposición a combatirlo, mientras que contemporizan con Hamás, Hezbolá, Irán, Al Fatah y la propia Organización para la Liberación de Palestina.

En las últimas semanas, muchos estadistas occidentales han expresado su conmoción y horror ante el llamado reino del terror del Estado Islámico en Siria e Irak, y al mismo tiempo no reconocen las similitudes entre el EI y Hamás. Muchos de los que se horrorizan cuando el Estado Islámico se compromete al genocidio o la expulsión de los cristianos, los yazidíes y los chiíes no se dan cuenta de que Hamás, Hezbolá, la República Islámica de Irán, e incluso en gran medida Al Fatah y la OLP, también llaman al genocidio y el desarraigo de los judíos de Israel.

(…)

Es casi una sorpresa que muchos países árabes entiendan mucho mejor lo que está en juego y tácitamente apoyen a Israel. Ellos están en la primera línea, ¿no? (…)

Con este título tan descriptivo, Nicholas Saidel expone una sugestiva estrategia política que, a su juicio, Israel podría poner en práctica para disminuir la amenaza que supone para su existencia la República Islámica.

Al contrario de lo que se suele creer, Irán no es una sociedad monolítica sino un puzle con numerosas minorías. La cooperación con estas minorías (kurdos, azeríes, baluchis etc.) podría socavar los cimientos del régimen de los ayatolás y disminuir notablemente la actual amenaza que Teherán representa para Jerusalén. 

Como confirmó la operación de ‘Margen Protector’, Israel se enfrenta a un enemigo cada vez más peligroso en la figura de Hamás. El poder de Hamás, en gran medida, se basa en su relación con Irán, históricamente, el principal benefactor del grupo terrorista palestino. Israel debería contraatacar y participar en una campaña diplomática contundente para exponer la difícil situación de los grupos minoritarios perseguidos dentro de Irán, complementada por una estrategia más clandestina de armar y financiar a las minorías iraníes a fin de socavar el régimen iraní.

(…)

Irán no está tan unido o naturalmente integrado como algunos occidentales presumen. Mientras Persia tiene raíces antiguas, el Irán moderno es un Estado artificial que no se compone principalmente de una nación. Es más bien una amalgama de muchos grupos étnicos, la mayoría de los cuales sufre una dura represión por parte del Gobierno central y ha respondido a esta agresión a través de la lucha armada. El suministro de armas, entrenamiento y otros tipos de ayuda militar y humanitaria a estas minorías allanará el camino para que Israel tenga múltiples fuentes militares y de inteligencia dentro de las fronteras de Irán, y aumentará su capacidad de alterar las maquinaciones de los ayatolás hasta que el régimen teocrático sea severamente debilitado o derrocado.