Revista de Prensa

¿Está engañando Irán a la comunidad internacional?

 

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La agencia Reuters desvela en exclusiva el contenido de un informe elaborado por los expertos de la ONU que están siguiendo la ejecución de los acuerdos sobre el programa nuclear iraní, en el que se detallan los mecanismos utilizados por Teherán para sortear las sanciones internacionales.

El informe advierte de “las estrategias de adquisición más sofisticadas por parte de Irán, que ha desarrollado métodos para ocultar las contrataciones, así como la expansión de las actividades prohibidas. Estos métodos también pueden estar siendo utilizados por parte de Irán para adquirir y financiar el comercio legítimo, lo que complica aún más los esfuerzos de los Estados para identificar las adquisiciones ilícitas». El documento agrega que Irán había «demostrado también una capacidad creciente para producir directamente artículos clave”. Entre los elementos de doble uso que Teherán ha perseguido en el extranjero en los últimos años están el aluminio, la fibra de carbono y las válvulas especiales para centrifugadoras de uranio.

El informe insiste en que «Irán sigue haciendo un amplio uso de empresas-fachada para adquirir artículos utilizados en actividades prohibidas. Algunas empresas pueden ser creadas con el único fin de llevar a cabo compras prohibidas. Otras también pueden participar en negocios legítimos, lo que complica las posibilidades de detectar violaciones de las sanciones”.

En este reportaje de Alaa Bayumi para Al Yazira, el candidato socialista a las elecciones presidenciales de Egipto aparece como un político capaz de tejer y destruir alianzas con las fuerzas que están en el poder en cada momento. Opositor al régimen de Anuar el Sadat, fue dos veces parlamentario con Mubarak para sumarse en 2011 al movimiento que acabó con su destitución. Se alió entonces con los Hermanos Musulmanes, a los que atacó más tarde, cuando fueron expulsados del poder por el Ejército. Ahora concurre a las elecciones precisamente contra el militar que derrocó al Gobierno islamista de Morsi, al que hasta hace poco agradecía su brillante gestión en la crisis que se saldó con la expulsión del poder de sus antiguos aliados.

Sus posiciones en política exterior son tal vez lo más llamativo de este político socialista, que a finales de mes intentará ganar en las urnas al candidato favorito, el general Abdulfatah al Sisi.

En Siria, Sabahi apoya una política más prudente y critica a «las bandas armadas criminales que han robado [la] revolución siria para servir a los intereses de un grupo de la línea dura religiosa» . Sabahi y representantes de su campaña han aparecido en las cadenas de televisión favorables al régimen sirio, como Al Mayadín y Al Manar. Quiere construir mejores relaciones con Turquía, Irán y Rusia. Elogió un reciente viaje realizado por Al Sisi a Rusia como «un paso para corregir el papel de Egipto porque necesita lograr unas relaciones equilibradas con las potencias mundiales».

Sabahi es más crítico con las relaciones de Egipto y Estados Unidos y asegura que, si es elegido presidente, trabajará para enmendar los tratados de paz de Egipto con Israel para dar a su país mayor presencia y seguridad en la Península del Sinaí. También trabajaría para aliviar el sufrimiento de los habitantes de Gaza y para apoyar a la resistencia palestina respecto a la ocupación israelí, haciendo hincapié en que la defensa de los legítimos derechos del pueblo palestino «no significa caer en la guerra con Israel».

El ministro israelí para Asuntos Estratégicos, Yuval Steinitz, aseguró en una intervención ante el Comité Judío Americano que fue el presidente de la Autoridad Palestina, y no John Kerry, el que canceló una reunión prevista en Ramala que podría haber preservado el marco de conversaciones entre israelíes y palestinos bajo el amparo de EEUU.

La revelación de Steinitz supone que la ruptura de las negociaciones de paz habría sido un gesto premeditado por parte de Abás y no la consecuencia de acciones unilaterales de los dos bandos, como incluso la diplomacia norteamericana viene sosteniendo a través de los responsables de la Secretaria de Estado.

Según Steinitz, fue Abás, y no Kerry, quien canceló a última hora una visita a Ramala que representaba un esfuerzo de última hora por parte del diplomático estadounidense para salvar las conversaciones de paz que se derrumbaron el mes pasado.

 

«Está muy claro para todos los involucrados que [Abás] dejó la mesa de negociaciones de repente», dijo Steinitz a los presentes. «¿Quién decidió hace dos o tres meses abandonar la mesa de negociación y acercarse a la comunidad internacional con solicitudes de adhesión a las organizaciones [de la ONU] y aproximarse a Hamás para formar un Gobierno de unidad?”.

Por el contrario, dijo Steinitz, el primer ministro Benjamín Netanyahu ya se había reunido con Kerry en Jerusalén, incluso ya había aceptado, «con algunas reservas, el marco general» planteado por el secretario de Estado de EEUU. «Abás rechazó la mediación de Kerry y se negó a reunirse con él en Ramala, por lo que el jefe de la diplomacia estadounidense regresó a su país a la mañana siguiente sin ningún tipo de encuentro”. 

Los grupos yihadistas sirios no pierden de vista la importancia de controlar las zonas petrolíferas como elemento estratégico para poder financiarse y proseguir su guerra contra Asad y contra las facciones rivales dentro del bando rebelde, asegura en este reportaje para el diario español El Mundo el reportero Javier Espinosa.

La proximidad de la provincia iraquí de Al Anbar, bastión del terrorismo islámico de Al Qaeda, añade un elemento de gravedad a este proceso de conquista de territorios con yacimientos petrolíferos, con implicaciones geoestratégicas de la máxima importancia. 

Ahora mismo el ISIS [Estado Islámico en Irak y el Levante] está a 20 kilómetros de Deir Ezzor. Su principal interés es capturar los pozos de petróleo porque eso les permitiría financiarse pero también controlar la región de Deir Ezzor, ya que eso uniría el territorio sirio con las regiones que han capturado en Irak», explicó Omar Abu Leila, un activista de esa población, en una conversación telefónica.

Abu Leila asevera que, pese al avance del ISIS -que ha declarado su intención de capturar la misma ciudad de Deir Ezzor-, sus huestes no han conseguido consolidar ninguna posición. «Las aldeas y los pozos de petróleo cambian de mano cada día. Se está luchando con columnas móviles de vehículos», añadió.

La mera hipótesis de un espacio unificado entre Raqa, en Siria, y la provincia iraquí de Anbar bajo la égida del ISIS supondría un giro geopolítico de ingente calado en Oriente Próximo.