Revista de Prensa

Erdogan acusa a la UE de islamofobia

 

Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía.
"Las jóvenes yazidíes son empujadas al suicidio para no ser víctimas de las violaciones de los terroristas del Estado Islámico, según denuncia el último informe de Amnistía Internacional""Las jóvenes yazidíes son empujadas al suicidio para no ser víctimas de las violaciones de los terroristas del Estado Islámico, según denuncia el último informe de Amnistía Internacional"

El presidente turco ha criticado rudamente a las instituciones europeas por censurar la ofensiva contra la prensa libre realizada por el Gobierno, que se ha saldado con la detención de decenas de periodistas de medios de comunicación vinculados a su ex aliado, Fetulá Gulen. Erdogan dice que antes de elevar cualquier crítica a Turquía, Europa debe revisar su racismo y su islamofobia, en referencia a un incidente aislado en Alemania protagonizado por una organización neonazi.

Erdogan, que se convirtió en el primer jefe del Estado de Turquía por elección popular después de 12 años como primer ministro, no esconde su ambición de cambiar la constitución y reforzar los poderes de la presidencia, un movimiento que sus oponentes consideran el anuncio de un mandato cada vez más autoritario.

El resultado de las elecciones parlamentarias del próximo mes de junio serán, pues, la clave. Si el partido gobernante consigue la mayoría de dos tercios podría aprobar reformas constitucionales sin el apoyo de la oposición, incluida la creación de la fuerte presidencia ejecutiva que pretende Erdogan.

En este reportaje de The Times of Israel se ofrece una visión del Egipto actual, en lo que respecta a la libertad de expresión, tras la victoria aplastante del jefe del Ejército en las elecciones presidenciales. Los activistas de partidos y movimientos contrarios a Sisi denuncian que sus maneras dictatoriales superan a las del derrocado Mubarak.

El Gobierno egipcio no solo cuenta a su servicio con una policía reforzada tras las críticas recibidas durante la etapa de Mubarak, sino también con amplias capas de la población, cuyos miembros se han convertido en delatores de cualquiera al que consideren sospechoso de formar parte de la ilegalizada Hermandad Musulmana o de movimientos críticos con Sisi o su Gobierno.

Una ofensiva mortal contra los islamistas partidarios del predecesor de Sisi, Mohamed Morsi, al que derrocó el pasado año, ha generado un clima de terror en las estaciones de tren y autobuses, en las plazas públicas y en los cafés, según los activistas.

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Los activistas acusan a Sisi de instalar un régimen incluso más autoritario que el del veterano Hosni Mubarak, que renunció a comienzos de 2001 entre cánticos de los manifestantes que pedían “pan, libertades democráticas y justicia social”. Los miembros de la oposición dicen que ahora tienen que ser más cautelosos para evitar la caza de brujas lanzada por las autoridades y los leales al régimen para silenciar cualquier disidencia.

Daniel S. Mariaschin explica en esta columna para The Algemeiner las últimas maniobras unilaterales palestinas para lograr el reconocimiento de su Estado por parte de gobiernos occidentales y organismos internacionales encabezados por la ONU. El autor pone de manifiesto la coincidencia de elementos de una ofensiva coordinada no tanto para obtener el reconocimiento estatal de Palestina, sino para aislar diplomáticamente a Israel en la escena internacional, uno de los objetivos tradicionales de sus enemigos a lo largo de los años.

La última maniobra para forzar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU no es accidental. En enero, dos naciones que no tienen relaciones diplomáticas formales con Israel se unirán al Consejo: Malasia y Venezuela. Las dos ocuparán asientos como miembros no permanentes durante dos años y la Autoridad Palestina contará con sus votos cuando surja el asunto del “reconocimiento”, forzando quizás a un veto de EEUU.

El Congreso de EEUU bien podría ser el último bastión para reconocer el peligro de cualquier plan que utilice a la ONU para marginar a Israel en el proceso de paz. El presupuesto que acaba de aprobar cancela de hecho los fondos destinados a la Autoridad Palestina si continúa tratando de crear un Estado en ausencia de negociaciones con Israel.

El diario argentino Clarín se hace eco de un informe de Amnistía Internacional, en el que se detalla el espanto que sufren las mujeres de minorías religiosas capturadas por los Terroristas Islámicos para ser usadas como esclavas sexuales. El caso de Wafa y su hermana, dos jóvenes yazidíes que trataron de ahorcarse mutuamente para evitar caer en las garras de los islamistas, es sólo uno de los muchos que recoge el informe escalofriante de la organización.

Muchas de estas esclavas sexuales son niñas, chicas de 14, 15 años o incluso más jóvenes”, explica Donatella Rovera, una responsable de Amnistía, que habló con más de 40 ex rehenes en Irak.

La minoría yazidí, considerada como hereje por los yihadistas del ISIS, es víctima de las atrocidades cometidas por estos extremistas sunitas, quienes se apoderaron este año de amplios territorios en el norte de Irak, entre ellos, la región de Sinjar, poblada por los yazidíes.

Según Amnistía, los asesinatos, torturas, violaciones y secuestros perpetrados por el ISIS contra los yazidíes pueden calificarse de limpieza étnica. “Cientos, quizás miles” de mujeres fueron obligadas a casarse, fueron vendidas u ofrecidas a combatientes yihadistas o a simpatizantes.