Revista de Prensa

Elecciones en Turquía: Erdogan vuelve a intentarlo

 

Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía.

Luisa Corradini explica los últimos movimientos de Erdogan ante las elecciones parlamentarias que tendrán lugar este domingo. Todos los sondeos prevén que se mantendrá la actual situación de equilibrio y que el partido del presidente turco, el otrora todopoderoso PKK (Partido de la Justicia y el Desarrollo), no va a poder alcanzar la mayoría absoluta que le permita modificar la Constitución a capricho de Erdogan. El Gobierno turco, entre tanto, continúa su oleada represora contra la oposición y los medios críticos.

Cuando faltan sólo dos días para unas cruciales elecciones legislativas, el régimen cerró ‘manu militari’ dos canales de televisión de oposición e impidió la salida de dos diarios. Un niño de 12 años puede ir a la cárcel por romper un afiche del presidente Recep Tayyip Erdogan. Y la aviación bombardea a la guerrilla kurda del PKK no sólo en Siria e Irak, sino también en el Sur, donde un ataque provocó 11 muertos civiles.

La consulta electoral de pasado mañana es un desafío supremo para ese país estratégico de casi 78 millones de habitantes, nexo entre Occidente y Oriente, que es un actor clave para el mantenimiento de la paz. Durante la Guerra Fría fue un eficaz miembro de la OTAN contra la Unión Soviética. Después supo transformarse en modelo de democracia musulmana frente a un mundo árabe caótico y violento. En los últimos meses, forzó la admiración al aceptar a más de dos millones de refugiados sirios.

Ilan Berman, vicepresidente del Consejo de Política Exterior de Estados Unidos, explica las razones fundamentales que están detrás de los movimientos de Moscú en Oriente Medio.

Según Berman, Putin pretende sostener a su aliado en la zona, Bashar al Asad, estrechar lazos con el régimen iraní y contener la creciente radicalización de los musulmanes rusos, actualmente el 16% de la población. Pero –añade–no va a poder alcanzar todos esos objetivos.

(…) la capacidad de proyección en Siria es insostenible en el tiempo, dada la creciente atención de Rusia a Ucrania y el despliegue militar en Extremo Oriente. En parte también por la pérdida de ingresos por la suspensión de las ventas de gas natural a Europa y Turquía (…), que acarreará dificultades. Por último, el riesgo del retorno del terrorismo ha crecido, con los yihadistas urgiendo a atacar a Rusia, y un agudo incremento de los ataques frustrados que iban a tener lugar.

El presidente estadounidense estudió la posibilidad de lanzar un ataque aéreo destructivo contra el complejo en el que se escondía el líder de Al Qaeda. Finalmente, la operación fue confiada a las fuerzas especiales por los daños colaterales que un bombardeo podría provocar en las viviendas cercanas. Además, la Casa Blanca evitó contar con Pakistán por la posibilidad de que la participación de las fuerzas paquistaníes propiciara la huida del líder terrorista.

Precisamente llevar a cabo esa operación de uso de la fuerza en Pakistán era uno de los principales obstáculos legales claros sobre el que deliberó el equipo legal, que acabó sin embargo dando luz verde.

Johnson (asesor general del departamento de Defensa) fue el que más claramente alertó sobre la violación de la soberanía de Pakistán, pero el resto consideró que involucrar al país para su primera detención y posterior extradición a EEUU traería consigo un alto riesgo de fuga.

Varios juristas han sido sin embargo públicamente críticos con la legalidad de toda la operación SEAL.

Jack Murad, párroco en la localidad siria de Al Qariatain, fue secuestrado por la organización terrorista, que lo mantuvo prisionero durante tres meses. Tras su liberación, el padre Murad cuenta a la BBC cómo fue su cautiverio.

Los militantes que conoció asustaban a los prisioneros, les decían que los matarían si rehusaban convertirse.

“Para ellos mi fe por rehusarme a convertirme al islam era la muerte. Para asustarnos, incluso nos decían en detalle cómo moriríamos. Son realmente talentosos para usar palabras e imágenes para aterrorizarte”, recuerda el sacerdote.

El cura afirma que la experiencia solo fortaleció su fe, aunque en ese momento esperaba que lo decapitaran.

“El día 84, el último día, llegó un emir y nos dijo: ‘Los cristianos de al Qaryatain nos han estado fastidiando a causa de ustedes y los quieren de regreso, así que, vamos, muévanse'”, recuerda.