Contextos

El régimen iraní y 'Charlie Hebdo'

Por Michael J. Totten 

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"Al final, Irán acabará teniendo un nuevo Gobierno, más civilizado y que represente mejor las ideas políticas de sus ciudadanos, que son bastante menos antiamericanos y antiisraelíes que el régimen que los gobierna actualmente"

Mientras Washington prosigue en su vano intento de lograr un acuerdo de buena fe con Teherán en materia nuclear, el régimen iraní sigue comportándose como los pistoleros que asesinaron a los dibujantes franceses de Charlie Hebdo en París a comienzos de este mes.

Escribe Mojtaba Safari en The Daily Beast:

En Occidente son muchos los que hablan de la “moderación” del régimen iraní. El ministro de Exteriores, Mohamed Zarif, vuela por todo el mundo afirmando que Irán está comprometido con la paz, la justicia y los derechos humanos. Eso sería toda una novedad para los miles de presos políticos que languidecen en cárceles iraníes sólo por defender la libertad y la democracia.

Soheil Arabi es uno de esos activistas; sus publicaciones en Facebook le llevaron al corredor de la muerte. ¿Cuál es su gran “crimen”? Está acusado de  “difundir la corrupción por el mundo” (‘mofsed-e-filarz’), lo que en Irán se castiga con la muerte.

Soheil fue detenido y condenado a muerte por primera vez en noviembre de 2013, acusado de “insultar al Profeta” (‘sabb-e-nabi’). El artículo 262 del Código Penal Islámico iraní explica:

Cualquiera que jure o cometa ‘qazf’ [falsa acusación de agresión sexual] contra el Gran Profeta [del islam], (que la paz sea con él), o contra cualquiera de los grandes profetas, será considerado ‘sab-ul-nabi’ [alguien que lanza un juramento contra el Profeta], y será condenado a la pena de muerte.

Safari es un bloguero iraní. La única razón por la que está vivo y sigue libre es que vive en Canadá.

El hecho de que el régimen iraní se comporte de esa forma a nivel doméstico no es, de por sí, lo que hace imposible un acuerdo con él. Estados Unidos tiene una alianza funcional con Arabia Saudí pese a que su Gobierno no resulte menos grotesco. Pero los intereses geopolíticos de Washington y de Riad se solapan, mientras que los de norteamericanos e iraníes son completamente opuestos.

En algún momento todo esto cambiará. Al final, Irán acabará teniendo un nuevo Gobierno, más civilizado y que represente mejor las ideas políticas de sus ciudadanos, que son bastante menos antiamericanos y antiisraelíes que el régimen que los gobierna actualmente. Entonces nuestros dos países podrán tener unas relaciones como es debido.

Los iraníes no son los enemigos naturales de Occidente, como tampoco lo son de los judíos ni de Israel. Hay pocos antecedentes de hostilidades entre persas y judíos. Sin embargo, sí que hay un largo historial de hostilidad ininterrumpida entre persas y árabes. Un Gobierno democrático iraní sería más amistoso con Occidente, pero sus relaciones con los países situados al otro lado del Golfo Pérsico seguirían siendo tan volátiles como ahora.

Cuando por fin llegue ese día, lo más probable es que nuestra alianza funcional con Arabia Saudí vaya caducando paulatinamente en favor de una genuina alianza con Irán. Entretanto, esos dos países seguirán empleando los instrumentos estatales para cometer unos crímenes contra la humanidad que sólo los terroristas quieren y pueden cometer en Occidente.

World Affairs Journal