Contextos

El odio del Líbano a Israel, síntoma de una disfunción (1)

Por Fred Marún 

Bandera de Israel en llamas.
"La animadversión del Líbano a Israel persiste hoy sólo porque sirve de oportuna excusa a Hezbolá para mantener un abundante arsenal que utiliza para controlar el país y ayudar a sus aliados en Siria"

El Líbano tiene muchos problemas, como las divisiones sectarias, la influencia iraní, los efectos colaterales de la guerra civil siria, la debilidad de su Ejército, la ineficacia de sus políticos o la propia existencia de Hezbolá; pero la existencia del vecino Israel no es uno de ellos.

La animadversión del Líbano a Israel persiste hoy sólo porque sirve de oportuna excusa a Hezbolá para mantener un abundante arsenal que utiliza para controlar el país y ayudar a sus aliados en Siria.

El Líbano tiene una ley que prohíbe a sus ciudadanos interactuar con ciudadanos israelíes. Como escribió Michael J. Totten:

Los ciudadanos libaneses tienen prohibida cualquier comunicación de cualquier tipo con los israelíes, en cualquier lugar del mundo. Si unos ciudadanos de los dos países se encuentran, pongamos, en una playa de Chipre o en un bar de Nueva York, el libanés se arriesga a ir a la cárcel simplemente por saludar.

Las web libanesa de noticias Now explica esa ley con detalle. Incluso una persona que tenga doble nacionalidad (libanesa y canadiense, por ejemplo) podría ser encarcelada por interactuar de la manera más inocente con un israelí.

Sólo un caso más de mezquindad e intolerancia

La delegación libanesa se negó a compartir autobús con la delegación israelí en los Juegos Olímpicos de Río, lo que llevó a la ministra israelí de Cultura y Deporte a describir el incidente como “puro y simple antisemitismo, y racismo de la peor clase”. Este incidente, sin embargo, no es tan extraño si se tiene en cuenta el historial de animadversión libanesa contra Israel.

Se pueden encontrar igualmente incidentes en la industria del entretenimiento. En 2005, el único intento libanés de participar en Eurovisión, su representante, Aline Lahud, tuvo que retirarse después de que Beirut no permitiera la emisión del programa porque incluía la actuación de una israelí. A pesar de su enorme popularidad en el Líbano, el comediante judío franco-marroquí Gad Elmaleh tuvo que cancelar sus actuaciones en un festival local en 2009 a causa de lo que Reina Sarkis, una psicoanalista libanesa que vive en Francia, llamó “terrorismo intelectual” de Hezbolá. En junio de 2010, un boicot contra la banda británica de rock Placebo, que actuaba en el Líbano, llevó al promotor local del concierto a demandar a los grupos que habían organizado el boicot. La popular cantante belga-italiana Lara Fabian canceló un concierto en el Líbano en 2012 tras haber sido víctima de amenazas por su apoyo a Israel.

Incidentes así también se han producido en el ámbito académico. En marzo de 2010, el investigador palestino Sari Hanafi, profesor en la Universidad Americana de Beirut, fue agredido verbalmente en la propia universidad por una muchedumbre de unas 300 personas por haber trabajado en un libro con dos investigadores israelíes, a pesar de que el libro era crítico con Israel.

Incluso Miss Líbano 2014, Saly Greige, se vio envuelta en un incidente de este tipo en 2015 cuando le hicieron una foto junto a Miss Israel, Miss Japón y Miss Eslovenia. El ministro de Turismo libanés, Michael Pharaon, inició una investigación sobre lo que se consideraba un incidente de relevancia nacional. Greige sólo pudo conservar su corona después de que alegara –inverosímilmente– que le hicieron la foto contra su voluntad.

Las autoridades religiosas tampoco son inmunes. En mayo de 2014, el patriarca Bechara al Rahi, de la Iglesia maronita, se enfrentó a las duras críticas de los políticos, y a las amenazas de los medios afines de Hezbolá, por su decisión de acompañar al papa a Jerusalén. No importó el hecho de que el clero maronita tiene permiso legal para viajar a Israel en el ejercicio de sus funciones ministeriales.

© Versión en inglés: Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio