Contextos

El mensaje como califa de Abu Bakr al Bagdadi

Por Aimen Yawad al Tamimi 

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"Semejante énfasis en la naturaleza internacional del proyecto de su organización corrobora la imagen de Bagdadi de sí mismo como califa y único representante del dominio islámico sobre el mundo, al cual deben jurar fidelidad todos los musulmanes""La primera implicación es que estas afirmaciones tan explícitas envían un claro mensaje a los otros grupos insurgentes de Irak; en particular, que no hay espacio para compartir el poder""El proyecto del Estado Islámico, al existir realmente sobre el terreno y contar con una red de bastiones contiguos y con el funcionamiento de un verdadero Estado, puede tener más atractivo ideológico, frente a una Al Qaeda en la región de Afganistán-Pakistán carente de demostraciones de verdadera fuerza"

Con motivo del inicio del Ramadán, Abu Bakr al Bagdadi, líder del Estado Islámico (anteriormente conocido como EIIL: Estado Islámico de Irak y el Levante), proclamado califa Ibrahim, ha hecho público un nuevo mensaje de audio dirigido al mundo musulmán.

El nuevo discurso es notable, sobre todo por ser muy directo en el mensaje de Bagdadi sobre la naturaleza global de la lucha del Estado Islámico. Bagdadi abordó cuestiones relativas a la persecución de musulmanes en Birmania y en Filipinas, así como el tema de las restricciones francesas al uso de velo, y respondió a las acusaciones de que el Estado Islámico se dedica al ‘irhab (terrorismo).

De forma amenazante, Bagdadi concluía su discurso mencionando las aspiraciones de que el Estado Islámico conquiste “Roma” y el mundo entero. Semejante énfasis en la naturaleza internacional del proyecto de su organización corrobora la imagen de Bagdadi de sí mismo como califa y único representante del dominio islámico sobre el mundo, al cual deben jurar fidelidad todos los musulmanes.

Si bien estas explícitas proclamas pueden parecer nuevas dentro del mensaje del Estado Islámico, lo cierto es que, en realidad, ese énfasis en las ambiciones mundiales ha formado parte de la propaganda del grupo por lo menos desde el verano pasado, cuando aún se le conocía como EIIL. Eso los distinguió desde un principio de su competidor de Al Qaeda, el Frente Al Nusra, que prefiere una aproximación más gradual a “los corazones y las mentes”, como defendía el pensador yihadista Abu Musab al Suri. Ese planteamiento persigue que que los habitantes locales se acostumbren primero a las normas de la sharia, y que las ambiciones de un califato global no se expresen abiertamente salvo en vídeos no oficiales, publicados, principalmente, por miembros del contingente extranjero del Frente.

Ha sido sólo más recientemente cuando, en respuesta a su disputa con el EIIL, Al Nusra ha afirmado de forma explícita en sus medios oficiales su ambición por el Califato, concretamente en la entrevista oficial al jeque Abu Suleimán al Muhayir, emitida este año por Al Basira (un medio creado por el Frente Al Nusra para contrarrestar al EIIL).

Frente a esto, en un vídeo emitido en agosto de 2013 por Al Furqan Media, rama mediática del Estado Islámico de Irak y el Levante, un anciano combatiente nativo sirio que había participado en la toma de la base aérea de Managh en la provincia de Alepo, encabezada por el EIIL, afirmaba que la yihad es fard ul ayn (una obligación para todo individuo musulmán), y que es necesario que se establezca un “Estado islámico en todo el mundo”, empezando por la victoria en Bilad ash Sham (Siria). También en el ámbito de los medios oficiales, uno de los primeros eslóganes del EIIL fue “el prometido proyecto del Califato”, mencionado en una valla publicitaria que colocó el grupo en Azaz, una localidad al norte de Alepo, en la frontera con Turquía, tras arrebatarle en septiembre el control de la misma a un grupo rival (Tormenta del Norte).

En otros lugares de Siria se pueden ver carteles del EIIL colocados allí desde hace mucho, en los que se leen afirmaciones como “Juntos cultivaremos el árbol del Califato” o “Un Califato agradable al Señor es mejor que una democracia agradable para Occidente”. Junto a estas explícitas afirmaciones, Bagdadi se presentaba como califa de facto, con los nombres de Al Qurayshi (lo que indica ser descendiente de la tribu de Mahoma) y Al Huseini (que indica ser del linaje de Mahoma), lo que la legitimidad de sus pretensiones como califa.

La referencia a Roma en el último mensaje de Bagdadi puede parecer extraña a primera vista, pero también ha formado parte de su imagen como califa de hecho desde hace meses, como resultó evidente en su imposición del pacto de dhimmitud [condición de los residentes no musulmanes “tolerados”, de segunda clase] a los cristianos de Raqqa en marzo. La condición de dhimmi en la teología tradicional, como se expone en el manual Umdat al Salik, debe ser impuesta por un califa. La fuente de noticias oficial del EIIL en la provincia de Raqqa ha manifestado su esperanza de que “mañana” (no literalmente, sino en algún momento del futuro) se imponga el pacto de dhimmitud en Roma.

Si bien nadie espera que la gran mayoría de musulmanes del mundo vaya a emigrar al Estado, o Califato, de Bagdadi en Irak y Siria para crecer desde allí y conquistar el mundo entero, surge la pregunta de qué implicaciones tiene el proyecto del líder del Estado Islámico, y cómo se desarrollará sobre el terreno. La primera implicación es que estas afirmaciones tan explícitas envían un claro mensaje a los otros grupos insurgentes de Irak; en particular, que no hay espacio para compartir el poder, lo que aumenta de manera significativa las perspectivas de que se extiendan las luchas con grupos como el Ejército Baazista Naqshbandi y el Ejército Islámico de Irak, los cuales han luchado anteriormente con el antecesor del EIIL, el Estado Islámico de Irak (EII).

Sin embargo, los optimistas que esperan que las luchas internas puedan hacer retroceder al Estado Islámico también están equivocados: la insurgencia es significativamente distinta de la de los días de la Guerra de Irak, precisamente porque está mucho más dominada por el Estado Islámico, que posee unos recursos de armas y dinero muy superiores y que traspasan las fronteras.

La segunda implicación es que, internacionalmente, lo más probable es que se acentúen las tendencias existentes: quienes ya simpatizan con el EIIL serán los que, con más seguridad, hagan caso del llamamiento de Bagdadi, incluidos yihadistas de Gaza, el Sinaí, Libia y, de forma particular, Túnez. Frente a esto, los combatientes de las Maldivas y el Hizb ut Tahrir, siempre favorables a Al Nusra, (Hizb ut Tahrir tiene sus propios contingentes afiliados en Siria), previsiblemente se opongan. Al mismo tiempo, el proyecto del Estado Islámico, al existir realmente sobre el terreno y contar con una red de bastiones contiguos y con el funcionamiento de un verdadero Estado, puede tener más atractivo ideológico, frente a una Al Qaeda en la región de Afganistán-Pakistán carente de demostraciones de verdadera fuerza.

Si el Estado Islámico finalmente cae en la decadencia, parece que será dentro de años, no de meses.

Gatestone Institute