Contextos

El líder de la filial iraquí de Al Qaeda, en Siria

Por Thomas Joscelyn 

Estado Islámico
"A pesar de ciertos desacuerdos en cuanto al liderazgo del grupo, AQ ha redoblado sus esfuerzos en Irak desde la salida de las tropas americanas a finales de 2011, al tiempo que ampliaba sus operaciones a la vecina Siria""Associated Press, citando datos del Pentágono, publicó que los ataques de Al Qaeda en Irak han aumentado de 75 por semana a principios de 2012 a 'una media de 140 por semana' en octubre de 2012. Y, desde entonces, la violencia ha aumentado""El Estado Islámico de Al Bagdadi continúa lanzando ataques de perfil alto en Siria. El 11 de agosto, el mismo día que reivindicaba la ola de atentados en Irak, el EIIL hacía público un comunicado en el que afirmaba que sus efectivos estaban luchando con otros grupos yihadistas para expulsar a las fuerzas de Asad de la Gobernación de Latakia, en la costa de Siria"

El sábado 10 de agosto murieron más de 60 personas y resultaron heridas más de 200 tras una serie de atentados con coches bomba en Bagdad y sus alrededores, mientras los iraquíes estaban celebrando el final del Ramadán. Los objetivos fueron principalmente barrios chiíes.

En un comunicado enviado a la prensa, el Departamento de Estado señaló como culpable a la filial de Al Qaeda en Irak, el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL). La portavoz del Departamento, Jen Psaki, confirmó también que el director del EIIL, Abu Bakr al Bagdadi, alias Abu Dua, «se encuentra ahora en Siria«.

Su nueva ubicación, que fue dada a conocer por primera vez a principios de este año, pone de relieve hasta qué punto ha ampliado Al Qaeda sus operaciones. A pesar de ciertos desacuerdos en cuanto al liderazgo del grupo, AQ ha redoblado sus esfuerzos en Irak desde la salida de las tropas americanas a finales de 2011, al tiempo que ampliaba sus operaciones a la vecina Siria.

Sólo un día después de los atentados, el 11 de agosto, el EIIL reclamaba su autoría.

En un comunicado difundido en foros yihadistas, la filial de AQ manifestaba que los ataques eran su represalia contra el Gobierno iraquí por su «venganza de la campaña de los mártires». Después de que el EIIL coordinase en julio una fuga masiva de varias prisiones iraquíes, el Gobierno había estado esforzándose en tratar de volver a detener a los miembros de Al Qaeda que habían huido.

Según declaraciones del EIIL, traducidas por el Grupo de Inteligencia SITE, «El Estado Islámico desplegó algunos de sus efectivos en Bagdad, en la provincia del sur y en otros lugares para transmitir un mensaje rápido». El comunicado proseguía:

Van a pagar un precio muy alto por lo que hicieron y no van a estar seguros ni de día ni de noche. (…) Que vigilen sus pasos, cesen las campañas de detención, dejen de importunar a los clanes suníes y que se preparen para sufrir más daño que, si Alá lo permite, los hará entrar en razón.

Las bombas no son más que el último ejemplo del resurgimiento de Al Qaeda en Irak.

Associated Press, citando datos del Pentágono, publicó que los ataques de Al Qaeda en Irak han aumentado de 75 por semana a principios de 2012 a «una media de 140 por semana» en octubre de 2012. Y, desde entonces, la violencia ha aumentado.

Reuters, según datos de Naciones Unidas, publicó que en julio, el mes más sangriento en Irak desde 2008, hubo más de 1.000 víctimas mortales.

En su declaración a la prensa, Psaki señaló que Al Bagdadi «se ha responsabilizado de una serie de ataques terroristas que tuvieron lugar en Irak desde 2011, y recientemente también de las operaciones contra la prisión de Abu Ghraib, del atentado suicida contra el Ministerio de Justicia y de otros ataques contra las fuerzas de seguridad  y los ciudadanos iraquíes».

La disputa por el liderazgo de Al Qaeda

El grupo de Al Bagdadi, al mismo tiempo que contribuía a aumentar la capacidad operativa de Al Qaeda en Irak, ayudaba a la expansión del Frente Al Nusra en Siria. De hecho, este último se convirtió rápidamente en uno de los grupos insurgentes más letales de cuantos luchaban por el derrocamiento de Bashar al Asad y su régimen.

Al Bagdadi y el líder de Al Nusra, Abu Muhamad al Julani, discutieron públicamente a principios de abril sobre la cadena de mando en Al Qaeda. Al Julani rechazó el intento de Al Bagdadi de extender su autoridad sobre el Frente y reafirmó su juramento de fidelidad directa a Zawahiri.

La disputa obligó a intervenir al propio líder de Al Qaeda, Aymán al Zawahiri, que se puso del lado de Al Julani y dictaminó que las dos ramas de AQ deben permanecer bajo sus órdenes hasta que el conflicto se resuelva. Zawahiri también reprendió a ambos comandantes por hacer públicas sus diferencias. Al Bagdadi respondió desafiando abiertamente la orden del líder supremo de la organización.

Sin embargo, las dos ramas de Al Qaeda siguen luchando juntas en Siria contra sus enemigos comunes.

A principios de agosto, el EIIL de Al Bagdadi difundió un comunicado en las redes sociales desautorizando a los usuarios de Facebook y Twitter que habían acusado a Zawahiri de traicionar al EIIL. Denunció a 17 páginas de Facebook por difundir «calumnias» y «mentiras» sobre Zawahiri.

El Estado Islámico de Al Bagdadi continúa lanzando ataques de perfil alto en Siria. El 11 de agosto, el mismo día que reivindicaba la ola de atentados en Irak, el EIIL hacía público un comunicado en el que afirmaba que sus efectivos estaban luchando con otros grupos yihadistas para expulsar a las fuerzas de Asad de la Gobernación de Latakia, en la costa de Siria.

El EIIL afirmó que “los muyahidines se hicieron con el control” de doce aldeas chiíes, “una tras otra”, y dispararon cohetes sobre Al Qardaha, el lugar de nacimiento de Bashar al Asad.

Los ataques formaron parte de lo que el EIIL denomina la campaña Limpieza de la Costa en la provincia de Latakia, según la traducción del comunicado realizada por el Grupo de Inteligencia SITE.

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