Contextos

El lavado de imagen de Al Qaeda

Por Pablo Molina 

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"Al Qaeda está en estos momentos en proceso de 'redefinir' su imagen a fin de hacerse pasar por una alternativa tolerable al EI. Un segundo objetivo de esta operación cosmética tiene que ver con las tensiones sectarias en Oriente Medio, pues la organización terrorista pretende convertirse en aliado estratégico de los países árabes suníes para combatir al EI y contrarrestar la influencia creciente de Irán en la región"

La irrupción del Estado islámico (EI) en Siria e Irak, donde llevó a cabo en tiempo récord importantes conquistas territoriales que incluyeron la ciudad de Mosul, hizo creer que Al Qaeda, la matriz de la que surgió el califato terrorista, había sufrido un golpe prácticamente letal. El Estado Islámico se ha caracterizado desde el principio por la brutalidad de sus métodos y su voluntad de liderar en solitario el movimiento yihadista global. No han sido pocos los grupos que, como Boko Haram en Nigeria, han proclamado su obediencia al EI y a su sedicente califa, Abubaker al Bagdadi, en detrimento de la organización fundada por Osama ben Laden.

La batalla por la primacía en el movimiento terrorista islamista parecía hasta hace poco ganada definitivamente por el EI. Sin embargo, la terrible imagen cosechada por los hombres de Bagdadi y sus últimos reveses están representando una gran oportunidad para Al Qaeda de ofrecer una imagen de moderación que le permita ganar apoyo popular en el mundo musulmán.

En realidad, como explican en la Foundation for Defense of Democracies, las discrepancias entre Al Qaeda y el EI no son de fondo, sino sólo de medios y estrategias. Aymán al Zawahiri, el líder de Al Qaeda, solía reprender a Abu Musab al Zarqawi, líder de su filial iraquí, que acabó por convertirse en el EI, no porque asesinara a mansalva, sino porque lo hiciera con crueldad y a la vista de la opinión pública.

Zawahiri dijo que, en lugar de decapitar[los], “podemos matar a los cautivos con balas”. La preeminencia de la estrategia sobre las preocupaciones morales se puede ver también en los actuales esfuerzos de renovación de imagen de Al Qaeda (…), en lugar de evitar las atrocidades, la organización parece más preocupada en mantenerlas fuera de la vista de las cámaras (…)

Por supuesto, Zarqawi no hizo el menor caso y siguió adelante con su mediática campaña de terror brutal.

El daño hecho por Al Qaeda de Irak (AQI) y su organización sucesora (el EI) fue tan severo que en enero de 2011 Adam Gadahn, un estratega de medios de Al Qaeda nacido en EEUU, escribió una carta a Osama ben Laden argumentando que Al Qaeda debería cortar los lazos con su rama iraquí. Gadahn sostenía que si Al Qaeda no expulsaba a su filial iraquí, “su reputación se iría degradando cada vez más”.

Los documentos requisados en el último refugio de Ben Laden reflejan la preocupación de los cabecillas de Al Qaeda por recomponer la reputación de la organización criminal no sólo entre los combatientes islamistas, también entre los musulmanes de a pie. “El apoyo del pueblo a los muyaidines es tan importante [para Al Qaeda] como el agua para los peces”, puede leerse una carta en la que se analizaba cómo recuperar el prestigio perdido y distanciarse de AQI.

Ben Laden lamentaba el daño que algunos afiliados habían infligido a la imagen de Al Qaeda, (…) esa violencia indiscriminada había “desembocado en la pérdida del favor de los musulmanes hacia los muyaidines”. Ben Laden propuso iniciar una “nueva fase” en las operaciones de Al Qaeda a fin de “recuperar la confianza de la mayor parte de los que la habían perdido”. Ben Laden hizo hincapié en reducir las bajas entre los musulmanes y en extremar las precauciones cuando los civiles pudieran verse perjudicados [por sus actividades terroristas]. El líder de Al Qaeda instó a nueva estrategia mediática y ordenó a los responsables evitar “todo lo que pueda tener un impacto negativo en la percepción de los muyaidines por parte de la nación [islámica]”.

Al Qaeda está en estos momentos en proceso de redefinir su imagen a fin de hacerse pasar por una alternativa tolerable al EI. Un segundo objetivo de esta operación cosmética tiene que ver con las tensiones sectarias en Oriente Medio, pues la organización terrorista pretende convertirse en aliado estratégico de los países árabes suníes para combatir al EI y contrarrestar la influencia creciente de Irán en la región.

La campaña ya ha comenzado y en los últimos tiempos no ha resultado infrecuente ver a dirigentes de AQ conceder entrevistas a diversos medios de comunicación. A diferencia de lo que hace el EI, en el Yemen Al Qaeda procura no causar estragos en la población local y ofrecer una aplicación moderada de la sharia. Así, el pasado mes de abril, en la ciudad de Mukala, que conquistaron a los huzis, los cabecillas de AQ rápidamente aclararon a la población que no tenían pensado prohibir la música ni el uso de pantalones por parte de las mujeres.

Esta campaña de lavado de imagen en la que se ha embarcado Al Qaeda tiene también sus riesgos. El principal es que haya mandos de rango inferior y afiliados de base que se pasen al EI ante lo que podrían considerar una traición al propósito fundacional de AQ, esto es, la lucha a muerte contra Occidente y los regímenes impíos en Oriente Medio. Un trasvase de fuerzas de cierta magnitud podría revitalizar al EI y hacerlo más fuerte allí donde está implantado y, en consecuencia, recrudecer las acciones terroristas de una Al Qaeda que buscara no perder pie y dar un golpe de efecto.

Otro riesgo es que los países occidentales minusvaloren la amenaza que representa la organización creada por Ben Laden. Pues Al Qaeda sigue siendo una organización terrorista con vocación expansionista y un declarado propósito de golpear a Occidente cada vez que tenga ocasión y ser el elemento dominante en el mundo musulmán.