Revista de Prensa

El ISIS se tambalea pero sigue siendo una amenaza letal

 

English: Soldiers assigned to the Iraqi Counter Terrorism Force practice urban maneuvering procedures at a shoot house in Baghdad, Iraq, June 30, 2015. The ICTF train regularly to improve their tactical abilities and sustain their level of tactical awareness. A coalition of regional and international nations have joined together to enable Iraqi forces to counter the Islamic State of Iraq and the Levant to re-establish Iraq's borders and retake lost terrain. (U.S. Army Photo by Spc. Gabriel Segura/Released)

Eyal Zisser, vicerrector de la Universidad de Tel Aviv, da cuenta de la debilidad del califato terrorista a raíz de sus continuas derrotas en Siria e Irak. No obstante, advierte de que el radicalismo islamista va a seguir siendo una amenaza para Oriente Medio y las sociedades occidentales.

El ataque terrorista del Estado Islámico en Londres se produjo inmediatamente después de las duras derrotas [de la organización terrorista] en sus feudos de Siria e Irak. El sueño [del EI] de establecer un califato islámico está a punto de desmoronarse, con la inminente caída de sus centros de gobierno en Mosul (Irak) y Raqa (Siria), que opera como su capital. La organización ya ha perdido casi la mitad del territorio que tenía en su poder y las señales lanzadas por la nueva Administración en Washington apuntan a la voluntad, incluso a la determinación del presidente de EEUU, Donald Trump, de enviar tropas a luchar (…) de manera decisiva.

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Lo que es necesario entender, sin embargo, es que la derrota del Estado Islámico y la caída del país que ha creado en Oriente Medio no será el fin de la historia, ni para la organización misma ni, ciertamente, para la ideología que esgrime. Debemos tener en cuenta que el Estado Islámico es antes que nada una ideología extremista, que goza del apoyo de poblaciones locales en Oriente Medio y de comunidades musulmanas en todo el mundo.

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Las oleadas de terrorismo, por tanto, seguirán golpeando a Europa, a pesar de todos los esfuerzos para detenerlas y de los éxitos militares contra los líderes y comandantes del Estado Islámico en Siria e Irak. Sin embargo, la lucha debe seguir siendo implacable, ya que esa es la naturaleza de la guerra contra el terrorismo. Es la única manera de asegurar que en Europa se lleve una vida normal. Como enseña la experiencia israelí, esta debe ser la meta, incluso a sabiendas que el terrorismo no ha sido completamente derrotado.

Lo asegura Duvi Hong, fundador de la Ortodox Jewish Chamber of Commerce estadounidense, en esta pieza para The Times of Israel. Hong espera que el Senado estadounidense otorgue su visto bueno al candidato propuesto por Donald Trump como embajador de EEUU en Israel.

Friedman desea tanto como el que más ver el fin de este conflicto doloroso y sangriento que ha costado la vida a tantos israelíes y palestinos inocentes a lo largo de las últimas décadas. A él le gustaría ver a los palestinos amantes de la paz disfrutar de un futuro de paz y oportunidades económicas, un futuro en el que no miren a ningún judío con recelo o miedo.

Esa es precisamente la razón por la que expresó serias reservas al establecimiento de un Estado para los palestinos bajo el liderazgo de entidades como la terrorista Hamás –que envía a su propio pueblo al matadero para asesinar judíos– e incluso la aparentemente moderada Autoridad Palestina.

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Yo animo sinceramente a los buenos ciudadanos de todas las creencias a dirigirse a sus senadores e implorar su apoyo a este candidato brillantemente cualificado. El pueblo de EEUU, Israel, los territorios palestinos y el mundo entero se beneficiarán de ello.

Al socaire de los recientes intercambios de fuego en territorio sirio por parte de Israel y las fuerzas que apoyan a Bashar al Asad, el analista israelí Yoav Limor advierte del riesgo de que los acontecimientos queden fuera de control.  

Las tensiones en la frontera norte [de Israel] no implican un conflicto inevitable entre Siria e Israel, dado que todos los actores regionales tienen un claro interés en evitarlo. Asad quiere restablecer su gobierno y no quiere ponerlo en riesgo con una escalada no planeada contra Israel, la entidad regional más poderosa; Irán y Hezbolá prefieren en estos momentos expandir su ámbito regional de influencia con tranquilidad, e Israel quiere paz y tranquilidad mientras se preserven sus dos intereses principales: que Hezbolá no se haga con armamento avanzado y que no se desencadene una guerra en los Altos del Golán. Sin embargo (…) sucesos recientes aumentan el riesgo de que las partes se encuentren en una situación que pueda quedar rápidamente fuera de control y dé lugar a un conflicto masivo.