Contextos

El horror en las cárceles de Bashar al Asad

Por Pablo Molina 

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"El exterminio perpetrado por el régimen sirio obedece, según la ONU, a una política sistemática diseñada por la dictadura de Asad, en la que intervienen numerosos engranajes de la maquinaria del Estado"

En la República Árabe Siria se viene perpetrando, fuera de la vista y lejos del campo de batalla, una violencia masiva y sistemática, que incluye el asesinato de detenidos en centros de detención oficiales y provisionales.

Así arranca el informe elaborado por la comisión de la ONU encargada de documentar las violaciones de los derechos humanos en la guerra siria. La comisión, presidida por el brasileño Paulo Sergio Pinheiro, califica de “exterminio” la política llevada a cabo por Bashar al Asad contra los opositores de su régimen, a los que se persigue sin tregua en aquellas zonas controladas por las tropas gubernamentales.

Los trabajos de la comisión abarcan desde marzo de 2011 a noviembre de 2015. A lo largo de esos casi cuatro años, sus miembros han podido entrevistar a 621 personas –supervivientes y familiares de víctimas–, que han relatado el horror que se vive en los centros de detención del régimen sirio, especialmente en las instalaciones utilizadas por los servicios secretos. Los trabajos del grupo comandado por Pinheiro han sido llevados a cabo a pesar de las trabas impuestas por Bashar al Asad, que en repetidas ocasiones ha negado su autorización para que las organizaciones humanitarias puedan valorar de primera mano la situación de los derechos humanos en las zonas bajo control gubernamental.

El documento final elaborado por la comisión de expertos de la ONU detalla la manera en que la dictadura de Asad trata a los detenidos.

Civiles arrestados por el régimen han sido golpeados hasta la muerte o fallecido a consecuencia de las torturas. Otros han muerto a causa de las condiciones inhumanas de vida. El régimen ha cometido crímenes contra la humanidad mediante el exterminio, el asesinato, la violación y otras formas de violencia sexual, la tortura, el encarcelamiento, las desapariciones forzosas y otros actos inhumanos.

Damasco niega las acusaciones, pero

los relatos de los testigos y las pruebas documentales sugieren (…) que decenas de miles de personas han estado detenidas al mismo tiempo (…). Varios miles más han desaparecido tras un arresto inicial por las fuerzas estatales o mientras eran trasladadas a través de territorio controlado por el régimen, o han desaparecido secuestradas por grupos armados. Los relatos de centenares de supervivientes, en particular los que estuvieron retenidos en instalaciones controladas por las agencias de inteligencia (…), pintan un cuadro terrible sobre la magnitud de las violaciones que han tenido lugar.

El informe documenta también la comisión de numerosas violaciones de derechos humanos por parte de grupos terroristas como el Frente al Nusra –la filial siria de Al Qaeda– o el Estado Islámico. Los asesinatos y torturas por parte de esas organizaciones responden a la condición de sus miembros, en última instancia unos terroristas islamistas. Sin embargo, el exterminio perpetrado por el régimen sirio obedece, según este informe, a una política sistemática diseñada por la dictadura de Asad, en la que intervienen numerosos engranajes de la maquinaria del Estado.