Imaginario

El heavy metal no es un crimen

 

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En noviembre del año pasado dos miembros de la banda iraní de heavy metal Confess, Nikan Siyanor Josravi y Josravi Arash «Chemical» Iljani fueron detenidos por fuerzas de seguridad del Estado en sus respectivos domicilios y acusados de diversos delitos: blasfemia, propaganda antisistema, creación de una banda y de una discográfica clandestinas e ilegales, composición de canciones con letras antirreligiosas, ateas y anarquistas, y entrevistarse con estaciones de radio extranjeras prohibidas.

Tras varios meses en cautiverio en la prisión de Evin, ambos salieron en libertad bajo fianza (que ascendió al equivalente a 30.000 dólares), pero aún tienen que hacer frente a los cargos presentados contra ellos. De ser hallados culpables de los mismos podrían ser ejecutados por las autoridades de la República Islámica. Diversas páginas especializadas en música metal se han hecho eco de la noticia e incluso hay una petición en change.org para recoger firmas de apoyo a estos jóvenes artistas.

Prácticamente toda la música rock es ilegal en Irán y a menudo los músicos son detenidos, obligados a pagar fuertes multas e incluso azotados en público.