Contextos

El "giro antioccidental" de Mohamed VI

Por Jesús M. Pérez 

Mohamed VI.
"El viaje de Mohamed VI a China sigue la estela del que hizo en marzo a Rusia, donde se encontró con el presidente Putin y firmó un acuerdo estratégico y varios comerciales. Este nuevo acercamiento chino-marroquí forma parte de la ofensiva diplomática de Rabat para encontrar apoyos externos fuera de Occidente, tras entrar de nuevo el conflicto del Sáhara Occidental en la agenda internacional"

El pasado día 11 Mohamed VI llegó a China, en su segundo viaje oficial al país asiático como rey de de Marruecos. Ahí firmó con el presidente Xi Jinping un acuerdo estratégico. Por su parte, el banco central chino anunció la firma de un acuerdo de permuta de divisas por un valor superior a 1.500 millones con validez por tres años. Posteriormente se anunciaron más de una decena de acuerdos financieros, comerciales e industriales por los que bancos y empresas chinos tanto públicos como privados invertirán en Marruecos o participarán en proyectos marroquíes en África.

El viaje de Mohamed VI a China sigue la estela del que hizo en marzo a Rusia, donde se encontró con el presidente Putin y firmó un acuerdo estratégico y varios comerciales (v. “Rabat busca en Moscú un contrapeso a Occidente”). Este nuevo acercamiento chino-marroquí forma parte de la ofensiva diplomática de Rabat para encontrar apoyos externos fuera de Occidente, tras entrar de nuevo el conflicto del Sáhara Occidental en la agenda internacional. Todo arrancó cuando el pasado mes de diciembre, cuando el Tribunal General de la Unión Europea anuló el acuerdo comercial agrícola con Marruecos por incluir al Sáhara Occidental, territorio que visitó en marzo el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, que habló allí de la “ocupación” marroquí. Marruecos respondió entonces expulsando del territorio a personal de Minurso, la misión ad hoc de Naciones Unidas.

No ha transcendido ninguna noticia sobre acuerdos de tipo militar, aunque desde el comienzo de esta década China ha tratado de abrir mercado en Marruecos en el contexto de unas relaciones más estrechas entre ambos países. Desde los tiempos de la Guerra Fría, Marruecos ha dotado a sus FFAA de armamento occidental principalmente, aunque no por ello China ha dejado de intentar venderle carros de combate, lanzacohetes de artillería y radares de largo alcance.

Al contrario que las compras a Estados Unidos, Francia y Holanda, públicas y documentadas, las posibles compras de Marruecos a China han sido discretas. Queda al menos constancia de la adquisicón de sistemas de defensa antiaéreos de corto alcance, que fueron desplegados en el verano de 2014 durante una alerta antiterrorista, cuando se temió que, en medio del caos libio, aviones de pasajeros terminaran en manos de grupos yihadistas.

El texto del acuerdo estratégico chino-marroquí hace mención a la defensa de la soberanía y la integridad territorial de los países, lo que se puede entender como un respaldo mutuo a las reclamaciones de soberanía sobre el Sáhara Occidental y Taiwán. Además, se da apoyo a las iniciativas de paz y estabilidad en sus respectivas regiones y se hace un rechazo explícito a las injerencias extranjeras y al uso externo de la fuerza. Dado el contexto internacional de los últimos años, es una referencia nada velada al intervencionismo occidental y a las condenas internacionales a aquellos países donde se violan los derechos humanos. Países como Marruecos y China.

Un momento destacado de esta nueva ofensiva diplomática marroquí tuvo lugar el pasado 20 de abril en Riad, durante la cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo, la organización regional de las monarquías de la Península Arábiga. Mohamed VI estaba allí como invitado porque, desde el estallido de la Primavera Árabe y el recrudecimiento de la pugna geopolítica con Irán, las petromonarquías han tratado de incorporar como miembros a Marruecos y a Jordania.

Mohamed VI pronunció un discurso en el que denunció las intervenciones externas en el mundo árabe para cambiar regímenes y fronteras, nombrando expresamente los casos de Irak, Libia y Siria, por lo que su palabras iban dirigidas principalmente a Occidente. El monarca habló de conspiraciones y “apuñalamientos por la espalda”. Esta y otras referencias llevaron a Yusef Ait Akdim a sostener en el diario francés Le Monde que Rabat está dando un “giro antioccidental”.

El escenario del referido discurso es relevante. Los países del Consejo de Cooperación del Golfo son aliados de Occidente, pero, como en la guerra del Yemen y la cuesitón iraní, sus agendas son diferentes a las de Estados Unidos. En un mundo crecientemente multipolar, puede que ya no se perciba a Washington como un aliado imprescindible y de fiar.