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El futuro Estado palestino, una fuente de inestabilidad

Por Jaled Abu Toameh 

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"Los países árabes poseen un largo historial dándoles la espalda a los palestinos, no sólo en cuanto a promesas de ayuda económica, sino incluso en lo que respecta a necesidades básicas, como la atención médica""Hay buenas razones para creer que los árabes no van a cambiar de actitud respecto a los palestinos una vez éstos establezcan un Estado, el cual tendrá que seguir dependiendo de la ayuda israelí y occidental para poder sobrevivir"

Los palestinos saben muy bien que cuando tengan un Estado propio –si es que lo logran– jamás podrán confiar en sus hermanos árabes.

Los países árabes poseen un largo historial dándoles la espalda a los palestinos, no sólo en cuanto a promesas de ayuda económica, sino incluso en lo que respecta a necesidades básicas, como la atención médica. Pero ¿qué pasará tras la creación de un Estado palestino? Los palestinos afirman no tener muchas expectativas de que los países árabes los vayan a ayudar a construir el mismo.

Hoy en día a los palestinos les resulta mucho más sencillo recibir tratamiento médico en Israel, Turquía o Alemania que en la mayoría de países árabes.

El trágico caso de Razan al Halkawi, una niña de 11 años de la Franja de Gaza supone un nuevo recordatorio de la traición árabe a los palestinos. Al Halkawi, que llevaba unos meses enferma, falleció la semana pasada después de que las autoridades egipcias le negaran la entrada en el país para recibir tratamiento médico. 

Ella y otros cientos de pacientes palestinos no han podido salir de la Franja debido al continuado cierre del paso fronterizo de Rafah. Las autoridades egipcias cerraron la terminal hace aproximadamente un mes, tras un atentado en el Sinaí que se cobró las vidas de treinta soldados.

Un día después de la muerte de la niña gazatí, los egipcios reabrieron, finalmente, el paso; sólo lo hicieron durante dos días para que palestinos que se hubieran quedado atrapados del lado egipcio de la frontera pudieran regresar a casa. Miles de palestinos llevaban los últimos cuatro meses esperando la reapertura de la terminal para poder regresar a la Franja de Gaza.

Algunos de los palestinos hablaron con reporteros a su regreso, expresando su indignación por el maltrato del que habían sido objeto por parte de los egipcios. Una mujer declaró:

Nos resultaban más fáciles de soportar los cohetes que nos caían encima que el trato de los egipcios.

Otra mujer, Hind Shahin, relató que salió de la Franja hace meses a fin de recibir tratamiento para el cáncer que padece. Se vio obligada a esperar cuarenta días del lado egipcio de la frontera antes de poder regresar a casa. Durante ese tiempo ha carecido del tratamiento médico que precisa. Shahin dice que los egipcios dejaron a los palestinos que se quedaron atrapados sin comida, dinero ni agua.

“La situación allí es muy grave”, añade, en referencia al lado egipcio de la frontera. “La gente estaba más asustada allí que durante la última guerra en la Franja de Gaza. Los egipcios quieren que los palestinos se mueran”.

Otros afirman que se vieron sometidos a estrictas restricciones, entre ellas toques de queda nocturnos. “Los egipcios nos trataron como si fuéramos terroristas”, comentó un anciano que se encontraba entre los afortunados que pudieron cruzar la frontera y regresar a Gaza.

Pero a la niña gazatí que falleció la semana pasada la reapertura parcial del paso de Rafah le llegó demasiado tarde.

Sus parientes dicen que las tensiones entre Hamás y Fatah la privaron también de la oportunidad de recibir tratamiento médico en un hospital israelí. Aseguran que la Autoridad Palestina de Ramala rechazó una solicitud de Hamás para que la AP tratara con las autoridades israelíes y éstas concedieran un permiso para que Al Halkawi fuera admitida en un hospital de Israel.

Otros muchos pacientes de cáncer residentes en la Franja correrán, probablemente, la misma suerte que la niña, debido al continuado cierre del paso de Rafah y a que se mantienen las tensiones entre la facción de Fatah de Mahmud Abás y Hamás. Esos enfermos también son víctimas de la indiferencia y la apatía que, desde hace mucho, sienten los árabes hacia sus hermanos palestinos.

Mientras los egipcios siguen manteniendo cerrada su frontera con la Franja, Israel se ha convertido en la única esperanza para los 1,7 millones de palestinos que viven allí.

Entre el 18 y el 23 de noviembre, 2.966 personas cruzaron en ambos sentidos el paso de Erez entre Gaza e Israel, según el servicio de Coordinación de Actividades Gubernamentales en los Territorios perteneciente al Ministerio de Defensa israelí.

Además, en ese mismo periodo 1.490 camiones cargados con miles de toneladas de productos entraron en la Franja de Gaza desde Israel a través de la terminal de Kerem Shalom. Dichos productos eran alimentos, materiales de construcción, suministros agrarios y material médico.

¿Cuántos camiones árabes cargados de productos entraron en la Franja de Gaza el mes pasado? Ninguno.

Eso es justo lo que quieren Egipto y el resto de países árabes: convertir la Franja de Gaza en un problema israelí, no árabe.

Hay buenas razones para creer que los árabes no van a cambiar de actitud respecto a los palestinos una vez éstos establezcan un Estado, el cual tendrá que seguir dependiendo de la ayuda israelí y occidental para poder sobrevivir.

Y si Israel y Occidente no acuden en su ayuda, los palestinos se encontrarán mendigando a la puerta de Irán, de los Hermanos Musulmanes y del Estado Islámico. Entonces el Estado palestino será de todo menos una fuente de estabilidad en Oriente Medio.

Gatestone Institute