Contextos

El extremismo ideológico de Al Azhar

Por Maher Gabra 

Universidad Al Azhar
"Si el interés de Al Azhar en denunciar a los moderados, predicar el extremismo y propagar sus ideas entre la opinión pública egipcia prosigue, puede que Egipto afronte una amenaza dentro de sus propias fronteras""A menos que se eliminen nefastas interpretaciones del islam de los libros leídos por jóvenes estudiantes musulmanes, las bases ideológicas sobre las que se ha desarrollado el ISIS seguirán ahí aunque el grupo caiga"

El jeque Ahmed al Tayyeb, Gran Jeque de la prestigiosa institución Al Azhar no erró al responder a los atentados de París de 2015: “Condenamos este odioso incidente. Ha llegado el momento de que el mundo se una para enfrentarse a este monstruo [el ISIS]”.

Pero una larga lista de reformadores, eruditos, investigadores y personajes mediáticos musulmanes egipcios ha criticado con idéntica convicción la postura de Al Azhar respecto al ISIS. Pese a la condena pública de algunas de las actividades del grupo por parte de  esta institución religioso-educativa, crece el debate acerca de si Al Azhar defiende de manera sistemática la misma intolerancia y violencia que aquél.

Entre quienes se muestran más escépticos con Al Azhar está el presentador de televisión Ibrahim Essa, que sostiene que, en algunos aspectos, el currículo de la institución no se puede distinguir ideológicamente de lo defendido por el ISIS. Ha apoyado su tesis con una cita extraída de un libro empleado por los institutos de Al Azhar, Persuasion: On Decoding Abu Shuga Terms/Expressions (“Persuasión: decodificar los términos y expresiones de Abu Shuga”). En un programa de televisión emitido en enero de 2015, Essa señaló que ese texto afirma que combatir a los infieles, aunque no hayan atacado a los musulmanes, es una obligación religiosa para todo musulmán capaz y libre. La justificación es que como los infieles no se convierten al islam aunque sea una religión perfectamente conocida, los musulmanes deben atacarlos y matarlos en cuanto sea posible. Ese razonamiento parece diferir poco de los llamamientos del ISIS en los que anima a los musulmanes a asesinar a quienes no crean en el islam.

Otro inquietante paralelismo entre el ISIS y las doctrinas de Al Azhar es la justificación de la esclavitud sexual. Ahmed Abo Maher, abogado e investigador sobre el islam, afirmó en agosto de 2014 en el programa de TV El Ashera Masaan que Al Azhar defiende el derecho de un líder militar musulmán a ordenar que las mujeres cautivas gratifiquen sexualmente a sus tropas.

Las afirmaciones de la Dra. Soaad Salah, anterior decana de la Facultad de Estudios Islámicos para mujeres en la Universidad Al Azhar, sustentan la tesis de Ahmed Abdo Maher. En una emisión de su programa El Fiqh de las mujeres en 2014, defendió que los musulmanes tienen derecho a gozar de esclavas sexuales, o melek al yamen, cuando conquistan a no musulmanes. Según informó a sus espectadores, “si nosotros [los egipcios] lucháramos contra Israel y venciéramos, tendríamos derecho a esclavizar y a gozar sexualmente de las mujeres israelíes que capturáramos durante la guerra”. Es un reflejo de la lógica empleada por el ISIS para justificar el abuso sexual a mujeres yazidíes en Irak. Y, pese a ello, Salah es considerada por algunos egipcios como una voz moderada dentro del islam.

En la misma emisión de El Ashera Masaan, Ahmed Abdo también se enfrentó al Dr. Masmooa Abo Taleb, anterior decano de la Facultad de Estudios Islámicos para hombres de la Universidad Al Azhar. Abdo cuestionó al exdecano por la doctrina defendida por su departamento de que habría que matar a los musulmanes que no rezan los viernes. Esa doctrina se expone en la explicación al octavo hadiz en el libro Los cuarenta hadices del imán Nawawi. Abdo afirmó que Al Azhar defendía ésa y otra serie de opiniones extremadamente violentas.

El Dr. Masmooa Abo Taleb replicó que hay una diferencia entre quienes no rezan por pereza y quienes, intencionadamente, se saltan las oraciones del viernes. Confirmó que a estos últimos, en efecto, habría que matarlos. El jeque Metwally al Shaarway (1911-1998), que se educó y trabajó en Al Azhar durante muchos años, consideraba que las opiniones del Dr. Taleb no iban lo suficientemente lejos y emitió una fetua aún más estricta; instó a matar a los musulmanes que no rezan por pereza, aunque afirmó que se les deberían conceder tres días para arrepentirse.

El historial de Al Azhar a la hora de declarar apóstatas es igual de preocupante. La institución rechazó la fetua del muftí nigeriano jeque Ibrahim Salah el Hoseini, según la cual los miembros del ISIS son apóstatas y no musulmanes, una semana después de ser emitida, en diciembre de 2014. En una declaración oficial, Al Azhar afirmó que los miembros del ISIS sí que son musulmanes, aunque sus acciones no representen los valores islámicos.

Pero Al Azhar tiene todo un historial declarando infieles a pensadores musulmanes liberales. Por ejemplo, el pasado junio el anterior Gran Muftí, el jeque de Al Azhar Alí Gomaa, lanzó una fetua en la que declaraba infiel a la escritora musulmana Sherif el Shobashy por instar a otros a respetar la decisión de una mujer de llevar o no velo. Esa disposición a denunciar a otros desmiente la reciente afirmación de que Al Azhar se abstiene de considerar infiel a cualquier musulmán.

Si la autoridad de Al Azhar se limitara a sus propias escuelas, la controversia pública no habría alcanzado las presentes cotas, pero la institución también ha tratado de influir en el sistema educativo nacional. En 2012 envió una nota de objeción al Ministerio de Educación en la que exigía que se eliminara una frase en el Currículo de Educación Civil para estudiantes de instituto, en la que se promovía la tolerancia religiosa: “Respeten a cualquiera que cambie de religión, porque la libertad para elegir la propia religión es la base de la fe; no hay fe forzada”.  Al Azhar insistió en que esa frase resultaba antitética con el hadiz del profeta Mahoma: “mata a quien cambie de religión”. Como resultado de todo ello, el ministro de Educación hizo investigar a los autores del libro. Si el interés de Al Azhar en denunciar a los moderados, predicar el extremismo y propagar sus ideas entre la opinión pública egipcia prosigue, puede que Egipto afronte una amenaza dentro de sus propias fronteras.

El ISIS no es la única fuerza contra la que debe unirse el mundo. A menos que se eliminen nefastas interpretaciones del islam de los libros leídos por jóvenes estudiantes musulmanes, las bases ideológicas sobre las que se ha desarrollado el ISIS seguirán ahí aunque el grupo caiga. En Al Azhar hace mucha falta un cambio de currículo.

© Versión original (en inglés): Fikra Forum
© Versión en español: Revista El Medio