Revista de Prensa

El enemigo sigue siendo Irán

 

Bandera de Irán
"La contumacia de Hamás y el apoyo implícito de la Autoridad Palestina, en cuyo Gobierno ha ingresado, suponen un obstáculo probablemente definitivo para recuperar con éxito las negociaciones de paz"

Las conquistas territoriales del Estado Islámico (EI) han ido otorgando a este grupo islamista una relevancia geoestratégica mayor de la que realmente merece. Efraim Imbar justifica en este artículo por qué el EI es hoy en día una amenaza relativa. Otra cosa es que los terroristas consoliden un Estado, miren hacia el sur y avancen hacia la conquista de los países del Golfo Pérsico, lo que sí desestabilizaría toda la región.

Hasta que llegue ese momento, si es que alguna vez llega, el verdadero enemigo con suficiente entidad para poner en crisis no sólo Oriente Medio sino Occidente sigue siendo Irán.

Si el Estado Islámico es capaz de consolidar sus conquistas a través de un Estado coherente y vira hacia el sur, para ocupar los países del Golfo, ricos en recursos energéticos, entonces se convertiría en un actor estratégico real. Pero cualquier avance hacia ese escenario galvanizaría tremendamente la oposición de los Estados del Golfo, incluido Arabia Saudí. (…) Incluso una Administración confusa como la de Obama podría llegar a darse cuenta de lo que está realmente en juego.

(…)

Es claro como el cristal que el eje chií liderado por Irán sigue siendo la principal amenaza para Oriente Medio. El avance de Irán hacia la consecución de un arsenal nuclear –un verdadero cambio de juego– debe ser detenido. Desgraciadamente, los crédulos de Occidente parecen seguir dispuestos a apaciguar a Irán, mientras la ‘amenaza’ del Estado Islámico sirve de oportuna distracción.

Emilio Cárdenas escribe para el diario argentino La Nación una pieza en la que relata los últimos acontecimientos vividos en Jerusalén Este, donde un terrorista de Hamás atentó contra civiles y consiguió matar a dos, uno de ellos un bebé de tres meses.

La contumacia del grupo terrorista islamista y el apoyo implícito de la Autoridad Palestina, en cuyo Gobierno ha ingresado, suponen un obstáculo probablemente definitivo para recuperar con éxito las negociaciones de paz.

Esta situación implica forzosamente que la clase política israelí comience a moverse en busca de soluciones alternativas a la de los dos Estados, consagrada por la comunidad internacional.

Hamás es todo lo contrario de la paz. Es violencia.

La persistente actitud belicosa de Hamás tiene naturalmente sus consecuencias. Una parte del público israelí parecería estar cansado de los fracasos, dando ahora la espalda a la posibilidad cercana de paz. Esto es a la solución de la convivencia pacífica, bajo el esquema de dos Estados independientes.

Entre ellos aparece Naftalí Bennett, uno de los líderes de la derecha israelí. Para él y sus seguidores la solución es otra. Pasa por anexar la parte de Cisjordania en la que ya se han establecido distintos asentamientos, en los que viven medio millón de judíos. Y por conferir a los palestinos autonomía, no independencia, aunque tan sólo en el manejo de aquellos territorios de Cisjordania y Gaza en los que la población palestina sea mayoritaria. Esto porque, ante la evidente imposibilidad de avanzar en dirección a la paz, convivir con una suerte de “estado de guerra” parecería inevitable, al menos por un buen rato.

El periodista turco Namik Durukan ha entrado en la ciudad siria, de mayoría kurda, que lleva más de un mes asediada por los terroristas del EI. Durukan da cuenta en este reportaje de las escenas de destrucción y desolación que ha visto, y de la entrevista que hizo al primer ministro de la provincia, en la que éste expresa su esperanza de que Turquía comience a colaborar en la lucha contra el EI. Lo que sigue es un pasaje de la misma:

Turquía y las fuerzas internacionales deberían dar apoyo. Esta organización terrorista es antihumana. Queremos que las fuerzas internacionales y Turquía nos apoyen. Estos no son sólo ataques contra Kobani y los kurdos sino contra toda la humanidad, y así hay que decirlo abiertamente.

Turquía debería seguir enviando ayuda abriendo un corredor humanitario. En estos momentos tenemos entre 2.000 y 2.500 civiles, incluidos mujeres y niños. El EI es antihumano, nuestro común enemigo. Debe ser erradicado de la tierra.

Ivan Watson y Gul Tuysuz escriben este reportaje para la CNN sobre la presencia de la mujer en los grupos armados de defensa del territorio kurdo. Las Unidades de Protección Popular (YPG) están integradas por gran número de mujeres, que toman las armas en igualdad de condiciones que los hombres, en atención a su tradición igualitaria y porque son precisamente las mujeres las que más tienen que temer en caso de caer en manos del Estado Islámico. 

“Como mujeres, defendemos y protegemos a nuestro pueblo”, dice Hadiye Yusuf, copresidente del más grande de los tres enclaves kurdos en el norte de Siria, en una ceremonia en memoria de los caídos.”Nosotras llevamos armas para proteger nuestros hogares y evitar convertirnos en esclavas del EI”. 

El fieramente secular YPG ofrece un agudo contraste con su enemigo acérrimo, que ha secuestrado a miles de mujeres para retirarlas de la vida pública en las áreas que controla. Un recordatorio escalofriante de lo que espera a las mujeres kurdas si se pierde la guerra contra el Estado Islámico.