Revista de Prensa

El Eje Moscú-Teherán es una coalición de débiles

 

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Frederick Kagan sostiene que Rusia e Irán son gigantes con pies de barro ante los que Estados Unidos no debería ceder, ni en Oriente Medio ni en ningún otro sitio. De ahí que pide a Washington que trace un plan para reforzar el papel de EEUU como gran superpotencia global.

Diseñar una estrategia inteligente que haga retroceder a Irán y a Rusia mientras se destruye al Estado Islámico, Al Qaeda y el resto del movimiento yihadista salafista, a la vez que se contiene a China y se hace frente a la crisis norcoreana, es una tarea tremendamente complicada. Pero está a nuestro alcance. Si tenemos voluntad para ello voluntad, y dejamos de consentir que enemigos mucho más débiles que nosotros nos intimiden, no hay una razón por la que no podamos alcanzar los objetivos más importantes para nuestra seguridad nacional. Repito: si tenemos voluntad para ello…

Ako Hamakarim, asesor del Consejo de Ministros del Gobierno Regional del Kurdistán (GRK) iraquí, traza un negro panorama para la independencia de dicho territorio, por la que anda pugnando el propio GRK, que de hecho ha convocado un referéndum al respecto que se celebra este mismo lunes.

La historia y la situación presente sugieren que un Kurdistán independiente tendría un incierto futuro y correría el riesgo de acabar siendo un Estado fallido. Un Estado fallido puede ser definido aquí como una autoridad ilegítima, incapaz de cumplir funciones básicas como procurar educación y seguridad a su pueblo. Teniendo en cuenta factores políticos, económicos, de seguridad y geopolíticos, es improbable que un Kurdistán independiente tuviese éxito.

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(…) El colapso de un Kurdistán independiente podría ser inevitable. En vez de procurar felicidad y confort al pueblo kurdo, podría excitar la ansiedad, las divisiones internas, (…) las injerencias externas y la dependencia.

Todos los kurdos sueñan con un Estado independiente. Sin embargo, puede que la pesadilla no merezca la pena. Lo más importante no es la independencia en sí, sino el éxito del Estado.

Jeffrey Koncsol, de la Universidad Americana de Suleimaniya (Irak), es menos pesimista que Hamakarim, pero advierte de que el Kurdistán tiene desafíos muy importantes que afrontar, empezando por el de la corrupción, lacra ya muy notable en el GRK.

Un Estado independiente es algo que los kurdos han anhelado desde hace generaciones. (…) combatir la corrupción con inmediatez y firmeza es clave en el éxito de un Kurdistán independiente.

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La corrupción es un problema masivo tanto en Irak como en el Kurdistán, y la cuestión no hará más que cobrar importancia después de la independencia. Un Kurdistán independiente no está necesariamente condenado a ser un Estado fallido, pero ha de dar pasos decisivos para impedir la extensión de la corrupción si verdaderamente quiere ser un Estado exitoso.