Contextos

El drama de la comunidad LGTB en la Autoridad Palestina y los países musulmanes

Por Edy Cohen 

prohibido-gay
"En países como Irán, Mauritania, Pakistán, el Yemen, Afganistán, Sudán, Somalia y Nigeria, la actividad homosexual está penada con la muerte. Ahora bien, sólo en Irán se les está ejecutando a día de hoy"

El 19 de agosto, la Autoridad Palestina (AP) prohibió a la organización Al Qaws (Arcoíris), que agrupa a varias asociaciones LGTB, celebrar un acto en el área de Nablus. Los policías palestinos no sólo impidieron por la fuerza el encuentro, además lanzaron una dura y amenazadora advertencia a los miembros de la comunidad homosexual; pidieron a los ciudadanos que procuraran cualquier información que pudieran tener sobre las actividades de Al Qaws e hicieron la siguiente declaración:

La Policía palestina impedirá la celebración del acto y manifiesta que no tenía constancia de que se hubieran celebrado en Nablus actos parecidos con anterioridad. El evento en cuestión no era apto para el carácter conservador de la ciudad y ofendería los valores de la población local y de la ciudad de Nablus (…) Si se celebrara, constituiría una afrenta a la tradición y sería un ataque a los valores que la sociedad palestina ha sostenido a lo largo de su historia.

El portavoz de la Policía advirtió después de que cualquier persona vinculada al acto podría ser procesada, y prometió confidencialidad absoluta a quien proporcionase información que pudiera conducir a tales procesamientos.

En la AP, los activistas gais y la comunidad LGTB en general son sometidos a una constante y severa persecución. Esta persecución proviene directamente de la propia AP, que en teoría debe impedir la discriminación y proteger a todos los ciudadanos. Una asociación gay escribió en su página de Facebook: 

Hemos recibido cientos de mensajes de odio y amenazas de muerte. El asedio es inaudito. Nos han llamado traidores y degenerados e incluso hay quien llama a erradicarnos. Tememos por nuestras vidas.

Israel está considerado un paraíso para la comunidad LGTB. Es el único lugar de Oriente Medio donde los homosexuales no son perseguidos ni por la sociedad ni por las autoridades. Hay decenas de casos de palestinos homosexuales procedentes de la AP, incluso del mundo árabe y musulmán en general, que han buscado refugio en Israel ante la persecución que han sufrido en sus propios países.

Los derechos de los homosexuales en los países árabes y musulmanes no difieren mucho de los de las mujeres y los presos; es decir, que no tienen ninguno. No sólo la actividad LGTB se considera delito, sino que los miembros de la comunidad son tachados de enfermos o pervertidos que quieren destruir la sociedad y corromper sus valores.

A juicio de los clérigos musulmanes, el fenómeno LGTB es una “enfermedad de Occidente” o del imperialismo. El mundo árabe se caracteriza de forma uniforme por una homofobia extrema. Ni un solo país árabe respeta los derechos de la comunidad homosexual, aunque el nivel de intolerancia y persecución varía de uno a otro. En todos ellos, sin excepción, se prohíben explícitamente el matrimonio y las relaciones sexuales entre miembros del mismo sexo, reflejo de que los países musulmanes se guían de forma indirecta o directa por la ley islámica (sharia) en todos los ámbitos de la vida. En la sociedad musulmana, los homosexuales no declaran públicamente su identidad sexual. La inmensa mayoría vive con miedo y no sale del armario.

En países como Irán, Mauritania, Pakistán, el Yemen, Afganistán, Sudán, Somalia y Nigeria, la actividad homosexual está penada con la muerte. Ahora bien, sólo en Irán se les está ejecutando a día de hoy. En 2005, dos adolescentes de dieciséis y dieciocho años fueron ahorcados públicamente por ser homosexuales, y en 2012 siete hombres fueron ejecutados por la misma acusación. Irán sigue ejecutando homosexuales, pero ahora lo hace en secreto para evitar las críticas de los países europeos.

En algunos casos, los homosexuales iraníes son arrestados y asesinados sin juicio, mientras los políticos y los clérigos niegan o ignoran el fenómeno. En septiembre de 2007, en una de las declaraciones más absurdas jamás hechas sobre este tema, Mahmud Ahmadineyad, entonces presidente de Irán, negó en la Universidad de Columbia que se ejecutara a homosexuales en su país afirmando: “En Irán no hay homosexuales”. El pasado 10 de junio, durante una visita a Alemania, el ministro de Exteriores iraní, Yavad Zarif, defendió la ejecución de homosexuales como medida moral dirigida a salvaguardar los principios y valores de la República Islámica.

En Kuwait, el artículo 193 del Código Penal contempla hasta seis años de cárcel por el contacto homosexual, mientras que el artículo 198 impone 8 años de cárcel a cualquiera que imite a un miembro del sexo opuesto (los transexuales, se quiere decir). En 2013, Kuwait prohibió la entrada a los trabajadores extranjeros sospechosos de ser homosexuales, y nombró a un comité al efecto.

En Qatar han suspendido la legislación contra los gais, así como las detenciones y castigos, por la celebración del Mundial de fútbol, que tendrá lugar en 2022. En los últimos años, con su relativa apertura en este y otros temas, Arabia Saudí ha dejado de ejecutar a los homosexuales. En otros países del Golfo, aunque la homosexualidad sigue estando prohibida, la política que se sigue es la de no preguntes, no cuentes. En el Líbano, Túnez y Marruecos se trata a los homosexuales con menos violencia, posiblemente por la influencia de Occidente (en particular Francia) sobre dichos países. 

El Corán no hace referencia al castigo o la ejecución de los homosexuales, pero muchos clérigos musulmanes consideran igualmente que la homosexualidad es un delito. Por desgracia, no parece que en el futuro cercano vaya a cambiar nada en el trato a la comunidad gay en los países musulmanes, empezando por Irán, o en la Autoridad Palestina, que sigue tratando a sus ciudadanos homosexuales con brutalidad.

© Versión original (en inglés): BESA Center
© Versión en español: Revista El Medio