Contextos

El destino de la oposición siria

Por Ahmad Beetar 

Bandera de Siria con una mano teñida de rojo estampada.
"Un factor clave en el debate es la oposición siria. Por desgracia, ésta sigue con la misma cantinela que en 2012: Asad es responsable de asesinar a civiles, y la revolución está siendo llevada a cabo por manifestantes pacíficos protegidos por el Ejército Libre Sirio""La oposición tampoco explica por qué una gran mayoría de la población siria sigue apoyando al régimen de Asad. De hecho, esos sirios están convencidos de que el régimen, pese a su brutalidad y a sus violaciones de los derechos humanos, es mejor que la oposición"

¿Qué es más importante: acabar con el régimen de Bashar al Asad o combatir al terrorismo en Siria? Esa debería ser una de las cuestiones más importantes que debería plantearse Estados Unidos en estos momentos. Por una parte, muchos creen que Asad es culpable de crímenes contra la humanidad. Por otra, hay quien defiende que el régimen, pese a cometer atrocidades, al menos puede llegar a acuerdos y compromisos, mientras que los grupos radicales islamistas, como el Estado Islámico de Irak y el Levante, no hacen mas que acusar de herejía a sus enemigos y decapitarlos. Así las cosas, la prioridad para Washington y para la comunidad internacional debería ser luchar contra los yihadistas y derrotarlos.

Dado lo ineficaz de la actual campaña aérea, y lo poco probable que es una operación terrestre en Siria encabezada por Estados Unidos, hay un sector en el país que defiende asociarse con Asad para luchar contra los yihadistas. En el propio Gobierno estadounidense hay división de opiniones respecto a Siria. Tanto la Casa Blanca como el Congreso están de acuerdo en  la necesidad de erradicar a los grupos extremistas sirios, pero no lo están en cuanto a cómo conseguirlo. Como consecuencia de ello, el Gobierno se encuentra paralizado, mientras la guerra civil siria entra en su quinto año.

Pese a que los yihadistas le han restado protagonismo en los últimos meses, un factor clave en el debate es la oposición siria. Por desgracia, ésta sigue con la misma cantinela que en 2012: Asad es responsable de asesinar a civiles, y la revolución está siendo llevada a cabo por manifestantes pacíficos protegidos por el Ejército Libre Sirio (ELS). Cuando se les pregunta por el Estado Islámico, el Frente al Nusra u otros grupos terroristas, los opositores no tienen más que una respuesta: “Son un producto del régimen”.

Durante mi última visita a Siria a finales de 2013, me fijé en que la vieja bandera siria, que se remonta a la época del mandato francés, había sido reemplazada por la ya tristemente famosa bandera negra de los yihadistas. Es la única que ondea a lo largo de la carretera entre Alepo y Damasco, y en todas las regiones controladas por los denominados revolucionarios. Los yihadistas controlan pasos clave, como muestran en YouTube diversos vídeos de Siria. Hay quien dice que éstos son falsos, y que el Ejército Libre Sirio sigue existiendo, pero yo soy escéptico al respecto, teniendo en cuenta lo que he visto con mis propios ojos.

Los medios se refieren al ELS, cuyos mandos están en Turquía (pese a sus pretensiones de haber liberado cientos de kilómetros de territorio sirio), pero, en realidad, hay decenas de grupos armados, cada uno de ellos respaldado por alguien distinto, que combaten por cuenta de la oposición. Mientras sus patronos no se pongan de acuerdo en una única idea de Siria será imposible unirlos. E incluso si estuvieran de acuerdo, es muy improbable que sus líderes se fusionaran bajo un mando único. A pesar de todas estas realidades, cada vez que miembros de la oposición siria se reúnen con representantes estadounidenses, proponen formar un ejército para luchar contra el régimen y contra los grupos extremistas.

La oposición tampoco explica por qué una gran mayoría de la población siria sigue apoyando al régimen de Asad. De hecho, esos sirios están convencidos de que el régimen, pese a su brutalidad y a sus violaciones de los derechos humanos, es mejor que la oposición. Mientras el número de partidarios del régimen sigue creciendo, la idea de que éstos hayan sido sobornados u obligados se vuelve cada vez menos convincente, y eso constituye una seria amenaza para la versión que defiende la oposición. En este momento, a lo más que puede aspirar ésta es a desempeñar un papel  en la política nacional en algún momento del futuro, lo que puede concederle tiempo para ganar popularidad entre los sirios.

Las opciones disponibles para Estados Unidos y sus aliados no son muy atractivas. Los ataques aéreos han sido ineficaces, enfrentarse abiertamente al régimen de Asad es una línea roja, y la oposición tiene más presencia en los medios que sobre el terreno. Eso, unido al punto muerto en que se hallan el Congreso y la Casa Blanca, que se prolongará hasta 2016, significa que no va a haber una solución seria para el conflicto sirio en un futuro inmediato.

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