Revista de Prensa

El colapso del Yemen

 

Bandera del Yemen.

El avance de los huzis, la tribu chií apoyada por Irán, y su toma de los resortes del poder han sumido en el caos a un país que, además, alberga a la rama más peligrosa de Al Qaeda. 

En este reportaje de la CNN se pasa revista a los principales sucesos que han tenido lugar desde que los huzis comenzaron a avanzar desde sus bastiones del noroeste hacia la capital.

El Yemen es una nación rebelde de Oriente Medio, empobrecida y débilmente gobernada que ha servido durante mucho tiempo como refugio para los terroristas islámicos. Ahora parece tambalearse, al borde del conflicto total. El consejero principal de la ONU en el Yemen advirtió el pasado viernes de que el país está “al borde de una guerra civil”.

Con la violencia enseñoreándose de amplias áreas del país y EEUU retirando sus últimas fuerzas especiales, el caos es una buena noticia para los terroristas, que rápidamente sacarán partido de ese vacío.

El desorden tiene ramificaciones para Occidente. Yemen, al que una vez citó el presidente norteamericano Barack Obama como un ejemplo exitoso de la estrategia antiterrorista, es hogar de Al Qaeda de la Península Arábiga, que los funcionarios estadounidenses consideran la rama más peligrosa de la organización terrorista.

Los dirigentes israelíes comenzaron a preocuparse por las consecuencias que un conflicto en el Yemen podría tener para Israel cuando la rebelión de los huzis estaba todavía en su fase incipiente. El temor a que la presencia activa de Irán en Irak, Siria y, ahora, también el Yemen sea utilizada por Teherán para obtener ventajas en la negociación de su programa nuclear es cada vez más acusado.

No sólo en Jerusalén, también, y muy especialmente, en Riad. La predominancia de la influencia iraní en Oriente Medio es no sólo un motivo de preocupación para Israel y las naciones suníes, sino la constatación de la pérdida de influencia de EEUU en la zona con la Administración Obama.

El resultado de la operación militar saudí puede no ser decisiva, pero refleja la gran frustración saudí, jordana y egipcia. La rabia de estos regímenes no va dirigida directamente hacia Irán, que al fin y al cabo se involucra en la actividad hostil que más o menos se espera de ese país, sino principalmente hacia Washington.

Es un poco difícil de creer, pero cuando la Casa Blanca está negociando intensivamente con Irán en un intento de alcanzar un acuerdo sobre su programa nuclear (…), los chiíes de Teherán han ayudado a derrocar a un régimen mayoritariamente suní y realizado avances territoriales significativos. El Yemen es un Estado con una larga e indefinida frontera con Arabia Saudí, el rival regional número uno de Irán. Washington todavía guarda silencio.

Las negociaciones sobre el programa atómico de Teherán tienen gran importancia para la República Islámica, cuyos dirigentes manejan esta cuestión como un medio de promocionarse ante el pueblo iraní. 

A lo largo de las últimas semanas, Irán ha resistido las presiones para cualquier clase de acuerdo marco formal en esta etapa de la negociación, y ha preferido una declaración general de entendimiento seguida de un acuerdo final en junio, de acuerdo con los diplomáticos occidentales presentes en las conversaciones.

En caso de que no se modifique esa posición –una de las muchas cosas que no se saben–, EEUU y sus cinco socios negociadores pueden encontrarse a sí mismos en la desagradable posición de describir el acuerdo como ellos lo entiendan mientras los iraníes se van a casa ofreciendo su propia versión.

Con este título, el argentino La Nación editorializa sobre la elección del ayatolá Yazdi al frente de la Asamblea de Expertos, el órgano que elige al Líder Supremo de Irán.

Yazdi, un conservador riguroso, parte en inmejorable posición para convertirse en el nuevo máximo dirigente de la República Islámica, si los rumores sobe los graves problemas de salud de Alí Jamenei se confirman. Su ascenso al poder sería otro motivo de preocupación para Occidente.

Dentro del esquema institucional de la teocracia iraní, existe un organismo importante, aunque poco conocido, denominado Asamblea de Expertos, encargado de elegir al líder supremo de Irán. En una de sus elecciones internas, los conservadores derrotaron a los reformistas y eligieron presidente del organismo al ayatollah Mohammad Yazdi, que alguna vez encabezó el poder judicial de su país.

Yazdi es un encendido opositor a cualquier intento de democratizar a Irán. Su elección parecería ser un golpe fuerte para el actual presidente de Irán, Hassan Rouhani, y los moderados o reformistas que lo acompañan. En teoría, la Asamblea de Expertos supervisa al líder supremo, pero en los hechos no es así, pese a que tiene la facultad de designar a quien en el futuro reemplazará al ayatollah Alí Jamenei, el actual líder supremo.