Revista de Prensa

El caso Asia Bibi como prueba de fuego

 

Mujer cubierta por un velo en un desierto de Oriente Medio (Unsplash).

El analista político Rafael Castro repara en las manifestaciones que se están registrando en Pakistán para pedir la muerte de Asia Bibi, campesina cristiana falsamente acusada de blasfemia, y asegura que dejan en evidencia la idea de que la demanda de justicia sea una característica de la Humanidad que está por encima de las creencias religiosas de cada cual.

Luego de que el capitán Alfred Dreyfus fuera condenado bajo cargos falsos (1894), Francia se fracturó. Los ‘dreyfusards’ liberales y laicos, comandados por el novelista Émile Zola, clamaron contra el flagrante [atropello judicial]. El caso Dreyfus sacudió la conciencia de la nación francesa durante decenios.

En 1982, después de que falangistas cristianos masacraran a cientos de palestinos en Sabra y Chatila, 400.000 judíos se manifestaron en Tel Aviv para exigir una investigación inmediata sobre la implicación del Ejército israelí en la matanza.

Estos episodios dan cuenta del deseable sentido de la justicia y la responsabilidad cívica que caracteriza a la cultura cristiana en tiempos de paz y a la cultura judía incluso en tiempo de guerra. ¿Es universal este sentido de la justicia y la responsabilidad cívica? Los intelectuales progresistas dicen que sí y aseguran que esos valores están ampliamente extendidos en todas las culturas y religiones.

Asia Bibi no lo ve así.

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Los intelectuales que aducen que todas las culturas y religiones son iguales nos deben una explicación (…) de por qué hay tan pocos musulmanes ‘dreyfusards’ tanto en las sociedades islámicas como en las que no lo son, y sobre por qué las calles y plazas en las que los judíos claman justicia para sus enemigos están tomadas por seguidores de Mahoma que piden el ahorcamiento de Asia Bibi, inocente madre de dos niños.

El profesor Mordejai Kedar, de la Universidad Bar Ilán (Israel), escribe sobre las fuertes tensiones que vive la Familia Real saudí desde el asesinato en el consulado saudí en Estambul del periodista crítico Yamal Jashogui y dice que éste debe de estar disfrutando en su tumba con lo que está sucediendo.

Según Reuters, un grupo compuesto por miembros de la Familia Real saudí planea reemplazar al hijo del rey Salman, Mohamed, por su tío Ahmed ben Abed, de 76 años y hermano del monarca.

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El asesinato de[l] periodista y el descuartizamiento de su cadáver conmocionaron al mundo entero, y como consecuencia numerosos amigos de los saudíes se negaron a visitar el país, a ser vistos en público con sus líderes –especialmente con el príncipe heredero– o a firmar nuevos contratos con sus empresas. Los hijos de la Familia Real saben bien que el responsable del asesinato es Salman (…) y están esgrimiéndolo como la razón para que se le deponga.

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Y así es como, desde su tumba, Yamal Jashogui se está vengando de la Familia Real, a la que tanto despreciaba, y de su enemigo jurado, Mohamed ben Salman. Jashogui (…) disfruta del espectáculo de ver la Casa de Saúd envuelta en una lucha interna, quizá incluso colapsar –’Inshalah’– y hundirse en una (…) ciénaga de sangre, lágrimas y fuego como la que los suyos generaron en Yemen, Irak y Siria.

Y no nos olvidemos de Irán. También los iraníes esperan impacientes que se dé este escenario. Tomen nota en Jerusalén y Washington.

Izthak Levanon, exembajador de Israel en Egipto, aconseja al Gobierno de su país que preste especial atención en lo que está sucediendo en el País del Cedro, fagocitado por la organización terrorista de obediencia iraní Hezbolá, y actúe en consecuencia.

Hezbolá ha conseguido una notable influencia política en el Líbano, incluso consiguió la mayoría en las elecciones legislativas de mayo. Si a eso se le añade el hecho de que al Ejército libanés ya no le preocupa disimular su colaboración con el grupo, lo que tienes es un vecino abiertamente hostil en el norte.

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Llegados a este punto, lo único que puede hacer Israel es seguir adelante con las advertencias que trasladó por medio del enviado francés [que estuvo recientemente en Israel antes de visitar el Líbano]. Estratégicamente hablando, es más importante arreglar las cosas con Rusia que implicarse en un conflicto limitado con Hezbolá. (…)

Habiendo trasladado su mensaje entre bambalinas, Israel debe hacer pública su posiciones para que tanto el Líbano oficial como el no oficial se atengan a las consecuencias. Las advertencias han sido presentadas.