Revista de Prensa

El 'califa' terrorista

 

Abu Bakr al Bagdadi

Al Yazira explica en esta pieza informativa las razones que han llevado al líder del Estado Islámico (antiguo Estado Islámico de Irak y el Levante) a emular a los califas de la antigüedad.

Abu Baker al Bagdadi se presenta como descendiente del Profeta, una de las condiciones imprescindibles para ostentar el título de califa de todos los musulmanes.

La declaración del grupo de Bagdadi se inspira en el califato Rasidún, (…) todavía venerado por la mayoría de los musulmanes . El califato Rashidun se ha visto como legítimo por un gran número de musulmanes, algo que el Estado islámico no puede pretender disfrutar, pero que no ha impedido la llamada del grupo a todos los creyentes a unirse bajo su bandera.

La declaración del grupo por la que se proclama el califato está llena de referencias a versículos del Corán, las tradiciones orales atribuidas al profeta Mahoma y citas de eruditos clásicos, en un claro intento de reforzar la legitimidad de la reclamación de Bagdadi de ser el líder de todos los musulmanes. La supuesta descendencia de Bagdadi a partir de uno de los nietos del Profeta también se menciona para cumplir con el requisito de que un califa ha de ser un miembro de la tribu Quraish de Mahoma.

Aron Lund, autor de libros como El sueño de Damasco, explica en esta entrevista con el diario español El País las claves de la proclamación del califato por parte del Estado Islámico, que considera una ridiculez, y las consecuencias que esta declaración tendrá para Irak, Siria y los países musulmanes en general.

Sobre la proclamación del califato, Lund cree que “sinceramente, es ridícula. El califato era una institución sagrada para el islam suní, un poder mundial de extraordinaria influencia. El Estado Islámico, ahora es así como se denominan y por tanto habría que abandonar la terminología que se ha venido empleando, es una banda de locos cuyas principales habilidades son disparar a todo lo que se mueve y producir vídeos ‘gore’. En algunos aspectos, sin embargo, esa declaración representa la salida lógica de la ideología que patrocina. También está ligada a su rivalidad con Al Qaeda. Después de romper todos sus lazos con la red, el EI declara ahora que se expandirá más allá de Irak y Siria, a todo el mundo musulmán, y considera el planeta como su terreno de juego. Instaurar un califato es una manera de pujar más alto que Al Qaeda, ideológicamente hablando. Ayman al Zawahiri [actual líder de Al Qaeda y sucesor de Osama ben Laden] es un mero dirigente, mientras que su jefe, Abubaker al Bagdadi o el califa Ibrahim, como le llaman ahora, reclama el título más poderoso y mitológico de la historia suní”.

En cuanto a las consecuencias de esta declaración, el experto añade que “es una señal de extraordinaria ambición y de delirios de grandeza. Tiene también implicaciones teológicas para quienes profesan esa ideología extrema salafista-yihadista y puede servir para su propaganda política, pero creo que suscitará más resistencia que apoyos en el mundo musulmán”.

Obama hizo de la retirada de Irak el eje principal de su campaña electoral en materia de política exterior. Su negativa a intervenir en los conflictos mundiales le llevó a recibir el Nobel de la Paz, pero tres años después de llevar a efecto su decisión de retirarse de Irak la situación de Oriente Medio se ha convertido en su principal quebradero de cabeza y la fuente de graves críticas a su gestión presidencial. En este reportaje de Laura Riestra para el diario español ABC, elaborado con la opinión de relevantes analistas, se pasa revista a los errores de Obama y las perspectivas para el futuro inmediato con las que tendrá que bregar la Casa Blanca.

“La verdad es que Irak se ha convertido en un laberinto para la política exterior del presidente. Por un lado se encuentra con sus enemigos tradicionales, los yihadistas del EIIL de confesión suní, y los chiíes del gobierno de Bagdad, próximos a Irán. Además, están los kurdos de Irak pidiendo su independencia, el Gobierno de Siria bombardeando zonas controladas por la insurgencia yihadista, Irán enviando drones y voluntarios en apoyo del Gobierno de Bagdad, y a los turcos permitiendo que los insurgentes atraviesen sus fronteras. Sí, Irak y la zona en general pueden acabar convirtiéndose en un avispero para Estados Unidos” [son declaraciones de Julio Cañero, director del Instituto Franklin].

Así, en dicho “avispero” influye también la dificultad que tiene ante sí Obama de decidir a quién apoyar en este conflicto sin que los tradicionales aliados de Estados Unidos se sientan ofendidos. “Además de tener que preservar cierto entendimiento con el Gobierno electo de Bagdad, elegido, no lo olvidemos, porque EEUU depuso al dictador Sadam Husein, han determinado realmente las decisiones del presidente”, añade Cañero. Por ello, en opinión del director del Instituto Franklin-UHA, Obama “está siendo cauto. No creo que esté haciendo algo mal o que haya perdido capacidad de liderazgo. Las relaciones en la zona son muy complejas y hay intereses geoestratégicos y económicos (el petróleo) que obligan a ser prudentes. Una intervención como la realizada por Bush parece prácticamente descartada. Aunque todo dependerá de cómo se vayan sucediendo los acontecimientos”.

En un discurso ante el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Tel Aviv, el primer ministro israelí se mostró partidario de que el pueblo kurdo tenga su propio Estado. Para Netanyahu, es prioritario crear un eje regional de estabilidad al margen de las potencias occidentales, que dejan mucho que desear en los últimos tiempos por su nula implicación en los problemas de la zona.

El Kurdistán podría ser ese aliado estable que Israel necesita para enfrentarse las amenazas crecientes a su integridad territorial y a la supervivencia del pueblo judío. 

A lo largo de su discurso sobre las amenazas regionales a las que se enfrenta Israel, Netanyahu explicó que los acontecimientos recientes han demostrado los peligros de una estrategia de seguridad demasiado dependiente de las potencias occidentales. “Es importante construir un eje regional de la cooperación con las fuerzas moderadas en el Medio Oriente”, dijo Netanyahu, que a continuación explicó por qué apoya la independencia kurda.

“Con respecto a los kurdos, que son una nación guerrera y políticamente moderada, se ha demostrado que pueden estar comprometidos políticamente y son dignos de la condición de Estado”, insistió el premier israelí.

Los kurdos han aprovechado el reciente caos sectario en Irak para expandir su territorio en el norte hasta incluir la importante ciudad de Kirkuk, situada sobre grandes depósitos de petróleo, que podrían hacer que el sueño de un Estado independiente fuera viable económicamente.